domingo, 2 de marzo de 2014

NUESTRO ROBLE, EL QUEJIGO (QUERCUS FAGINEA)


El Quejigo (Quercus Faginea) es un árbol que puede alcanzar los 20 metros de altura, típico de las zonas de clima mediterraneo. Puede salir en todo tipo de suelos, aguantando muy bien climas de fuertes contrastes (continentales). Muy parecido a la Encina, aunque necesita algo más de humedad y unos suelos más frescos y profundos. Se asocia con frecuencia con Encinas, Robles Melojos y Alcornoques, y en la Serranía de Cuenca lo hace con los Pinos. Hay que mencionar que antaño el Quejigo era el árbol autóctono de esta tierra, pero su continua tala y uso por el hombre hizo que retrocediera su espacio. En las últimas décadas, coincidiendo con el despoblamiento del medio rural, el Quejigo en la Serranía va recobrando poco a poco su otrora territorio natural.

Permítanme un inciso en este punto, y que les hable de mi madre, el duro y recio Roble que nos cobija a nosotros, su familia. Esta mujer fuerte, proveniente sin duda alguna de esa estirpe de mujeres lectoras en la oscura Edad Media, que se atrevían a contradecir a los hombres y a ser dueñas de sus destinos y sus elecciones.

Mirar sus ojos es ver a esa niña -esa alma de ardilla- que se conocía y correteaba cada rincón de los Hocinos conquenses de la Hoz del Huécar y del Júcar, y que luego de la mano de mi abuelo, recorrían la Serranía de Cuenca, en felices merendolas y excursiones aventureras.

Después, casi cincuenta años con mi padre, amando la naturaleza desde todos sus cañones, en todos sus matices, entre miles de hojas de libros, cientos de secuencias de películas y preciosos paisajes de la Sierra, trasmitiendo a sus hijos todo ese amor, toda esa vida.
Quedándose como la memoria viva y recia de mi padre, como el Quejigo aguanta y supera los rigores de las estaciones.
Y viendo como sus hijos, nietos y demás familia nos reunimos debajo de su frondosa copa, abrazados al gordo tronco, donde el alma de mi padre salta entre sus fuertes ramas, cual ardilla vivaracha y juguetona.

Después de esta breve semblanza sobre mi madre, mi Roble, os dejo con este robusto catálogo de Quejigos que he reunido en mis mil correrías por la Serranía de Cuenca.



Vamos a comenzar con dos Quejigos peculiares: el 1º con la categoría de monumental es conocido como EL DIOS DE PAJARES, estando en término municipal de este pequeño pueblo del Campichuelo conquense.


 



Foto hecha dentro del hueco tronco hacia arriba.
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
El 2º Quejigo que vamos ver me sirve para dar un toque de atención. Es el ROBLE DE CABREJAS, un enorme Quejigo, al que un día se empezó a labrar todo el terreno circundante, dejándose sin talar seguramente por su tamaño y belleza. Con el tiempo hemos comprobado que esta enfermo y moribundo. No sabemos si es el efecto de estar rodeado de tierra cultivada, o que los propios agricultores no lo quieren ahí pues les quita tierra para labrar (ya ven que trocito puede ser...) En todo caso es una auténtica pena y si se le ha hecho daño adrede, hay que ser un malnacido para no respetar a este venerable anciano.
 
 
 
Solo tiene una gran rama lateral viva.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Aún moribundo y solitario, trasmite una sensación de robustez y poderío grande.
 
 
 
 
 
 
 
Un ejemplo de lo que comento al principio: esto es el campo de fútbol de Arcos de la Sierra, un mancha verde que le han tenido que ganar a un hermoso y joven bosque de Quejigos.
 
 
 
 
 
Ahora os voy a mostrar bellos y grandes Quejigos de varios sitios de la Serranía. En concreto los árboles que van a ver son de las Dehesas de Valsalobre y Carrascosa de la Sierra, Dehesa de los Olmos, Dehesa de Fresneda de la Sierra, Dehesa de Buenache de la Sierra y Dehesa de el Pozuelo. Todas en la Serranía de Cuenca.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
  
 
 
 
 
 
 
 
 
¿Veis la cara de un Oso en el tronco de este Quejigo?
 
 
 
 
 
La corteza del Quejigo y sus grotescas formas es un mundo aparte.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
De Robles va la cosa: Maru, mi madre y un fuerte Roble. 
 
 
 
A este lo bautizamos como el Roble Pelota. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Algunas de estas fotos pertenecen al archivo fotográfico de mi padre, enamorado del Quejigo en todos sus matices.
 
-Dedicado a mi madre.-
 
¡¡Espero que os haya gustado!!

9 comentarios:

  1. Toni, no sé qué me ha gustado más: si los maravillosos quejigos, o la semblanza que has hecho de tu madre. Ya le he dicho a Maru hoy que tus poesías me gustaban, pero cuando escribes a tu padre o a tu madre pones tanto sentimiento en tus palabras, que son pura belleza. Tu padre desde más allá del arco iris debe estar orgulloso de ti, lo mismo que tu madre desde este lado.

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    1. Hola Lourdes.

      Loudes, que me sacas los colores!! Muchas gracias por tus palabras, mujer. Me encanta comprobar que estas entradas mías y estos recuerdos de mis padres calan y gustan a personas como tú.
      Un fuerte abrazo y ahora con los de SOS nos empezaremos a ver más.

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  2. Toni, un magnifico y doble homenaje tanto a tus venerables progenitores como a estos monumentos naturales que también podrían contarnos mil y una historias en su larga y azarosa vida. La energía transmitida por tus padres y la que emana de estos Quercus sin duda singulares.
    Creo recordar que también ofreciste un bonito recopilatorio del mitico tejo por la Serrania, verdad?
    Un abrazo.

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    1. Hola Andrés.

      Gracias por tus palabras. Eso que dices es un poco la idea que quería trasmitir con lo de la semejanza de los robles y mis padres.
      Efectivamente, hice una entrada de Tejos singulares de la Serranía. Ahora las de los Quejigos, y tengo para hacer también una de pinos, otra de Sabinas y otra de árboles variados.
      Un abrazo.

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. Hola Toni, como siempre un placer leer tus andanzas por esas bellas tierras conquenses , me ha gustado especialmente el deroche de cariño que vuelcas con tus padres y esa preciosa colección de maravillas botanicas !
    Felicitaciones y gracias por tu dedicación!
    Luis.

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    1. Hola Luis.

      Bienvenido por aquí y gracias por tus palabras. Encantado que te haya gustado la entrada. Todos los lunes cuelgo una nueva.

      Guuuaauu...estoy viendo tu blog sobre la Sierra de Albarracín y que fotazas, si señor. Enhorabuena. Me lo apunto a favoritos ahora mismo. Amo toda esa zona también.
      Un saludo.

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  5. vaya coleccion mas monumental...yo tambien he tenido oportunidad de ver bosques de arboles longevos y es un miundo aparte, espero ver algun dia esos quejigos...que espectacularidad!!!

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    1. Hola Sugoi.

      Cuando entras en un bosque de árboles centenarios o milenarios, uno se da cuenta de la magia que se desprende. Además verlos tan altos/gruesos/grandes/ impone mucho. Ellos son el alma de la naturaleza.

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