domingo, 3 de diciembre de 2017

EL COSTERÓN DE FUERTESCUSA (2ª PARTE) Y SU MISTERIO.



No pasaron ni dos semanas para la arremetida final para poder subir al Costerón. Maru en esta ocasión no pudo venir.
Dejamos el coche muy cerca de la carretera que va de Fuertescusa al valle del río Escabas para comenzar a andar desde el mismo río, abajo del todo.
Antes de empezar, y a toro pasado, después de haber subido y bajado de allí arriba, decir que la subida al Costerón es un poco para insensatos.
Así de claro, a mí porque se me había metido en la cabeza subir allí buscando siempre pendientes fuertes y desconocidas vistas pero se sube 430 metros de desnivel en poco más de un kilómetro, por lo que hay que ir hincando las puntas de las botas y parando cada x metros, pues se suda la gota gorda.

Pero la dureza no viene principalmente por la pendiente tiesa (estando en buena forma física y ascendiendo con pausas se sube sin problemas), sino por el terreno en sí.



 
¡Ah amigos!, eso es harina de otro costal, la vegetación cerrada en muchos tramos, la poca perspectiva que se tiene no sabiendo por qué parte es mejor ir, tramos de rocas en descomposición que hacen tener que recular hacia abajo y subir por otro lado.

Una pendiente de esa inclinación tan tiesa se sube bien con forma física pero con una senda que haga sus lazadas, o si no hay senda, por lo menos que esté algo hollado, pero aquello ni había senda ni estaba hollado, aparte que hay mucho tramo de vegetación variada, que hace recular y entrar por otro lado.

Antes de todo, os voy a volver a poner en tesitura con varias perspectivas diferentes del Costerón.


                      El Costerón a la izquierda, el Cucurucho a la derecha y la Molatilla detrás.


Increíble perspectiva desde el otro lado del valle del Escabas para ver que es Costerón ocupa toda la ladera.


                    Bajando por esa pista que va al rio también se tienen buenas perspectivas.



                           El Costerón a la izquierda y Vallejo Hondo a su derecha.


El Lagarto de Fuertescusa.


Otra vista que da fe de lo rocosa e impracticable que es la ladera del valle del río Escabas, donde las rocas crean barrancos, grietas, crestas y cuchillos.


Dejamos el coche casi en la carretera de asfalto y muy cerca del río para agudizar la vista y ver al fondo........


                 Démosle al zoom pues por fin tenemos delante a este pétreo animal serrano.


                       Muchas son las ganas de penar por su lomo y poder conquistarlo.


Pero no solo de Costerón va la entrada, pues las vistas mañaneras del Valle del Escabas se quedan en la retina de uno.


                                        Con la Cabeza del Castellar y sus 1285 metros.


Pensamos en avanzar y subir algo de metros, yendo por la pista/carril que es el viejo camino de Fresneda a Fuertescusa.


Pero dejarla al poco y avanzar a trochemoche más o menos en línea recta, sin ascender y descender mucho, ya que nuestro plan es entrar a la loma del Costerón por este lado.


Cruzando muchas vaguadas, ramblas y barranquetes que en época de lluvias deben arramblar agua por todos los sitios.


              Alguna de estas vaguadas están de buje hasta arriba y debemos penar de lo lindo.


Si se viene por donde estamos yendo Román y yo hay que tener cuidado, pues hay muchos principios de lomas rocosas que hacen pensar que ya estamos encima del Costerón.

Hay que recordar que allí dentro del bosque apenas se tienen perspectivas de lo que tenemos arriba por lo que hay que asegurarse que la que empezamos a subir es la idónea, que no está la ruta planeada para equivocarse y meterse más metros de desnivel a las piernas.


En este caso ya estamos en la buena que desde bien pronto ya exige subir una pendiente muy tiesa, aunque despejada....por ahora.



Comentar ahora que a la vuelta, cuando descendamos, llegaremos a este punto y seguiremos bajando sin perder la línea recta y sin dejarnos caer hacia las ramblas que tenemos a ambos lados,  pues es mejor llegar hasta el carril que va pegado al río, por lo que aconsejo  también subir desde el mismo río, calculando más o menos hacerlo justo enfrente del Costerón.


                    Nosotros vamos subiendo a nuestro ritmo siempre acompañados de Crispito.


Gracias al zoom y a un hueco consigo sacar esta hermosura de perspectiva del Costerón. ¡¡Que ganas hay!!


Esta vista del Valle del Escabas la veréis muchas veces desde varias ópticas, según vayamos subiendo y bajando.


Debemos hacer algunas paradas de  un par de minutos para coger aire.
 
 
Ya que este largo tramo, aún casi despejado, es el más tieso y en algún momento se puede subir como Crispín, a cuatro patas.
 
 
Pero lo que tenemos todo el rato a nuestra izquierda hace que la cuesta se nos haga mucho más amena.
 
 
La energía consumida requiere ser repuesta por lo que esa Carrasca y su sombra nos viene de perlas.
 
 
Primero, para admirar sentado y descansando la maravilla verde que tenemos delante.
 
 
Segundo, tomarnos uno de nuestros pinchitos que nos supieron a gloria. Comentar aquí un ejemplo de la pendiente que estábamos subiendo, ya que a Román se le escurrió una latilla de calamares ahí sentado y comenzó a rular y rular por la pendiente hasta que la perdimos de vista. Nos dijimos a la bajada de buscarla por aquello de no ensuciar pero sabíamos que iba a ser difícil. Si alguien se encuentra una lata, que sepa que es nuestra, y que está allí por accidente.
 
No he comentado que justo enfrente nuestro pero en el otro lado del valle del Escabas tenemos la Hocecilla, por donde continua el viejo camino que venia de Fresneda a Fuertescusa y que ya os enseñaré más adelante.
 
 
En las fotos no se aprecia mucho, pero el desnivel y la pendiente que se ve en toda esta ladera del valle es espectacular.
 
 
Ya casi estamos llegando a la punta que es lo que se ve detrás de Román, aunque vamos acercarnos a este lado.
 
 
Ya que tenemos vistas hacia el otro lado con Vallejo Honde debajo de nosotros, el Cucurucho y la Molatilla al fondo.
 
Aunque haya elegido las fotos más vistosas, la subida fue un poco infiernillo pero nos mereció mucho la pena por dos cosas.

Una de ellas, la satisfacción de estar allí arriba después de una intentona anterior, y ver las excelsas vistas que de allí se otorgan y la otra, la del misterio que nos encontramos allí.  ¿Misterio? Si sí queridos lectores, allí arriba en el sitio posiblemente más improbable de toda la Serranía de Cuenca no encontramos con una cosa muy singular que nos dejó primeramente ojipláticos y luego extrañados y confusos pues no le podíamos encontrar razón y lógica a aquello.
Un poco más abajo os cuento como fue y las pesquisas hechas para intentar averiguar.

Todo empezó cuando ya casi estábamos en el enhiesto puntal que era completamente de roca caliza y vimos una especie de habitáculo claramente labrado artificialmente.

El habitáculo en si como aprovechaba la inclinada ladera rocosa de la punta del Costerón sólo tenía una pared completamente lisa de unos 3 metros de alta y unos 6 de ancho, luego las dos paredes laterales bajaban oblicuamente como siguiendo la inclinación de la ladera simétricamente y en donde tendría que haber una 4ª pared para que eso fuera cerrado por completo, no había nada.
 
Es decir, el habitáculo se abre por ese lado a todo el valle del Escabas a modo de habitación mirador o lo que fuera aquello.


                                                                       Ahí lo tienen.


                                            Obviamente, aquello no es natural.


Vean como sigue la pendiente del Costerón, y faltaría una pared ahí para terminar de ser una habitación.


                                          Aquí se puede ver perfectamente el desnivel.



Al primer momento, si se piensa la función viene a la cabeza algo relacionada con la vigilancia por el sitio tan bueno en el que está pero.......no sé, no termina de entrarme esa idea.

El otro elemento que se puede tildar sin duda alguna como hecho por el hombre es una serie de escalones muy pulidos pero aún identificables que suben desde el lado de este habitáculo por el que se entra, hasta muy cerca de la mismísima punta del Costerón. Serán unos 10 u 11 escalones que se ven y notan mejor en directo que en las fotografías.


                                                      Algunos de los escalones.


                                        Mas escalones estando algunos muy pulidos.


Pero si identificables al seguir una sucesión y un camino que lleva de delante de donde está Román que es donde está el extraño habitáculo a la punta que es de donde venimos.

                                                  La mismísima punta del Costerón.


                Cuidado con los asomones pues el vértigo es elemento a tener en cuenta.


Esta es la vista del Valle del Escabas desde la punta del Picón del Costerón. Al fondo a la izquierda estaría el pueblo de Poyatos.
 
 

Luego realmente se puede intuir una serie de pequeños canales hechos en la roca pero ya no se puede asegurar que sean artificiales con seguridad. Por otro lado, allí arriba ya no cabe mucho más, es decir, en un radio de 5 metros a un lado y unos 8 metros al otro lado, tenemos 60/80 metros de caída vertical que hace que andar por allí se haga con mucho cuidado.


Acanaladuras varias que no me atrevo a otorgarle el carácter de hecho por el hombre y que curiosamente van a confluir al habitáculo.


O como esta, que entra al habitáculo por medio de la pared más alta y la que se conserva intacta.

Es decir, la que está a la izquierda de mi hermano.
 
 
Los escalones vienen a acabar cerca de donde está esta planta de buje de la derecha.
                                         

También hay que mencionar que según íbamos llegando a la parte alta nos íbamos encontrando restos de Teja. Al principio pensé que era realmente demencial que hubiera allí arriba una tinada de ganado. ¿Con esa pendiente y sin haber muro vertical para poder adosar la tinada a una pared y guarecer el ganado? Una vez visto aquello, tengo claro que allí no hubo tinada de ganado en ningún momento.

La Teja estaba principalmente alrededor del habitáculo en cuestión (todo rocoso al 100%), y la que nos íbamos encontrando en la subida claramente la lluvia y el viento a lo largo de los años, y aprovechando la acusada pendiente, la había hecho descender paulatinamente por la loma del Costerón.
La Teja se ve muy antigua pero necesitaría de alguien experto o algún tipo de estudio para ver de qué época es.



Justo encima del habitáculo, y pegado a los mismos bordes está esta pequeña explanada (el único sitio llano junto con el habitáculo) donde se podía ver más teja. Claramente, la Teja venia de este sitio y del habitáculo.

 

Con estos mimbres, Román y yo no parábamos de darle vueltas a eso tan raro. En mi cabeza se iba formando al principio una teoría que eso era de época prerromana, posiblemente celtíbera, y como no se veía más restos de una asentamiento tipo castro de esos inexpugnables más usuales por la Serranía, aparte que no cabe mucho más, pensé primeramente en algo relacionado con la vigilancia en tiempos bélicos –las vistas desde allí del valle del río Escabas son muy amplias-  aunque terminamos desechando esa idea, y luego en algún tipo de santuario iniciático celtibérico, con ese simbolismo de estar en lo más alto, más cerca del cielo y del sol.

Pero eso eran ideas algo peregrinas que corrían por mi cabeza siendo más ganas de conjeturar ante la extrañeza tan densa que nos había causado el descubrimiento de ese habitáculo allí arriba en un lugar donde a nadie en su sano juicio se le ocurriría subir.

Como suele ocurrir en estos casos, no encuentro nada de información en internet. No estaría mal conocer algún mayor de Fuertescusa y preguntarle para saber que se ha dicho en el pueblo sobre la procedencia de aquello, aunque como explico más adelante eso lo subsane gracias  a un libro.

¿Qué nos queda entonces? ¿Nos quedaremos sin saber lo que hubo allí?

Pues sí, los habituales del blog ya os podéis imaginar lo que voy a hacer y es utilizar el comodín del familiar enseñándole las fotos a mi primo Guillermo de León Virtudes para que nos ayude a comprender y nos diga lo que él creé que pudo ser aquello.

Lo suyo sería habernos acercado a verlo, pero entre lo poco que apetece darse el tute otra vez, y la dificultad para encontrar fechas conjuntas,  al final le conté lo que vi allí arriba, acompañándolo de fotos para que se hiciera la idea.

Volvemos los primos Virtudes con las Hipótesis y las Teorías, ya que os recuerdo que tuvimos no hace mucho otra Apasionante investigación. En este caso, lo que mi primo creé que es aquello, es lo siguiente:

-Aquel habitáculo es lo que queda de un Aljibe posiblemente de la Edad de Hierro, época celtibera, es decir, de un depósito hecho para recoger y conservar agua, principalmente de lluvia-. 

Cuando mi primo me lo dijo, yo lo primero que contra argumenté es que no podía ser pues faltaba una pared para que aquello estuviera cerrado y se pudiera almacenar el agua. Además los Aljibes estaban puestos en lo alto de asentamientos humanos, tipo castros celtiberos, o muy cerca de ellos, para dar de beber a los allí vivían, y en lo alto del Costerón es  inconcebible la existencia de un Castro Celtíbero al día de hoy

Guillermo no me dijo más, ciertamente aquel es un sitio tan extraño que no se atrevió a aventurar más que aquello era lo que quedaba de un aljibe posiblemente celtíbero, y el motivo por el que le faltaba una pared era la erosión, la tremenda erosión que ha ido moldeando y menguando el Costerón y ha dejado el aljibe sin una de sus paredes.

Se puede pensar que antaño el Costerón no tenía esa forma de loma lagarto tumbada sobre la ladera del valle del Escabas, sino que sería más rectangular, tipo mazacote, y allí arriba es donde estaría el castro o asentamiento.
La erosión de 3000 años es lo que ha ido erosionando el Costeron comiéndose poco a poco lo que hubiera habido allí, hasta dejarlo tal y como lo conocemos hoy, y seguramente dentro de otros muchos cientos de años, desaparecerá el resto del aljibe al terminar erosionándose las otras paredes.

¿A que cuesta creerlo, queridos lectores? Si se analiza bien, eso explicaría el misterio de esos restos, pero por otro lado, me cuesta pensarlo, ya que 3000 años son pocos para haber erosionado tanto como para hacer desaparecer un castro celtíberico entero en tan poco tiempo geológicamente hablando. Yo creo francamente que allí arriba no hubo un castro celtíbero.

Aparte del porqué de la existencia del aljibe, quedaba otra cuestión pendiente y así se lo recordé a mi primo ¿Y la teja antigua que se ve por allí, además en buena cantidad? Que explicación tiene, ya que teja de época tan antigua de la Edad de Hierro no es posible.

Aquí Guillermo me explico que ese aljibe y lo que hubiera allí posiblemente se tuvo que reocupar en la Edad Media, de ahí el origen de la teja. Recordemos que la Edad Media se considera que va del siglo V al siglo XV, y según mi primo esa teja pudiera ser parte de la secuencia de ocupación medieval.

Con estos mimbres, y partiendo que aquello era lo que queda de un aljibe lanzó mi propia hipótesis, que bueno lo vamos a dejar en mi conjetura que queda más a mi medida.

Comienzo comentando un asunto que no había explicado aún, y es que encima de nuestra piedra, es decir, un poco más arriba de donde está asentado el Costerón, justo en el vallecete donde están las ruinas de despoblado estival forteño de las Tinadas del Collado hay un cerrete, llamado en los mapas Cerro Castillo.

Sabemos que los altos de los cerros y promontorios donde antaño llego a haber restos arqueológicos celtíberos sobre todo, se suelen llamar con el topónimo castillo, castellar, castillar, Castil, y ese Cerro Castillo está realmente muy cerca del Costerón, ya que físicamente es la parte más alta de la ladera del Escabas, justo a la misma altura que el Costerón, por lo que se puede pensar que todo formaba parte hace tres milenios del mismo conjunto de asentamiento de la Edad de Hierro, aparte que eso sería una muy buena zona de pastos y tierras aunque esto es una teoría mía observando como son los alrededores de todo aquello, tanto in situ como en los mapas topográficos.

En la exploración del Cerro Castillo como me imaginaba no consigo encontrar nada claro, ningún resto evidente, pero si veo indicios que me hacen creer que allí hubo un asentamiento celtíbero.

Para empezar la tinadas que hay en los alrededores, y hasta en la misma ladera del Cerro Castillo, se ven piedras inusualmente grandes, enormes losas y pilares rectangulares como indicándonos que cuando se construyeron estas tinadas en siglo XIX y/o primera mitad del siglo XX, lo primero que hicieron es coger las piedras de todos los tamaños que tenían ahí en el castro, en lo alto del cerro.

Luego hice un barrido minucioso del Cerro que tiene una forma alargada con las características típicas de los asentamientos celtíberos de esa índole: en altura para poder otear y vigilar en todas las direcciones, con algunas laderas bastante empinadas y abundancia de roca para poder construir.

En el cerro intuyo lo que podrían ser las plantas de habitáculos, muy poco evidentes, y debajo del bujedal, se ven hileras de piedras de un ancho aproximado de metro y medio tapadas por las ramas y raíces del buje, algo más evidente. No soy un experto en el tema pero algo he visto en lo relacionado con los castros y aquello me lo parecía.
¡¡Voto a bríos que allí tuvo que haber un castro celtíbero antiquísimo y prácticamente extinguido!!

Vamos con la exploración de ese Cerro, yendo primero al Collado previo al vallecete donde empezamos la ruta de la semana pasada.


Aunque voy con el Costerón en la cabeza, es levantar la misma y deleitarme con el espectáculo de la roca que se ve desde cualquier punto.


                              Ahí tenemos la vista sur del Cerro Castillo al fondo.


Pero antes exploremos minuciosamente estas Tinadas del Collado que están algo más enteras que las del Vallecete.


             Pues lo que voy  buscando es que haya muchas piedras de grandes tamaños.






                  Subamos al Cerro, que es más imponente según lo vamos ascendiendo.


                                En la propia ladera del Cerro Castillo hay otra tinada.


Con sus buenas losas conformando dicha tinada de ganado que aprovecha la pendiente de la ladera.


En la parte alta no hay ningún resto de tinada y sí de piedras diseminadas como esas losas.


                              La parte superior del Cerro Castillo es de gran tamaño.


                                        ¿Que hacen esas enormes losas ahí arriba?


              Aquí intuyo la planta original de un habitáculo, aunque esta muy desaparecido.


                               Si te vas yendo a los bordes, se va conformando el Cerro.


    Por el Cerro seguimos encontrándonos vetustas hileras de piedras enclavadas en la tierra.


Y en la parte más septentrional del Cerro debajo del bujedal, vemos hileras bien conformadas de piedras amontonadas de un metro aprox. de anchura.


         Nos acercamos a la parte más septentrional del Cerro donde ya podemos avistar....


       A nuestro querido animal alineado a su vez con el Cucurucho y la Molatilla. ¡¡Cosa fina!!


            Brutal la proa cabeza del Costerón. Unos días antes andábamos por ahí arriba.


                              Desde aquí se me abre otra vista del Valle del Escabas.


       Donde nos fijamos en esa cresta corrida de los Galayos y que vimos en esta Entrada.


Aunque la mejor perspectiva es esta que conseguí, después de hacer un poco el cabra, donde podemos ver la alargada y empinada loma del Costerón, y que no llega al rio por los pelos.

 

Lo más esperanzador de todo es que la parte septentrional del Cerro Castillo acaba justo enfrente del Costerón, es decir, entre ese final del Cerro Castillo y el enhiesto morro puntal del Costeron hay un collado que bien seguro que la erosión de 3000 años lo ha rebajado mucho haciéndolo un collado.

Con esto quiero decir que el morro del Costerón y el Cerro Castillo debieron estar más unidos, más a la misma altura y la distancia desde el suelo hasta lo alto del morro del Costerón no debiera ser tanta como es ahora. Partiendo de ahí, la gente del castro del Cerro Castillo necesitaban un sitio cercano y completamente rocoso para poder almacenar agua de lluvia, y el morro del Costerón era el lugar idóneo.

Contemplo dos posibilidades, una que bajaran por la ladera hasta la mitad por donde ya se puede entrar a loma del Costerón por ese costado y de ahí subir a la punta.
Hay que recordar que por aquel entonces la ladera no tendría tanta inclinación y tampoco tanta vegetación tupida, por lo que entrar al Costerón y subir al aljibe no sería tan costoso para los montaraces celtíberos como lo ha sido tres mil años después para los también montaraces hermanos Virtudes.

La otra opción que contemplo es que como ya he dicho que hace 3 milenios la altura del Collado hasta el morro del Costerón sería menos de lo que es ahora, por lo que es posible que con unas escaleras de madera talladas y cuerdas subieran y bajaran. De ahí ese tramo de escaleras que va de casi la misma punta hasta el aljibe.


En esta foto se ve lo que comento de las dos posibilidades: o bajaban hasta la mitad donde la pared ya no es tan vertical y se puede entrar a la loma, o  el collado hace 3000 años estaba menos rebajado de tierra y tapaba toda la parte más anaranjada, resaltando solamente lo que es la punta morro del Costerón, cosa que sería fácil de subir y bajar con unas simples escaleras.



En todo caso, remarco  que el gran meollo de mi conjetura es el Aljibe, es decir, sostengo que existió un asentamiento celtibero en el Cerro Castillo no por esos exiguos restos que creo o intuyo que hay o por las grandes piedras y pilares que hay en las tinadas, ni siquiera por el topónimo de Cerro Castillo, sino por el Aljibe.
Es ese aljibe erosionado del Costerón  la prueba palpable, según mi exploración amateur, de que en el Cerro Castillo llegó a haber un asentamiento de la Edad de Hierro.

Ahora bien, al terminar de darle forma a mi conjetura pensaba que este tema del Costerón había acabado pero eso estaba lejos de ser cierto, ya que al par de días fui a la Biblioteca Pública de Cuenca a buscar algún libro sobre Fuertescusa, donde encontré uno que no podía sacar pero si consultarlo, y allí como si de un investigador se tratara encontré un párrafo de un texto que hablaba de manera somera sobre la historia de Fuertescusa.
El libro en cuestión se titula “Los Legados de la Tierra: Recuerdos entrañables de Fuertescusa” del Ayuntamiento del pueblo homónimo.

Primeramente dice lo que ya sabía, que Fuertescusa y su monte es zona que se habitó en época prerromana, y la existencia del castro celtíbero que hay al lado del pueblo conocido como el Castillo y visto en esta entrada (ver lateral del blog), es la mejor prueba de eso.
 
Despues habla que también hay restos mulsumanes, que fue una zona donde los árabes estuvieron y más en época de reconquista, y ahí viene lo que nos interesa, ya que habla del Picón del Costerón donde se ha encontrado teja árabe y los restos de piedra tallada en lo que es una Atalaya de vigilancia árabe sobre el valle del río Escabas. ¡¡Toma ya!!

Primer dato importante, la teja es árabe. Como bien decía mi primo tenía que ser época medieval. Ya me parecía a mi bastante antigua.
El 2º dato que aquello fue un atalaya de vigilancia árabe en tiempos de reconquista me dio un vuelco en la investigación pero consultándolo con mis hermanos no fue tanto.
 
Hay que recordar que a mi hermano y a mí lo primero que nos vino a la cabeza es algo relacionado con la vigilancia pues el sitio es idóneo pero con la revelación de mi primo que eso era los restos de un aljibe, terminamos desechando la idea de un puesto de vigilancia.

Me explico: No creemos que alguien se pusiera a tallar un habitáculo tan grande solo para poner un puesto de vigilancia.

No pongo en duda que aquello fue utilizado por los árabes como atalaya de vigilancia pero en una reocupación posterior de aquello, es decir, pienso que inicialmente fue un aljibe de época celtibera para surtir de agua al colindante castro celtibero del Cerro Castillo, y cerca de aproximadamente mil quinientos años/dos mil años después, sobre el siglo IX fue reocupado por los árabes, quien viendo el viejo aljibe con esa 4ª pared erosionada del todo, o con la erosión muy avanzada, decidieron terminar de deshacerla quitando ese resto de cuarta pared y así tenían toda la vista del valle del Escabas abierta y diáfana.

Según mi conjetura, sería curioso el caso de un aljibe de la Edad de Hierro reconvertido en puesto de vigilancia en la época musulmana en plena Edad Media.

Hay un dato que me convence con seguridad de esto que digo, y que solo se puede ver allí arriba explorando el Aljibe/Atalaya de vigilancia, y es que unos cuantos centímetros antes de donde desaparece la cuarta pared siguiendo la inclinación del Costerón, las dos paredes laterales tienen un reborde aún distinguible a la misma altura simétricamente los dos y que nos dice claramente que hasta allí llegaba la cuarta pared y tras la -erosión de la naturaleza/trabajo de los árabes- ha quedado al día de hoy el suelo completamente pulido.

            Justo detrás de Román podemos ver uno de los rebordes donde acabaría el aljibe.


Y el otro simétricamente al otro lado, justo detrás del perro. De  ahí se trazaría una línea por donde iría la 4ª pared que el tiempo/los árabes se encargaron de hacer desaparecer.

También quiero comentar que dentro del habitáculo se tiene vista del valle del Escabas pero solo en dirección Norte (dirección Fuertescusa para entendernos). Si querían ver quien venía río Escabas arriba, vista Este y de gran importancia (dirección Poyatos), y la vista sur (dirección Fresneda) debieran salirse del habitáculo para poder ver, ya que las mismas paredes laterales no dejan ver nada allí dentro en esas direcciónes, cosa que me hace creer que no fueron los árabes quienes tallaron eso.
 
Ellos lo reaprovecharon, y es posible que los escalones fueran tallados por estos sarracenos para poder ponerse en la punta y poder vigilar mejor, ya que desde allí si que se ve todo. Y en esa pequeña zona llana que hay justo encima del aljibe, junto con este, es donde los árabes construyeron algún tipo de refugio o construcción, de ahí la teja.



Pinchen en la imagen para verla mejor. La zona discontinua de arriba vendría a ser el Costerón, y la de abajo, el Cerro Castillo.
 


Un último dato es que esto de la reocupación árabe de restos celtíberos ya tiene ejemplo en tierras forteñas, pues he comentado que  al lado de pueblo de Fuertescusa hubo un castro celtíbero conocido como el Castillo (Visto Aquí), y luego en el siglo IX se reutilizó como asentamiento árabe, según el libro sacado de la Biblioteca sobre este bello pueblo serrano.


                   Donde os indico con la flecha es donde está el Aljibe/Atalaya de vigilancia.
 

           Volvemos al día donde subí con Román, pues ahora toca con mucho cuidado bajar.


                       Vemos a Román alineado con la Hocecilla al otro lado del Valle.


La bajada la hicimos tranquilamente y admirando este sitio tan peculiar que destila una magia especial.


                                       Un vistazo atrás para ver de donde venimos.


                           Y hacia abajo para ver que aún nos queda muchos metros.


                                           Vamos dejando atrás los paisajes ya vistos.


Y alguna otra perspectiva que se me había pasado como esta de los Galayos a la izquierda y el barranco de la Solana del Parral detrás de este cerro de la derecha.


Con Crispito tuvimos un pequeño percance al bajar, ya que en la parte de arriba es tanta la inclinación que le entró miedo y no quería bajar. Me acercaba a por él y se iba más arriba. Al final tuve que pasar ese pequeño tramo con el cogido de los brazos. Todo ello por ser posiblemente el primer perro que sube al Costerón, aunque esto realmente no lo sé.


Al seguir bajando en línea recta hacia el río, descubro una vista nueva y chula de los Galayos.


La conquista del Costerón la celebramos en Fuertescusa con una buena ristra de tercios, y lo curioso es que vimos el cártel de la carrera de montaña que hacen todos los años, donde en él aparecemos los dos hermanos Virtudes subiendo al Costerón, jajaja (solo faltaba la silueta de Crispito, y todo habría quedado en familia). Parece ser que la carrera de montaña pasa cerca del Costerón por la parte alta subiendo en parte por la pista que sube desde el rio.


Y esto ha sido todo en lo que respecta a nuestra doble exploración del Costerón y el misterioso habitáculo que hay allí arriba. Dar las gracias a mi primo Guillermo por darme la idea del Aljibe y la teja, y a mis hermanos Fede y Román que también me han ayudado a esclarecer que pudo ser aquello.

No me quiero despedir sin dejar claro que no soy un arqueólogo ni historiador y todo esto que cuento en mi blog viene a ser una conjetura mía totalmente personal y de alguien profano en estos temas después de visitar y explorar aquello.

Espero que les haya gustado.

Esta entrada permanecerá dos semanas.