martes, 12 de abril de 2011

ARROYO DEL OCÉÑIGO


Hoy vamos a hacer otro arroyo en su barranco, bastante espectacular. Esta vez no requirió del vadeador, ya que lo hicimos a ratos por senda, a ratos por la ribera, en lucha enconada con su vegetación. Me acompaña esta vez mi chica. ¡Que decir de mí!, remontando un precioso arroyo acompañado de mi amor. Pues lo más parecido a la felicidad. En fin,vamos a ver este barrancazo.


EL ARROYO DEL OCÉÑIGO

De los barrancos que bajan de la sierra de Valdecabras y de la Ciudad Encantada al valle donde se asienta Villalba de la Sierra por donde discurre el Júcar, el más famoso y espectacular es el del Cambrón (que algo tendré que hacer para presentároslo, pese a ser privado. Y que sepáis que me parece vergonzoso que sea privado, en plan para que la infanta Elena venga de cacería y cosas así....).
Pero son varios los barrancos, y el del Oceñigo es otro paralelo al Cambrón, más pequeño y estrecho pero también muy bello.


Aquí podemos ver desde arriba el barranco del Océñigo, un poco antes de terminarse y ya mansamente el arroyo (cuando lleva mucha agua) echar sus aguas al Júcar. Vamos a descender para meternos por el fondo de él.



Nuestra primera sorpresa vino al ver que su cauce se encontraba en estado de congelación, grandes placas de hielo y bastante nieve en las umbrías. ¿Será todo así?  Sigamos remontándolo.



¡Eureka! la encontramos. Al rato de andar fuimos comprobando como cada vez había más agua. Entre las filtraciones del suelo y la congelación de las aguas, el tramo final estaba en el aspecto que habéis visto en la foto anterior.



También fuimos comprobando como cada vez había mas rocas por el cauce del arroyo, lo que daba lugar a cascadas y saltos de agua de formas extrañas y variopintas, como la de la foto, en la que el agua cae por la izquierda de la foto, mientras la poza se crea a la derecha, debajo de ese enebro.




                    El arroyo va creando pequeñas piscinas naturales de intenso color verde esmeralda.




El arroyo del Océñigo nos exigía esfuerzo, cuidado y pericia en su remonte, muchas veces por dentro de el cauce debido a la intensa vegetación de ribera o a las paredes de roca casi verticales que están a los lados.



El arroyo crea alguna que otro poza grande y profunda que hace a uno desear que sea caluroso verano para sumergirte en ella.



La cercanía a la Ciudad Encantada se empieza a notar, apareciendo piedras caprichosas cada vez más numerosas alrededor del arroyo.




                          Detrás mío, por esa grieta cae el arroyo creando una poza oscura y alargada.



Y después de un trecho subiendo por el arroyo en su estrecho lleno saltos de agua y corrientes varias, se llega al bosque abierto, donde podemos ver las formas antojadizas que tomas las grandes moles de piedra.



Son 5 o 6 grandes moles a un lado y al otro del arroyo (en la anterior foto y en ésta), que bautizamos como "Dinosaurios bebiendo agua"


Y tras un buen rato de frondoso pinar, remontando el arroyo llegamos a su nacimiento. Esta gruta a escala pequeña donde mana el agua negra, cuantiosa, fría............pura: riquisima.



Aún recuerdo como calmamos la sed que la dureza del arroyo del Océñigo nos había causado. Dicho nacimiento en la gruta se llama la fuente del Buitre. Disculpen la calidad de la foto, pero nos salió movida.




Un poquito antes de llegar al nacimiento, el barranco se bifurca y sigue subiendo hasta el principio, muy cerca de la carretera de la Ciudad Encantada, pero no bajaba agua por ese ramal (a ver cuando llueva mucho y me haga ese trozo y si merece la pena, haré una entrada). Aquí vamos volviendo. Espero que os haya gustado.

5 comentarios:

  1. Que guapo el trayecto!!! Oye Toni eres partidario de usar GPS o, como intuyo, no te hacen falta?

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  2. No me hacen falta. Voy provisto de Mapas miliatares de 1x25000, que es lo más detallado que hay, aunque tambien hay que saber interpretarlos. Con dichos mapas y siguiendo arroyos y barrancos hay que ser bastante torpe para perderte. Otra cosa es ir a buscar hongos, que yo soy de los que le da un par de vueltas a un Enebro y ya me he perdido. Hay si que hay que tener cuidado.
    Saludos.

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  3. Patxi el benicense17 de abril de 2011, 16:13

    A mi se me antojan ilusiones y sueños viendo esas pétreas moles abrevando del arroyo del Océñigo, saboreando cada mítico y encantado rinco del la señoreada serrania Conquense.
    Como disfrutamos "nos" y los de nuestra calaña amigo Tony cuando apoyado en tu "manejera" compaña, nos mostrais tan ocultos lugares.
    Un breve saludo, pues en breve nos vemos.

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  4. Ja,ja. Si por mí fuera me la llevaría hasta el más remoto agujero de la Sierra, pero no siempre puedo. Aparte del horario, y de su estado actual, hay que sumar mi borriquería cuando voy por el campo.

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