martes, 26 de julio de 2011

LAS CATEDRALES DE UÑA

Ya hemos comentado que el río Júcar desde el bello pueblo de Uña hasta Villalba de la sierra, crea un enorme valle, que a ratos es una profunda hoz, a ratos un vertical desfiladero. A lo largo de estos tantos kilómetros hay unos cuantos y bonitos parajes: Las Catedrales son uno de ellos.

En una de las entradas que hace el arroyo de la madera se encuentra las Catedrales. Al fondo el valle del Júcar, y a la izquierda de la foto se encuentra Uña.




Aquí estamos situados en la base de los enormes cortados que sirven de límite del gran valle del Júcar. A cada paso que damos, salen buitres de los huecos de las paredes.




Aquí vemos a mi compañero Paco subiendo por la única manera de acceder a las Catedrales, que es este enorme palo primero y después una vieja escalera de madera.



Se supone que estas escaleras han servido antiguamente a las gentes de Las Majadas y alrededores para bajar a Uña.




Hasta que una vez arriba, vemos que solo se puede pasar por una galería de estrechos pasillos.





Estas galerías de pasillos llenos de humedad, musgo y vegetación de umbrías son las Catedrales.





Un vistazo hacia arriba nos deja ver el azul del cielo, desde nuestro verde agujero.





Se supone que época de lluvia torrencial, las primeras fuentes del arroyo de la madera, que viene a nacer encima, en la sierra de Majadas, baja por estos pasillos para salir por el agujero de la escalera. Aunque un servidor ha estado en Otoño y Primavera en este sitio y como mucho estaba impracticable del barro que había.





Y esta es la única salida de la Catedrales hacia el exterior. Sitio al que, como digo antes, hay que ir en época seca.



Y una vez arriba, contemplamos la belleza de los frondosos pinares del valle del Júcar desde arriba.





Y vemos como Paco es engullido por el agujero que nos llevará hasta abajo.




Otra vista de las buitreras de Uña desde enfrente. Con un poco de silencio y paciencia veremos a los buitres pasar debajo nuestro.



Si al ir lo hicimos por una senda que va a mitad de la ladera, la vuelta la hacemos por el fondo del cauce seco del arroyo de la madera, hasta que nos encontramos con la Cueva del tío Manolo. Aquí vemos a Paquito en la angosta entrada de la cueva.




Una placa nos recuerda un trágico accidente de un espeleólogo que se murió dentro ahogado. Decir que parece ser que hay un lago subterráneo y que en época lluviosa sale el agua por la entrada de la cueva.




Y la altura de la cueva empieza a ver grandes moles de piedras y debajo de una de ellas está esta surgencia que es de la que sale el agua del arroyo de la madera que actualmente tiene agua casi todo el año.




Y un poquito más abajo se encuentra esta bonita y clara poza de fresca agua.




El arroyo de la madera es realmente corto, ya que rápidamente echas sus aguas al Júcar.

2 comentarios:

  1. Patxi el benicense30 de julio de 2011, 13:20

    Cuanto me falta por ver, y yo que creía que de catedrales y arte había visto mogollón y entendía un poco, pero nada que hay que ver más. Vaya pasada.

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  2. No se a que mente pastoril o andariega se le ocurriria poner este majestuoso nombre a tal peculiar paraje, pero cuando estas dentro de esos petreos pasillos, oscuros, humedos y verdes, un cierta sensación de paz y relajación le entran a uno....
    Un abrazo Patxito.
    Toni.

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