viernes, 13 de mayo de 2011

33º SUSURRO POÉTICO

Y constantemente nos buscamos, nos besamos,
nos miramos como quien con la mirada viola.
Fundimos nuestros alientos, nuestros cuerpos,
nuestros pensamientos hacen las mil posturas de la lujuria.
Drogamos nuestro amor, lo hacemos danzar, reír, llorar,
y en una enorme vorágine de sensaciones,
a punto de erupción,
nos damos el abrazo infinito.

Y de repente desperté, como bien decía Chavela, con las manos vacías.
La mitad de mi cama llevaba ya largos años fría,
mi vaho era lo único caliente que salía de esa casa en mucho tiempo.
Los cuadros de las paredes no mostraban lo que tenían que mostrar,
eran los mismos dibujos y colores de siempre pero sin sentido.

La mitad de las bombillas estaban fundidas,
y no gastaba el tiempo en reponerlas.
Cucarachas veloces cruzaban el pasillo
y enormes telas de araña anidaban en las esquinas.
Mi nevera tiritando
y mis alacenas vacías demostraban que la ausencia era ya dolorosa.
Y en ese momento, como bien decía Chavela,
me dí cuenta que el amor es mentira.

Menos mal que me quedé dormido otra vez.
Contigo.
Con tu cabeza en mi hombro alrededor de mi brazo.
Con tu calor, con tus calientes latidos.
Contigo.

3 comentarios:

  1. Poesía valiente no es lo mismo que "valiente poesía", ¿o sí?. Llevo tiempo pensando en ello. Vivir con la duda, en el camino intermedio, es la única opción por el momento. Hay que tener coraje para renovar la estética, y la ética, de nuestros actos.
    Gracias, Toni, por tus aportaciones.

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  2. gracias levepulso. Ese coraje del que hablas hay que sacarlo o por lo menos intentarlo. Lo veo muy necesario.
    Saludos.

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  3. Que bonito es poder expresar lo que por las venas en un momento dado corre.
    Que rehabilitadora la emoción de quien logra sacarlo para ser tónico del resto.
    Que difícil repetir sensaciones de un momento.
    Imposible hazaña perseguida por ciegos.

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