domingo, 21 de julio de 2019

SIERRA DE LA TRAMUNTANA II (EL BARRANCO DE BINIARAIX Y EL COLL DE L´OFRE).

La 1º de las rutas montañeras que planeamos partía de la bella población de Soller, capital de la Sierra de la Tramuntana, un pueblo de unos 14.000  habitantes ubicado en un lugar bello, en una de las pocas planicies que otorga la abrupta sierra de la Tramontana y su caída al mar.
La ruta la saque de un libro que me compré, y además aprovechaba el trazado del sendero GR que cruza la Tramontana de este a oeste, aunque más que el sendero, lo que aprovechaba era un viejo camino de herradura, obra de arte de la piedra en seco, costumbre ancestral que valió, entre otras cosas, para darle a la Sierra de la Tramontana, el título de Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco.

Con el coche, iremos a Biniaraix, una pedanía de Soller, que es de donde partiremos para remontar su tremendo barranco, que ya impone desde lejos cuando te vas acercando con el coche al valle de Soller. Queremos llegar a la parte alta, donde están las casas de L`Ofre, o del Onofre como decía yo.




Una vez allí, las alternativas son numerosas, desde subir al Puig de L`Ofre,  o subir al Gran Cornador, aunque al final, como habíamos venido a Mallorca a relajarnos y disfrutar, sin prisas ni objetivos acuciantes, y viendo lo que tardamos en avanzar por el camino del barranco de Biniaraix, no subimos a ninguna de estas elevaciones, y llegamos hasta el Coll de L´Ofre, el collado donde ya se nos otorgaron hermosas vistas que desgranaré con las fotos.
No obstante, Biniaraix está a 93 metros de altitud y el Collado de Onofre, a 897 metros, por lo que el desnivel positivo no estaba mal para nuestro primer día de montaña. Sin más preámbulos, comencemos a andar que ya tenemos ganas de conocer y empaparnos de la Tramontana baleárica.


De las mismas calles de Biniaraix partimos con un día nublado muy bueno para que el sol y calor no nos hiciera la ascensión penosa.


                           Enfrente tenemos la entrada abertura al Barranco de Biniaraix.


                                    Aquí se ve mejor como nos vamos dirigiendo a él.


            Dejando atrás el fértil valle donde está Biniaraix (derecha) y Sóller (al fondo).


Vamos a ver cantidad inimaginable de muretes conquistados a la pendiente para que el tramontano pudiera plantar sus olivos y otras plantas.


                       Cruzamos un par de veces el cauce seco de la rambla de Biniaraix.


                                            Aquello rápidamente se pone espectacular.


                     Todo bajo la imponente presencia del Gran Cornador (956 metros)


A la izquierda de Maru, podéis ver una preciosa canalización en teja que bajaba el agua de arriba hacia Sóller y Biniaraix.


Aunque lo que es una delicia es el ancestral camino empedrado y conservado en muy buen estado, ideal para subir a la montaña desde Sóller.


                          Pasamos por el punto más estrecho del Barranco de Biniaraix.


Después de ese estrecho llegamos a un valle intermedio que se abre a lo ancho y donde se respira magia.


                                               Maru intenta mimetizarse con los olivos.


Delante nuestro veríamos por donde viene el Barranco de Biniaraix en una garganta muy vertical.  ¿Por donde subirá nuestro camino ancestral?


        Seguimos por este valle intermedio comprobando que hay allí una serie de casas.


             Y una buena parte frondosa de encinas y olivos que le dan un aspecto idílico.


Realmente la magia de este valle intermedio entre Biniaraix y las Casas de L´Ofre (que estarían en la parte más alta) viene por que no se puede subir/bajar más que por el camino ancestral, y todas esas casas (que vimos todas en activo, incluso habitadas) están allí como apartadas del mundo. Desde el pueblo  hay que apretarse unos 350/400 metros de desnivel para llegar a este valle, que por otra parte esta metido dentro de un circo rocoso alargado que forma el barranco en esta parte.


                       Allí hay una fuente con una taza de orco que pesaba un quintal.


Pero debemos dejar el valle y seguir subiendo hacia el estrecho que es lo que se intuye a la derecha.


Ahora se nos abre una buena visión de los Cornadors, el Gran a la izquierda (956 metros) y el Petit a la derecha (807 metros)


También vamos dejando abajo el valle intermedio de las fotos de antes, y si lanzamos el zoom al fondo del todo......


                                                     Veremos el pueblo de Sóller.



                          Intento captar la magnitud de las paredes pero es harto difícil.


         Hacemos descansos para admirar el paisaje tan montañoso que tenemos delante.


Al maravilloso camino para que no entre vértigo le han puesto grandes rocas en vertical, delimitándolo.


                                       Son rampas duras que hay que afrontar sin prisas.


 Estamos llegando al estrecho pero antes pasamos por un rincón del camino muy frondoso.


Ya he indicado en la entrada de la semana pasada el carácter privado de gran parte de la Tramontana.


                             Debajo nuestro esta el estrecho y los Cornadors sobresalen al frente.


Ahora si que si nos hemos puesto justo encima del estrecho por donde el barranco se lanza hacia el valle intermedio.


Estamos en la parte alta pero aún no en el valle de L´Ofre que es lo que hay al otro lado de esa pequeña cresta rocosa de enfrente.


                                     Alguien me mira pero con intenciones pacíficas.


En medio de esa cresta por donde pasa el camino hay una pequeña obra que represa el agua. A la derecha nuestra sale la senda para subir a los Cornadors y de frente seguiremos para ver las Casas del Onofre.


Aprovecho un tramo del camino medio derruido para ver como hacían el camino. Losas horizontales, y donde va el escalón, losa en vertical para hacer el desnivel. Tan sencillo como magistral.


Las casas del Onofre son privadas y de actividad agropecuaria. No tienen mucho interés, aunque a mi me llama el valle en el que están ubicadas, por lo que habrá que verlas desde arriba.


Ah! a nuestra izquierda resalta el Puig de L´Ofre y donde pensábamos subir en un principio. Lo que vamos a subir es al collado que estaría a la izquierda del mismo.


       La subida al collado se hace por un precioso bosque que atraviesa el sendero GR.



                            Encajonado en una vaguada que va ascendiendo lentamente.


                     El Puig de Onofre y sus 1093 metros siempre a nuestra derecha.



Hasta que llegamos al Coll de L´Ofre, donde vemos que una pista baja a las Casas de L´Ofre, por lo que se podría llegar con coche, no como al valle intermedio al que solo se puede llegar por el sendero.


Como llevamos unas buenas horas de ruta, y algo más de 800 metros de desnivel positivo en nuestras piernas, y aún quedándonos toda la bajada, los 220 metros de desnivel que hay hasta la cima del Puig de Onofre nos parece ya demasiado.
Además, como tenemos en el collado una calidad de vistas muy variadas nos lo tomamos como nuestra cima del día y disfrutamos del momento, de una frugal y rápida comida, acuciados por los aires que corren, y disponemos la bajada en busca de la cerveza de fin de ruta.



 Al frente nuestro, abajo, tenemos el embalse de Cuber. ¡¡Desgranemos mejor esta bonita vista!!


El embalse de Cuber, uno de los dos pantanos de la montaña mallorquina con uso exclusivo para beber la población de Mallorca. El pico que sale a la izquierda es el Puig de Ses Vinyes (1108 m.)

A la izquierda del todo aparece la mayor altura de las Baleares, el Puig Maior (1436 metros)


     Con una base militar en su cima y donde hay que tener que pedir autorización para subir.


 Volvemos hacia las Casas de L´Ofre pero antes nos subimos a la cresta rocosa que delimita el Valle de L´Ofre con el valle intermedio.


Una cresta muy estética que en esta 1ª parte si se puede recorrer. Luego ya no, pues cae en picado.


       Esto nos permite ver lo que yo iba buscando, la vista desde arriba del Valle de L´Ofre.


   Al fondo del valle se ve el Coll des Jou, y otra manera de poder acceder al Gran Cornador.


                                   El Puig de L´Ofre y a la derecha, el valle homónimo.


             Pero vamos a mirar hacia el otro lado pues se nos abre la vista hasta el mar.


                    Y por supuesto Sóller abajo, con un patio de caída de los gordos.


             Ah! y también Port de Sóller, núcleo urbano distinto a Sóller al borde del mar.


¿A ver si alguien sabe decirme qué planta es esta que nos encontramos en esta ruta y que desprende un increíble olor a lima limón?


                   Mientras bajamos se nos abre esta vista lateral de Gran Cornador.


                    Habría sido otra buena opción, una vez llegados al Valle de L´Ofre.


     Seguimos bajando mientras Maru sigue a lo suyo en su propósito de imitar a los árboles.


              El cielo comienza a abrirse dándole otra luz a estas montañas tan imponentes.





Una vez en el valle intermedio, vamos a coger una senda local que evita pasar por la estrecho desfiladero del barranco de Biniaraix, ya antes de llegar a dicha pedanía, y lo salva por un lateral. Me imagino que la existencia de esta senda se hizo para cuando las fuertes lluvias dejaran el paso por la garganta imposible. La verdad que esta senda está un poco destrozada y no aporta mucho más que otra vista distinta del valle intermedio.


                                   Coger esta senda nos permite pasar por este bosquecete.


  Y ver el punto justo donde caería el agua que viene del Valle del Onofre en un tramo que se hace de barranquismo en invierno.


Si miramos hacia atrás, vemos esta magnífica vista del valle intermedio, completamente inexpugnable.


   En el trayecto de la senda local nos llama la atención esta casa adosada a la roca , justo debajo del Cornador.


                            También esto. ¿Para qué esta enorme cantidad de muros?




              En efecto, para sujetar las enormes pedreras que vienen de los Cornadors.


                 Aquí ya llegando al final, tras esta preciosa ruta y con ganas de esas cervezas.


Cosa que haremos en la terraza de un bar de la bonita pedanía de Biniaraix, dando por finalizada nuestra primera jornada de montaña mallorquina.

Hasta la próxima!!