domingo, 13 de marzo de 2016

EL CONILLO Y EL BARRANCO DE VALMELERO EN EL ATC.




Si la semana pasada recorrimos un cómodo sendero de pequeño recorrido donde en su parte superior se mantenía la nieve caída esa misma noche, en esta ocasión vamos a cambiar de tercio completamente, y vamos a elevar la dureza al máximo, tanto en la duración de la ruta -8 horas- como en el terreno –monte a través y caminos de nieve hasta por debajo de las rodillas en muchos tramos.

Se dirán ustedes: que bien….¡¡vamos a ver una ruta con raquetas de nieve!!



Pues no, siento decepcionaros, pero la hicimos a pelo, abriendo huella y teniendo que ir con mucho cuidado cuando íbamos a trochemoche por mitad del monte. Por eso digo que estas circunstancias hicieron que al final saliera un ruta algo durilla, pero nada que dos montaraces serranos no puedan hacer.

Lo de las raquetas de nieve lo voy intentar remediar y muy pronto me haré con unas.




Por otro lado, vamos a visitar por primera vez en el blog mi comarca favorita de la Serranía de Cuenca. ¿Qué? ¿La comarca preferida de Magia Serrana?  ¿Y nunca ha salido en el blog?


Así es. Es el ATC, y no me refiero a esa aberración del Almacén Temporal Centralizado de residuos nucleares, sino a sus antípodas absolutas dentro de la provincia: al Alto Tajo Conquense, o lo que se conoce como la Sierra del Tremedal.



Cierto es que la Serranía de Cuenca adolece de ser una zona despoblada y solitaria. Pues el ATC más aún. 
Hay, además, un par de cualidades que la hacen colocarse  la 1ª en mi ranking personal: lo inaccesible y lo virgen que se encuentra aquello.
No hay ni ha habido ningún pueblo cerca. Checa y Orea (Guadalajara) y Vega del Codorno y Masegosa (Cuenca) están muy alejados de esta salvaje comarca.


¿Qué por qué no os lo he enseñado antes en el blog? Con tiempo y paciencia irán saliendo poco a poco en esta página, pero por ahora me las voy guardando para una historia de dimensiones más grandes que espero poder contaros en un futuro no muy lejano.



Nos vamos hasta el carril de la Cañada de las Tablas, al lado del refugio que hay allí, un poco más adelante del nacimiento del río Cuervo, para comenzar nuestra ruta. De dicho carril saltaremos al Conillo para acercarnos al barranco del arroyo de Valmelero (afluente del Tajo) y bajar por él.

Volveremos por otro sitio hasta el Conillo y de ahí, encontrar nuestras propias huellas para volver por el mismo sitio, aprovechándolas.

 Sono el despertador a las 5:15. A las 6 salimos, y a las 7.40 llegamos, cuando acababa de amanecer.



 Así nos recibe el carril de la Cañada de las Tablas. Esperabamos poder entrar algo con el todoterreno pero era imposible.

 La semana de antes fui yo a tantear como estaba de nieve esta parte. El refugio de la Cañada de las Tablas estaban de postal.

                     En las dos ocasiones salieron a recibirnos estos bonitos equinos.


 Que daba gusto verlos como correteaban por la nieve. ¡¡Eso si que es tracción delantera y trasera!!


             Esta primera vez me volví, pues no iba preparado para meterme por ahí.


           Volvemos a momento presente, y avanzamos por el largo carril.



        Llega un momento que lo dejamos y nos metemos monte a través.



 Por aquí el avance es más tortuoso pues te llega la nieve hasta por debajo de las rodillas en muchos sitios.



 Muy necesario son unas buenas polainas. Bajamos pues ya estamos llegando al Conillo.







Hoy estamos de presentaciones, y al igual que lo he hecho con el ATC, ya iba siendo hora de hacerlo con mi Álter Ego serrano, el amigo Ignacio.
Son ya unas cuantas veces las que he salido con él, pero hasta ahora no había aparecido por el blog. Aquí lo tenéis abriéndome huella y entre los dos descubriendo estos parajes salvajes y solitarios del Alto Tajo Conquense.





 Ya estamos en el Conillo, un paraje de esos siempre verdes e idílicos que nunca habia visto con nieve.



 Debemos cruzar con cuidado los primeras aguas de lo que viene a ser el Arroyo de Valmelero.



                             Me costaba reconocer el Conillo con tanta agua y nieve.



   Venga va, una foto del Conillo el resto del año. Fueron mis padres los que me enseñaron este paraje.




                                                      El Conillo en invierno.



                                                      El Conillo en verano/otoño.




Pero hay que tirar hacia adelante, ya que el Conillo nos tiene subyugados. La ruta es larga y debemos apretar el paso. Si seguimos la dirección del Arroyo de Valmelero por su valle primero y barranco después, llegaríamos a donde queremos, pero aparte que aquello debe ser peligroso y arduo por dentro del barranco, nosotros queremos subir a la loma que separa el Conillo del gran valle del Padre Tajo para otear la grandeza de este último.


 Hemos empezado a subir a trochemoche, y al echar un vistazo hacia atras, vemos a la derecha el Conillo; enfrente el Collado Manchego, arriba a la derecha parte de la Muela de San Felipe, y a la izquierda al otro lado de esa loma de pinos, estaría el Tajo.



 Nos encontramos con algun Pino albar que lleva camino de convertirse en un pino bandera.



         Hasta que llegamos a la parte cimera de la loma que es un pequeña cresta rocosa.



 Creíamos que íbamos a tener buenas vistas pero la orografía y abundancia de pinos y vegetacion nos la deslució.



                    Aún así con el zoom, pude sacar el valle del Tajo, río arriba.




                                       Vamos a crestear un poco por la roca y la nieve.



                                         Por aquí las estampas nevadas son de postal.




 Cuando acaba la cresta tenemos un rato por un bosque de enormes pinos albares. Nos estamos acercando al barranco de Valmelero.



 La ventisca hace que en algunos lugares se acumule nieve hasta la cintura, y si no, vean mi bastón.



 Y comenzamos a bajar hacia el puntal del barranco que se encuentra a ambos lados de por donde vamos nosotros.




 Aquí abajo tenemos el barranco de Valmelero, al que hay que buscar una manera no muy empinada por donde bajar. Se supone que había restos de sendas que bajaban pero con la nieve era muy difícil verlas.



 Pero antes de bajar, le doy a mi zoom para que podais ver esa enorme proa de barco que separa el Tajo que viene por la derecha, del rio Hoz Seca que viene por el otro lado del puntal.



                     Cuidado de resbalar que si no bajamos rodando cual snow ball.



 Ya cerca del fondo, vemos como el barranco avanza al valle del Tajo que es lo que se ve al fondo.



                 Y también encontramos un tramo del viejo camino que bajaba al cauce.




                               Cauce del Arroyo de Valmelero que vemos con agua.



 De todas formas, el barranco de Valmelero debe ser zona caliza muy porosa que se traga el agua, pues para la cantidad de agua que le vimos en su parte alta, en el Conillo, por aquí no llevaba tanta.


 Hemos visto otro camino que cruza el arroyo y sube por la otra parte en dirección hacia el Tajo. Vayamos por él, y vean el tamaño que gasta la ladera por la que hemos bajado, al otro lado.


 El camino viene a acabar ahí, por lo que llegamos a la conclusión que eran viejos caminos para la saca de maderas de tiempos pretéritos.



 Pero nosotros queremos intentar ver el valle del Tajo, por lo que subimos más arriba por la pedregosa ladera. Como volveremos por allí, dejamos las mochilas para ir más ligeros.



 La vertical ladera del barranco de Valmelero por donde bajamos es sencillamente impresionante.




 Pinchen la imagen, para ver a la izquierda el valle del Tajo y a la izquierda el barranco de Valmelero.




 En efecto, al final conseguimos un sitio tremendo donde otear lo que íbamos buscando. Ver a Ignacio con ese fondo bestial merece todo el tute que nos pegamos.




Una cosa absolutamente sublime el valle del Tajo por aquí. Desde arriba hasta el lecho del río tenemos cerca de 600 metros de desnivel.





 Pinchen la imagen. A la izquierda el barranco de la Zarzuela, en medio el Tajo y a la derecha el barranco de Valmelero.




 He mencionado el pequeño pero vertical barranco de la Zarzuela que va a echar sus aguas al de Valmelero. Si agudizamos la vista vemos unas pequeñas cascadas. Verlas con más agua deber ser chulo.




                            ¡¡Aquí estamos el par de dos disfrutando como bellacos!!



 Si os fijáis en la parte derecha se ve el Tajo que baja con la nieve caída hecho un auténtico animal. Esa especie de enorme muela rocosa de enfrente es fascinante.




 Que suerte poder tener esto tan cerca. Como curiosidad, decir que - aparte de estar en la provincia de Cuenca, ya que el otro lado del río es Guadalajara- estamos en el termino de Cuenca Capital, pese a estar a una hora y cuarto/media de la misma.



          Es hora de volver hacia donde tenemos las mochilas, y de ahí a salir del barranco.




 Os pongo una foto hecha desde la Campana (1742 metros), al otro lado del Tajo en su parte más alta. Esa parte central de roca es donde llegamos Ignacio y yo, a la derecha tenemos el barranco de la Zarzuela, y a la izquierda el barranco de Valmelero.




 Intenté coger a Ignacio con este enorme pino en la foto, pero se me salía por arriba de lo grande que era.




Una vez en el arroyo con nuestras mochilas, teníamos varias opciones. Volver por donde habíamos venido, es decir, subir por la inmensa ladera a ver si teníamos suerte y nos topabamos con ese supuesto camino que ia por ahi. Otra opción era salir por un camino carril que si parecía verse que nos salía por la Cañada Mogosa (dirección contraria al coche), aunque luego giraba e iba en buena dirección. Había que intentar lo más posible evitar el monte a través y volver por donde en el mapa viene un carril. 
Como vimos que había un carril que remontaba arroyo arriba lo decidimos seguir, aunque si luego se acababa y había que meterse por el cauce, ya nos entraban más dudas.


                      Aquí vemos como el camino remonta el arroyo por la izquierda.



Pero cuando parece que se acababa y que había que seguir por el fondo del barranco (cosa múy jodida con tanta nieve), vimos que pasaba al otro lado y subia por la izquierda. 
Benditos esas antiguas vías de saca de leña que no vienen en los mapas pero que siguiéndola nos llevo al Conillo de vuelta.  


       En estos ambientes tan vírgenes y solitarios nos encontramos con unos cuantos Tejos.



       Este es el maravilloso camino que cruza el arroyo y lo salva subiendo por la izquierda.



 Ignacio y yo nos decimos de la suerte que hemos tenido, pues no esperabamos salir de Valmelero de manera tan cómoda, y además en lo que parece buena dirección.



                                            Volvemos al paisaje nevado de la parte alta.



                                                                ¡¡Unos malabares!!



 Y tras un buen rato por el carril que en algun tramo llega a acumular nieve hasta mitad de la pierna (pero siempre mejor que a trochemoche por el monte), vemos a lo lejos el Conillo.



             Hasta que llegamos al arroyo de Valmelero donde al fondo está el Conillo.


                              Esta tan bonito esto, que nos dedicamos a sacar fotos.



           Y con estos cervidos que conseguí captar al fondo, despido las fotos de este gran día.



Solo nos falta llegar al Conillo y buscar nuestras huellas que se veían muy bien, pues las únicas huellas que había eran de zorros, cervidos y demás bichos. Volvimos por ellas, cruzamos y salimos del Conillo, llegamos al carril y de ahí al coche. En total 8 horas clavadas de las de puro disfrute.
De este día salí con el convencimiento que tengo que tener unas raquetas de nieve, aunque las utilice poco.






                        Hasta la semana que viene.  


 

 

8 comentarios:

  1. Hola Toni.

    ...y digo yo, así para salir del paso, ¿que tal las de squash pegadas con un poco de cinta americana a las botas? jajajaja, fuera de coñas, para rutas de este tipo, con este paquetón de nieve, vale la pena, aunque sea solo una vez al año, la inversión en unas raquetas, aunque no sean muy caras, ya te dije, mira en uno de esos mercadillos del face de material de montaña de segunda mano.
    Respecto a la ruta, me ha parecido un recorrido fabuloso, con esos paisajes nevados de postal, y las vitas del Valle del Tajo, majestuosas, valió la pena subir esa ladera pedregosa para disfrutar de ellas. Luego, y como bien dices, la ruta discurre por terreno muy agreste y poco o nada pisado, al que si le sumas la cantidad de nieve que había le otorga mucho más mérito a la ruta que hicisteis, y mencionar también el buen ejercicio de orientación en semejante virgen paraje, seguro que llegasteis a casa "reventaos" jeje.
    Muy guapa la primera foto de la luna, y otra opción, a falta de las raquetas, ¿no hubiese sido hacer la ruta montados en esos percherones? jajaja.
    Intrigado me dejas con esa historia de faraónicas dimensiones que planeas...

    Un abrazo.

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    1. Hola Dani.

      Jejeje, pues habríamos ido mucho más rápido con las raquetas de squash en los pies. Ya tengo las raquetas de nieve. Unas TSL, valían 85 y estaban a 62 euretes. Me da a mí que ya hasta el año que viene nada, ya que por donde queda nieve esta muy congelada.

      Sabes bien el quid de este tipo de rutas, pues mencionas el ejercicio de orientación, ya que Ignacio y yo teníamos que mirar los mapas continuamente, en este tipo de sitios y en estas condiciones hay que estar muy seguro de todas las decisiones de ir por aquí o por allí.
      Jjejeje, cuando llegamos al carril, ya de vuelta, nos quedaba más de un km y medio del mismo con nieve, y le dije a Ignacio que como aparecienran los jacos por ahí, intentaba subirme a uno para que me llevará al coche, aunque fuero cogido a su crin arrastras.

      Ya te contaré....esa historia :-)


      Un abrazo.

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    1. Hola Javi.

      Tambien a mí me entraría envidia al ver esta ruta hecha por otro. Creo yo que son de esas que dan ganas de pertrecharte bien y salir al monte.

      Un saludo.

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  3. Hola Toni.

    Por todos los dioses del Olimpo, donde os habéis metido!!! Os felicito a los dos, pues andar por esas soledades, en terreno tan comprometido y en esas condiciones ya tiene mérito. Le he echado un buen rato a la entrada, pues alguna vez había pensado acceder al pico Campana bajando antes por el arroyo de Valmelero, y ya veo que aquello tiene vistas espectaculares. Ya te conté que a mi también me fascina el ATC desde que subí al Tornillo. Lo dicho: enhorabuena a los dos.
    Termino con una coplilla que cantaban los gancheros y que también tiene su historia: "Encima de Fuente Reina, en el barranco de Valmelero, han ardido cuatro chozos y el hato de los gancheros".

    Un abrazo.

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    1. Hola Andrés.

      Jjeje, ya era hora que presentara a Ignacio y al ATC en el blog. Las vistas desde la Campana son cosa fina. Me encanta ese coplilla ganchera que has puesto. Oye, cuanto tardaban los gancheros en pasar el cañón dle Júcar desde Uña a Villalba? Si eso me lo mandas en un correo, es que tengo en mente hacer una entradilla relacionada.
      Ya me he visto el video del Poyal de Rocines y está muy bien, además que me he echado unas buenas risas.

      Un abrazo.

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    1. ahí le has dado, Borillo, para un tipo como yo es lo más aproximado.


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