domingo, 10 de noviembre de 2019

EL CASTILLO DEL ALJIBE Y EL CASTILLO DE LAS NAVAZAS EN VALDEMORO DE LA SIERRA


El Pueblo de Valdemoro de la Sierra y su término pasa por ser bastante desconocido en el conjunto global de la Serranía. Ubicado en la falda sur de la Sierra de Valdemeca, dentro de un valle que crea el río Guadazaón cuando le entran otros arroyos tributarios, como el río Guardarroyo. Una de sus bazas es la calidad de los bosques que hay allí, ya que se mezcla en el término los suelos ácidos y calizos.
En la ruta de hoy –hecha en el otoño de hace unos tres años- iremos a su parte norte, lo que se puede considerar la ladera sur del Collado Bajo (o Cerro del Telégrafo) donde a la inmensidad del bosque mixto de pinos rodenos (Pinus pinaster), pinos albares (Pinus Sylvestris), robles melojos (Quercus pyrenaica) y un frondoso y húmedo sotobosque de musgos y jaras, hay que sumar el afloramiento de enormes y misteriosos castillos de rodeno.
 

En este caso, llevaba tiempo detrás de unos castellares de rodeno que se ven en la lejanía desde muchos puntos distantes. Se puede ir andando desde el pueblo en una ruta de senderismo pero si hay que decir que no están cerca, ya que es aconsejable ir por los carriles que darán vueltas y quiebros para llegar a estos puntos.

Lo digo porque son tan frondosas las ramblas y barrancos que rasgan esta ladera sur del Collado Bajo que ir a trochemoche y atravesarlas no suele ser buena idea. En mi caso, cogí mi todoterreno (prohibido un coche turismo normal por estos carriles pedregosos) y me quité algunos kilómetros antes de dejarlo en algún claro, y ya empezar a andar.





Vamos a ver dos de estos castillos, de los que creo que sus nombres son el Castillo de las Navazas y el Castillo del Aljibe indicándonos este último la existencia de un aljibe para recoger agua, que os mostraré, y eso, más algún resto extraño nos viene a decir, que en tiempos celtíberos allí hubo algo.

Hay que recordar que esta comarca fue muy prolija en estos asentamientos prerromanos. La mayor certeza en aseverar esto, es la existencia, no muy lejos de allí, del enorme Castro celtíbero de los Casares, ubicado en la desembocadura del arroyo del Prado Moralejo en el río Gudadazaón.
Ahora bien, este Castillo del Aljibe está en la cabecera alta del Arroyo del Prado Moralejo, a apenas dos o tres kilómetros del gran castro, por lo que me inclino a pensar que tuviera que ver algo - tipo puesto de avanzadilla o vigilancia – con el Castro de los Casares.

Incluso forzando más mi agitada imaginación, un grupo de gente (dos o tres familias) que se separaron de los Casares, ya sea por decisión propia o por ser exiliados por algún motivo fuera de lo que era la urbe celtibérica de los Casares.

En todo caso, y elucubraciones aparte, una hermosa ruta por uno de los términos más bellos y desconocidos de la extensa Serranía de Cuenca, el de Valdemoro de la Sierra, para ver otros afloramiento de piedra rodeno tan proclives por toda esta parte de la sierra.


                      Dejamos el coche en un claro del carril y nos ponemos a andar.


Tras un rato llegamos al 1º de ellos, el Castillo de las Navazas, que en esta parte tiene unas paredes de unos 15 metros completamente verticales.


                       Nos ponemos en el norte del castillo para ver su parte más alta.


             Aunque la verdadera sorpresa viene por esta hermosura de torre de rodeno.


                                                      La mires desde donde la mires....


                                                     Es una obra de arte de la naturaleza.


                  Que imagen tan potente esta del Castillo de las Navazas con su torreta.


Vamos ahora a buscar el Castillo del Aljibe donde para atajar nos meteremos de lleno en el bosque.


                           Bajando al cauce del Arroyo de la Canaleja, ahora en otoño seco.


                            En algún tramo quedan charcos residuales donde me autorretrato.


               Me  encanta cuando la siempre verde Gayuba se desparrama por el rodeno.


          El otoño se abre paso con fuerza: musgos, helechos ya secos y una amanita muscaria.


Aunque el verdadero tesoro que me otorgó la naturaleza fue el descubrimiento de este hongo, absoluta y rara maravilla,  un Lycoperdon echinatum, conocido como pedo de lobo erizado, más raro de ver que el pedo de lobo normal (Lycoperdon perlatum). Se suele dar en hayedos, aunque también se puede dar en bosques de Roble melojo (Quercus Pyrenaica) y Pino albar (Pinus sylvestris) como ocurre en este lugar.



     Pongo aquí la hoja de roble para que calibréis el tamaño de esta delicadeza sublime.



                                Algún olvidado refugio de pastores me encuentro.


Llegamos a lo del Castillo del Aljibe que a su vez, son varias afloramientos de rodeno diferenciados.


Pero antes vamos a ver diversas cosas, como lo bonito que se pone el Roble melojo cuando sus hojas empiezan a mudar de color.


                                          Imponente los lados de uno de ellos.


                                          Subamos a uno de ellos, que tiene acceso fácil.


                   El interior del rodeno y sus figuritas es una cosa que me encanta.


Desde a un lado se ve el principio del barranco que es el Arroyo de la Canaleja, afluente del Arroyo de Prado Moralejo.


  Al otro lado se ve también donde viene a nacer el barranco del que nace el Arroyo del Prado Moralejo, todos rasgando la extensa ladera de la Sierra de Valdemeca.



 Si miramos hacia el sur, veremos las ubicaciones del valle de Valdemoro y la ubicación del Castro celtíbero de los Casares.




 Pero vamos a fijarnos en lo que tenemos encima nuestro como esta arquitectura rodena serrana tan característica de la sierra de Cuenca.


                    No hay que descuidar por donde pisamos, ya que hay buenas caídas.


Llama mucho la atención como los pinos nacen y crecen encima de estos castillo rocosos.





                         Bonita la vegetación rupícola del rodeno dentro de las grietas.




               Al coger más altura, tenemos esta vista parcial de Valdemoro de la Sierra.




                          Bajamos y nos acercamos a ver otro, en este caso este tan curioso.




                                                                   Con su pino solitario.






   Pero al que queremos ir es ese, el del Aljibe, que por esta parte tiene aspecto de inaccesible.







Hay que subir a este colladito que separa un gran roca (derecha) del Castillo del Aljibe (izquierda) que se ve bastante vertical para llegar arriba.






Aunque estas piedras ayudan a subir trepando la parte final. En tiempos pretéritos,  aquí debiera estar la subida/bajada del castillo/castro.






Estamos arriba donde vemos estos salientes con un caída hacia ese lado de unos 15 metros.






               En esa parte alta nos encontramos con lo que le da nombre al Castillo de rodeno.






                   Un pequeño aljibe hecho ex profeso para almacenar agua allí arriba.






El aljibe visto desde arriba. la verdad que este castillo no es muy grande y debiera ser sitio en épocas pasadas de muy pocos individuos.


Bajamos por el mismo sitio y vamos a darle la vuelta al castillo del aljibe para comprobar su inaccesibilidad, y nada más hacerlo nos encontramos con este rincón.

                              No tardo ni dos segundos en meterme en ese lugar tan chulo.


                   Mires en la dirección que mires, esa ventana de rodeno es muy estética.

No se me ocurre mejor sitio para comer a la sombra del fresquete de la piedra rodeno que ese.






Salimos del agujero y bordeamos el castillo del Aljibe viendo inaccesibilidad total. Pero ¡¡alto, que es lo que veo!!

    Fíjense en esas piedras colocadas en una balda natural de la roca a varios metros del suelo.


                           O esas otras, un poco más arriba y más inaccesibles todavía.


No es la primera vez que me fijo en esto. Me explico: me imagino que la opinión de un geólogo sería fundamental, pero a mi esas piedras individualizadas no me parece una forma de erosión natural. Quizá si, pero me parece muy rara, muy extraña.
Que han sido colocadas allí adrede, ¿pero y como se llega hasta allí? Obviamente, descolgándose con cuerdas o escalando. ¿pero y para qué? No tiene sentido.
Aquí está el quid de esta cuestión que planteo, porque con los años, he comprobado que estas especies de baldas con piedras (todas de tamaño que caben en una mano o pueden ser cogidas por el hombre) a varios metros de altura y en paredes verticales de 12/15 metros, están ubicadas en castillos de rodeno donde en la parte superior hay restos de asentamiento celtíbero, tales como un aljibe en este caso de Valdemoro o una muralla y tres aljibes como en el Castillo del Saladar de Pajaroncillo, donde también he descubierto este extraño fenómeno de las piedras sueltas en una balda natural del rodeno.

En fin, ahí dejo esto, sin atreverme a soltar ninguna de mis alocadas conjeturas porque es tan raro para mí, que no le encuentro posible teoría, a no ser que algún experto en geología nos diga que es una posible manera de erosión natural de la arenisca roja o piedra rodeno.


Me comenta mi amigo Ignacio una teoría que por ahora es la yo veo más lógica aunque todo muy cogido con pinzas. Esas baldas se debieron rellenar de esas piedras mezcladas con arbustos espinosos para que por ahí no subieran ni anidaran animales depredadores, tipo linces o gatos monteses grandes o incluso alguno otro más peligrosos (desconozco que animales podría haber por entonces), con el consiguiente peligro para las personas, ganado o alimentos que estuvieran arriba.



                                Seguimos dando la vuelta al Castillo del Aljibe.


                                          Imponente la muralla sur del Castillo del Aljibe.


                                      Esta vista más lejana del castillo tampoco es manca.

                                    Regresamos al coche, esta vez yendo por los carriles.


En un alto con un claro de árboles, se me presenta la buena vista del Castillo del Aljibe y los otros que están a su lado.
                                       Vamos a verlos individualizados, este el del Aljibe.


                                                                         El de su derecha.
       El de más allá, que podría ser perfectamente una Corbetera como las de Pajaroncillo.


Me despido con esta foto que muestra el color que van cogiendo con el otoño los bosques de Valdemoro de la Sierra, pueblo al que me acercaré ahora para hidratarme correctamente en el bar de la plaza.

¡¡Hasta la próxima!!