miércoles, 16 de agosto de 2017

EL CAMINO VIEJO DE FUERTESCUSA Y LOS PICONES DE LA ROCHA DE CAÑAMARES



Lo bueno de compartir aficiones por internet es que llegas a conocer a gente con tus mismas inquietudes. Viene el asunto porque así he llegado a un conocer a un hombre sabio, en este caso Ignacio Bermejo originario del pueblo de Cañamares, y precisamente de Cañamares van las dos rutas de esta entrada, pues fue el quien me indicó, a raíz de esta entrada mía de caminos y sendas ancestrales de los pueblos de la Sierra (ver lateral del blog), que un poco más arriba de la archiconocida Playeta de Cañamares, o Vado de Sanchas Negras, su antiquísimo nombre -ya dentro del valle hoz del río Escabas- existe una vieja senda que utilizaba la gente del pueblo para ir río arriba en dirección Fuertescusa, mucho antes que existiera la carretera. Sabedor de lo que me gustan este tipo de restos, no tardé mucho en irme y recorrer aquello.



La otra pequeña ruta que vamos a ver en este mismo pueblo son esos enormes y espectaculares moles pétreas a modo de gigantescos colmillos que hay nada más pasar el pueblo dirección Fuertescusa/Cañizares y que muchos os habréis fijado pues lucen espectaculares. Hace ya un tiempo los pude observar desde la parte alta, pero ahora los veremos desde otras perspectivas, incluso los recorremos a sus pies, siempre con cuidado ya que la pendiente y el terreno descompuesto es bastante inestable y exige diligencia.
Lo mejor de todo que Ignacio Bermejo se prestó a indicarme los nombres de todos estos sitios, incluso con fotografías y a contarme viejos recuerdos de cuando su padre, pastor de oficio, recorría todos estos agrestes lugares.
Muy agradecido estoy, y no solo por ese tarro de rica miel de Cañizares que me regaló, por lo que quisiera dedicarle esta entrada a él y a su padre, que con 93 ahí sigue dando guerra. ¡¡Gracias!!
 
Comenzamos buscando el acceso a la antigua senda mientras pasamos por secaderos de mimbre.
 
La zona de Cañamares/Priego es de los últimos sitios donde se planta mimbre. En esta foto invernal podemos ver un campo de mimbre con la escarcha blanca en su parte superior.
 
Pero nosotros vamos hacia el río Escabas, donde vemos que se estrecha aquello y no se puede pasar, pero alto, que es lo que se ve arriba........
 
 
             En efecto, el camino sube y parece que salva este paso por la parte alta.
 
 
¿Cuantos años llevará hecho esta pequeña obra de ingeniería civil rural tan necesaria en su momento?
 
                        Vamos cogiendo altura hasta ponernos a la altura del camino.
 
 
                        Podéis ver a la derecha como se ve la carretera ir por el otro lado.
 
                                 El camino en algún tramo se está viniendo abajo.
 
                                       Y es una lastima pues esta parte es espectacular.
 
    Si miramos hacia abajo podemos ver la carretera y el Escabas por el tramo más estrecho.
 
                                                 Y su característico color verde claro.
 
Pero volvemos al camino donde si somos observadores podemos ver restos de escalones de cuando esto estaba en perfecto estado.
 
              Pero avancemos pues lo que se nos presenta delante tiene un aspecto estupendo.
 
Como esta cresta de frailes y gendarmes, ya que tengo que recordarles que de aquí hacia arriba el Escabas es creador de cuchillos y crestas rocosas, aparte de húmedos bosques.
 
                  Formaciones rocosas que nos las encontraremos jalonando nuestro camino.
 
                         El camino baja bastante, una vez salvado el paso más estrecho.
 
 
            Hasta que se estabiliza por el pinar por donde aún se puede ver el camino.

Y la carretera adentrarse mientras remonta el río, convirtiéndose en una de las carreteras más bonitas y espectaculares de la Serranía de Cuenca.
 
 
Pero aún estamos a cierta altura del río, donde podemos admirar esa enorme aguja rocosa que emerge de la ribera del Escabas.
 
Yendo por el camino, me topé con un vetusto cartel  que indicaba la existencia de una cueva. Solo me faltaba eso. Comprobe que de existir esa cueva debería estar pegada a las paredes rocosas del valle cañon hoz del Escabas (en esa dirección indicaba el cartel), y eso estaba unos 100 metros de desnivel desde donde estaba yo, aparte que el terreno eran pequeñas pedreras y ladera muy descompuesta que no aconsejaba para nada subir por ahí, pero era imposible viendo ese cartel que no acometiera la búsqueda. Habría ido hasta el mismísimo infierno a buscarla. Al final, tras un buen rato de penar y sudar de lo lindo, no encontré nada. Mi gozo en un pozo; eso sí, desde allí arriba tuve unas buenas vistas de esta parte del valle del Escabas.

Aquí está el dichoso cartel, con ese nombre que no puede ser más atractivo para mí. Toniiiii, la Cuevaaaa del Lagoooo, ven a buscarme, seguro que fliparaaas!!


Comencé a subir y coger altura, comprobando el buen bosque de robles, encinas y pinos que hay a esta altura.


             Buscando en todos los recovecos, fajillas y rincones de las paredes rocosas.


Eso si, las vistazas de ese rincón donde el Escaba pega un quiebro a la derecha son espectaculares.


Mientras bajaba y volvía al camino pude sacar esta foto, donde si se fijan bien, en la parte derecha de la foto es donde llegué a subir bastante. Ahí me di cuenta que había sido un poco inconsciente pero el maldito cartel fue como si me hubieran puesto un plato de chipirones delante, irresistible.



Una vez abajo, sigo avanzando y ya puedo ver el frondoso bosque que se junta aquí, aunque vayamos a ver esas rocas más de cerca.


Me pongo casi debajo de ellas y son impresionantes. Si pudiera poner una persona para calibrar, sería muy pequeña.


                                     Por todos los lados asoman crestas y puntales.


                                             Esta que cojo con el zoom me encanta....


Al seguir por el camino y dar el quiebro a la derecha se nos presenta un viejo conocido al fondo.


                     Si si, mi querido Cucurucho de Fuertescusa, ya visto en esta entrada.

En este punto el camino viene a acabar a la carretera que acaba de cruzar el río por un puente. Me cuenta Ignacio que el camino antaño venía a cruzar el río por lo conocido por el Pontón de los Moros, para seguir su camino hacia Fuertescusa, por donde ahora va en casi todo su camino la carretera. Nosotros nos volvemos pues ahora vamos a Cañamares, ya que vamos a saltar al otro lado del pueblo y del Escabas para ver los Picones de la Rocha.

Vamos a empezar con unas vistas lejanas de este paraje que guardo de otras excursiones para que las podamos admirar desde otras perspectivas.


   Ahí lo tienen. A todo lo que ven se le conoce como la Rocha de la Dehesa. ¡Acerquémonos!!


                                                           Los Picones de la Rocha.


             Donde sobresalen sin duda alguna, estos tres a modo de colmillos gigantescos.


 Conocido el de la derecha como la Peña Rendía (Peña Hendida) y el de al lado como la Peña Boluda.


Una vista más cercana tomada desde el inicio del camino viejo visto anteriormente. Realmente espectaculares. Vayamos para allá.

         Para ello, debemos entrar por donde está el merendero al lado del camping de Cañamares.


Después de subir por un carril que nos pone bastante arriba, debemos coger el cauce de las muchas ramblas que vienen a caer de esta parte del valle donde están los Picones.


Ya estamos cerca de los grandes colmillos conocido como los Picones de la Rocha.  Aunque no se aprecie en la foto, la pendiente es muy fuerte, sumado al suelo descompuesto de piedras, hace que haya que andar con mucho cuidado.


               Los ojos se me van a esos otros muchos picones que hay a modo de cuchillos.


         Y que con el zoom saco para ver sus aristas con los pinos y las encinas agarradas a ellas.


Ahí tenéis la Peña Rendía o Hendida, llamada así por esa hendidura que tiene en medio y donde nacen unas carrascas. Miren a los pinos de abajo de tamaño de unos diez metros de alto para que os hagáis una idea del tamaño de una persona y lo calibréis con el tamaño de la Peña Rendía.


Vista lateral del primero de los Picones, viendo que su tamaño es sencillamente brutal.



Desde aquí podemos ver el valle del río Escabas con los enormes paredones al otro lado por donde justo debajo de ellos iba yo como las cabras buscando la Cueva del Lago.


Si agudizamos la vista vemos la carretera que va a meterse al túnel del Monsaete, dirección Cañizares. Encima de ella podemos ver la antigua carretera (antes de la construcción del túnel) que sube al Puerto del Monsaete. Buenos mareos y alguna que otra pota he echado yo en esa curvosa carretera cuando salíamos al monte con mis padres, siendo más niño.


También vemos la vega del río Escabas cuando se abre y pasa por el primer pueblo tras muchos kilómetros de serrano discurrir, Cañamares. Detrás del pueblo se puede ver el cerro de la Degollá de Priego que estaría al otro lado. Ver Aquí.


             Nosotros seguimos bordeando los Picones para verlos desde todos los ángulos.


En estas laderas pedregosas es también un espectáculo ver como pinos grandes nacen tumbados, me imagino que para aprovechar mejor.


                  Yo no paro de deleitarme en este espectáculo de la roca caliza y el pino serrano.


Y con el zoom me voy recreando en los diferentes picones y sus muchas crestas, grietas, aristas y los pinos y carrascas creciendo entre ellos.


La sendeceja que llevamos pasa por lo conocido como el Carrascalejo, mientras que arriba agreste y empinado se ve el Puntal del Lago. Un momento, ¿¿¿del Lago??? Igual que la cueva que quería buscar al otro lado. A ver si Ignacio o alguien puede decirme que es la Cueva del Lago.



En este punto nos volvemos, pero para que este paraje esté bien visto faltaría la vista superior, es decir encima de los Picones de la Rocha en lo llamado como el Alto de Fuertescusa (antaño de los Miravetes), lo que en los mapas también viene como el Puntal de los Barberos. Recupero estas dos fotos de la vez que fuimos por allí.

                                                      Encima de los Picones más superiores.


Aquí encima de los picones justo enfrente del tramo más aéreo del camino viejo de  Fuertescusa. En esta vista se puede ver el Vado de Sanchas Negras, y el pueblo de Cañamares.

Y con esta vista de los Picones de la Rocha de Cañamares, la Serranía del mimbre, me despido.

Añado a posteriori este escrito, pues durante esta semana y media que he estado de vacaciones un incendio ha asolado el lado del puerto del Monsaete (las fotos donde se ve un camión entrando por el túnel). El miedo ha sido tremendo pues el pueblo de Cañamares está muy cerca, además como podéis ver en las fotos la comarca es forestalmente de mucho valor, y tomara la dirección que tomara se podía liar muy gorda, pues en un principio se dirigía hacia Cañizares, Vadillos, Hoz de Tragavivos, Herrería de Santa Cristina, etc.
Al final lo que se presagiaba como una auténtica catástrofe ha quedado en menos, ya que no llega a las 200 hectáreas la superficie quemada (que ya es superficie, que no estamos para regalar al fuego, al cambio climático y a la desertificación de España ni un solo árbol). El fuego del  que se desconocen las causas pero se rumorea que ha sido provocado por obra del hombre ha sido controlado al día siguiente, llegándose a declarar el Nivel II (el que ya acude la UME). 
Varias causas han sido determinantes para acabar con él: 1) la rápida llegada de la noche con un ligera bajada de las temperaturas, aunque realmente no sé hasta que punto es bueno eso o no, y sobre todo la cercanía del río Escabas, donde el Vado de Sanchas Negras (la Playeta de Cañamares) ha sido crucial para que los helicópteros recargaran agua, y no tardaran apenas en volcarla al incendio. Hay que recordar que el río está a escasos metros del incendio. Que vitales son los ríos y que poca conciencia hay por cuidarlos y no dañarlos.

Y sobre todo, tenemos en Cuenca un Cuerpo de Élite que son la hostia, la BRIF de Prado de Esquiladores, unos auténticos fieras que ahí han estado durante toda la noche combatiendo el fuego, esperando a que llegue el amanecer para que los helicópteros puedan volar, y terminando de apagarlo, como en tantos otros sitios donde se les requiere. Como clama al cielo y que vergonzoso es que a estos bomberos forestales que trabajan en condiciones extremas no se les reconozcan suficientemente su méritos y no se les mejore, en todos los aspectos, sus condiciones laborales.

Terminar dando las gracias desde este blog a todos/as que han ayudado a que este tragedia haya quedado en menos de lo que se presagiaba. En Cuenca con el incendio que asoló hace unas semanas la Serranía Baja, parte de Campillo de Altobuey y Enguídanos ya tenemos suficiente, con la mala suerte que este incendio se originó por un accidente de coche en la carretera.

Si alguien quiere corregir o aportar algún dato sobre las circunstancias de este incendio, estaría agradecido.

Esta entrada permanecerá otras dos semanas volviendo ya regularmente a su fin. Hasta Luego.