domingo, 7 de abril de 2013

LA DEHESA DE BELVALLE Y EL CORTADO DEL MACHORRO


En la ruta de hoy, nos vamos a ir a esa parte en que la Serranía de Cuenca coincide con el Alto Tajo, en la provincia de Cuenca. 
¿Qué puede pasar cuando juntas dos espacios naturales de tanta belleza? pues que la excursión requiere de todos tus sentidos, y no paras de admirar y sorprendente, aparte de disfrutar con la naturaleza y decirte para tus adentros, que suerte en poder caminar estas sendas y tenerlas tan cerca de casa.

Vamos a comenzar la ruta en ese sitio mágico que es el puente del Martinete, frontera entre Cuenca y Guadalajara. En esta anterior entrada de la etiqueta Alto Tajo AQUÍ, vimos una ruta por la parte de Guadalajara que va paralela al río. En esta ocasión la ruta va entrar en la parte conquense, en esa preciosidad que es la Finca de Belvalle, perteneciente al Ayuntamiento de Beteta, para de ahí subir al Cortado del Machorro (1587 metros ) y bajar por una preciosa y dura ladera hasta el punto de partida.


Como la anterior entrada del Alto Tajo, la ruta comienza en el puente del Martinete. Aquel lado Guadalajara, este Cuenca.




                                           Imposible no hacer fotos al padre Tajo.




    El amigo Paco es el que me acompaña en la ruta de hoy, en la puerta de entrada a Belvalle.




                                          Saliéndonos bien pronto surgencias y manantiales.




Viendo a nuestra izquierda lo imponente de los cortados del valle del Tajo.



                                                                    Mas surgencias.




                                         Viejas moles que se desprenderían en su día.



                                Adentrandonos en tupidos bosque de pino albar y laricio.



Alternando con verdes praderas donde nos topamos con una vieja construcción con calera incluida.




Encontrándonos con el idílico sitio donde esta ubicado un albergue que hace de refugio, según creo, para pescadores y/o cazadores.



                                               Donde sorprendimos a tres ciervos.




                               Asomándose el camino de vez en cuando al verde Tajo.




                                    Viendo algún Arce que parece que lo han pintado de rojo.




Esta es la presa del pequeño embalse del viejo hotel de Perajelos de las Truchas. Como ven, ya esta naturalizada casi por completo.




                    Con la cascada de fondo, toca parar para comernos un pinchejo de almuerzo.




        Debemos subir todo lo que hemos bajado para poder ver la cascada de la vieja presa en el río.




La maravilla que veis delante es el Tajo, río arriba. Las Quebrantadas, el Oceseca, el Rodrigo, la Huelga del Burro, etc. De lo que más le gustaba pescar a mi padre. Ya os lo enseñaré más adelante en el blog, pues hablamos de palabras mayores; de lo más duro, bello y desconocido de la Serranía de Cuenca.



            Estamos en Otoño y es muy buena época para ver el tapiz vegetal y colorido de esta zona.




Un vistazo atrás para ver el camino recorrido. Peralejos de las Truchas estaría al fondo a la derecha.




    Toca subir ahora por unas rampas de bastante dureza, siempre siguiendo el viejo carril. No obstante, subimos cerca de 200 metros en nada de distancia.




              Por fin llegamos arriba y toca tomar aire y descansar. Estamos alrededor de 1550 metros.





                Hay que llevar ropa de abrigo pues aquí arriba arrean unos aires y unos fríos serios.




                                        Y ahora toca asomarse a los bordes, para deleitarse.









En primer plano, el Tajo hace honor a su nombre. Lo que se ve al fondo a la derecha es el valle del río Hoz Seca.




         Y ahí estamos en el impresionante Cortao del Machorro. Estamos a 1587 metros de altitud.




                                                     Peralejos de las Truchas al fondo.




                                                                              Sin comentarios.









                                                                         En pleno éxtasis.









                  Dibujado con una raya se ve el camino que hemos seguido para subir hasta aquí.




       Vayamos a ver la ladera por donde vamos a bajar y donde se supone que hay una vieja senda.




                     Bajando un poco para ir en su inicio por debajo de los cortados pétreos.









                                               Aún seguimos por debajo de los cantiles.




                        Metiéndonos por la ladera mientras nos devoran hermosos Quejigos.




               Desapareciendo en muchos casos la senda teniendo que ir improvisando con cuidado.




Terminando la inexistente senda tras un buen rato de descenso de ladera con cuidado, en el Refugio
de pescadores del principio.



En resumen, un ruta impresionante de belleza, de larga duración, ya que se nos fue 6 horas, con dos momentos de cierta dureza: la rampa donde se sube más de 200 metros y el descenso de ladera donde se supone que hay un senda, que nosotros apenas la vimos, donde la exuberante vegetación y la empinación de algunos tramos la hace costosa y dura. Aquí tienen el mapa con la ruta trazada.


                                                                   Espero que les haya gustado.

3 comentarios:

  1. Precioso reportaje, me desayuno una taza de Serranía mientras espero a mis compañeros para ir a trabajar, salvando las distancias, a mi Sierra de Alcaraz, enhorabuena por el reportaje, un saludo

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  2. Gracias Alberto. Sería ya mucho pedir si tuviera Alcaraz, Segura y las Villas (y porque no Cazorla), tambien cerca de Cuenca. No se a eso de una hora....je, je, je..
    Puestos a pedir tambien Pirineos a hora y media.
    Uf que tonterías digo.
    Un abrazo.

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  3. Precioso viajcito en un momento desde casa. Es precioso belvalle ,sobre todo los llanos. Gracias

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