domingo, 2 de diciembre de 2012

DEL PUENTE DEL MARTINETE A LA LAGUNA DE TARAVILLA - (AT)


Vamos a ir a esa parte de la Serranía de Cuenca coincidente con el Parque Natural del Alto Tajo, en el límite entre las dos provincias. La ruta la vamos a hacer por el lado de Guadalajara, comenzando en ese tremendo y bello paraje que es el puente del Martinete, con Perajelos de las truchas a tiro de piedra, y esa verde, agreste y bella hendidura que es el Tajo, hasta terminar en otra preciosidad de rincón, la laguna de Taravilla.


Saliendo del conquense y frío pueblo de Masegosa cogeríamos la carretera que baja al impresionante valle del Tajo que es lo que se ve abajo.




Una vez abajo, nos deleitaremos una y otra vez, con los grandes cortados que conforman el valle del río.




Rápidamente, nos ponemos sobre el puente para ver posiblemente el más hermoso y grandioso de los ríos de la parte sur del Sistema Ibérico.




El Tajo aquí aún es un recién nacido, aunque ya ha recibido las aguas del Hoz Seca y corre verde, virginal y caudaloso.





Ahí tenéis el puente del Martinete. A este lado provincia de Cuenca, al otro Guadalajara. Nosotros dejaremos el coche aquí, cruzaremos el puente para empezar nuestra ruta yendo hacia la izquierda.
 
 
 
 
Desde cualquier montículo que sobresalga, podemos apreciar el valle o gran hoz por donde va el Tajo.
 
 
 
 
Si tenemos tiempo, nos podemos pasar por Peralejos, que esta a unos 4 km y comernos un rico bocadillo de orza en Casa Plácido, para tomar fuerzas.
 
 
 
 
Y por el camino, que es un carril en perfecto estado iríamos andando, deleitándonos con el paisaje que nos rodea.
 
 
 
 
Saliéndonos al paso, viejos refugios y albergues.
 
 
 
 
Comienzan a haber tramos que el valle del río se va estrechando.
 
 
 
 
 
Todo un espectáculo las paredes rocosas.
 
 
 
 
Lo que vemos, es decir al otro lado del río aún es provincia de Cuenca.
 
 
 
 
Atención a lo que tenemos delante, ya que es el barranco del Horcajo que ya veremos en otra entrada, brutal grieta que baja a Tajo.
 
 
 
 
En cuanto el río nos deje, debemos acercarnos a la orilla para ver sus maravillosas y cristalinas pozas.
 
 
 
 
 
En algunos tramos el encajonamiento del Tajo es total.
 
 
 
 
Ya a partir de este tramo, estamos en Guadalajara, ya que el Tajo ha dejado de ser la línea divisoria entre Cuenca y Guadalajara. 
 
 
 
 
Ir mirando el río es obligatorio pues ofrece unas estampas increíbles.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Llamativa cueva dentro del cañón del río.
 
 
 
 
Las paredes del valle del río siempre cubiertas de pinos y quejigos.
 
 
 

Enorme mole que tuvo que caer rodando en su día hasta el río.
 
 
 
 
 
 
 
 
                                            En algunos tramos la vegetación es exuberante.




     A pesar de que llama bastante para el baño en verano, es jodio y peligroso conseguir bajar abajo.




Después de la Serranía de Cuenca, el Alto Tajo es mi zona favorita, cosa que hace que me la conozca bastante, y la camine sin cesar, disfrutando como un niño.









   Llegando a la laguna de Taravilla el valle del Tajo se va a abriendo más. Decir que todo el camino que hemos hecho coincide con los senderos GR 66 y el GR 10.




Hasta que llegamos por fin a la Laguna de Taravilla. Aunque os mostraré un par de fotos de ella, pues os la enseñaré más detenidamente cuando lo cuelgue en la etiqueta "De embalses y Lagunas"




Laguna de gran belleza, de origen cárstico y totalmente natural, que cuando esta cargada de agua vierte sus aguas al Tajo que esta a apenas 300 metros del río.
 
 

Y haciendo el ganso me despido, en mi querido Alto Tajo, esperando que os haya gustado la entrada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario