domingo, 7 de noviembre de 2010

LUJOS EN FORMA DE COLABORACIONES (III)

Hoy nos va a visitar una de mis debilidades; el es Mario Benedetti (1920-2009), el genial poeta uruguayo, cuentista, literato, intelectual y persona buena; sus escritos nos delatan a un inmenso hombre bondadoso.
Nos dejo recientemente, con gran tristeza para el que esto escribe, pero sabiendo que ha vivido una larga vida colmada y nos ha dejado una prolífica obra para su continuo gozo.
La poesía que me presta el bueno de Mario, se titula DECIR QUE NO:


        Ya lo sabemos,
        es difícil
        decir que no,
        decir no quiero.

        Ver que el dinero forma un cerco
        alrededor de tu esperanza,
        sentir que otros,
        los peores,
        entran a saco por tu sueño.

        Ya lo sabemos,
        es difícil
        decir que no,
        decir no quiero.

        No obstante,
        como desalienta
        verte bajar de tu esperanza
        saberte lejos de ti mismo

        oírte,
        primero despacito,
        decir que sí,
        decir sí quiero,
        comunicarlo al mundo
        con un orgullo enajenado,

        y ver que un día,
        pobre diablo,
        ya para siempre pordiosero,
        poquito a poco
        abres la mano,

        y nunca más
        puedes
                    cerrarla. 

4 comentarios:

  1. Que sencillez, que maestría. Bravo Benedetti. Gracias por mostrarlo Toni.

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  2. ahí le has dado, David. Benedetti es la sencillez clarividente y didactica, nada de poesía confusa y retorcida.
    Podría poner miles de poemas de MB, pero sirva esta pequeña muestra como ejemplo de su maestría.
    Saludos.

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  3. Si, cierta poesía y cierta literatura parece estar hecha solo para intelectuales y no para el pueblo llano. La poesía creo que tiene que llegar, se tiene que entender...para filosofar ya existen otros campos.

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  4. Hay que decir que el lenguaje poético en un principio puede ser muy de circunloquio, florituras, simbolista, que a lo mejor no es entendible a primera lectura, pero es buena poesia. Y luego hay otra, que no digo que sea mala, a lo mejor es la más excelsa de todas, pero me parece abigarrada, confusa adrede y pretenciosa. Por lo menos para mí.

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