domingo, 14 de octubre de 2018

LA HOZ DE POYATOS Y LA CUEVA DE LA VIRGEN




Poyatos es otro de esos pueblos serranos reconocidos por su fama, historia y paisajes. Ubicado a la manera de los vecinos pueblos del Alto Tajo de Guadalajara, ya que se asienta sobre el valle del río Escabas pero en la parte alta, como si en su asentamiento original huyeran del río, sus sustos e imprevistos.

Bello pueblo de fuentes y arroyos, donde en la entrada de hoy vamos a recorrer un sendero señalizado que desde el pueblo se va a acercar a la Hoz de Poyatos, conjunto de barrancos que se forman en torno al más célebre de los arroyos de Poyatos, el Arroyo Barbazoso (también conocido como Arroyo de la Dehesa o Arroyo de Poyatos).

Con la creación de Turibec, asociación que engloba a los municipios de la Serranía Norte de Cuenca, y que tuve el placer de presentar la Guía de senderos hecha para la ocasión, en la Feria del Libro de Cuenca de hace unos años, venía este sendero que vamos a ver.








El Arroyo Barbazoso es de largo recorrido, y famoso por ser apto para el barranquismo de rapeles y saltos, aunque este sendero solo va a entrar dentro del barranco u hoz para visitar un tramo, donde despuntan un precioso arco rocoso, una alta cascada y una preciosa y pequeña cueva activa de lagos y estalactitas 
Todo ello en un paisaje de cristalinos arroyos cantarines que harán que pasemos un gran día en el monte.
Como suele ocurrir, he estado varias veces allí. Aquí os pondré fotos de dos ocasiones, una que fuimos con nuestro amigo Tiny, deleitándonos en el frío invernal que hace allí dentro, y otra que fuimos con la familia al completo.



         Salimos por el sendero señalizado mientras dejamos atrás el pueblo de Poyatos.



        Al poco, en el camino nos encontramos cosas curiosas como este charco helado.



           Avanzamos por unas lomas pedregosas donde solo agarra el tenaz buje (boj)




  Llegamos a un mirador donde ya podemos ver el tramo de la Hoz donde queremos meternos.



                          Una foto donde se aprecia lo bien abrigado que vamos.



El sendero muy bien marcado nos va metiendo dentro del barranco u hoz, ya que a priori no parece fácil bajar allí abajo.


        Según descendemos, pasamos literalmente por encima del Arroyo Barbazoso.








Un enorme risco nos sirve de altar mirador para ver las dimensiones del barranco con el arroyo por el fondo.



                   Con el arroyo discurrir cantarín por el fondo de la Hoz.



                     Agua caliza al 100%, que va creando tobas continuamente.



                         A la izquierda se aprecia algo que parece un gran arco.



El sendero no va hacia el arco por lo que hay que desviarse y subir un terraplén lleno de vegetación.



Aunque la vez que fuimos con Tiny, fue más espectacular y cuando más cuidado debíamos tener.
                    



                        De arriba caía una pequeña chorrera de agua...............



                                 Y creaba abajo esta obra de arte monumental.



                           ¡¡ Copón, que ganas que llegue el frío a la Serranía!!




                Nachete se tomaba unos calipos de hielo que le estaban riquísimos.



Ver como el frío y el hielo atenazan las ramas de los arbustos es todo un deleite para la vista.



La visión de la chorrera cayendo, el edificio de hielo y el arco al fondo me parece de gran belleza.



Esta es de la ocasión que fuimos con mi madre y mi hermana, que ya no hacia tanto frío.



Aquel día, cuando llegamos al arco, nos encontramos con esta cabra montesa que nos miraba extrañada, como diciéndose quienes éramos nosotros, y con razón!!



                                            El arco visto desde el otro lado.



                                 Poderoso el brazo rocoso que crea el arco.



                                    Toca salir de allí, y volver a la senda.



  La senda va por una empinada ladera, y parece más una senda de bichos serranos. A la derecha arriba se ve...



           Con el zoom vemos la Cascada de la Virgen, que crea el Arroyo de la Toba.



         Encima nuestro, en las repisas rocosas están otros moradores de estos parajes.



                                                Asoma otro Gyp fulvus.



Este tramo es delicado y hay que ir con cuidado por esta sendecilla. Nuestro objetivo es llegar a la otra ladera.



                           Por aquí bajamos al arroyo que deberemos cruzar.



                          El arroyo viene cargadito de agua de más arriba.



Y un poquito más abajo, tenemos un enorme salto de unos 15 metros que crea una hermosa cascada, una de las varias que hay para rapelar en el descenso de este barranco.



             En otra ocasión no caía tanta agua pero abajo se creaba una poza lujuriosa.


      Cruzamos el arroyo y saltamos de ladera con cuidado al estar esta algo encharcada.



Desde aquí cogemos una buena vista de la parte superior de este tramo del barranco donde se ve que empalmando cascadas.



                           La pendiente nos hace clavar bien las botas  y el palo.



Hasta que llegamos a lo que parece la entrada a una cueva que hay justo debajo de los paredones.



      Entramos dentro esquivando los varios lagos pequeños que se forman allí dentro.



         Como es de techo bajo, las estalactitas llegan al suelo con mucha facilidad.





Aunque es pequeña, luego dentro vas sorteando los diferentes laguitos y dándote cuenta que no es tan pequeña.




              Todo un rincón que rezuma Magia Serrana por los cuatro costados.



           Foto hecha desde el exterior a través de los huecos o ventanas que se forman.



Pero no acaba aquí la magia de este lugar pues allí mismo comprobamos que cae otra cascada.



                 Creando otro edificios aún más grandes de kriptonyta serrana.



                Para pasar por allí, con todo el suelo helado, hay que mojarse un poco.



    Tiny aguanta las gotas colaterales mientras le saco en ese mundo de hielo, frío y agua.



              Echemos un vistazo hacia la cascada que crea el Arroyo de la Toba.



                                     Aquí en otra ocasión con menos agua.



                                     Uno que ya está medio "agilipollao".



Luego hay que volver sobre nuestros pasos y pasar al otro lado otra vez. La vez que fuimos toda la familia, comimos allí mientras mi cuñado y mi hermano les enseñan a los chicos a construir un puente de palos.



         La otra ocasión seguimos por el sendero que baja paralelo por encima del arroyo.



                        Admirando tramos en que el arroyo va muy encajonado.



En este punto, punto vemos como le entra de la derecha las aguas del arroyo de la Vertiente de la Quebrada.



Arroyete que si remontamos un poco, comprobamos que llegamos a un bonito sitio donde ya no podemos seguir.



Pero volvemos al Barbazoso, el cual vemos en estos tramos que se pone hasta peligroso del agua que lleva.



                        Seguimos avanzando por el sendero que va ya por lo alto.



    Dejando abajo el arroyo que baja encabritado, camino a echar sus aguas al río Escabas.


Este último tramo del sendero pasa por la zona que fue afectada por el ominoso incendio provocado de 2009. Un incendio muy doloroso por la riqueza medioambiental de toda esta parte del río Escabas.


                 Plano de la ruta, siendo Poyatos el punto de inicio y final de la ruta.



¡¡Hasta la próxima!!