domingo, 9 de septiembre de 2012

AL MONASTERIO DE LA BUENAFUENTE DEL SISTAL POR LA TEMIBLE PEÑA DE LOS CUCHILLOS (-AT)


Cuando uno se dedica al campo de manera semiprofesional, ya que suelo subirme a la sierra una media de tres o cuatro veces por semana, es factible que nos ocurra de todo. Con esto vengo a decir, que lo que en un principio parece una ruta normal y fácil, se puede convertir en algo más duro y tortuoso, y eleva la dureza y la exigencia de la excursión bastante.
Nos vamos a ir al Alto Tajo, extensión natural de la Serranía de Cuenca (para mí claro), zona que recorro con mucha frecuencia, para hacer una ruta circular que comienza en un apartado y recóndito Monasterio perdido de la mano de Dios, para bajar al Tajo y de ahí volver por el barranco del arroyo de los Molinos, al punto de partida.
Ahora bien, no recomiendo hacer esta ruta de esta manera, ya que dicho barranco es altamente inaccesible, agreste, duro y bastante escabroso.

Comenzamos la excursión en el Monasterio Cisterciense de la Común Observancia femenino de la Buenafuente del Sistal, que data de 1170 aproximadamente.



 El Monasterio se mantiene en activo con un comunidad de monjas de edades avanzadas y desde 1931 es declarado Monumento histórico artístico.




Podemos ver el apartado valle donde se encuentra el Monasterio. Hay que decir que la carretera que lleva hasta el Monasterio es mala, larga y tortuosa.




    Después de salir del valle, atisbamos a lo lejos el enorme valle fluvial por donde va el río Tajo.




Foto de familia. El cordal rocoso que se ve al fondo son las primeras estribaciones de la Peña de los Cuchillos.




               Aquí ya estamos dentro del valle del Tajo, que iría por la derecha de la foto.





                 Hasta que llegamos a orillas del Tajo, donde nos montamos un picnic.




               El color verde del Tajo es toda una maravilla que nunca se cansa uno de ver.




                           Nosotros seguimos una senda que va remontando el río.




                               Enormes ejemplares de trucha se ve en este tramo del Tajo.




                           La senda a ratos va a orilla del río, a ratos coge altura.










Hasta que llegamos a la Peña de los Cuchillos, puerta de entrada al barranco del arroyo de los Molinos.




                  Al empezar a remontarlo, una buena maraña nos recibe de entrada.




             También nos van apareciendo pequeños y bellos rincones que crea el arroyo.




                                Donde también aprovechamos para refrescarnos.




                     Mirar hacia arriba nos hace comprender el nombre de Peña de los Cuchillos.






      Pero antes nos encontramos con la cueva del tío garduña, una refugio-cueva para escaladores.




                                                  Puerta de entrada al refugio cueva.





       Aquí esta nacho y el agujero natural que tiene la cueva a modo de chimenea natural.





                                                       Aquí mirando el agujero.





Vista del agujero chimenea desde arriba.
 
 
 
 
Hasta ahora, todo ha sido un aperitivo, lo realmente duro comienza después de la cueva.
 
 
 
 
 
El avance por el arroyo es muy lento y dificultoso al  bajar con agua y tener bastante fango.
 
 
 
 
 
Los altivos cuchillos son realmente espectaculares. 
 
 
 
 
A lo que decidimos ir por las escarpadas laderas.
 
 
 
 
 
La peña de los Cuchillos andan por encima de los 1000 metros, mientras el Tajo en este tramo esta sobre los 850 metros de altitud.
 
 
 
 
El barranco por dentro cada vez va siendo más inextricable de vegetación.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Para ir por ahí, pienso que hay que ir con un vadeador o neopreno para el fango y una motosierra para avanzar.
 
 
 
 
Nosotros nos fuimos por arriba por una espectaculares laderas que nos exigieron mucho físicamente. Menos mal que estamos todos en buena condición física campestre.
 
 
 
 
Hasta que por fin llegamos al bendito Monasterio. Lo que en un principio era una ruta de 3 horas, se  convirtió en una de 7 horas.
 
 
 
 
Siempre recordaremos el botijo de la fresca fuente del patio del Monasterio de la Buenafuente. Lo habíamos conseguido.
 
 
 
 
Nachete no tardo ni tres minutos en caer rendido, pero nos había demostrado que es todo un campeón.

4 comentarios:

  1. Toni, he descubierto tu blog hace poco y me he convertido en un seguidor más. Soy otro enamorado de nuestra querida Serranía, me he pateado muchos de los sitios que describes, me reconozco en tus comentarios y leo con gusto tus experiencias, que te agradezco mucho, pero pensando a veces aquello de "¡no lo cuentes...!" Este monasterio lo descubrí por casualidad hace años, haciendo como un tonto la ruta más corta desde Cuenca a Zaragoza que aparecía en el mapa, y encontrando luego la sorpresa de la subida por un camino de tierra desde el Tajo a Villar de Cobeta, donde pervivía un escudo enorme del franquismo en el frontón. Enhorabuena por tus reportajes, los haces muy amenos.

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  2. Hola Germán.

    Encantado que te guste el blog y la manera que cuento las entradas. Aprecio tus palabras y tu buen gusto ;)

    Lo de enseñar o no enseñar el sitio, siempre es un dilema que conllevo, ya que yo mismo me digo que muchos parajes no pueden ser enseñados por el miedo a la masificación, aunque también pienso que la belleza de nuestras tierras hay que mostrarla, no ser oscurantista.
    De todas formas, tengo un serie de parajes que por ahora no pienso mostrarlos en el blog. Son demasiado frágiles y delicados. Un saludo.

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  3. que sitio mas chulo! me dan ganas de empezar a hacerme unas rutillas de esas :)
    Gracias por la página y un saludo!

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  4. Pues animo, y a salir al campo!!
    Un saludo.

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