domingo, 26 de junio de 2016

EL VALLE DEL ARROYO DE LAS TRUCHAS




Os voy a enseñar es el valle del Arroyo de las Truchas, el primer arroyo afluente que recibe el río Escabas, aún dentro del Hosquillo. Este largo arroyo antes de entrar en la Reserva Cinegética del Hosquillo tiene unos cuantos kilómetros de discurrir por una zona de la Serranía especialmente bonita; desde que nace en el Maillo hasta que entra en Valle de Valsalobre en primer lugar y luego en el Hosquillo por el Estrecho Volcán, zonas privadas a las que está prohibido el paso.





El toque distinto lo vamos a poner mi chico y yo, que nos vamos a ir a dormir al bonito refugio de la Mesta, que hay allí a orilla misma del arroyo. Ver como cae lentamente el ocaso o llega el amanecer sobre el valle del Arroyo de las Truchas es algo hermoso, al igual que sentir como el calor de la chimenea nos calienta cuando la noche ocupa todo y el frío serrano inunda el monte.

En dos palabras: Magia Serrana.

 Vamos a irnos hasta el Refugio de la Mesta, enclavado en el término de Cuenca capital pero cerca de Las Majadas. Esta foto está hecha en el verano de hace unos años ya que nuestra entrada transcurre al final de esta primavera.

                                          Lo 1º de todo ver que el Refugio esté vacío.

                                                        Comer y asentarse en él.


          Dejando todo preparado para cuando llegue la noche a todo confort,jejejej.



           Allí a orilla misma del refugio vemos que el Arroyo de las Truchas lleva agua.


 Nacho y yo nos vamos a montar la película de que somos dos ganaderos, padre e hijo, de la Ganadería Virtudes y por ahí mismo tenemos nuestros vacos.



 La excursión en si la vamos a hacer en dos ocasiones teniendo el refugio como referencia. Por la tarde iremos del refugio arroyo abajo para luego volver al mismo y pasar la noche, y a la mañana siguiente, bien prontito, nos iremos arroyo arriba hacia lo que se considera su nacimiento.

   Vayamos siguiendo el rumbo descendiente de las aguas, que aunque parezca que no hay mucho, si lo había estando toda el valle cañada empapado.


      Aquello estaba de un verdor explosivo que hacía que cualquier foto fuera un gustazo.


               Llegamos a un pequeño represamiento que hace el arroyo de las Truchas.

 Mismo represamiento en otra ocasión, a final del verano, ya que el tono amarillento de la hierba de los lados solo suele ocurrir al final de la canícula, cuando esta se hace larga.

 La verdad que en este idílico y pirenaico valle con todo verde y estampas como esta, la felicidad campa a sus anchas y se nos contagia a Nachito y a mí.


 Seguimos con el arroyo que cada vez va teniendo más agua, producto de los distintos aportes de manantiales y ramblas.


          Como este Royo que le entra del Rincón del Alero y del Manantial del Trabino.


 Aquí nosotros saldríamos al carril y nos volveríamos al refugio por estos bosques tan alpinos.

Pero si vamos a hablar del Arroyo de las Truchas, deberemos hacerlo del Arroyo entero y no solo del tramo donde estamos. Hay que saber que el arroyo sigue metiéndose en un especie de barranco, camino al Valle de Valsalobre. Vuelvo a remarcar que ir por aquí, hoy en día está prohibido, pues este valle es un coto de caza y de titularidad privada. Verán alguna foto, pero les insisto que su acceso está prohibido.

 Aunque la vez que fui estaba seco, podéis ver como se encajona, no siendo fácil acompañar al arroyo.

 Ahí podéis ver la valla de Valsalobre, indicandote la finca privada y para que no se salgan los animales del coto.


                                                                      El Valle de Valsalobre.

                                                                          Otra vista del valle.


 Dentro del Valle de Valsalobre, le entra al Arroyo de las Truchas varios arroyetes, siendo el principal el Arroyo de Valsalobre.

 El Arroyo de las Truchas gira rapidamente para dejar Valsalobre y meterse por un barranco.

En este punto hay otra valla que delimita Valsalobre del Estrecho Volcán que es el barranco desfiladero por el que el Arroyo de las Truchas entra en el Hosquillo. Aquí también está terminantemente prohibido su acceso pues estamos dentro de la Reserva cinégetica del Hosquillo. Estas fotos que véis estan hechas hace muchos años. 

                                            El Arroyo sigue por el Estrecho Volcán.


 Nombre cojonudo para un sitio espectacular. La lastima que sea parte del Hosquillo y está prohibido su acceso. Como ven en la foto, ese día de final de verano el agua se filtraba y aparecía más abajo. De todas formas, no se puede seguir entrando pues hay un desnivel vertical de varios metros.

 Y dejamos esta parte final del Royo de las Truchas con este vista del Hosquillo desde arriba, desde el mirador de la Peña del Reloj, donde explico un poco su confluencia con el Escabas.


  Volvemos a nuestras casita. Esta foto es ya cuando la tarde va cayendo pues se ve la chimenea encendida. Justo antes de encenderla nos fuimos a ver un manantial que hay allí mismo muy cerca del refugio.


 El caudaloso manantial de la Sierra del Agua, a los pies esta parte septentrional de la Muela de la Madera que es lo que ven arriba del todo.

 A ver si alguien me lo confirma, pero creo que el agua de las Majadas la captan de este manantial. En todo caso, vean que crea un verdadero arroyo.


 Tras esquivar majuelos, rosaceas y mil arbustos más, podemos llegar a donde mana primeramente el agua.


 El agua del manantial va atravesando entre sauces, las verdes y diversas terrazas de cuando esto se labraba hace la tira de años.

                             Creando rincones y visiones que me tenían fascinado.

                         El agua va descendiendo en busca del Arroyo de las Truchas.


                     Tengo tiempo de sobra para intentar captar alguna foto interesante.

                                           Ya estamos en el Arroyo de las Truchas.


                      Que podemos ver que cerca está del refugio al fondo a la derecha.


 La tarde es larga por lo que aún nos da tiempo, entre otras cosas, a echarnos una competición de penaltys a distintas distancias en los camps d'esports de la Mesta.


   Un poquito antes que anochezca encendemos la lumbre. No teníamos aún frío pero sabíamos que la noche serrana no falla en ese aspecto, y más en estas fechas de mediados de Mayo.


 Me es realmente maravilloso quedarme quieto con todos los sentidos a flor de piel (bueno el oído no) y sentir como la noche va ocupando todo.


                  Toca cenarnos una pasta china de esas que a los dos nos gusta mucho.


 Leer un rato y bien pronto al saco y a sobarsobar. Llevamos todo el día por ahí y estamos los dos muy cansados.



       Si os decía que el anochecer tenía mucho encanto, el amanecer no se queda a la zaga.


 Lo más primordial de todo: el refugio se debe dejar igual o mejor de lo que uno se lo ha encontrado, y si han sobrado velas, aceite, sal o fairy, dejarlo allí para que lo pueda utilizar el siguiente.


 Antes de irnos a pescar al pantano de la Toba que era el plan principal para ese día, debíamos hacer la 2ª parte de la excursión: remontar el verde valle del Arroyo de las Truchas.


               Yo me iba deleitandome en estas visiones que captaban mi atención.


       Durante momentos parece que andabamos por Cantabria o algun sitio más norteño.



 Los pinos silvestres acompañan al arroyo. No obstante, andamos sobre los 1450 metros de altitud.

 El arroyo de las Truchas se suele secar los veranos, pero su valle suele mantener el verdor casi todo el verano.


                                        Nos vamos acercando a la cabecera del valle.


 Cada vez hay más lagunillas, ya que estamos en el Maillo, que es la cabecera del valle y donde nace el Arroyo de las Truchas.


                      Donde daremos por acabada nuestra ruta, con esta bonita estampa.

 Hasta la semana que viene.

10 comentarios:

  1. Hola Toni. Llevo siguiendo tu blog mucho tiempo, y leo con interés tus publicaciones.
    Hoy me animo a escribir para agradecerte tu labor, y decirte que tus rutas y tus fotos son estupendas y que es un lujo que las compartas. Gracias a ti conozco mucho mejor ahora la Serranía, pues me he animado a buscar algunos de los sitios de los que has ido hablando... me he convertido en todo un adicto y voy trayendo amigos siempre que puedo.
    Gracias y sigue así!

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  2. Hola Jorge.

    Me alegran enormemente tus palabras, y estoy encantado que te guste. Soy yo el que te da las gracias por haberte animado a comentar, y por leerme, claro está.
    Un saludo.

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  3. Hola Toni.

    Qué entrada tan bonita, y no sólo por los paisajes, con toda esa agua dándole pinceladas al verde, también por la experiencia compartida con Nacho, que conociéndole, seguro que se lo pasó pipa.
    Y que gozada de refugiete, con su chimenea y todo, da gusto verlo tan bien conservado.

    Un abrazo y noches serranas!!

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    1. Hola Dani.

      Hemos hecho noches en algún otros refugios, y ya iba siendo hora de enseñarlos (Tú viste el pequeño de las Casas del Cura), aunque lo que pasa que tampoco mola darle mucha publicidad de donde está porque si en temporada buena va más gente, luego es imposible llegar primero y cogerlo. A Nacho no le hizo falta más que una navaja para afilar palos, tirar piedras al arroyo e ir detrás de los vacos. Que felicidad mas sana la de los chavales!!

      Abrazos y noches frescas!!

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  4. ¡Enhorabuena por el reportaje!. Nos hacéis muy felices compartiendo estos momentos.

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  5. Al final lo vuestro parece una ONG que auxilia a los que no tenemos la inmensa suerte que tenéis vosotros de poder disfrutar esos parajes. Vuelvo a repetir mi felicitación.

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    1. Gracias Borillo, sobre todo por tu fidelidad.

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  6. Hola Toni.

    Un perfecto ejemplo de esos "Senderos de agua de la Serranía de Cuenca", como bien reza tu libro. Y un buen plan el dedicar dos jornadas para inspeccionar su recorrido. Todo un placer contemplar la caída de la noche antes de acurrucarse al amor y calor del fuego... ah, esas noches serranas... que me pongo nostálgico, ea!

    Un abrazo.

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    1. Hola Andrés.

      Este otoño, cuando aún anochezca tarde, tienes que venirte y asi es como mejor se combate la morriña.

      Un abrazo.

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