lunes, 21 de febrero de 2011

LA CIUDAD ENCANTADA DE VALDEHONGUILLO

La Serranía de Cuenca resalta sobre todo por el fenómeno kárstico que ocurre con la roca. No hay nada más que ver las formas caprichosas que toman las piedras alrededor de la capital en las hoces del Júcar y Huécar para darse cuenta. Aparte de la Ciudad Encantada y Los Callejones de las Majadas (que no vamos a ver por este blog), tenemos más sitios de interés geológico (algunos ya los hemos visto), ya que por toda la sierra se pueden encontrar rocas en formas y materiales diversos. En las inmediaciones de la Ciudad Encantada, hay muchas que todas juntas pueden formar una megaciudad encantada, pero hay más. Hoy vamos a ver una desconocida, descubierta por mi padre (quien si no), al modo de los exploradores del siglo XIX. Uno se puede encontrar dos o tres piedras sueltas, pero cuando los que te encuentras sobrepasan la veintena de grandes moles, se le puede considerar ya una ciudad encantada.



LA CIUDAD ENCANTADA DE VALDEHONGUILLO

En la sierra de Tragacete, alrededor de los 1700 metros, en mitad de un pinar sin fin, y junto al borde que hace el valle del Júcar se sitúa esta desconocida Ciudad Encantada. En las fotos que voy a poner, dejaré volar la imaginación para poner nombres a las formas caprichosas, ya que, todos sabéis, que el encanto de estas ciudades lo pone la imaginación y la libertad de uno de disfrutar de estas maravillas en plena naturaleza.



Lo que primero te avisa que vas llegando, es todo el suelo una enorme cascada de piedra con algo de inclinación.



            Focas como esta, te encuentras tres o cuatro, en formas distintas.



         Varias son las cuevas que existen en las grandes moles de piedra de Valdehonguillo.



Hay que decir, que la ciudad es virgen, es decir, que si a muchas piedras se les limpia de los pinos que salen al lado (perdonenme por decir eso) las formas serían mucho más nítidas y claras pero aún así, estando allí delante, se te ocurren mil y una denominación para cada piedra.



Quillas de barco como estas hay más de diez, algunas peladas por arriba y otras con bosque en su parte superior.




Una vieja raza de dinosaurio olvidado, ancestro de nuestras actuales tortugas.



Restos de imponentes murallas de viejos reinos quedan por toda la ciudad.



Un dinosaurio legendario ascendiente de nuestros actuales delfines y cachalotes pero terrestre.



Encima de esta mole se observa otra de las tortugas milenarias.




Muestra de como la ciudad ha luchado durante milenios contra la vegetación para sobrevivir.



Hasta el mismo borde llega la ciudad, para contemplarse al fondo el valle por donde discurre el Júcar y donde  también se encuentra el pueblo de Tragacete.




Pista de aterrizaje del portaaviones en un mar de pinos.




                        Quilla lateral del enorme trasatlántico que surca estos verdes mares.

5 comentarios:

  1. "No es, pues, como arquitecto ni como jardinero, sino como poeta y como pintor como hay que componer los paisajes para que le interesen a la vez a la mirada y al alma.”
    Renne-Louis de Girardin.

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  2. Querido Yowi, a ver si llega mejor tiempo y nos subimos de tortillas y cervezillas.

    Querida Pato: que frase más guapa!! Apuntada queda a mi memoria de maximas y frases.

    Saludos.

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  3. Los "foraneos" como yo que nací a orillas de un gran rio, que aprendieron del campo, y ahora nos dejamos mecer por las olas del mare-nostrun, no paramos en el disfrute del aprendizaje y el deleite de tus magias serranas, sino anhelando volver a esa "rara" y bella Cuenca para seguir descubriendo de que pasta esta hecha.
    Muuu-guapo

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  4. Pese a mi feroz afición por el agreste interior, no me importaría tener una casita a orillas del mediterraneo para mecerme con el rumor del oleajes. Y creo que la tengo, es la vuestra. Al igual que tú, pero viceversa, tambien necesito del mar y sus bondades.
    Gracias patxi.

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