domingo, 29 de noviembre de 2020

LA SEMI FAJA DEL MIRADOR DEL TÍO COGOTE Y EL REENCUENTRO CON EL TÍO ACOJONAO

 

Una faja rocosa viene a ser un paso más o menos llano que puede ser transitado por la mitad de una pared corrida de roca, generalmente de más de 30 o 40 metros de alta. La característica principal de una faja rocosa es que cuando vas por ella debes tener tanto hacia arriba como hacia abajo varios metros verticales de roca. 

Suelen ser lugares no aptos para gentes que tengan algo de vértigo. Pocas hay en España que estén condicionadas para su tránsito. Me viene ahora a la cabeza la vertiginosa Faja de las Flores en los Pirineos. En Cuenca, el señalizado tramo de la Raya en el pueblo de Uña vendría a ser una faja, aunque de muy corto trayecto.

En la Sierra de Cuenca al haber profusión de Ceñajos o paredes corridas de cientos de metros y decenas de metros de alto es posible encontrar fajas o medio fajas, pues encontrar continuidad por una faja es una cosa nada corriente.

Desde este blog, desaconsejo categóricamente las rutas por las fajas que enseño, ya que es muy arduo e incluso peligroso ir por ellas. Ya os he enseñado algunas como la Faja de la Peña del Halcón en Tragacete, la de la Peña Rubia de Huélamo (o del Cenajo de los Calatravos) y la del Barranco de Fuencaliente también en Húelamo.



Como llevaba ya tiempo sin hacer una, busqué alguna más que no conociera, y por eso pensé rápidamente en la del célebre mirador del Tío Cogote, entre Majadas y Uña. Ese espectacular mirador al valle del Júcar y al Puente de Royo Frío esta puesto sobre una erosionada y pared rocosa de unos dos km de longitud, que realmente es el comienzo de los paredones de la Muela de la Madera de unos 19 km de longitud.

Dejé el coche en el propio mirador, más o menos en la mitad de la pared corrida, y tiré dirección hacia las Fuentecillas de las Majadas, buscando una manera de bajar, donde la pared rocosa aún no se hubiera formado. 

Por delante me esperaban dos km arduos y lentos para al terminar, intentar salir por el paso entre las rocas que hace el sendero GR-66 en lo que se puede considerar el primer paso “oficial” para poder salvar los cortaos rocosos de la espectacular Muela de la Madera. Una vez arriba, ya volvemos por esa parte alta, incluso por dentro del pinar hasta el mirador donde nos espera el coche para hidratarnos en Las Majadas como debe ser.

Dejado el coche, nos dirigimos a buscar una manera de bajar mientras vamos viendo las peculiares formas de la erosión conquense en la caliza.

              Este pasillete es lo primero que veo transitable para ponerme en la parte de abajo.

          Avanzo un rato y al echar la vista hacia arriba ya me salen esas imágenes que me encantan de estos lugares.

Nos ponemos a pie de pared viendo que hacia abajo no es pared todavía pero si se ve una buena ladera empinada.

                          La sendecilla se nos estrecha pero aún se puede transitar por ella.

Al final, tramo de faja auténtico me salió mucho menos, al estar quebrada en muchos sitios, cosa que hacía que tuviera que recular, bajar y subir continuamente, elevando la dureza de la ruta. La visión de los paredones de roca y su mil forma es una cosa que me gusta muchísimo, si no, no se entendería estas extrañas y arduas rutas que me preparo yo solito, y como tal, me las meriendo, acabando realmente cansado de andar por estos terrenos tan inestables, con el que hay que estar en alerta y cuidado todo el rato, aunque eso si, muy satisfecho.


Nos acercamos a una zona donde vemos que la pared de roca gana muchos más metros y se convierte en un precipicio.

Dejemos la roca y miremos abajo, donde resalta el Puente de Royo Frío por donde va el canal Uña-Villalba.

             Un vistazo hacia arriba, donde me llama la atención ese pino roquedo de la derecha.

                                   El mismo pino roquedo bonsai visto desde la parte superior.

                                    Sigo por aquí pues se adivina un tramo de faja auténtico.

           Según me acerco, veo que falta un tramo de faja. ¡Hala!, media vuelta y a pasar por abajo.

                Según bajo, veo cosas curiosas cómo este pino frenó en seco y en firme este perolaco.

                                   Pasado esa parte, veo que se aprecia otro tramo de faja.

               Guuuuuaauu, que pintaza tiene esa repisa con un ancho suficiente para asomarnos.

      Entrada a este tramo de faja, en el que vemos que es lugar frecuentado por diferentes aves rapaces.

              Avanzo un buen tramo hasta sentarme detrás de esa piedra. Más no se puede ir por aquí.

    No se me ocurre mejor sitio para almorzar con estas vistas tan novedosas del Puente de Royo Frío.

                Doy la vuelta y me pongo en la parte baja para intentar avanzar por aqui. 

           Vistazo a parte de la pared que me queda por recorrer. En el risco ultimo se aprecia.......

                                  Arriba se ven las barandillas del mirador del Tío Cogote.

              Si miramos más allá, nos aparece imponente entre mares de pinos el Picón de Royo Frío.

                       Un vistazo a tras para ver que el transito por aquí abajo no está nada fácil.

   Peligroso está ir por debajo de las paredes rocosas, por lo que en esta parte transitamos por la ladera.

              Buena vista del Rincón de la Primavera en primer plano, y la Losilla al fondo.

                                                           Subimos otra vez a pie de pared.

                           Para echar un vistazo atrás, al murallón pétreo que llevamos recorrido.

                 Ya estamos encima de otro tramo de faja, a ver esta si nos permite avanzar mucho.

                                                 Esta si que es más larga por ahora.

            Decir que estos ceñajos rocosos son hábitat idóneo de varios tipos de plantas rupícolas.

                                                            El perfil del Picón del Royo Frío.

Encima de mi cabeza hay 20 o 30 metros de rocas de distintas formas, como esa hecha un bloque perfecto.

Sin duda alguna, está siendo el tramo más largo de faja. Cuando llegue al final de donde se ve en la foto me llevaré una sorpresa.

                                      Fue doblar la esquina y allí estaban todos mirándome.

Esa cara es tan normal, cómo diciéndose qué quien será ese intruso que viene a merodear por nuestra casa.

                   Las cabras son muy confiadas, aún acercándome, muchas eran reacias a irse de allí.

       Pero al final, si acaban yéndose, como la de la foto, lanzándose al vacío como una cabra.

Desde ese punto, si abuso del zoom podemos ver la caseta donde termina el vertiginoso canal Uña-Villalba, justo enfrente del Ventano del Diablo.

Este tramo es el más largo, y cruzo los dedos para que no corte abruptamente, pues deberé volver mucho hacia atrás y bajar por esa laderas muy empinadas.

             Esta 2ª parte es la más bonita, donde la hermosura de los pinos laricios acompañan.

                                                   Algunos saliendo de la misma roca.

                                                    Menudo cortejo de pinos nos acompaña.

                                    Auténtico deleite estas visiones de roca y pino tan puras.

                                                                     Abajo se ve un buen patio.

               Puente con uno de los laterales del barranco de Royo Frío, el que debe salvar el puente.

                                          Menudos pinacos nos asoman semiescondidos.

                                      Y capillas rocosas que, obviamente, subo a explorar.

                                                      No hay que dejar de mirar hacia arriba.

                                      Y por supuesto a los pinos y sus mil formas y tamaños.

                                Vistazo al ese vergel alpino que es el Valle del río Júcar.

            Recordemos que estamos en Magia Serrana, y alguna cara de las mías debe aparecer, aunque para figuración espérense a ver al Tío Acojonao.


            Al doblar otra esquina, ya nos aparece el rinconazo que marca el final de nuestra ruta.


En efecto, por ahí es el primer lugar  por el que se puede acceder comodamente a la parte alta de la Muela, desde que empezamos a recorrerla por su base. 

Dicha pared se alarga hasta más allá del pantano del Toba, en un trayecto de cantiles rocosos de casi 20 km. Como digo, nosotros subiremos por este primer paso, el del GR-66. 

Los otros pasos conocidos que hay son Las Catedrales, La Raya, El Escalerón, El Cuchillejo, El Puto Agujero, el Camino de los Barrancos y el Vallejo de la Sorquilla. 

Todos ya vistos en este blog (Si quieren visualizarlos con poner el nombre este y al lado magia serrana en el buscador os saldrá la entrada. El del Cuchillejo está en la entrada "Peñarrubia de Uña")


                                        Pero antes levantaré la cabeza, ya encima mío tenemos......

                                          El Moai serrano con las manos en los bolsillos.

      Estamos llegando a la senda, y ya se ve restos del hombre de antaño, construyéndose refugios.

                                                  Ahí tienen el paso en su parte final.

                  Senda ancestral que utilizaba los de Las Majadas para bajar e ir a Uña.

                              Una vez en la parte alta, la vista es de las de disfrutarla un rato.

                    Voy a recorrer estos bordes para ver nuestra figura favorita más de cerca.

                                                                    Nos acercamos a ella

Fue Ignacio Bermejo, quien me dijo el genial nombre de" El Tío Acojonao", que así lo llamaba su amigo Elio, de Las Majadas.

         Me parece una obra erosiva de arte brutal, y por eso fue elegida para participar en el último EMSE

                           El Tío Acojonao y todo el rinconazo de Royo Frío debajo de él.

           Dejamos ya los bordes y llegamos al Mirador del Tio Cogote, finalizando la excursión.

                          No sin antes, asomarnos y deleitarnos un rato con las diferentes visiones.

                                        ¡Ojito a parte del trayecto por donde he ido!

                 Allí arriba me siento observado, hasta que descubro de donde viene la mirada.


Aunque yo ya estoy en modo TERCIO ON, y el bar de la plaza de Las Majadas me parece el mejor sitio posible para finalizar la ruta, y darle descanso a las piernas, pues aunque el trayecto por abajo es de poco más de 2 kilómetros, se hace mucho más duro de lo que es. 

¡Hasta la próxima!