domingo, 23 de diciembre de 2012

RODEANDO CUENCA POR LAS HOCES

Cuenca capital es una de esas escasas ciudades que aunan lo urbanita, la ciudad en sí, con la naturaleza, el agua, la roca y la vegetación. Además, esta conjunción de la ciudad y la naturaleza se produce con el Casco Histórico, es decir, la Cuenca medieval.
Ya lo he comentado alguna vez; esa situación de Cuenca sobre un espolón rocoso entre dos milenarias hoces es la que la convierte en algo especial.
Recientemente, con la construcción de una pasarela que va por encima del río Júcar ha hecho que encontremos en Cuenca un sendero urbanita - natural que es totalmente circular, y nos permite conocer la ciudad y sus dos hoces, a la vez que recorremos una ruta de dos horas o dos horas y media absolutamente maravilloso. ¡¡Vayamos a verlo!!



Comenzamos nuestra ruta en la famosa Puerta de Valencia, una de las pocas entradas que había a la ciudad vieja de Cuenca. A la derecha, pueden ver los restos de por  donde iba la muralla que hacía de Cuenca un bastión inexpugnable.



              En este primer tramo vamos acompañando el río Huécar, afluente del Júcar.




La muralla que iría justo debajo de esa enorme casa, va apuntalada en su inexpugnabilidad por la roca, verdadera señora de la ciudad de Cuenca.



El Huécar abajo y siguen siendo visibles los restos de la muralla. Las casa que veis arriba, son los rascacielos de San Martín; casas que por el otro lado son de tres o cuatro pisos y por este, de nueve o diez.



               Aquí podemos ver los distintos niveles de la ciudad, con los rascacielos arriba.




Con el objetivo de que el Huécar a su paso por Cuenca siempre lleve agua, han hecho la operación de traerla desde el Júcar por debajo de la ciudad de Cuenca. En este punto es en que sale el agua.




Un último vistazo a Cuenca por este lado, antes de meternos en la Hoz del Húecar propiamente dicha.




A partir de aquí tenemos el cauce natural del Huécar, que suele llevar agua, aunque tambien acusa las epocas de estiaje y sequía.




             Pasaríamos por debajo de las archiconocidas Casas Colgadas (que no colgantes).



                       Que las mires donde las mires, es una estampa suprema y excelsa.




Por aquí estariamos pasando por debajo del puente San Pablo, donde aún se ven los pilares de piedra del antiguo puente antes de que se derrumbara a principios de siglo XX y se construyera como es ahora, de metal.
 
 
 
 
Seguimos entrando en la Hoz, y muy pronto la senda comenzará a ascender.
 
 
 
 
Mientras subimos, a otro lado de la Hoz del Huécar tenemos el Convento de los Paules, actual Parador de Turismo, y arriba del todo, el cerro de Socorro, con el Sagado Corazón de Jesús coronándolo.
 
 
 
 
Y ahí tenéis la magnífica cresta rocosa donde se asienta Cuenca separándo las dos Hoces.
 
 
 
 
La Hoz del Huécar en todo su esplendor, con el puente San Pablo cruzando del Parador hasta las Casas Colgadas.
 
 
 
 
Mientras subimos no paramos de ver vistas bellas e impresionantes.
 
 
 
 
 
Panorámica.
 
 
 
 
 
 
Hasta que llegaríamos al Hocino de Federico Muelas, ilustre poeta de Cuenca.
 
 
 
 
Con vistas espléndidas al Cerro Socorro, visto en una entrada anterior: http://www.elbrilloenlamirada.blogspot.com.es/2012/10/detras-de-casa-subida-al-cerro-socorro.html
 
 
 
 
Pero la senda deja la casa del poeta y sigue subiendo hasta los bordes petreos de la Hoz.
 
 
 
 
Y por unas empinadas escaleras que hay entre los farallones rocosos subimos y salimos de la Hoz.
 
 
 
 
 
Por esas vertiginosas escaleras es la única manera de salir de la Hoz del Huécar.
 
 
 
 
Una vez arriba, tirando de zoom, no es nada raro ver a gente asomada a lo distintos puntales de piedra.
 
 
 
 
Una vez arriba, estaríamos en el Barrio del Castillo (fuera de la ciudad amurallada), el mejor sitio del mundo para tomarte las cañas o copas en las tardes y noches de verano.
 
 
 
 
Y un poco más abajo estaría la entrada a la vieja ciudad de Cuenca por el Arco del Bezudo.
 
 
 
 
Ahí en ese punto antes de cruza la muralla podemos ver perfectamente la otra Hoz, la del Júcar.
 
 
 
 
Y una vez dentro de la ciudad se nos empiezan a aparecer iglesias, conventos, y cantidad de edificios históricos.
 
 
 
 
Y una muestra de las casas por la parte alta de la ciudad.
 
 
 
 
Pero rapidamente dejamos la ciudad para salir a la otra Hoz, por la puerta de la Tabanqueta (asi la llamo yo).
 
 
 
 
Puerta que tiene un horizonte verdaderamente maravilloso.
 
 
 
 
 
 
Con una serie de miradores sobre el Júcar bastante bonitos.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Y comenzamos a bajar siempre por esta calle que deja la hoz del Júcar siempre a un lado.
 
 
 
 
 
Un vistazo al otro lado de la Hoz del Júcar, y nos encontramos esto.
 
 
 
 
El casco antiguo de Cuenca siempre ha sido hervidero de artistas, bohemios y gente peculiar.
 
 
 
 
Bajando a la Hoz del Júcar, encontramos casas como esta, donde la terraza ocupa un puntal rocoso de la pared de la Hoz.
 
 
 
 
Un sitio mágico: la bajada a las Angustias.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Y tras pasar por un arco de piedra veríamos el antiguo Convento de los Descalzos.
 
 
 
 
 
Tambien esta allí la preciosa Emita de Nra. Sra. de las Angustias, la ermita con más solera y tradición para los conquenses.
 
 
 
 
Seguimos bajando hasta que llegamos abajo y lo primero que nos sorprende son el bello color de los chopos del la Hoz del Júcar con la vieja Cuenca arriba; todo un espectáculo.
 
 
 
 
Y por supuesto, el gran Júcar.
 
 
 
 
Uno de los encantos de esta ruta (y de Cuenca), es que, como podeis observar, las dos Hoces son totalmente distintas.
 
 
 
 
Por aquí la hiedra y la vegetación cubre la pared de la Hoz.
 
 
 
 
El Júcar en este tramo es exuberancia pura. (Os lo enseñaré más detenidamente en una entrada que le dedique a la Hoz del Júcar)
 
 
 
 
La altura y verticalidad de las casas por este lado seguían haciendo de Cuenca un sitio inexpugnable.
 
 
 
 
A esto me refería en la foto de antes.
 
 
 
 
Hasta que cogemos la pasarela que pasa por encima del río.
 
 
 
 
Tambien pasas por delante de este tunel que comunica las dos hoces y pasa por debajo de Cuenca, y cuando eramos niños nos atrevíamos a cruzarlo.
 
 
 
 
La pasarela adosada a la roca pasa por debajo del agua del río.
 
 
 
 
 
El tramo de la pasarela es realmente precioso y digno de visitar.
 
 
 
 
Tantos siglos de unión entre la piedra y la hiedra, ha hecho que esta última también tome formas caprichosas.
 
 
 
 
 
Hasta que llegaríamos a las Juntas, donde desemboca el Huécar en el Júcar. Foto hecha desde enfrente.
 
 
 
 
 
Y ahora toca remontar el río Huécar. En este caso tomaríamos unas escalera que salen a la derecha y  pasan al otro lado.
 
 
 
 
Y llegaríos al llamado Parque del Huécar, totalmente ajardinado para el disfrute y el paseo.
 
 
 
 
Por este tramo en que el río haria de foso, se ve perfectamente la muralla. Decir que en Cuenca cualquier obra que se haga en el casco viejo saca a relucir trozos de muralla, restos de iglesias, esqueletos, etc, etc.....
 
 
 
 
El puente de las escalerillas del Gallo sobre el Huécar, otra de las entradas a Cuenca.
 
 
 
 
Si te vas fijando, en las casas verticales que estan al borde del río, quedan restos de la muralla por muchos sitios.
 
 
 
 
 
Los patos han vuelto al Huécar. La construcción tapiada que ven a la izquierda son dos tuneles que servían de refugio para la Guerra Civil, y donde nos metíamos de pequeños. Recuerdo que seguían intactas las velas, cazos y vasos, etc.....
 
 
 
 
Decir que el Huécar cuando tenía crecidas inundaba toda esta parte baja de Cuenca, cosa que hizo que a mediados del siglo XX se canalizara de hormigón totalmente horrible. Desde hace unos años se lleva un plan para naturalizar otra vez el río, y hay que decir que ya va cogiendo otra vez aspecto de río.
 
 
 
 
La famosa calle de los Tintes. Decir que esta parte de Cuenca antigua que queda a la izquierda del río, creo recordar que era la antigua judería. Al final de esta calle, estaría la Puerta de Valencia y el final de la ruta.
 
 
 
 
Comentar que esta ruta esta perfectamente señalizada comos sendero y son dos horas y medía donde se llegará a conocer Cuenca con bastante detalle y desde otros sitios distintos a los famoso. Totalmente recomendable. 

7 comentarios:

  1. Conozco muchos rincones de tus fotos, pero viendolas me gustaria conocerlas todas, muy bonito trabajo.

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  2. Parafraseando en los limites al poeta..."Hay Federico donde hubiera encontrado mejor cicerone faltándome el ansia y pasados los inviernos, Tu desaparecido con el legado de tus escritos y la semilla de los tiempos en barbecho" Pues lo encontré en tus callejuelas, pasarelas y pontazgos, en el discurrir de tus cuestas y rascacielos, de tus veredas y paseos, entre el agua y la roca y tus suspendídas construcciones y frontones del pensamiento. De la mano que me trajo aquí y este Toni rascador de vaivenes, mostrador de lo que no se oculta pero que nadie ve sino por su certero catalejo. Visto así, de nuevo quiero conocerlo.
    Gracias por este regalo Navideño.

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  3. Te lo comparto primo. Muy buenas las fotos y muy buena la ruta. Cuenca de nuestros amores!

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  4. Gracias anónimo. Esta es la intención, que entren ganas de ver o volver a ver esos rincones.

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  5. Patxi, sabes que tienes aquí por siempre un buen guía para conocer más y mejor Cuenca y su Sierra.

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    1. De buena gana y mejor ánimo sabes que lo haré el resto de andadura por esos lares peninsulares y otros que bien conoces.
      Un fuerte abrazo

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  6. Gracias primo. Sabía que te iba a gustar. Un abrazo y felices fiestas.

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