martes, 9 de noviembre de 2010

11º SUSURRO POÉTICO

Nota aclaratoria: Este largo poema lo presenté hace un par de años al certamen poético Federico  Muelas, junto con otros.
Como además, estamos en el centenario del nacimiento del poeta conquense por antonomasia y por Cuenca se están realizando diversos actos para conmemorar esta ilustre efeméride, he considerado propicio colgarlo en el blog.


CARTA A FEDERICO MUELAS

Estimado( sin haberle conocido) Federico:

Sentado delante de su libro petrificado,
ese, que al igual que sus versos,
aguanta los embates del tiempo
y respira por nosotros.

Entrecierro los ojos, pienso, cavilo, divago
en este premio poético instaurado en su honor.
No mentiría si dijera que el jugoso premio monetario
puede ser como agua al incendio,
aire al asfixiado.
(No es digno ver el vil metal invadir
los blancos campos de algodón de la poesía)

Sentado delante de sus telúricos versos espero la inspiración,
sabedor de lo caprichosa y extraña que puede ser ella,
que puede llegar tanto del almendro en flor de al lado,
como del rugido del tubo de escape de aquella furgoneta de reparto,
del recuerdo del futuro,
como de la inocurrencia del pasado,
de este concurso de poesía,
como de los euros con que se paga.

Parto con una ventaja: Soy de Cuenca.
Mis ojos son dos hoces
y mi piel asemeja el color de nuestra piedra,
mis venas son estrechas callejuelas
y mi vello son dorados chopos.
Me siento hijo del pino, nieto del molino y hermano del mimbre.

Lo ve, Federico, algo parecido a lo que tenía que sentir usted!!

Son los lienzos del pintor, las instantáneas del fotógrafo, los versos del poeta,
los que hacen crecer su ego,
pero Cuenca, nuestra Cuenca, se alimenta de miradas,
cuanto más se contempla más vigorosa y bella se mantiene.

Lo ve, Federico, algo parecido a lo que tenía que pensar usted!!

Alto dejó el listón,
cuando cincelaba con versos esta ciudad,
cuando en tantálico esfuerzo la elevó,
cuando el otoño relumbró de dorados y reflejos,
cuando fue el primero que la sobrevoló
alzada en limpia sinrazón altiva.

Lo ve, Federico, como bastantes años después,
alguien que no es nadie, recuerda su labor.

Y le recuerdo que los otoños siguen llorando sobre la ciudad,
que la pelusilla sigue fiel a su rutina anual,
que los chopos siguen masturbándose sobre el Júcar,
y el Huécar, pese a las heridas que le hacen,
sigue leal y cariñoso hacia su padre.

No se preocupe y siga muriéndose tranquilo, Federico,
la vertical mágica de esta ciudad sigue fascinando a generaciones.

Veo fotografías suyas y me traen recuerdos de mi difunto abuelo,
buscador incansable de los instantes del día en los reflejos del Júcar,
aparte de compartir nombre, usted con el verso, él con el pincel,
compartían ese afán por cazar las mágicas mariposas
que revoloteaban alrededor de la piedra, el agua y el aire.

Erais muchos por entonces, Federico, los que os dedicabais
a tallar la ciudad y así ha sido hasta ahora.

Sabe lo que pienso, Federico: que Cuenca sigue manteniéndose mágica y única,
por que sabe que aún quedan por llegar camadas de poetas, jaurías de artistas,
gente sorprendida de algo tan bello extraviado en el ombligo de España,
gentes que sienten algo que no se esperaban,
y por eso sencillamente, ya no la olvidan.

Y como se puede imaginar, Federico, sentir algo inesperado y bello
es un lujo en estos aciagos días.

Pero al igual que el cristal se puede quebrar, la planta marchitar y el amor esfumarse,
esta ciudad requiere mimos y no andar tanto por el alambre,
que la gleba castellana se endurezca,
los hombros, unos con otros, vuelvan a chocarse,
y sobre todo, las luciérnagas, apenas parpadeos en la oscuridad,
vuelvan, como antaño, para defenderla del ominoso futuro.

Y aquí nos separamos, Federico.
Mirando petreamente su libro en roca,
su roca,
roca viva.


Pd.: Mi infancia son recuerdos de tardes de merendola en tu viejo hocino en ruinas,
entre cacerías de lagartijas, rodillas de mercromina
y antiguos papeles suyos con estrofas inacabadas.




CARTA A MI ABUELO


Añorado abuelo:

Abro, cual medium, este canal epistolar para hablar contigo.
Ciertos años después y con el fondo que dan lo mismos,
me pregunto cierta cuestión que intriga:

¿Como fue el sueño, que recién llegado a esta ciudad, te pintó?

¿Como quiso mostrarse, a un forastero, para retratarla?
¿Qué vuelos de pincel y chopo,
de acuarela y agua,
de caballete y aire,
te marcaron como mancha en lienzo?

Sé que son preguntas y tus cuadros reflejan la respuesta.

Pd.: De tu herencia,
en las paredes de mi casa,
se muestra la evidencia.

2 comentarios:

  1. Joder Toni, joder....sin palabras..y no ganastes?

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  2. ja,ja,ja...........pues no la verdad.

    Tengo entendido que me quede entre los 20 finalistas, pero a mí esto de los premios y concursos me me han olido nunca bien.
    Saludos.

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