viernes, 14 de enero de 2011

18º SUSURRO POÉTICO

Algunas veces me regocijo con la idea de ser anciano (y ligeramente grueso);
más que de serlo, así a secas, es de la idea de volver la vista atrás y recordar la vida.

Y recordar los banquetes devorados, todos los manteles manchados,
todas las conversaciones de sobremesa,
todos los vinos y cervezas ingeridos,
todos los bacalaos,
todos los cochinillos,
todos los pasteles,
todos los eructos,
todos los excesos.

De la carne pegada al hueso,
de la grasa del ibérico,
del foie de oca,
de unas gordas ostras,
de las paellas,
de las fabadas,
de los chipirones,
de las setas,
de los quesos, -ay copón los quesos-
de las salsas.

De tí, manjar minimalista y a la vez explosión de sabores inigualables.
De mí, platazo de lentejas en un gélido día de Febrero.
De vosotros, leales amigos, huevos con patatas, siempre fieles.

De esta vida, festín que según pasa el tiempo se va quedando sin agua, sin pan,
más que migajas en los platos y reflejos en las bandejas.

Y te vas dando cuenta que nadie repone nada
.....hasta el gran eructo final.

2 comentarios:

  1. JAJA....Muy bueno Toni. Lo de "Ay copón los quesos" me ha hecho mucha gracia. Me quedo con la parte dedicada a los huevos fritos. Me acuerdo esa sarten de huevos revueltos que hacía tu madre y que nos aplicabamos en pleno campo con la sola compañía de un mantel y unos buenos trozos de pan. Eso es inigualable.

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  2. Es que no conozco queso que no me guste. Que manjar, señor, que manjar!1
    Me alegra que te guste y me alegra saber que tambien recuerdas con cariño las sartenes de huevos de la Laura en el campo con 8 o 9 niños alrededor de ella, como pequeñas alimañanas.
    Inigualable es la palabra.
    Un abrazo, primo.

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