jueves, 20 de enero de 2022

LAS AGULLES DE SANTA AGÜEDA EN BENICASSIM

Por fin va la crónica de la ruta por las Agulles de Santa Agueda en Benicassim en el blog, y digo por fin, porque no os podéis imaginar las veces que he contemplado a lo largo de los años su bello y reconocible perfil montañero.

La vida con todas sus vicisitudes me llevó desde bien joven a este pueblo del litoral castellonense que cautiva ya la primera vez que lo visitas. El mar y la montaña se aliaron para crear un entorno envidiable donde a pie de la sierra montañosa se asentó originalmente el pueblo y lo que eran sus señoriales villas en la playa. Esta misma vida con sus amores y desamores, amistades inquebrantables y momentos de gozo y disfrute de todo tipo han hecho que sin duda alguna, sea el pueblo de España (quitando los de la sierra de Cuenca) que más veces visitamos desde hace ya muchos años.

Gracias a Dani, del cercano pueblo de Betxí, otra buena amistad forjada con el batir de los años, hemos ido conociendo las muchos encantos de las diversas sierras del interior de Castellón, pero las Agulles de Santa Agueda seguían recordándome con su espectacular silueta de rodeno que por allí no había triscado nunca. Y !Antonio¡ en la medida de lo posible, hay que ir completando los viejos deseos.


De la sierra donde se encuentran –el Desert de les Palmes- sí habíamos subido al pico más alto, el Bartolo, también habíamos recorrido los restos de las ermitas del Desierto Carmelitano que hubo allí, incluso habíamos ido a ver el pequeño Castillo de Montornes. Como ven, conocíamos cositas, pero el gran reto de esa pequeña sierra, las Agulles, seguían vírgenes para mí. Por unas cosas u otras, siempre se quedaban en el tintero.

Cuando llegó la ocasión, Maru, Román y yo, fuimos a conocerlas, además con la suerte que nos acompañaba de guía Javier, el  hijo de nuestro querido amigo Patxi. Javier, junto con su amigo David, nos llevaron como dos auténticos expertos, por este nada fácil y sinuoso recorrido que exige pericia senderista y buena forma física. Ahí van las fotos de una vieja deuda montañera ya completada.

Problema en las rutas en el litoral en verano (fue para Junio), que hay que madrugar lo más posible por el calor. Nosotros salimos desde el Portalet, un collado que hay en la carretera que sube al Desert.

Tras una buena subida inicial, ya asoma la cresta de las Agulles. Como ven, aun madrugando, el calor ya se nota.

          Desde ese punto, ya tenemos la vista del cordal más alto del Desert de les Palmes.

                  Donde despuntan los 736 metros del Bartolo, punto más alto de la sierra.

Ya más hacia la izquierda, nos asoma esa atalaya rocosa, donde se ven los restos del pequeño castillo de Montornés.

Y por supuesto, la vista hacia al mar donde ya vemos la parte de Benicassim más pegada al mar.


Maru mira lo que llevamos subido, y ella se va a convertir en la protagonista de este momento.



Venía observando a Maru según subíamos y no la veía suelta como otras veces, en la que ella suele ponerse la primera y tirar del grupo a buen ritmo. Cada vez resoplaba más, y eso que solo llevaríamos algo menos de 100 metros de desnivel. En ese collado, donde ya veíamos la cresta de las Agulles, me dijo que le estaba dando un golpe de calor. Problemas que nos podemos encontrar los del interior, y más aún, los de Cuenca que venimos de lugares más fríos y no habituados a esta mezcla del calor mediterráneo y la humedad del cercano mar.

Hicimos un pequeño receso allí para que se recuperara, y en vistas de que faltaba practicamente toda la ruta y cada vez iba a ir haciendo más calor, nos dijo que se iba al coche con su libro y su aire acondicionado, y que cuando volviéramos, todos tan contentos a por las cervecitas.


Maru al coche y nosotros seguimos subiendo, que como ven son pequeñas trepaditas donde tienes que ayudarte de las manos.

                                                Con tramos de subida tan chulos como este.


Al coger altura, se engrandecen las vistas. Se puede empezar la ruta subiendo por ese barranco desde abajo del todo.

                                     También nos asoman las Agulles propiamente dichas.

                                              Para llegar a la parte alta hay que trepar......

                                                         Pasos de todo tipo.

                                                Esta chimenea nos pone en la parte alta.

                                                          Aquí Román y David en lo alto.

                                         Por fin..... Benicassim desde las Agulles. Ahora si que sí.

                                  Detrás de Javier se ve a donde nos dirigimos ahora.

                                      Miren por que canal grieta tan chula avanzamos ahora.

                  Lo verdaderamente arduo comienza ahora con un sube y baja incesante.


                                     Hay que tener cuidado con la inclinación de las losas.

                                                Porque puedes rular hasta abajo.

                           Hay que ir captando las visiones rodenas de la roca y los pinos.

                                              Y los contrastes entre el mar y la montaña.


              Javier y David nos siguen llevando por pasos y agujeros inverosímiles.

                                      El avance es arduo y lento, y requiere de paciencia.

                                              Perdiendo y ganando altitud constantemente.

                   De vez en cuando nos salen miradores donde deleitarnos con las vistas.

                                           Y también con las inclinaciones conseguidas.

                                       Y por supuesto, los detalles geológicos arbóreos.


                    Román y yo nos desviamos para explorar rincones que llaman por sí solos.


Aunque Javier y David nos llaman al orden para que sigamos el avance.

Todo un museo geológico de rodeno al descubierto.


Llegamos a lo que se conoce como la chimenea.

Ahí esta Román negociando el acceso.


Las vistas son de órdago.

Volvemos a bajar por la chimenea, pues el avance ya se ha terminado.

Ya que ahora vamos a subir por la losa rocosa en busca del punto más célebre de las Agulles de Santa Agueda.


Su punto más famoso es el conocido como el Trampolín.

Ya están en él mis compis.

Alejémonos un poco.

Abarcándolo entero.

La palabra espectacular se queda corta.

Ahora me toca a mí por fin estar en el Trampolín de las Agulles, pero ¡alto! pasa algo........

Se empiezan a mover bruscamente.....

Oscilando de lado a lado.


Costándome mantener el equilibrio.
 

Foto hecha desde las Agulles a mi hermano que era el que me hacía las fotos  Decir que la ruta sigue más adelante pero nosotros ya teníamos bastante, ya que aún quedaba la vuelta.

                      Tocaba recoger a Maru, completamente recuperada, e ir a por las cervezas.

Como no somos mucho de playa, y ya estaba la próxima la hora de comer, nos fuimos a darnos un baño a la piscina, mientras el bueno de Patxi nos sacaba cervezas, mejillones y lo que se terciara.


                                                         Hasta la próxima!