domingo, 20 de mayo de 2018

EL CUBO DE LA GALGA (ISLA DE LA PALMA I)


Hace unos tres meses se cumplía un año desde nuestro fabuloso viaje a Nueva Zelanda. Curiosamente, y como inconsciente homenaje a esa conmemoración, nos hemos ido una semana a un sitio de España, que en cierta manera y en diversos aspectos me ha recordado a ciertos paisajes de Nueva Zelanda. Estoy hablando de la isla canaria de La Palma, la conocida como Isla Bonita; para mí la más impresionante de las islas canarias a falta de conocer el Hierro (de la que he oído hablar muy bien), y un paraíso senderista de primer orden, ya que en ella hay más de 1000 km de senderos señalizados. ¡Toma ya!

Al igual que hice con Nueva Zelanda, colgando dos entradas seguidas intercalándolas con otras dos de Serranía, haré lo mismo con la entradas palmeras.

La Palma es sin duda la más verde de todas las islas, y se puede diferenciar orograficamente la parte norte y la parte sur. La norte es la más abrupta, ya que todo gira alrededor de una de las maravillas de la Tierra, la Caldera del Taburiente, el mayor cráter volcánico del mundo al aire libre, que ha sido colonizado por la vegetación, principalmente por uno de los más bonitos y perfectos árboles que hay, el Pino canario (Pinus canariensis), endémico de las Islas Canarias.

No voy a hablar hoy mucho más de la Caldera, decir que dicho cráter tiene su salida natural por el no menos impresionante Barranco de las Angustias, y toda la circular ladera ocupa todo el norte de la isla hasta el mismísimo mar, horadando dichas laderas profundísimos barrancos completamente tropicales y húmedos, donde la Laurisilva se expande aprovechando la salvaje humedad y el clima cálido templado. La laurisilva viene a significar bosque de laurel, y los bosques de laurisilva de la Macaronesia (donde está incluidas las Canarias) son relictos de la vegetación que cubría originalmente desde el Atlántico hasta el mar Caspio antes de las glaciaciones.



Vamos a ver uno de esos barrancos de laurisilva, conocido como el Cubo de la Galga. En un principio no teníamos previsto hacer esta ruta, ya que muy cerca de ella, se encuentra uno de los senderos estrella de la Palma, la ruta de los nacientes de Marcos y Cordero, pero como dos semanas antes una de esos salvajes temporales atlánticos, barrió la isla cometiendo multitud de destrozos, dejo el sendero de los nacientes roto y con desprendimientos por varios sitios, por lo que estaba cerrado, comunicando que se abriría a lo largo del mes siguiente a nuestra estancia.

Mala suerte la nuestra, aunque podría haber sido peor y suceder dicho temporal durante la semana que estuvimos nosotros, ya que en ese caso se cierra la red de senderos de la isla casi por completo.

En todo caso, vamos a entrar en la Palma viendo primeramente uno de sus barrancos de Laurisilva, el Cubo de la Galga, y haciendo una  sucinta presentación de la isla y el bello sitio donde estábamos alojados.


                               Nos acercamos las Islas Canarias, y ¿quién nos recibe?


                                               En efecto, los 3718 metros del Teide.


Pero nuestro destino es la Isla de la Palma, y en la Breña Baja, muy cerca de la capital, Santa Cruz, tenemos nuestro apartamento en mitad de un vergel.


                                                                             A todo confort.

Con árboles de aguacates por todos la casa, cosa que hacía que comiéramos este maravilloso alimento a todas las horas.



Pero vayamos a la ruta de hoy. Al norte de Santa Cruz, como a unos 40 minutos de casa, tenemos el Barranco del Cubo de la Galga, uno de los muchos barrancos externos que bajan de la inmensa ladera que crea el cráter de la Caldera de Taburiente. Al principio de la ruta hay una caseta con una informadora que nos atenderá a las dudas que tengamos.



                Ya estamos en el barranco que en esta primera parte aún está asfaltada.


Como esta es la parte casi final las paredes aún nos son muy altas.
 
Aquello es tan vergel de vegetación que le deja a uno sin palabras.
 
Si se fijan el cauce va seco. En un principio, siendo Marzo la época que fuimos a la Palma, me esperaba encontrar más agua.
 
 
El camino ya es de tierra.
 
La reina de la Palma: la Laurisilva,......bueno y Maru también.
 
 
La explicación a porque el arroyo no lleva agua.
 
 
 
Hago un inciso aquí para explicaros esta cuestión, y que, durante las 6 entradas que pienso colgar sobre la Palma, veréis que aparecerá más veces. La Palma es un isla que tiene mucha agua, manan muchos arroyos. La cuestión es que el palmero desde tiempos inmemoriales ha tenido que aprovechar esta agua, tanto para consumo humano como para su agricultura, cosa que ha hecho que desde casi todos los muchos barrancos y ramblas salgan acequias, canales, acueductos, tuberías subterráneas en dirección a los pueblos para asegurarles el suministro del liquido elemento tan preciado.
 
 
 
¿A ver si ven a Maru?
 
En este punto, Maru ha oído ruido de agua, por lo que nos salimos del camino.
 
 
Para ir a un precioso rincón.
 
Una bella cascada con su poceta.
 
 
Ahora llevamos un senda que con la ayuda de unos postes nos sumergen en mares de helechos.
 
 
Este acueducto canal, entre tanta vegetación y humedad, está muy integrado.
 
Hay tramos de rocas húmedas que nos exigen más cuidado y buen calzado.
 
 
Llega un momento que subiremos para dejar el barranco e ir a un mirador.
 
 
Que va haciendo varios quiebros mientras la senda apenas se ve.
 
 
Maru mimetizándose con el entorno.
 
 
Casi todo el trayecto lo hicimos solos, cosa que Maru y yo solemos agradecer mucho.
 
 
Yo iba tramando hacerle una foto a Maru con esa hermosura de helechares.
 
Salimos de la senda, y llegamos a otro camino a más altura. Es tanta la vegetación que no tenemos ni idea por donde andamos.
 
 
Hasta que llegamos al Mirador de la Galga.
 
 
Por ahí abajo, debajo de ese manto verde íbamos nosotros antes.
 
 
Con el zoom saco al fondo los pueblos cerca de la costa, pero alto, la costa que no la playa, ya que la Palma no tiene apenas playas, ya que casi toda es de acantilados cortados a cincel, y de los pueblos al mar aún habrá unos 300 metros de desnivel.
 
 
Me flipa el tamaño descomunal de estos barrancos que siguen subiendo hacia arriba.
 
 
Después de comer, bajamos.
 
Pero el sendero no se mete al barranco, sino que va por la loma exterior.
 
 
Y al poco, coge un aspecto espectacular.
 
 
Muy de cuento de fantasía.
 
 
De ese mar de lianas iban a aparecer unas arañas gigantes y nos iban a liar como a Frodo y Sam.
 
 
Salimos a un claro, y parece que estamos cerca de acabar pero aún no es así.
 
 
Un apunte botánico: siendo Marzo, se veía todo verde, todo perenne pero había árboles que no habían echado hoja todavía y no sabía que eran, hasta que nos encontramos sus frutos debajo de ellos. ¡Castañas!
 
 
Pero para llegar al punto de partida, hay que bajar al barranco y lo hacemos por otra senda donde Maru tiene que decir donde está.
 
 
Una vez abajo, la luz del sol le da otro color al barranco.
 
 
¡Que pequeñita es Maru!
 
Ah, y al final conseguí la foto que iba buscando.
 
 
 
Llegamos al final de esta fácil y bella ruta pero os quiero enseñar como continua el Barranco del Cubo de la Galga para que os hagáis una idea de la fisionomía y orografía de los barrancos palmeros. Para eso cogemos el coche, y vamos a enseñaros otras ópticas.
 
 
 
Podéis ver la carretera por donde va, y donde se ve ese puente es donde está la caseta y el parking para empezar la ruta barranco arriba.
 
 
Desde este lado del barranco podéis ver como los pueblos se encaraman a los bordes, y si no, espérense a la ruta de la Caldera del Agua para ver lo que es vivir en una pendiente.
 
 
Este no es el Cubo de la Galga, sino el próximo barranco que te encuentras. Nunca he visto tantas curvas de carretera como en la parte norte de la isla de la Palma.
 
 
 
Maru y yo con el subidón de esta ruta, nos toca celebrarlo y nos remojaremos no solo el gaznate, sino el cuerpo entero, dándonos un chapuzón en unas piscinas naturales. No hay mejor colofón posible. Luego llegar a casa, cena con aguacates y a descansar.
 
 
 
Los pueblos palmeros tienen un aire colonial muy bonito y tranquilo.
 
 
Aunque la cerveza de la foto es una artesana, la picara, nos abonamos a la Dorada Especial. ¡¡Madre mía la de tercios que nos beberíamos en los 7 días que estuvimos!!
 
 
Ahí tienen a Maru. Decir que pese a ser Marzo, en la Palma suele hacer siempre la misma temperatura, entre 20º y 25º, suficiente para poder bañarse.
 
 
En los pocos sitios que se puede acceder cómodamente al mar, no hay playas ya que todo es roca volcánica, por lo que es muy usual las piscinas naturales que se llenan cuando hay temporales.
 
 
 
Al día siguiente, acabamos el día bañándonos en una de las pocas playas que hay, la de los Cancajos.
 
Preciosa al ser de arena volcánica.
 
 
 
Toda una gozada al ser todo restos de antigua actividad volcánica.
 
Todo un señor baño, aunque para baño, espérense a ver el de la entrada de la semana que viene.
 
Esto ha sido todo, la semana que viene aun no iremos a la alta montaña palmera, ni veremos otro gran barranco, sino que os enseñaré el peculiar paisaje de Fuencaliente, y andaremos por suelos que solo tienen 50 años de existencia.