domingo, 15 de diciembre de 2013

PAISAJES DEL CABRIEL (2ª Parte): Por tierras de Pajaroncillo.


Lo reconozco: soy un enamorado de los ríos. No sé si viene de cuando era un crío y mi padre me llevaba a pescar con él a la alta montaña de la Serranía, o viene de los constantes baños veraniegos en las mil y una pozas que guardan los ríos y arroyos de Cuenca.
En todo caso, siento debilidad y un especial cariño por los cursos fluviales, considerándome un pescador sin caña, que remonta sus riberas y/o su cauce, en busca de instantes y reflejos, cascadas y rápidos, tablazos y meandros, o cualquier otro momento bello que aflore de tal mágico ecosistema.

Por eso, cualquier agresión que sufran los ríos me afecta sobremanera. Aparte de los casos graves de vertidos y falta de depuradoras, está la multitud de obras y construcciones que gravan el curso de un río, y la inmensa mayoría, ya abandonadas, se vuelven inútiles y vanas, dañando y afeando el paisaje.
Dejaré el tema de los pantanos para otra ocasión, pues aunque muchos ya naturalizados e integrados en la naturaleza, el impacto visual y medioambiental es muy grande; por no hablar del terrible daño que hacen al curso vital de los peces. Pero su utilidad hace que los excluya del asunto.

Tengo claro que si tuviera poder en este aspecto, obligaría a todos los pueblos (y ciudades) por los que pasan los ríos, a tener depuradora para que no viertan sus sucias aguas a los limpios ríos de nuestra Serranía. Y esto va tanto por los pueblos, como por los Bares y Restaurantes que vierten sus aguas a los ríos.
Sinceramente, me parece una cosa vergonzosa, atroz y repugnante, un acto tendente hacia nuestra propia autodestrucción.

En la entrada de hoy, vamos a volver a esos maravillosos paisajes que nos regala el río Cabriel a su paso por la Serranía Baja de Cuenca. En una primera entrada vimos al río por el término de Boniches:  Ver Aquí

Ahora vamos a verlo un poco más abajo, por el término de Pajaroncillo. Estamos en tierras de rojizas Areniscas, de Rodeno, donde campa a sus anchas el Roble Melojo (Quercus Pyrenaica) y el Brezo, el Pinus Pinaster y la Jara. ¡¡Belleza pura!!



Con flechas negras os indico la ruta que os voy a enseñar hoy, que siempre se puede alargar a lo largo del río lo que uno quiera.





Vean los cortaos de Rodeno que conforman  este estrecho por donde va metido la carretera y el río Cabriel. Cruzaremos el río y haremos la ruta por el otro lado.





                 Aunque nuestros ojos van rápidamente al Cabriel para comprobar como baja.





                  Restos de antiquísimos puentes medievales nos encontramos por su cauce.






                                            ¿Que pasaría con este antiguo puente?





 Que tendrá el Rodeno, estas piedras areniscas anaranjadas que me atraen tanto...
 
 
 
 
 


Y enormes paredes rocosas donde los pinos se han hecho largos para llegar mejor a la luz del sol.





La senda que seguimos es un viejo carril abandonado y deliciosamente comido por la vegetación.





                   De vez en cuando un vistazo al río para ver sus verdes y limpias aguas.





                               Algunas me recuerdan a pequeñas ciudades fortificadas.





Hasta que de entre las paredes pétreas vemos aparecer otro tesoro botánico de esta zona, el Roble Melojo (Quercus Pyrenaica).





                                 Que crece con tal profusión que crea un rico sotobosque.





                                                                       O incluso bosques.






                 Aquí están los señores de toda esta zona: el Pino Rodeno y el Roble Melojo.





Seguimos por la senda que cada vez es más bonita, ya que va pegada a los grandes muros rocosos.





                        Mas que muros, autenticas murallas inaccesibles de la naturaleza.





                                      Cualquier foto al Cabriel provoca bellas estampas.





                       Los tres elementos de la ruta: el río, la carretera y los riscos del estrecho.





                              Junto con el Alto Tajo, el río predilecto de mi padre para venir a pescar.





                                              Nos vamos acercando al puente de Cristinas.





               Puente que os voy a enseñar en otra ocasión que bajaba riada por el Cabriel.





          Puente de procedencia claramente medieval y uno de los más bonitos de la Serranía.





                Ahora cruzamos el puente y vamos a ver una pequeña presa que hay río arriba.





La presa de Cristinas, donde se aprovecho un meandro cerrado y brusco que hace el río para colocar una pequeña Central Hidroeléctrica.




                                    Donde el agua embalsada crea una bella tabla.





                                   Y allí escondida entre los dos riscos esta dicha Central.





                             Central que, creo yo, que esta completamente abandonada.





                            Pero vayamos al Cabriel que cada vez se supera más y más.





                                                       Que no lo creen!! miren, miren....





           En esta parte tan frondosa, tenemos un buen carril que es una gozada recorrerlo.





Me encantan las rutas fluviales, y el Cabriel, por estos tramos que estoy enseñando en el blog, se presta generoso para hacerle fotos sin cesar y caminarlo.





Ya que hay muchos otros tramos del Cabriel que es un infierno de vegetación recorrerlos. No debemos olvidar que estamos ante la Cuenca hidrológica mas limpia, virgen y despoblada de España y una de las que más de Europa.





            Hombre!! Ahí salgo yo por fin, con un gran y anciano chopo, hijo del Cabriel.





Espero que os haya gustado, tanto como a mí me gusta recorrer las riberas de este inigualable río. ¡¡Hasta la semana que viene!!

5 comentarios:

  1. Julian Torrecillas via Facebook, me indica que ese puente del que solo quedan los pilares, se hundió hace mucho tiempo, ya que la parte de arriba era de madera. Gracias.

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  2. Coincido contigo completamente en lo que comentas de los vertidos a los ríos, es una vergüenza, no veas esta primavera cuando estuve en Toledo y vi esa espumilla contaminada en las aguas del Tajo, se me vino el mundo encima, no me lo esperaba...

    Respecto a esta entrada, espectacular y precioso el paraje, la mayoría de fotos son de postal, los tramos fluviales tienen su encanto y este es una pasada.
    Ya veo que el rodeno no es solamente exclusivo de Espadán jejej.

    Un abrazo.

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    1. Hola Dani.


      Lo de Toledo es una autentica pena, bueno realmente, entre el jodido trasvase al Segura y la poca humanidad que existe hacia este río, es triste. Yo, que suelo recorrer el Alto Tajo, en el que el río es virgen y puro, me cuesta verlo después; bueno realmente cuando paso por Toledo, Aranjuez o algún punto por donde pasa el Tajo, nunca paro a mirarlo, lo evito a toda costa. Este país de chiste no esta preparado para cuidar a los ríos, y es así de desolador.
      En cierta manera, cuando fui a ver el nacimiento del Palancia, tan chulo aquello, con agua serrana limpia y fresca, no quise verlo mucho más abajo, porque me imaginaba que iria con mucha poca agua y más sucia seguro. Un amigo mío que veranea en Sagunto me dice que casi nunca ha visto agua allí (aunque eso es normal, no! la Huerta vive de esas aguas)

      En cuanto a lo del Rodeno, lo mismo pensé cuando vi tus entradas del Espada donde había rodeno, que no solo había en el Serranía. Jejejeje....la verdad que no se si es propio de estar parte oriental de España (Cuenca, Valencia, Castellón, Teruel) o lo hay en otro muchos sitios la verdad. Lo que si que sabemos los dos, que desprende magia y da gusto recorrerlo.

      Otro abrazo.

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  3. Corrígeme si me equivoco Toni, pero, leyendo las odas dedicadas a otros ríos, ¿existen poemas dedicados al Cabriel? Su geomorfología, la huella del hombre... en fin, este rio rezuma cultura a lo largo y ancho de su abigarrado camino.
    Dani, de lo que comentas sobre el Tajo, que te voy a contar, yo que vivo aquí. Y eso que ha mejorado bastante, pero aun recuerdo de pequeñin esos enormes espumarajos flotantes que parecían pequeños icebergs, sin duda formados al precipitarse las aguas contaminadas con detergentes por las viejas presas hidroeléctricas.
    Saludetes.

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    1. Hola Andrés.

      El Cabriel es un río especial y peculiar. Cuando lo recorres mucho te das cuenta. Tiene algo que no lo tiene el Júcar, Tajo, Escabas, Cuervo. No sé...esa mezcla de pasado historíco (y prehistórico), ese despoblamiento actual de su cuenca, la mezcla de paisajes en todo su recorrido por Cuenca, la riqueza botánica de sus riberas. Siempre he dicho que es mi rio favorito.

      En cuanto a lo del Tajo, ya se lo comento a Dani. No puedo...no puedo con el Tajo después de Valtablado del río (o de Entrepeñas y Buendía), no suelo ni bajar del coche a mirar el río. Recorrer el Alto Tajo y luego verlo como comentáis en Toledo, seria terrible para mí.
      Un abrazo.

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