domingo, 23 de noviembre de 2014

LA CASCADA DEL OJO DE LA HIGUERA



En el noroeste del provincia de Cuenca, en esa comarca que la Serranía se empieza a fundir con la Alcarria, pero aún se observa tierra serrana por todos los lados, hay unos cuantos pueblos y términos de gran belleza.
Vámonos a acercarnos al término de uno de ellos, Vindel, bonito pueblo ubicado en la vega del río homónimo, afluente del Guadiela.
 
Allí hay un paraje muy peculiar desconocido hasta para los más expertos, que es una surgencia kárstica que en época fuerte de lluvias, surge de repente y nos construye una hermosa y blanca cascada tobacea en una larga y frondosa ladera. Se puede visitar en cualquier época del año, pues el blanco edificio tobaceo que construye es digno de admirar, pero si la visita es cuando cae agua por toda la cascada ladera que surge de su cueva surgencia, será más impresionante.

Otro ejemplo más de las maravillas desconocidas que tenemos en la provincia de Cuenca. Cuando conocí el sitio por primera vez, explorando los arroyos afluentes del Guadiela, aquello estaba seco, por lo que tuve que esperar dos años a que la temporada de lluvias fuera fuerte, para poder presentaros en exclusiva esta espectacular surgencia para todos los amigos y seguidores de la Magia Serrana, y de la Serranía en general.

 
 
Explorando todos los afluentes del Guadiela, le toco su turno al río Vindel, y el bonito pueblo del mismo nombre. Había escuchado la existencia de una cascada conocida como el Ojo la Higuera, cerca de este pueblo. Fui a buscarla sin mucha confianza en encontarla, topándome primeramente con las limpias y bonitas aguas del río Vindel.


 
 
                       Y de un lateral le venía a entrar un pequeño arroyete al río Vindel.


 
 
Y rápidamente vi que había encontrado el paraje en cuestión, maravillándome de lo que tenía delante.


 
 
         Lo que tenía delante era un magnífico edificio tobáceo que se extiende por toda la ladera.


 
 
        Que tenía unas pequeñas y exiguas surgencias que le daban una poca agua en su parte final.


 
 
                                   De ahí enfrente nace el agua en una de esas surgencias.


 
 
Estaba todo el rato imaginándome qué espectáculo sería ver caer el agua por estas cascadas continuas de tobas blancas.


 
 
Pero yo lo que quiero es subir hasta arriba, en la parte más vertical para ver donde empieza esta gran culebra blanca y el porqué del nombre del ojo la higuera.


 
 
Y cuando ya estamos arriba, el rastro de musgos secos y de lo que seria el cauce, nos lleva a ese rincón del fondo de la foto.



 
Al lado de este rincón, donde se supone que nace este arroyo cascada, esta esto: una vieja higuera, por la que viene el nombre del paraje.

 


Entremos en el rincón: el rastro de musgos secos nos lleva a estos dos agujeros. Se supone que esto es el ojo.


 
 
Aquí se acaba esta primera excursión. La verdad que no tenía ninguna referencia sobre este paraje, pero yo veía que por el ingente tamaño de edificio tobáceo y por los musgos, debiera de llevar agua cuando las lluvias son generosas, aunque también pensaba que el periodo de lluvias debía ser más intenso de lo normal.
 
Cada invierno y primavera miraba como estaba siendo de lluvias por estas comarcas, y nada, no veía el momento de poder ver la cascada del Ojo de la Higuera con agua, pero al cabo de dos años, un otoño lluvioso, y un invierno bestial de aguas, hizo que sobre el mes de Febrero preguntará a una persona con raíces en Vindel, que si salía agua, a lo que me respondió que le habían dicho que ya estaba echando agua, que acababa de empezar.
Esta es la 2ª parte de la crónica, volviendo acompañado del amigo Paco, para por fin, poder ver este espectáculo de la naturaleza.


 
Alegría nada más llegar! Desde el coche y tirando de zoom se ve que cae agua. Que expectación, señores y señoras!!



 
                       Primero cruzamos el río Vindel, que debe llevar agua casi todo el año.


 
 
                            Pero dejamos el río para ver como baja el arroyo del ojo la higuera.



 
                              Unas botas de agua es el calzado idóneo para ver la cascada.


 
 
El color del agua me recordaba a las Chorreras de Enguídanos. De hecho, se puede considerar unas Chorreras en pequeño.


 
 
El haber conocido esto en su estado normal, es decir, seco y verlo ahora era un sueño serrano cumplido.


 
 
                                                       ¡¡Que alucine, queridos amigos!!



 
                  Nos dábamos cuenta que era mucha el agua que viene a caer desde arriba.


 
 
          Aparte también hay que mencionar el ruido estruendoso que acompaña a esta cascada


 
 
                                  Pequeñas pozas, bañeras y marmitas se van sucediendo.


 
 
Hay que ir remontando el arroyo por la derecha, pero a veces la vegetación es muy cerrada y subimos por la propia cascada.


 
 
                            Que labor incansable y maravillosa la del agua con el paso de los años!!


 
 
Paco me tenía que vocear y menear para que siguiéramos subiendo, pues yo me quedaba hipnotizado mientras mi dedo índice no paraba de darle a la máquina de fotos.


 
 
Vamos subiendo y solo de imaginarme arriba el ojo de la Higuera echar agua, se me estremecía el cuerpo.



 
           En la parte superior que es más vertical, la cascada es más estruendosa todavía.



 
                        Si se pudiera surfear sería como una pista de esquí, pero líquida.



 
En este tramo la cascada es tan vertical que debemos dar un rodeo y subir por aquí viendo la forma de las rocas, testigos mudos de cuando el agua caía por todos los lados.


 
 
     Ya estamos en la parte superior. Allá abajo pueden ver el carril donde esta el coche, y al fondo el valle donde esta Vindel.
 

 
 
                         Efectivamente, si agudizamos la vista, podemos ver el coche.


 
 
               Pero volvamos al arroyo que baja fuerte, limpio y serrano, como debe de ser!


 
 
        Que emoción, señores!! Magia Serrana por los cuatro costados se respira en este rincón.


 
 
                 Vean como arrambla agua. Francamente, yo no cabía en mi de tanto gozo.


 
 
                           Comparémosla con esta foto del mismo sitio dos años antes.
 
 
 
 

Y cumplamos el ritual de educación con estos fenómenos espectaculares de la naturaleza, probando sus ricas aguas.
 
 
 
 
Los dos ojos expulsan agua como bestias pardas. Que pena que la anterior vez que fui, no tuviera las inquietudes espeleólogas tan a flor de piel como ahora, pues por el ojo de la derecha cabe una persona.
 
 
 
 
Vean esta vista para ver la fuerza y el escándalo con la que sale el agua. Choca ver mucho un amanadero de agua como este a tanta altura. Generalmente suelen estar abajo, cerca de los cauces de los ríos y arroyos, pero este esta arriba del todo como si ascendiera por las galerías y conductos subterráneos. Una cosa rara la verdad!!
 
 
 
 
Dos largos años he tenido que esperar a que el Ojo la Higuera tuviera agua a mansalva. Pero un montaraz no debe desesperar y saber tener paciencia, que la Sierra al final le recompensa.
 
 
 
 
Mientras volvíamos en las tobas que hay en los laterales de la cascada nos encontramos esto escrito, dándonos a entender que este paraje tiene mucha antigüedad.
 
 
 
 
 
Por último, os voy a dejar un par de fotos del pueblo de Vindel, para que veáis que bonito rincón serrano hay en el extremo norte de la provincia de Cuenca. Dar las gracias a Maribel de la Muela, por dejarme la fotos de Vindel, y por avisarme la 2ª vez, cuando le dijeron que la cascada echaba agua después de uno otoño e invierno lluvioso.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Y con estas bonitas fotos del pueblo de Vindel en la Alcarria Serrana, me despido hasta la semana que viene! 
 

12 comentarios:

  1. Has hecho un reportaje en el que muestras muy bien la situación geográfica de la cascada. Una cascada que surge de un acuífero colgante donde rompen las calizas... Este tipo de cascadas, desgraciadamente están desapareciendo en muchos puntos de España, como consecuencia del cambio climático, pues ya no llueve lo necesario para que corran durante los otoños, inviernos y primaveras. Enhorabuena por el reportaje. Un saludo.

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  2. Hola Luz del Monte.

    Un acuífero colgante!! en efecto, es una cosa extraña, pues en la Serranía de Cuenca rompen muchas surgencias y acuíferos pero suelen estar abajo o en las laderas de las muelas, siempre más o menos cerca del cauce, pero este tan arriba, y creando su propia cascada de tobas blancas es una joya. A ver si hay suerte y nos llueve ya mucho para poder ver este espectáculo otro invierno más. Muchas gracias por comentar.
    Un saludo.

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  3. Amigo Toni.Gran reportaje y muy espectaculares las fotos.En Salvacañete ,cuando hay lluvias intensas o nieves ,salen dos surgenciams como esta en la ladera Dr una montaña.Don conocidas como las"quiebras del Regajo Ciriyuelos".Tengo alguna foto de ellas.Te las enviare. La mas alta es espectacular porque el agua se desliza por la ladera con mucha fuerza Si me entero cuando salen te avisare. Un abrazo.Mariano.

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  4. Hola Mariano.

    Pues encantado que me avises cuando surgen, pues al igual que tengo unos días en el trabajo para coger hongos, también me reservo unos días para surgencias y manantiales, jejejje. Que ganas de pillarlas.
    Un abrazo.

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  5. Espectacular y curioso fenómeno, Toni.
    Gracias por enseñárnoslo.
    Un abrazo.

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  6. Hola Paco.

    Pues si, es una rareza frágil ver un amanadero de agua debido a lluvias en lo alto de todo.
    Oye el Benicadell una pasada, una montaña muy bonita. No hizo niebla pero solo por el lado de Beniatjar, por el otro completamente despejado, por lo que pudimos ver el contraste entre las dos laderas. Nos encantó.
    Un abrazo.

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  7. Hola Toni.

    Un fenómeno raro y curioso el de ésta surgencia. No había oído hablar de ella. A ver si tenemos un otoño-invierno generoso en aguas y se puede ir a ver, porque la cosa bien merece un viaje. Gracias por enseñarnos éste rincón.

    Un abrazote.

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    1. Hola Andrés.

      A decir verdad, cuando la conocí seca y tan arriba, pensé que eso llevaba años sin echar agua, y que sería difícil verla, comprobando lo que suelen llover estos últimos años. Solo he tenido que esperar dos años ;-)

      Un abrazo.

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  8. Hola Toni.

    Alucinado me quedo, joder, si es que no parece el mismo lugar!!!, por ver esa maravilla valió la pena esa espera de dos años, debiste disfrutar como un bellaco la segunda vez, y no es para menos.
    Cuando he visto la foto de las tobas secas he pensado: "como se parece esto a las Chorreras de Enguídanos", y luego lo has recalcado tu también.
    Espectacular reportaje, como de costumbre.

    Un abrazo.

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    1. Hola Dani.

      Ahí me has dado, pues solo tuve que esperar dos años, ya que cuando la conocí seca, era bastante pesimista de volver a ver aquello con agua, por lo que el disfrute y placer cuando la vi caer agua por todas sus tobas, fue grandioso.
      El agua tan azul y las tobas blancas deben provocar la misma reacción de la calcita que en las Chorreras, por que es muy parecido. La única diferencia que una es un río hecho y derecho, y otra es una arroyo temporal que suele durar un mes como mucho.

      Un abrazo.

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  9. Que tal Toni!!

    Parece que no se acaban los parajes en la Serranía, que cantidad de arroyos, lagunas y fuentes nos vas mostrando, y todas tiene su "magia"

    Me han gustado tanto con agua, con esas marmitas que parecen crateres, como seca en lo que semeja unas chorreras petrificadas.

    Como lo gozaste!! que maravilla.

    Saludos desde Montanejos

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  10. Hola Javi.

    jajaa, pues si la verdad, que hay mucho más de lo que hasta la gente de aquí conoce. Son las consecuencias de, mis padres primero y ahora nosotros caminamos y conocemos esta región de España de mas de 100 000 hectáreas. Y aún tengo muchas más cosas preparadas para enseñar.
    Esta cascada realmente es muy peculiar. Y si la verdad que me lo pase pirata, se nota, no? jejeje.

    Un saludo para la bella Montanejos.

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