domingo, 10 de enero de 2016

LA MINA PEPITA Y LOS CALLEJONES DE LA CHILLARONA


Vamos a visitar en la entrada de hoy dos parajes algo alejados para unirlos en una ruta senderista, pero los dos en la misma zona. 
Volvemos a la extensa Muela de la Madera, ya vista y presentada de manera general en esta Entrada. En ella veremos otra curiosa formación kárstica, esta mucho más desconocida que por ejemplo los Callejones de las Majadas tambien situado en la misma muela. Se le conoce como los Callejones de la Chillarona y están en la parte noreste de la Muela. 

Para llegar a ellos, iremos por la carretera que va de Cuenca a Uña y pasaremos el pantano de la Toba y cuando veamos el desvio a Majadas lo tomaremos ya que a los pocos kilómetros pararemos para ver una autentica curiosidad, todo un sitio legendario que ha estado muchos años perdido y sumido en el olvido de la noche de los tiempos. 
Estamos hablando de la Mina Pepita, una mina de carbón lignito que funcionó en el siglo XIX y principios del XX. 
De ahí, seguir con el coche dirección las Majadas, hasta que subamos a lo alto de la Muela, y una vez allí dejar el coche y comenzar a andar unos tres kilómetros hasta que ya veamos las rocas calizas kárstica tan clásicas, y a la vez distintivas, de la Serranía; en este caso, los Callejones de la Chillarona.

Comenzamos con la Mina Pepita, ya digo que es un sitio legendario que su historia y ubicación siempre ha sido un misterio. Fue Chema "purasierra" Checa, quien en su magnífico blog dió a conocer este sitio. Aquí os dejo el recomendable enlace, donde se cuenta toda la historia de este sitio. 
Yo recuerdo que al poco le comenté a mi madre sobre esta mina y ella lo llamó Valdeorinas, siendo la pequeña población que nació al calor de la actividad minera. También me la ubico bien, cerca del pantano de la Toba por el camino al Maillo, de haber ido hace muchos años con mi padre.
Ahora solo faltaba que Magia Serrana lo visitará y os la enseñará.

 En la ladera de esta parte de la Muela de la Madera nos vamos encontrando restos de construcciones. Recordar que desde la carretera que va de la Toba hacia Majadas no se ven los restos.




                          Pronto nos encontramos lo que fueron unas grandes casas.



                   Con construcciones en su interior que desconocemos su uso y significado.




                                           Veis que hoy me acompaña el amigo Paco.




De esta mina sacaban carbón lignito, habiendo otra mina en Uña, aunque esta era la más grande.






                        Se ven perfectamente los huecos donde iban las chimeneas.




En uno de sus muros podemos intuir un 18....Recordar que la actividad en esta mina empezó en el siglo XIX, aunque no parece haber información clara sobre sobre los inicios.




                         Aunque nosotros vamos a buscar sus galerías, estando aquí una.




                                                     Totalmente anegada por el agua. 







Encima de las casas nos encontramos almacenes naturales para los aperos de minería aprovechando los covachos y huecos en la roca.



 Desde aquí tenemos vistas de la Sierra de la Madera, con el barranco del arroyo Valduérguinas en primer plano.






                                    Paco me llama; acaba de descubrir la otra galería.




                  Uuuaaauu, no tardo un suspiro en empezar a meterme con cuidado. 




                                             Buena pinta tiene la galería de entrada.






Esta galería de entrada/salida no tiene dificultad, pero para seguir por las galerías de lignito propiamente dicho, requerimos mis dos cascos de espeleo, que precisamente los llevo en el maletero del coche. Aquí ven a Paco saliendo al exterior a por los cascos.




                          Aquí ya estamos dentro de la galerías auténticas de la mina.




Entiendo que lo negro que veis es el carbón lignito pero los colores blanco y amarillo como de azufre desconozco por que se forman.




         Realmente flipante avanzar por estas galerías excavadas por el pico del hombre.






                Las galerías siguen la dirección de las horizontales vetas de lignito.





          En mi curriculum espeleólogo faltaba el arrastrarme por una mina de las de antes.




Desconozco porque se forma esta especie de escarcha minera. Decir que si echas un trozo de carbón lignito al fuego, olerá intensamente varios cientos de metros a la redonda.




                                  Afuera se ven enormes montones de escoria de la mina.



                                       Que ya van siendo colonizados por los pinos.


¿Os ha gustado? Ya os digo que si queréis saber más, visitar el enlace que remarco al principio de la fabulosa entrada de Chema Checa.







Ahora, yendo por la carretera hacia las Majadas nos vamos a poner en lo alto de la Muela para coger una carril en dirección norte que nos llevará a los Callejones de la Chillarona. 
El paraje os lo enseñaré en dos ocasiones; la 1ª en verano que fui con Paco y la 2ª un invierno que fui yo solo.



                 Aunque en mitad de camino pararemos a beber agua en la Fuente del Pino.



Saliendo el agua de debajo del pino literalmente. La pena que el pino fue cortado, presuntamente porque estaba enfermo.






        Habiendo un pequeño merendero, el cual claramente conoció tiempos mejores.




Y desde alli tener un verde y bonito valle para echarse una siesta o sencillamente darse un paseo.





                                          Aquí ya estamos en los Callejones de la Chillarona.




Viene a ser como unos Callejones de las Majadas en pequeñito y con multitud de sorpresas en su interior.




Todo este tipo de ciudades encantadas tan conquenses son un paraíso de las plantas rupícolas.



 Y también de los agujeros llenos de humedad y vegetacióncon los que hay que tener cuidado de ir corriendo o asomarse. En este caso, solo tenía unos tres metros de profundidad.




No creais que soy el único que disfruta y curiosea por este mar de agujeros y grietas. Paco me llama que me acerque.




Un craneo grande de bestia ha llegado a ese agujero y no nos queda nada claro como ha podido llegar hasta allí.




Esto es lo que digo por el caso de ir niños enseñarles que anden con cuidado por estos Callejones.





           Donde por sus agujeros crecen todo tipo de vegetación curiosa como estos helechos.




                       Aquí nos encontramos con una grieta de enormes proporciones.




                      De repente Paco aparece en dentro de la grieta. ¿ Por donde ha entrado?




                  Ahi donde estoy yo es la única puerta de entrada al este especie de castillo.




Solo de pensar en traeme a mis chicos y a mis sobrinos a jugar aquí, me dan ganas de ponerme a jugar a mí también con ellos.




                                   Vaya refugio natural más chulo que hemos encontrado.




                          El puente colgado que hay en la parte superior es una pasada.




           En esta parte los pastores de turno se construyeron un corral natural de película.





           Esta es otra ocasión que fui yo solo en un día invernal nublado y a ratos lluvioso.




Este tipo de sitios son a los que nos llevaban mis padres de pequeños y era puro disfrute para unos chavales.




Yo como espeologo en ciernes y aficionado, voy investigando cada rincón susceptible de albergar una sima o cueva. Y como disfruto señores!!




El lapiaz kárstico de la Serranía es algo fascinante. Vean aquí como el agua principalmente va haciendo pequeños ríos cada vez más profundos.




El siguente paso sería que las grietas surco se va haciendo más profunda como la de esta foto, hasta que llega a un estado como el del castillo refugio que os he enseñado antes.




Vista del corral natural desde arriba. Parece que a la mínima nos va a salir Conan en taparrabos mirándonos con cara de mala virgen.



                                           Y aquí tenemos una sima de las espeleología.




Aparte que se ve profunda, la marca lengueta de la Asociación Espeleologa que la exploró y topografió, nos lo dice.





               Seguimos explorando ya que entre estos recovecos se ven rincones mágicos.





        Que gusto da ver como en estos rincones el musgo y demás hierbas colonizan todo.




Entre las grietas y agujeros de estas ciudades encantadas y callejones conquenses sale el Sauco (Sambucus Nigra) de hermosos tamaños como atestigua este tronco. Bello árbol que da unas bolitas negras que son una importante fuente de alimentos para las aves. Estas bolas son tóxicas para nosotros, ya que las semillas contienen unos glucósidos generadores de cianuro.




                                   Por aquí veo un par de oscuros ojos que me observan.
 




Otra perspectiva del corral natural, donde aún se observan las puertas y cancelas que se hacían los pastores.




                            Por aquí nos topamos con otra sima, en este caso las 205.




Y con este pino os dejo, avisando que más adelante volveremos a la Muela en busca de más simas, cuevas, agujeros, grietas o castillos naturales.





HASTA LA SEMANA QUE VIENE.

10 comentarios:

  1. ¡Buen año 2016 y que las fuerzas te acompañen!.......... Da gusto asomarse a esta página. Un abrazo. Borillo

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    1. Gracias por estar ahi, Borillo.

      Buen año para tí también.

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    1. Gracias Javi. En unas semanas irá una entrada en concreto que te va a encantar.
      Un saludo.

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  3. Hola Toni.

    Antiguamente las minas, eran uno de los principales recursos para el hombre, el que no trabajaba en el campo, en la ganadería, o la madera, lo hacía en las minas.

    Aun así, tendrían que tenerlos bien puestos, para abrir a pico estás galerías, y meterse prácticamente a pelo en ellas, cuesta imaginarlo¡¡¡

    Un saludo.

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    1. Hola Eduardo.

      Que razón tienes, ser minero siempre ha sido harina de otro costal, y encima viviendo allí en la Sierra de Cuenca con frío y lluvia gran parte del año.
      Tela marinera!!

      Un saludo.

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  4. Hola Toni.

    Uno hecho por la mano, mejor dicho el pico, del hombre, y el otro esculpido por la madre naturaleza, dos lugares diferentes, pero igual de fascinantes, de esos callejones me quedo con los rincones en el que el musgo y los líquenes lo han invadido todo.
    Yo reptando por la mina no sé si hubiese disfrutado, en caso de haberme atrevido a entrar, pero en los callejones, como un cosaco, ya te lo digo ;-)

    Un abrazo.

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    1. Hola Dani.

      La verdad que lo de la mina tiene tela y hasta a mí me dio cosa entrar. De hecho, no conozco a nadie que haya entrada por las galerías que entramos Paco y yo. Llamalo insconciencia o como sea, pero me gusto la experiencia de ver las vetas del carbón ese y como iban apartando las piedras a los lados para poder avanzar.
      En cuanto a los Callejones y sus mil huecos y recovecos es una pasada, a mi tabmien me flipa. A lo largo de las entradas pondré mas de estos sitios ya que la Muela está plagada, y otra vez que vengais hacemos una visita a los Callejones de las Majadas.

      Un abrazo.

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  5. Hola Toni.

    Interesante entrada. No había oído hablar de Mina Pepita. Está claro que la Muela de la Madera constituye un gran "parque temático" lleno de sorpresas y su conocimiento merece una paciente exploración pues da para muchas y pacientes visitas.

    Un abrazo.

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    1. Hola Andrés.

      Tú lo has dicho, la Muela es un parque temático al que le quiero dedicar tiempo y paciencia para explorarla por completo. Lo bueno que no la tengo muy lejos de casa.

      Un abrazo.

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