domingo, 4 de septiembre de 2011

47º SUSURRO POÉTICO

                                               A Mi Primo Miguel, con afecto.


¿Y que nos queda al final de todo,
donde ya se acaba la senda
y no se vislumbra más camino?


Donde el suelo se hace cielo,
el agua hielo
y el fuego oscuridad.


¿Que nos queda?


Y siempre divago,
que solo queda regresar:
A lo más puro,
a lo más cristalino,
a lo más primigenio.
Al regazo, al amor, a las palabras y los gestos de los padres,
al calor de mi madre,
a la seguridad de mi padre.


Y así, en cadena siguiendo la simiente,
rastreando miles de gestaciones,
padres y madres de hombres y mujeres,
mujeres y hombres de padres y madres.

Todos regresándose en humana cadena,
en un proceloso devenir devuelto
al chisporrotazo que nos prendió.

Inmortales en imperecedero,
en mi intocable recuerdo.
Siempre fieles.

Más allá del fin
sé que estarán pacientemente esperando,
y yo muy gustosamente
regresaré a ellos,
como la luz al sol,
el calor al fuego.

Como el aire al viento.

5 comentarios:

  1. Esta mañana de domingo, soleada y fresca,
    se rompió la tradición
    lúgubre y fría.
    Se abrió una puerta entornada;
    el interior es oscuro
    pero luz hay en mi espalda:
    luz del mundo.

    Has puesto una vela -de luz, de viento, de afecto-
    a un palmo de mi pecho.
    En mis manos un hilo,
    hilo blanco,
    tenue y recio.


    ¡No estamos solos!
    ni lo estuvimos,
    ni lo estaremos.

    Siempre regresaremos
    'como el aire al viento'




    De una pieza, ¡gracias! Toni.

    Miguel

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  2. De nada Miguel. Es un honor tenerte al otro lado leyendo mis escritos, y sobre todo leerte en los muchos comentarios que has ido dejando. Gracias a tí.
    Un abrazo.
    Toni.

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  3. No puedo sino mirar, callar, y aprender.
    Tanto sabe el de mi lado.
    Luz que tiene al que acompaño.
    Sueño roto que se arregla dentro.
    Noción de todo un tiempo pasado.
    Ahora miro, callo y aprendo.

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  4. Mirar... aprender... Eso me gustaría conseguir de forma limpia y productiva, es un arte difícil.
    Callar es aún más difícil.
    Tu poema, casi calladamente, nos pone en el centro de nuestros sueños rotos y en la alegría de saber que no estamos solos en el camino de repararlos.
    Me parece, Patxi, que tienes mucho que enseñar. Y todos nosotros mucho que aprender.

    Abrazos

    Miguel

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  5. Bien seguro que os tengo a los dos como referencias.
    De verdad, vuestras bellas letras son como consejos para un servidor.
    Gracias Patxi y Miguel.
    Toni.

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