domingo, 17 de marzo de 2019

EL BARRANCO DEL VASILLO (CORRAL RUBIO) Y CERRO SANCHO


Una de las rutas que teníamos pendiente Ignacio y yo de hace tiempo era ver el Barranco del Vasillo desde dentro. Dicho Barranco en su parte final antes del descolgarse al vacío era una visión que la habíamos tenido multitud de veces desde muchas otras partes del valle del río Escabas. Dos rasgos tiene ese final del Barranco conocido como Corral Rubio que hace que se te quede la imagen grabada: uno, el gran tamaño y la forma de aquel cortao y el otro, es el extraordinario color anaranjado de sus paredes que hace que al darle el sol de buena mañana aquello brille como un faro en una noche oscura. De ahí puede venir perfectamente el topónimo de Corral Rubio aunque son conclusiones mías.



Saldremos desde la carretera que sube al Alto de la Vega desde el río Escabas, paralelo al Arroyo de Valquemado que ya os enseñé hace tiempo en esta entrada, ya que en ese punto nace un viejo camino que progresa por las laderas del valle del Escabas para en lo alto de la muela empalmar con ramales que van, desde bajar al refugio de Tejadillos, como irse a  la Vega del Codorno o Poyatos. Tras pasar por la parte alta del  bonito barranquete de Casas Viejas, intuyendo más que descubriendo por donde va el viejo camino, ya que el buje avanza y se come caminos con la misma facilidad que yo las raciones de patatas bravas.


Unos metros antes de dejar el coche, pararemos en esta fuente clásica de la Serranía a llenar las botellas.


         Esta es la curva donde buscaremos donde dejar el coche y comenzar nuestra ruta.


   Nuestros mapas nos dicen que allí nace un viejo camino que rápidamente lo encontramos.


Hay que estar atentos por donde va dicho camino, ya que nuestro temor es que perdamos la traza y haya que jabalinear a troche moche.


Llegamos al barranquete de Casas Viejas, donde como acaba de salir el sol, andamos entre medias de él y las sombras.


Miremos más allá, pues vemos algún jirón de niebla matinal que aún aguanta y también.....


   Abajo intuimos el valle del río Escabas, Visto Aquí ,y enfrente esa dorsal paralela que es la cresta de los Frailes.


      Avanzamos, viendo lo curioso del Barranco de Casas Viejas y su forma de ángulo recto.


Después de esto, llega el momento donde el camino se pierde e intentamos ir por donde hay más calvas en el bujedal. Aquí tenemos que tirar de mapa para dirigirnos de la manera más cómoda hacia el Barranco del Vasillo.


            Esas latas de anchoa congeladas, con esa vieja manera de abrirlas es muy vintage.
Llega un momento que intuimos y vemos la bajada al Barranco del Vasillo, de proporciones más grandes, y es tan profusa la vegetación que perdemos el camino y debemos buscar una bajada amable, ya que pequeños precipicios nos avisan que debemos andar con cautela.Una vez dentro del cauce del Vasillo, arroyo casi siempre seco, iremos en sentido descendente para asomarnos, objetivo principal de nuestra ruta, al vacío que se aprecia. Tránsito nada cómodo que hace armarnos de paciencia. Cuando se llega al borde, el vértigo hace acto de presencia a la vez que Ignacio y yo aprovechamos ese momento con nuestras cámaras para captar la grandiosidad de aquello.


Llegamos al Barranco del Vasillo que se ve allí abajo. A ver a ver como bajamos pues si hubo camino para bajar, lo hemos perdido completamente.


       Por aquí hemos bajado bastante por la ladera pero aún nos es imposible llegar al cauce.


Remontando el cauce, al final encontramos un lugar sin rocas y con claros entre el buje para bajar.


                           Ya puestos en el cauce lo seguimos en sentido descendente.


                                        Atravesamos esta zona de estrecho muy estética.


Después bien la parte más desagradecido y dura, ya que hay que ir esquivando pinos tronchados por la nieve.


A punto de llegar al brusco final del Barranco, nos topamos con lo que parece un viejo camino que va por un lateral.

Sin duda alguna, es un lugar especial, aderezado con lo feroz y durillo que es acceder allí dentro y asomarte justo al borde del precipicio pero allí mismo descubrimos Ignacio y yo un maravilloso y ancestral camino de herradura que haciendo lazadas y sujetado por vetustos muretes de piedra baja hasta ponerse encima del Refugio de Tejadillos. No hay duda, es el viejo camino que saldría de la vieja Casa de Tejadillos y del propio río Escabas para subir a esa parte alta de la Muela. Unos días después, volví yo solo para descubrir donde empezaba desde la parte baja ese olvidado camino, en que se aprieta uno 250 metros de desnivel en un santiamén.


Seguimos ese camino y nos saca al borde. Corral Rubio lo dejamos ahí a la izquierda y lo veremos a la vuelta.


                    Porque ahora vamos a bajar un tramo por este misterioso camino.


Vamos con las vistas: vemos como el Arroyo de Valquemado (lo que está en la sombra) le entra al Escabas en una de las pocas zonas abiertas que tiene el valle del río. Agudicemos la vista.


                                El Valle del río Escabas, donde se aprecia una construcción.


    El Albergue Refugio de Tejadillos, ya en funcionamiento como albergue rural privatizado.


Y encima suyo dándole al zoom, una vieja conocida mía, la cresta de Dos Hermanas, donde si se fijan bien, en la de la izquierda están algunos de sus moradores.


                 A Ignacio y a mi nos pica la curiosidad de hacia donde va este viejo camino.


Una pequeña obra de ingeniería en este tramo tan empinado. Llega un momento que decidimos volver a subir que no es cuestión de meterse tanto tute.


                                            Nos acercamos a Corral Rubio con cuidadito...


                      Pues el vértigo entra de sopetón al querer asomarnos y ver lo de abajo.


Lo 1º que llama la atención es esa maravilla de fino muro que delimita Corral Rubio y que va a tomar protagonismo en unos minutos aunque nosotros no lo sabíamos aún.


Vamos a fijarnos en detalles como ese color anaranjado que hace que destaque este lugar desde muchos sitios.


                                Si miramos enfrente, vemos la salida natural del barranco.


                                                Más allá, asoma el valle del Escabas.


              Apuramos el zoom para sacar otra vista novedosa del Refugio de Tejadillos.


          Volvemos a Corral Rubio para ver en el otro lado ese aplastamiento de un sinclinal.


En este sitio tan mágico decidimos Ignacio y yo almorzar, y mientras lo hacemos vemos algo.....¿lo veis vosotros?


Vamos a ver como se terminan repartiendo las servidumbres de paso nuestras amigas la Capra pyrenaica.


                                   A ver quien da su pata a torcer y deja paso a la otra.


Tras un buen rato diciéndose cosas, la de la izquierda se bajó un piso y la de la derecha pudo avanzar.


                                                  Sitio especial para relajarse y almorzar.


Aunque un servidor no se puede quedar quieto. No teman que aunque la foto dé cosa, estaba tutto controlatto.


      Dos fotos distintas para ver en esta Corral Rubio y el Barranco del Vasillo desde lejos.


Acerquémonos para verlo con esa especie de anfiteatro interior con su bosque propio y al que solo se podría acceder por arriba o por abajo con cuerdas.


   El Barranco del Vasillo visto desde abajo y sacado con algo de zoom, intentándome acercar lo más posible a sus pies.


Después de esto, nos queda remontar el Barranco del Vasillo hasta su principio en lo alto de Cerro Sancho donde los 1627 metros de altitud que confirma el altímetro viene corroborado con una torreta forestal que permite ver media sierra y un pequeño refugio a sus pies puesto en un principio para que el vigía de la Torre Forestal pernocte en las noches veraniegas de vigilancia. No obstante, Ignacio y yo antes de llegar a Cerro Sancho, nos desviaremos para ver el viejo refugio del Tío Idelfonso, más conocido como el de la Coronilla, refugio que se habló de reformarlo pero que al día de hoy amenaza ruina.


Remontamos el Barranco del Vasillo, el cual su parte final es un hermoso pinar de suaves líneas.


                          El Refugio de la Coronilla, que aunque parece que está en buen estado.


                                                   Incluso su sala principal podría pasar.


                                Pero el techo amenaza con venirse abajo en varios sitios.


Parece ser que su reforma está pendiente pero como se tarde mucho puede terminar peor de lo que está.


Volvemos hacia la cabecera del Barranco del Vasillo mientras vemos allá a lo lejos la parte superior del Nacimiento del Río Cuervo.


                           Incluso se ve desde aquí la Cueva de la Vega del Codorno.


      Se acaba el Barranco del Vasillo y llegamos a una zona alomada en alto donde está......


                        La torreta forestal de Cerro Sancho (1627 metros) con su refugio.


                                                          Refugio en perfecto estado.


En el que dan ganas de que llegue la noche y encender la lumbre mientras se abre una cerveza y se asan unas patatas.


Visto este refugio y el de Cerro Sancho, volveremos al coche pero en vez de tirar por lo fácil y bajar por un carril que viene a empalmar con el camino que trajimos a la ida, tiraremos de mapa y orientación y haremos un trochemoche bajando por la ladera y con cuidado de desorientarnos, ya que aún lado el Barranco de Casas Viejas y al otro el Barranco del Lobo harán que debamos extremar el cuidado de no extraviarnos en unos infiernos de bujedales de los que no se recomiendan a nadie sin paciencia.  Aunque parezca fácil orientarse, ya que estos dos barrancos más el del Vasillo vienen a nacer en Cerro Sancho, la cosa requiere de experiencia ante la cantidad de tramos con cortaos verticales de varios metros escondidos entre la vegetación de ladera.



Ahora tirando de mapas y orientación, Ignacio y yo bajaremos en busca del camino que nos lleve al coche.


Desde aquí arriba se nos abre esta vista donde vemos el interior del Parque Cinegético del Hosquillo.


Gracias a esta especie de antiguo cortafuegos avanzaremos bastante, llegando al coche y dando por concluida esta bonita ruta por el entorno del valle del río Escabas.


                                                      Plano con la ruta realizada.

¡¡Hasta la próxima!!