miércoles, 1 de junio de 2011

36º SUSURRO POÉTICO

Y en inexplicable coincidencia del azar y el destino
mi vida empezó a encauzarse:
Lo que quería me llegó,
además donde quería,
como quería también vino,
no me podía quejar,
a lo que aspiraba lo vivía.

Sólo el tiempo inexorable seguía,
la perfección vino con la armonía.

Lo que pensaba era lo idóneo,
si lo sentía lo hacía
y no me equivocaba.
Seguro de mí mismo,
cauto en mis actos,
aprendí a ser paciente
y que todo concordará.

Sólo el tiempo inexorable seguía,
los años me trajeron la alegría.

Vinieron a mí,
mi estela era el rastro a seguir.
Suscité envidias sanas y roídas,
pero mi saber estar primaba
y los problemas solucionaba.
Me congratulaba mi firmeza,
y esa suerte en los momentos necesaria;
y más mérito conciliaba todo,
al haber corrido peligrosamente por la vía.

Sólo el tiempo inexorable seguía,
sé que es tu amor el que me guía.




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