lunes, 2 de junio de 2014

LA RUTA DEL PICAYO


Uno de los grandes alicientes de las rutas, sean viejas sendas campestres o senderos marcados (PR) es su valor antropológico, es decir, ver como el curtido hombre de antaño, anduvo, construyó y modificó pequeñas áreas del monte para su supervivencia.
Con el paso del tiempo, el avance de la naturaleza y el despoblamiento del medio rural, apenas quedan ruinas y vestigios de aquel pasado, y ahí esta lo difícil: encontrar estos restos y saber interpretarlos.

En ese aspecto, cuando voy de ruta con mi compañero Paco, con raíces en Valdecabras, es de agradecer, pues él me descifra los numerosos restos del pasado que nos solemos encontrar en nuestras rutas, sean caleras para la cal, pegueras para la pez, viejas acequias  y piedras de los molinos de río, los goznes de las tinadas, escalerones y sendas que comunicaban pueblos vecinos,  y otros muchos restos enigmáticos, sujetos a mil conjeturas.

Pero una cosa que se saca en conclusión de manera clara y esclarecedora, es lo mucho que se trabajaba antaño.
Era tal la cantidad de trabajo que hoy en día aquello es inconcebible. Hay que pensar que no había otra cosa que hacer que vivir el día a día, intentando sobrevivir, por lo que se curraba de sol a sol.

Vamos a irnos al pueblo de Arcos de la Sierra para tomar un precioso y largo sendero señalizado de Pequeño Recorrido, el PR-CU- 25, la ruta del Picayo que nos va a adentrar en la Serranía alta subiendo por lo alto del valle del río Trabaque.
 

Dejamos el coche fuera del desfiladero y comenzamos la ruta. No hay problema pues para llegar hasta aquí, esta señalizado.
 
 
 
Los largos veranos o sequías suelen afectar al río Trabaque que en esta parte sufre fuertes filtraciones. ¡Acojonante el desfiladero, eh!
 
 
 
 
Este primer desfiladero se abre y vamos andando con este paisaje tan impresionante.
 
 
 
 
Y nos damos cuenta de lo pequeño que somos cuando miramos hacia arriba.
 
 
 
 
 
Y de repente, el valle se vuelve a estrechar a la mínima expresión.
 
 
 
 
 
Copón vaya estrecho más tremendo el del Trabaque!! Nosotros volveremos hacia atrás y subiremos por arriba que es por donde va el sendero. Si quieren ver lo que hay dentro del desfiladero, VER AQUÍ
 
 
 
 
Pero antes quiero denunciar esa agresión medioambiental y paisajística que hay con esta obsoleta tubería. Por favor, que el Ayuntamiento de Arcos (o quien sea) mande a un par de personas a desmantelar esto .
 
 
 
 
 
Volvemos para atrás buscando las marcas del sendero y aquí viene la parte durilla de la ruta, con un cuestarrón de los de ¡¡aupa!!
 
 
 
 
Cuesta que se hace amena pues a nuestra derecha vamos oteando esto.
 
 
 
 
 
Y hacia el otro lado esto, con estos característicos espinazos rocosos que vienen a bajar de los 1500 metros a los 1000 que hay abajo.
 
 
 
 
 
También aquí arriba oteamos esa gran vega conocida como el Campichuelo.
 
 
 
 
 
Y nos vamos a acercar al borde para ver mejor.
 
 
 
 
 
El desfiladero de las fotos de antes esta debajo de nosotros.
 
 
 
 
Y decir que estamos en reino de buitres (aunque no se vean en la foto por ahí volaban)
 
 
 
 
 
Hacia delante vemos que abajo se vuelve a hacer otro desfiladero.
 
 
 
 
 
Antes de tirar para adelante, le damos al zoom para avistar el pueblo de Arcos de la Sierra.
 
 
 
 
 
Seguimos la senda que va todo el rato por arriba, mientras vemos restos de antiguas tinás para el ganado en los sitios más insospechados.
 
 
 
 
Hasta que llegamos a este estrecho, único paso para poder pasar al otro lado.
 
 
 
 
 
¡¡Guaaauuuu!! lo que se abre al otro lado tiene una pinta fantástica.
 
 
 
 
 
Como no, el menda tiene que otear aquello desde tal magnífico atalaya.
 
 
 
 
 
Nada más salir del paso esto es lo que contemplamos.
 
 
 
 
 
Este estrecho forma parte del viejo camino que utilizaban antaño las gente de Arcos para subir a la Serranía alta.
 
 
 
 
 
El sendero va pegado a estos bordes y nunca baja al valle cañón del río Trabaque.
 
 
 
 
 
Torceremos hacia la izquierda y seguiremos subiendo paulatinamente por este vallejo.
 
 
 
 
Alguien se dejo su casco de guerra.
 
 
 
 
 
Nosotros nos dirigimos hacia el punto conocido como el Picayo, mientras pasamos por este paisaje tan conquense.
 
 
 
 
 
Por aquí andamos encima de por donde íbamos antes pegados a una pared, nada más salir del paso del estrecho.
 
 
 
 
Ahora si que sí, ya estamos en el Picayo.
 
 
 
 
 
Reino de Buitres sin duda alguna, a tenor de la cantidad de manchas blancas de excrementos que había.
 
 
 
 
El Picayo es un mirador natural tremendamente cojonudo a unos 1450 metros de altitud.
 
 
 
 
 
Abajo se ven diversos tramos en los que el río se vuelve a hacer desfiladero y que me llaman poderosamente la atención.
 
 
 
 
 
En esa dirección tendríamos el nacimiento del Trabaque en la Dehesa de los Olmos.
 
 
 
 
Y al amigo Paco no sé si intentando emular a los buitres.
 
 
 
 
 
Me cuesta horrores tener que dejar de ver esta imagen en mis retinas. ¡¡No me quiero iiiiiiiiir!!
 
 
 
 
 
Mientras volvemos pasamos por la Cueva del Sauco, pero no subimos pues vamos muy apurados de tiempo por que se nos echa la noche.
 
 
 
 
La vuelta es por un carril, y no es preocupante pues ya vemos a lo lejos el pueblo.
 
 
 
 
Esto nos suele pasar cada dos por tres a Paco y a mí, que nos ponemos a andar y andar y andar y nos coge la noche.
 
 
 
 
 
Y con la moribunda luz del sol dando en la montaña, me despido hasta la semana que viene.
 
 
 
En el enlace del principio vienen las características del sendero, pero en todo caso, un sendero largo de 18 km, con un poco de carril, y luego mucha senda de monte a través, por lo que es recomendable hacerlo con tiempo de sobra.
 

8 comentarios:

  1. Fantástica entrada! Que además me resulta esclarecedora, porque precisamente este fin de semana consultaba tu otra tremenda entrada en la que te incrustas en el desfiladero y me preguntaba si el recorrido formaba parte de algunos de los senderos PR-CU. Pero con tus explicaciones y tomando como referencia Arcos de la Sierra acabé por localizar en google maps un poste de madera indicativo de la senda que sale a la izquierda de la carretera que va de Arcos a Portilla.

    Que se te haga de noche en este caso es toda una virtud, pues demuestra tus ganas.


    Daniel

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    1. Hola Daniel.

      Gracias tio. Pues si, este sendero es totalmente recomendable, por lo espectacular que es, no muy lejos de Cuenca ciudad, y bien señalizado como buen PR que es. En cuanto a lo de dentro del desfiladero eso es otra historia. Para entrar, hay que mojarse sí o sí, ya que hay un par de sitios donde hay agua todo el año. De ahí que yo entré en verano con el bañador. Una vez dentro, se puede andar un rato remontando el río, pero ya me han dicho que aquello esta salvaje de la vegetación que hay, y es un ruta preciosa pero dura de verdad.
      Lo que se te haga de noche es una cosa que hay que tener mucho cuidado. Siempre suelo ir con un frontal en el bolsillo, pero aún así hay siempre entra un acojone cuando oscurece y se encuentra uno lejos del coche. No me suele pasar, pero como digo con mucho cuidado.
      Hasta otra!!

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    2. Hola Toni,

      Tomo buena nota de tus indicaciones. Sé que no voy a poder evitar el intentar recorrerlo por dentro, hasta donde pueda, siempre con la precaución necesaria. Lo de mojarse contaba con ello...esa agua bendita debe de estar fría de verdad.

      Gracias, fenómeno.

      Daniel

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  2. Hola Toni.

    Pedazo de ruta alucinante que nos has puesto, y si es larguita mejor, que ya sabes lo andarin que me gusta ser por estos lares. Me la apunto, que bien merece una buena visita. No me extraña que no te quieras marchar cuando disfrutas del éxtasis serrano. Eso sí, doy fe que da cierto acojone cuando se nos hace tarde y el coche está lejos.

    Un abrazo.

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    1. Hola Andrés.

      Pues ya estas tardando en hacerla, además se puede unir con otras, como te gusta a ti y hacer una super ruta, como por ejemplo ir por esta ruta y volver por el barranco de la Hociquilla de Portilla, o volver por el barranco del arroyo de Navelía en Fresneda. Posibilidades mil y todas das unas rutas señoriales.
      Un abrazo.

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  3. Hola Toni.

    Esta es de las que me gustan, bueno, me gusta todo lo que publicas, pero esta ruta, ya solo con ese inicio, con ese desfiladero, y luego con ese paisaje rocoso tan alpino y que luego se vuelve a encajonar, me ha parecido alucinante, y que decir de las vistas del Picayo...
    Y ese estrecho, digno de estar entre cualquier paso de montaña de los Piris.

    Un abrazo, fue un placer conoceros, ah!!! y mantente lejos de la cocina ;-)

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    1. Hola Dani.

      Sabía que esta entrada os iba a gustar a Andrés y a ti sobre todo, ya que tiene todo lo que nos suele gusta. Cerca de 20 km, senda en su mayor parte monte a través, buenas vistas, grandes rocas y precipicios, y luego pues agua y vegetación.
      Saludos.

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    2. por fin nos conocimos. A ver si le damos a la Betxí-Cuenca connection. Estoy de las cocina y los seguros hasta el gorro. Me quiero ir al monte y no me dejan!!

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