martes, 11 de enero de 2011

ÁRBOLES SINGULARES

La esencia de la naturaleza, su armazón, son los bosques, la superficie arbolada. Aquí en la Serranía de Cuenca, el rey es el pino, tanto el albar, el laricio como el rodeno, pero tenemos más especies, algunas de gran belleza. Tengo que decir, que cuando uno se va aficionando cada vez más a esto de salir al campo a explorar sitios, más va creciendo su interés por la botánica en general y por los árboles en concreto.
Hay toda una cultura detrás de los árboles, cosa que ha hecho, que en todas las provincias y comunidades autónomas se hayan editado libros y guías con los árboles más singulares, que haya un registro de ellos y que haya gente que se dedica a viajar para ir a verlos a tal sitio; mi familia sin ir más lejos.

Aquí en Cuenca tenemos casos famosos como el pino Candelabro o el pino Abuelo en los Palancares o la encina de Monte chico en Mota del Cuervo.
Yo os voy a ir poniendo árboles desconocidos que he ido descubriendo en mis sucesivas rutas, la mayoría indicados, como no, por mi padre y mi madre.
Muchas fotos, al ir yo solo, no pude poner a mi unidad métrica favorita como comparativa, para que os hicierais una idea del tamaño de muchos de estos árboles. Y esto sumado a mi cámara de fotos, que no es para tirar cohetes, y mi nula pericia con ella, hace que las fotos dejen algo más que desear. Espero que sepan perdonármelo.




Enorme Quejigo (Quercus faginea) en la Dehesa de los olmos, cerca de donde nace el río Trabaque.




       Aún más enorme es el imponente Cedro (Cedrus atlántica) de la Central Hidroeléctrica fantasma de las Chorreras, que no  me cabía dentro de la foto, ya que hasta el suelo aun queda un buen trecho.



El olmo (olma) (ulmus minor) de la plaza de la bella población de Santa María del Val, orgullo de pueblo y con una floresta realmente grande.





Encontrarse un acebo (ilex aquifolium) es siempre motivo de alborozo. Esta planta árbol fuertemente protegida ha llegado a estar en peligro, por la estúpida costumbre de cortarlo en navidad, y destaca por su brillo y belleza y suele salir en umbrías y rincones exuberantes.




Gran Tilo (Tilia platyphyllos) de la Hoz de Beteta con sus caprichosas formas. Esta foto ya ha sido utilizada en otra entrada anterior.



Impresionante el Sauce (Salix) de la Cañada Mostajo, solitario, rodeado de pinos y enclavado en la cañada donde en época lluviosa nace el río Escabas.




                           Malformación genética de un pino laricio (pinus nigra) en las cercanías del pantano de Contreras.



Conjunto de Abetos (Abies lasiocarpa) en la ladera de la fuente del royo en los Palancares. Árboles estos que se plantaron hace muchos años, ya que son típicos de la vertiente cantábrica y Pirineos y en Grazalema, sitios de grandes alturas y mucha lluvia.




Señores y Señoras: un Tejo (Taxus baccata), uno de los árboles que más impresiona verlo en directo, y que menos quedan, ya que han sido diezmados por el valor anticancerigeno de su corteza y por el valor de su madera.  Árbol sagrado para los celtas y unos de los árboles más longevos del mundo. En nuestro país, verlos silvestres es más normal por Galicia, cosa que hace que cuando se encuentra uno, se admire aún más. Suelen salir individuales y solitarios en sitios de gran exuberancia. Este es el Tejo de la Hoz de Tragavivos y quien esta debajo de él es mi cuñado.


Este es mi árbol favorito, un pino Albar (pinus sylvestris), muy cerca del nacimiento del río Guadiela, cerca del pueblo de Cueva del hierro. Al contrario que sus otros hermanos, los pinos laricio y rodeno, el pino albar -de fuerte y bello color naranja su tronco-  necesita salir por lo menos a una altura de 1400 metros.



Esta entrada se la dedico a mi cuñado Tato, enorme entendido de botánica, y con quien es un placer salir al campo de lo que aprende uno.

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