domingo, 31 de enero de 2016

NIEBLA EN LA SERRANÍA DE CUENCA




La niebla es un elemento de enorme presencia en la naturaleza, y siempre suele ser un elemento perturbador, peligroso y enigmático.



Perturbador, pues cuando subes a una cima de una montaña, está el riesgo de que no puedas contemplar vistas y panorámicas, ya que la niebla agarrada a la cumbre, fenómeno muy normal, te lo impedirá.

No solo en una cima, en otras rutas campestres como esté la niebla asentada, no podrás ver apenas ni hacer fotografías, desluciéndote la jornada.



Peligroso, pues seguir una trocha o ir campo a través con niebla tiene bastante riesgo, ya que desorientarse es muy fácil, y en un momento veras que te has perdido, con el consiguiente ataque de nerviosismo. Aquí prima mucho el terreno donde andas, y la experiencia que tengas, pero hay que tenerle mucho respeto a la niebla y ser cauteloso.



Y Enigmático, pues para el que esto suscribe, es un elemento de enorme belleza, creándose ambientes y sensaciones completamente novedosas y mágicas. Siempre he pensado que la niebla se puede fotografiar pero no hay nada como estar en ella, notarla alrededor.  La sensación que uno tiene en mitad del bosque con niebla es de una irrealidad realmente sugerente.



Hay muchos tipos de niebla, ocurriendo cuando la humedad relativa alcanza el 100% y la temperatura del aire baja del punto de rocío (del agua), lo cual hace que el agua se condense.

Sea niebla, neblina o bruma, niebla de vapor, de radiación o de advección, es un fenómeno mágico que considero que debe tener una entrada en el blog.



Aquí os dejo una serie de fotografías sobre la niebla en la Serranía de Cuenca.


                                                   Sobre la vieja herrería de los Chorros.






                                           Niebla sobre el valle de la Sierra de Valdemeca.


                                                      Niebla sobre Carrascosa de la Sierra.

                                                  Jirones de niebla sobre la Laguna de Uña.


                                                      Niebla dentro del Valle del Tajo.


                                        Salgamos de ella. Niebla sobre el Valle del Tajo.







                          La Mogorrita (1864 metros) desde el puerto del Portillo (1774 metros)




                           Valdemeca entre nieblas y detrás el Collado Bajo (1839 metros)


                                                         Niebla en el Puntal del Cuerno.


                                                       Villalba de la Sierra entre nieblas.


                                                                Niebla en la Frontera.


                                                  Niebla en los Galayos del Escabas.





                                          Niebla sobre el embalse del Molino de Chincha.






                                                             Niebla en Cuenca ciudad.

                                                    Cielo plomizo desde la Hoz del Buey.


                                              Niebla y nieve sobre la Muela de la Madera.

         Niebla sobre el valle del Escabas desde el Convento de San Miguel de las Victorias.


                                                La Peña Rubia de Huélamo entre nieblas.




                                                             Vadillos entre la niebla.

                                      Con su ermita de lo poco que se puede reconocer.


                                                    Bruma mañanera sobre Cañamares.


                                                          Típico paisaje serrano con niebla. 


                                         El valle del río de Valdemeca bajo la niebla.


                                                        Niebla en la Dehesa de los Olmos.




                            Cuando hay niebla más nieve hay que extremar el cuidado.




                   Fenómeno muy normal: niebla en el valle del Júcar entre Uña y Villalba.


                                         Niebla desde lo alto de la Muela de la Madera.





                                               La Herrería de los Chorros con niebla.



                                                              El Púlpito (1522 metros)



                                                      El pantano de la Toba con niebla.













Las ventiscas primaverales suelen ir acompañado de pequeños copos y nieblas momentáneas.



                                                                    Quejigo entre la niebla.


                                                                 Niebla entre la nieve.



     Y con esta irreal foto del Puntal de los Hayales, me despido hasta la semana que viene.



16 comentarios:

  1. La niebla imprime magia, carácter a los paisajes. Los transforma y los lleva a otra dimensión... En el bosque te envuelve, te hace perder la situación real de donde te encuentras... Y en la montaña puede ser letal.
    Enhorabuena por el artículo.
    Un saludo Toni.

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    1. Hola Juan A.

      Cierto lo que en la montaña puede ser letal, incluso no hace falta estar en la Alta Montaña. No hace mucho, en una ruta circular a la vuelta me pilló una niebla muy densa. Decidí volver sobre mis pasos ya que aventurarme por un camino de vuelta que no conocía con niebla y solo un par de horas escasas para que anocheciera, era muy mal plan, sabiendo como se desploma la temperatura por donde andaba al caer el sol.
      Gracias.

      Un saludo.

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  2. Hola Toni, tienes toda la razón, un día de niebla en el monte no es comparable a nada de nada, el ambiente cambia completamente, hay que estar allí para sentirlo.

    Que fotos tan bonitas, muy bueno.

    Un saludo.

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    1. Hola Luis and cia.

      Lo ideal aparte de andar por un bosque con niebla, es también poder salir de ella y verla y fotografiarla desde arriba como si fuera un mar de nubes. Cosa que no es tan fácil.

      Un saludo.

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  3. La nieve y la niebla juntos es lo único que ha podido perder a un pastor en mi pueblo en 60 años que yo recuerdo. Y mira que los pastores saben por dónde pisan. Salieron todos los hombres a buscarlo y afortunadamente se encontró sano y salvo. Me ha gustado eso de Los Galayos de Cañamares. Jajaja. Buena entrada, Toni. Un placer leerte y ver tus fotos. Saludos

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    1. Hola Ignacio.

      Curiosa la historia del pastor. Yo me he encontrado algunas veces con nieve y niebla y es muy jodido, lo suyo es abortar la excursión y volver cerca del coche.
      Estos Galayos no son los riscos de encima de Cañamares (aunque se parecen mucho), sino los Galayos que hay en el Escabas más río arriba, a la altura más o menos de Fuertescusa, franqueando el arroyo de la Solana del Parral. Te adjunto la entrada que les dedique en su día:
      http://elbrilloenlamirada.blogspot.com.es/2013/02/los-galayos-del-rio-escabas.html

      Gracia por tus palabras, Ignacio.

      Un saludo.

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  4. Perdona que tire para casa pero hecho en falta Las Hoces del Cabriel ( que también es Cuenca) y tiene unos parajes preciosos.-Por lo demás, sobre el reportaje que he visto....mi enhorabuena.-Saludos de uno de Minglanilla

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    1. Hola Anónimo.

      Tienes razón, ya que llevo barruntando un tiempo hacer una entrada por los CUchillos por la parte valenciana. Lo que pasa es que entre que me pilla algo lejos y los compromisos no encuentro la fecha. Ya ha pasado tiempo desde la ultima visita que hice:

      http://elbrilloenlamirada.blogspot.com.es/2012/01/el-pantano-de-contreras-y-los-embalses.html

      Gracias por comentar.

      Un saludo.

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  5. Hola Toni.

    La niebla en el monte, le da un toque especial, con un poco de suerte, y pericia, se consiguen fotografías extraordinarias, que hacen que está sume y no reste al paisaje.

    Eso sí, te lo dice uno que vive en el Valle del Ebro, y que está hasta los cojo... de la niebla, y es que cuando lleva días soplando el ciervo, y este desaparece, viene la niebla, y oye los primeros días se agradece, pero cuando te pegas un mes entero con niebla, y sin ver el sol, pues acabas de la niebla hasta el gorro, eso sí, cuando se va, te alegras, pero porque no hay?, porque ha vuelto el cierzo¡¡¡

    Bonito artículo, yo si quieres, soplo, y te la mando para Cuenca  . Un saludo

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    1. Hola Eduardo.

      Por lo que cuentas debe ser jodido. En Cuenca se suele dar en el valle del Júcar en su parte alta, pero aparte que no es muy frecuente, suele ser muy fotogénica y levantarse pronto. No hace mucho estuvimos en Ponferrada (León) y flipe con la niebla, durante tres días seguidos (los que estuvimos allí) desde el amanecer hasta el anochecer la ciudad sumida en una niebla densa de cojones. Menos mal que nosotro nos ibamos a la montaña y desde allí veíamos el valle de Ponferrada siempre en un mar de nubes.

      Deja, deja de mandarnos cosas raras para acá, y que ya esta el tiemp demasiado gilipollas ;-)

      Un saludo.

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  6. Niebla dormida en el corazón del alma,
    te ata al cielo y te hunde en la tierra,
    y busca sin miedo la fuente y la vida...
    Niebla cansada de no ser...
    llegas a mi mundo y me haces ver
    aquellos mundos, aquellos seres que nunca imagine...

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  7. Hola Toni.

    Mañanita de niebla, tarde de paseo, dicen... Aunque cuando se agarra todo el día acaba uno hasta los... Aquí en la capital regional, en pleno valle del Tajo, es nuestra compañera de muchos días invernales. Pero merece la pena el madrugón y contemplar desde lo alto la magia en el paisaje. Alguna mañana recuerdo de ascender la niebla hasta la cumbre del San Felipe y andar por allí deambulando. Que buenos ratos cuando uno sabe por donde va; de lo contrario, mal asunto.

    Un abrazo.

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    1. Hola Andrés.

      Por lo que cuenta Eduardo de Zaragoza con la niebla en el valle del Ebro y tú con el Tajo en Toledo, debe ser un coñazo cuando es tan frecuente. Aquí yo solo la veo frecuente en el valle del Júcar pero de Villalba hacia arriba. Cuanta razón tienes cuando dices de lo bien y feliz que se va con niebla cuando sabes por donde vas.

      Un abrazo.

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  8. Hola Toni.

    Veo que no soy el único que he cambiado de formato de letra en el blog ;-)

    Preciosa recopilación de fotos, el título de la entrada, sencillo, pero precioso "Niebla en la Serranía de Cuenca", creo que "Niebla en -póngase el lugar que desee-" creo que no hubiese quedado igual, ni sonaría tan bien, pero niebla y Serranía conjugan a la perfección, a mi, y sabiendo que puede ser traicionera, personalmente me gusta la niebla, le da un toque diferente a las rutas, sobre todo en otoño, que con el cambio cromático de los árboles hace que te salgan unas fotos cojonudas, dignas del mejor fotógrafo profesional jeje, también hace que parajes ya hermosos de por si, como los que nos muestras, tengan esos días de niebla un toque especial y único, e incluso en algunas ocasiones tenebroso, también me encanta la niebla cuando se engancha en las crestas, y a un lado esta todo cubierto de blanco y al otro despejado, es una imagen cojonuda también, cuando ya no me gusta la niebla es cuando hay nieve, ya que es súper fácil desorientarse, y lo probé en mis propias carnes bajando de Urbión, y a la que me di cuenta estábamos yendo de nuevo hacia la cima, ese día me alegré de llevar encima el gps...

    Un abrazo.

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    1. Hola Dani.

      Aquí probando probando, pero un día de estos deberia remozar el blog enteramente y darle otro aspecto, pero entre que soy un negado y bastante perro, como que no lo hago ;-)

      Que curioso lo que cuentas del título pues al principio no iba a ser ese, sino barajaba " La niebla en la Serranía de Cuenca" o "La Serranía de Cuenca entre nieblas", pero en ultima instancia me surgió el de "Niebla en la Serranía de Cuenca" y me gustó.

      Estoy contigo en todo de lo que dices de la niebla. Me gustó mucho la sensación del Benicadell donde una cara de la montaña estaba sumida en la niebla y humedad total y la otra en la claridad y sol total.
      El otro día hice una ruta circular que no había hecho nunca, y a la vuelta me pilló un niebla muy densa mezclada con mucha ventisca y algunos copillos de nieve. Me puse algo nervioso por que además ya era las cuatro de la tarde, y decidí abortarla y volver por donde había venido. Al cabo de dos semanas volví un dia soleado a hacer el trozo que me faltaba, y me dí cuenta de lo bien que había hecho, pues lo más seguro que hubiera terminado llegando al coche (pienso yo), pero lo habria hecho alterado, muy nervioso, a toda hostia y sin disfrutar. Esos díás que a lo mejor un gps me hubiera venido bien.

      Un abrazo.

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