lunes, 22 de mayo de 2017

EL VERDINAL, ERMITA DEL SANTERÓN Y EL TALAYÓN (ASCENSIÓN FALLIDA)




Desde hace ya tiempo le tengo echado el ojo al pico o monte Talayón, la mayor altura de toda la extensa serranía baja con sus 1601 metros.

Se debe indicar que este Talayón está en la conocida como Sierra del Santerón,  pequeña comarca caliza de transición entre la Serranía alta y baja, aunque comparte muchos rasgos, sobre todo en flora y paisaje con la vecina zona del Maestrazgo turolense.

La cuestión que la ruta para subirlo y verlo la tenía en la recamara en espera, pues en una conversación que no recuerdo donde ni con quien (exceso de información en estos virtuales días, sumado a mi mala cabeza), salió  el tema del Talayón, y dicha persona me dijo que a él le gustaba subir a esta montaña con nieve, que era cuando más bonito estaba todo aquello. Como paciencia tengo, he tenido que esperar largo tiempo para que un temporal de nieve y lluvia proveniente del litoral mediterráneo  afectara a toda esta parte de la Serranía que linda con el Rincón de Ademuz y sur de Teruel.

Ese día llamé a Ignacio para que me acompañara, saliéndonos al final una ruta extra larga y bastante dura, cosa que se acrecentó con el paquetón de nieve que nos encontramos que hizo que fuéramos más despacio de lo que hubiéramos deseado. Y eso que yo iba con raquetas de nieve, pero era mi 1ª ruta larga con raquetas, a las que debo habituarme más veces, ya que acabé realmente exhausto.


De paso, veríamos ese bello paraje conocido como el Verdinal, que yo ya conocía y que os enseñaré en varias épocas; luego la Ermita del Santerón, de gran devoción en la comarca, y de ahí intentar alcanzar la cima del Talayón. Y digo intentar, pues no pudimos hacer cima, ya que decidimos volvernos no muy lejos de la cima, siendo una decisión completamente acertada, pues se nos echaba la noche encima, y en invierno y con nieve hay que prever estas contingencias.


 Primer inconveniente que no encontramos: no nos esperábamos tanta nieve, y si poder haber entrado con el todoterreno unos tres o cuatro kilómetros por un carril que va por aquí. Resumiendo: comenzamos a andar desde el mismo asfalto.


 Pronto nos dimos cuenta que hoy nuestras cámaras iban a echar humo de los paisajes nevados.


  Hoy iba de estreno, ya que, aunque parezca mentira, esta es mi 1ª ruta larga con raquetas.


                                              El paisaje está que me cuesta reconocerlo.


                                             Mismo rincón pero en otra época del año.


          Este estrecho del arroyo Tórmeda por donde va el carril tambien es muy vistoso.


 Estas primeras aguas, aunque nacen en la Serranía de Cuenca, van a dirigirse hacia el río Vallanca, afluente del Turia, cuando va por el Rincón de Ademuz.


                                  Llaman la atención estos campos de frutales nevados.


          Nos dirigimos hacia el Verdinal que ya se nos presenta imponente delante nuestro.


 Del Verdinal viene agua rica que en conjunción con la nieve forma unas postales muy chulas.


 La uve perfecta que forma el barranco del Verdinal me tiene encandilado desde que descubrí este paraje hace ya unos años.


                         Y los rebordes laterales por donde van las fajas no se quedan atrás.


 Nos toca remontar este arroyo ya que las aguas vienen del valle del Santerón, donde está la Ermita, proximo objetivo nuestro.


 Pero antes hay que deleitarse de uno de los rincones más bellos y desconocidos de la Serranía de Cuenca.


 ¡¡Ah amigos!! aunque parezca fácil, hay que tener cuidado porque solo se puede pasar por la izquierda y.........


 .............un resbalón fatal hace que uno se caiga en ese hermosa poza y como comprenderán, eso sería todo un problemón.


 Pero no, aún no ha llegado la hora de que Ignacio y yo nos caigamos en un poza llena de nieve y agua helada sin querer.


  El paisaje que dejamos atras con ese estrechamiento embudo del barranco es fascinante.


 La parte alta es una planicie donde se respira magia serrana. Fíjense en la caída vertical de los paredones que conforman el barranco.


                                  Parte alta donde se ve el tajo por el que hemos subido.


                                          Un excelente sitio para quedarse a pernoctar.



                                   Pero en otra época del año en la que no haga tanto frío.


          Un vistazo desde el Verdinal nos revela formas calizas made in serranía de Cuenca.



     Debemos salir del barranco del Verdinal por otro paso no tan delicado como el anterior.



                                               Comprobamos que la nieve no cede.


                                   Y según subamos de altitud más nos encontraremos.


                                                  Salimos al extenso valle del Santerón.


 Donde mirando a la parte alta de las lomas que conforman el valle del Santerón, comprobamos lo bonitas que están.


                             Allí adelante tenemos la recóndita Ermita del Santerón.


                                      Desde aquí asoma bello el Rento del Santerón.


 Hacemos una mini parada en el portico de la Ermita que como es normal está cerrada. Cada año hacen una pequeña romería, pero la grande es un septenario, es decir cada 7 años, gentes de Algarra, Casas de Garcimolina, Salvacañete y El Cubillo (Cuenca), Vallanca y Negrón (Valencia) hacen una super romería llevando a la Virgen de aquí hasta Vallanca (Valencia, justo al otro lado del Talayón)


 Pero debemos tirar hacia adelante que aún nos queda y ya llevamos unas buenas horas en marcha.


 Dejando de lado y para otra ocasión el Rento del Santerón que se ve muy cuidado y reconstruido.


        Y tras subir a un collado por fin nos aparece, aún lejos, el tercer objetivo de la jornada.



                                             El Talayón y sus 1601 metros de altitud.


La cuestión ahora se presentaba delicada. No hay mucha información por donde ascender esta montaña, en la que su cara noroeste nos estaba impresionando. No nos la imaginábamos tan montaña. Según el mapa el carril baja más y luego sube por el barranco que está ahí delante de nosotros, subiendo por esa ladera más inmediata que estamos viendo. Miramos el reloj y esa ruta se nos iba de tiempo, aparte elevaría la dureza mucho más al pensar la cantidad de nieve que habría en la subida por el barranco. Al final, vimos que en el mapa venía una senda que subia desde el collado donde estábamos por la izquierda de esta foto. El problema que se nos presentaba era encontrarla con tanta nieve.


                                   Tras tantear un poco parece que la hemos encontrado.


                                                  Fotón que le saco al amigo Ignacio.



 Se nos presenta una preciosa vista del Valle del Santerón con el Cerro del Atalaya (1584 metros) al fondo.


 Sin duda alguna esta es la senda que buscábamos y donde la nieve la convierte en un tramo espectacular.


                        Donde nos pongamos, sale una foto pues el día era estupendo.



 Uuuuauuu, la pared norte se presenta con un paisaje que nos recuerda a otras latitudes más norteñas


 Pero Ignacio y yo ya hemos pensado que bordear el barranco y llegar a la cima nos puede llevar unos 30/45 minutos más, la ida, màs otros tantos la vuelta. Demasiado tiempo por lo que torcemos a la izquierda.


              Y atajar por el pinar en busca de la pista que nos hará avanzar mejor.



                                                   Visión pirenaica del Talayón.


                          Vistazo a la cima de este sseis mil de la Serranía. ¡¡Volveré!!


 Desde aquí tambien se nos presenta esta vista del Rento del Santerón con otra casa al lado como más vieja y que no se podía ver desde abajo.



     Ya estamos en la pista para volver. Ah, me presento que hasta ahora no había aparecido.


Como habréis visto, no os he enseñado ninguna vista de las muchas que se ven desde allí arriba. Si no se me iría de extensión de fotos la entrada; por eso me lo guardo para la semana que viene en la ascensión primaveral al Talayón hecha hace dos semanas. Como aperitivo solo os voy a dejar una:

                  Desde aquí se divisa Javalambre blanco y entero de norte a sur.


               Bueno y otra de postre: en este caso una torre forestal de de Salvacañete.


Nos quedan unos cuantos kilómetros por una pista cubierta de nieve que va por lo alto de toda la ceja.


Con vistas todo el rato al valle del Santerón, donde en el centro derecha podéis ver la ermita.


               Seguimos debiendo apretar el paso pues la tarde avanza, y ya sabemos que es corta.


       Allí se ve el Rento Callejones, un caserío abandonado, y por el que pasaremos en breve.


       Como se nos echa el tiempo encima atajaremos por dos barrancos próximos al Verdinal.


Ya después de esto, solo nos queda el final por estrecho del Arroyo Tórmeda y llegar al coche, cosa que hicimos cuando empezaba a oscurecer. Al final perdí la idea de los kilómetros hechos pero estuvimos unas 8/9 horas. Llegamos bastante cansados pero satisfechos por haber tenido sobredosis de nieve, que es lo que buscábamos, además de haber enseñado a Ignacio el Verdinal y haber descubierto los dos el Talayón, cima que no conseguimos hacer pero tampoco era nuestro objetivo ese día, aunque para los que quieran ver su cumbre, les emplazo a la semana que viene donde si la hicimos.

Esto ha sido todo.¡¡ Hasta la semana que viene!!