domingo, 28 de noviembre de 2021

POZOS, POCILLOS Y LAGUNILLAS DE TIERRA MUERTA (I)

Voy ahora con la primera de dos entradas especiales dedicadas a mi labor de rastreo e investigación de la comarca de Tierra Muerta. Aviso que estas entradas están pensadas para gente muy fan de la Serranía de Cuenca, y en especial, de esta comarca. Son de carácter muy local, aunque, al fin y al cabo, lo que muestro aquí es Naturaleza, que es leiv motiv de este blog de principio a fin. 

Ya he contado alguna vez que en las 18.000 hectáreas aproximadas del Monumento Natural de Tierra Muerta y Palancares no hay (ni ha habido) ningún pueblo. En esta Entrada antigua comento un poco las peculiaridades de esta curiosa y apartada comarca. Podemos dividirla en dos comarcas físicas, la Muela de Palancares y la Paramera de Tierra Muerta. En toda esa extensión no hay apenas arroyos ni manantiales. La falta de agua - pese a tener un régimen de pluviosidad bastante alto - temperaturas gélidas en invierno y mucho calor en los veranos hace que esta tierra siempre se haya mantenido inhóspita y ha hecho que el hombre no lo viera como buen lugar para asentar un pueblo; y eso que aquello es una mezcla de pinares y sabinares y una geología de una belleza arrebatadora.

Se comprende ahora que mis amigos senderistas de Castellón y Valencia, ante el topónimo tan llamativo y después de ver las fotos de esos bosques, le extrañe que un lugar tan lleno de vida, con esos bosques y gran cantidad de animales, pueda ostentar el topónimo de Tierra Muerta.

Pero si es cierto, que en toda su extensión hubo caseríos dispersos en las que vivieron algunas familias a lo largo de los siglos, como en el caso del padre de mis amigas Inma y Myriam Contreras. Todas estas gentes tenían el problema de abastecerse de agua. En los inviernos de lluvia y nieve no era problema, pero esta comarca como buena muela y paramera kárstica actúa como un enorme colector de aguas, filtrándose toda a los acuíferos y saliendo al exterior por otras zonas, ya fuera de la comarca de Tierra Muerta y Palancares. Había que buscarse la vida ante la ausencia de manantiales y arroyos, y esto se hizo principalmente de dos formas.

 


Antes de seguir, hacer un inciso para deciros que lo que aquí voy a contar de los pozos es lo que yo he sacado de la observación empírica y su consiguiente deducción lógica (o no tan lógica). Con esto quiero remarcar que agradecería enormemente que en los comentarios si alguien supiera la historia de estos pozos y lagunillas me las contara.

Una de las maneras fue aprovechar el fondo de las vaguadas y barrancos pequeños donde haya hondonadas en la que el agua de lluvia se quedara represada allí, levantando un terraplén para conseguirlo. La manera que se hacía, aparte del terraplén, era fijarse en la naturaleza y copiar el método, es decir, untar el fondo de la hondonada con arcilla, material poco permeable que hace el agua aguantara más en la superficie. Estas lagunillas eran lugares excelentes para que toda la ingente fauna silvestre y domesticada de Tierra Muerta tuviera sitios para beber, sobre todo los veranos, otoños y épocas de sequía, en qué encontrar agua era tarea harto difícil. Otra manera que he observado, aunque menos, era poniendo un plástico en el fondo de la hondonada.

Decir que en los inviernos no solía haber problemas, ya que, en zonas de poco drenaje natural, el agua de lluvia/nieve se quedaba embalsada durante uno o dos meses (de ahí viene lo de copiar el método). Son lagunillas naturales, generalmente de muy pequeña extensión, más bien charchas, y lo que en muchas partes de la Serranía de Cuenca se suelen llamar como Navajos.

La otra manera era buscar el agua para consumo humano realizando pozos. Pozos que se hacían buscando el acuífero. Solían tener agua todo el año para que estas pocas gentes de la Casa de la Sabina, el Caserío de Cabeza Gorda, la Casa del Pozo Coronado, el Robardillo y algunas más, tuvieran sitios donde poder sacar agua para su subsistencia ante la falta del líquido elemento en Tierra Muerta y Palancares.

Magia Serrana lleva ya unos meses embarcado en este nuevo proyecto, muy de carácter local, que trata de mostraros todos los pozos y lagunillas de Tierra Muerta. Aquí viene la primera parte de dicho proyecto. En dos semanas vendrá la 2 parte, en que os contaré más peculiaridades tanto de esta Comarca como de la figura jurídica del Monumento Natural más extenso de Castilla La Mancha.

¡Espero que os guste!


(Antes de mostraros los pozos, comentaros el rasgo general que he observado que hay varios pozos muy cerca de las lagunillas. Deduzco que lo que primero existió fueron los pozos, y el hombre a la hora de crear estas lagunillas, levantando terraplenes y echando arcilla al fondo para que el agua de lluvia aguantara más tiempo represada, eligió un lugar cercano, sino el mismo, pues el pozo indicaría con claridad la cercanía del acuífero subterráneo y el sitio idóneo para estos navajos o charcas artificiales en el fondo de las vaguadas. Seguro que habrá casos de pozos hechos al mismo tiempo que la lagunillas. Comentaros que desconozco si las lagunillas tienen nombre; yo en todo caso, las que querido nombrar poniéndole el nombre del pozo más cercano si lo hubiera, y si no, del topónimo más cercano.

La X que he puesto significa que no encontré el pozo (o fuente) en cuestión. Los motivos pueden ser varios; que el pozo no está en el punto exacto que indica el mapa (a este efecto, deciros que me he ayudado para localizar algunos pozos con el gps del móvil y su situación exacta en el mapa); otros motivos son que puede que no buscara bien o que el pozo se haya colmatado con el paso de los años y esté desaparecido, que es lo más normal.

 

1) POZO BARRANCO (dentro del término de Buenache, al sur) Dentro de un pequeño barranco, el del Calderón, que rasga Tierra Muerta de norte a sur, para desembocar en el Arroyo de la Rambla del Huécar, ya dentro de la Finca de Cotillas, está este viejo pozo que gasta la característica que, según mi teoría, fue transformado en tiempos más recientes en una fuente con abrevadero para los animales.

                                   Tras un rato buscándolo, al final encuentro esto.

               Un abrevadero de hormigón, en el que, si seguimos el rastro de la tubería....

               Nos lleva a donde debiera estar el pozo original, del que ya no hay rastro.

    Mas que esto, producto seguramente de la reconversión del mismo en fuente abrevadero.

Justo al lado está este pino, al se ve que le quitaron la tea. Hay veces, que esta operación también se hacía para marcar y localizar un punto, en este caso, creo que este pino marcaba la ubicación del Pozo Barranco.


2) LOS POZOS Y LAGUNILLAS DE LAS CRUCES (al noroeste del término de La Cierva, en el límite): Aunque en el mapa vienen dos, el pozo y el pocillo, realmente son tres los Pozos de las Cruces. La lagunilla que se crea allí es en realidad en principio de la Rambla de las Cruces que va a juntarse muchos km más al sur con la Rambla Verde para desembocar en el Río Guadazaón, ya en el término de La Cierva. Milagrosamente los tres existen y, además, tal y como se concibieron hace muchos años. 

 La lagunilla de las Cruces.

                             Que depende de donde la mires, parecerá más o menos grande.

           Fíjense a la derecha, cómo levantaron un terraplén para que el agua se embalsara.

Y en los laterales de estas charcas, están los desagües naturales por las que agua corre, en caso de fuertes lluvias como ocurre en la foto.

Pero vamos con el primer de los pozos, el que identificamos por los palos puestos para taparlo.  Más auténtico imposible.

                           Vemos que Filomena los ha llenado hasta los bordes y más.

                                 El 2º, un poco más apartado del fondo de la vaguada.

                                       No rebosa agua, pero si está lleno hasta arriba.

                        La conjunción sabina/agua crea unas imágenes muy sugerentes.

                            Vamos con el 3º de los pozos, más cerca de la lagunilla.


También rebosante de agua. Como veréis mas adelante, no me voy a volver a encontrar un lugar con tres pozos auténticos. Esta rambla de las cruces con sus pozos, debiera ser un punto neurálgico en la captación de agua para las gentes de Tierra Muerta.

Unos 200 metros rambla abajo me encuentro otra lagunilla más pequeña, donde se ve por donde canalizaron el excedente de la misma para que siga bajando por la rambla.

La estampa más típica de Tierra Muerta, que en los veranos trasmite una sensación de aridez y sequedad tremenda.

De una osamenta que había tirada en el suelo, me entró la vena creativa, titulándolo el Árbol de los Huesos (la cuerda azul ya estaba enganchada al árbol)


3) POCILLO DEL POZUELO (X) (a la derecha del Yacimiento Paleontológico de Las Hoyas): Pozo completamente desaparecido, a no ser que no esté donde indica el mapa y por consiguiente no lo encontré. Descubro los exiguos restos de un caz que puede indicarme que el pozo estuvo allí, pero se colmató hace ya muchos años.

                           En el lugar que me indica el mapa el pozo, solo encuentro esto.

Estamos muy cerca de Las Hoyas , un yacimiento paleontológico muy importante a nivel mundial, y patria de dinosaurios únicos, como Pepito o el Iberomesornis (una forma de animal entre reptil y ave)

En Pepito, el dinosaurio jorobado de Cuenca (Concavenator corcovatus) se basó Spielberg para sus velocirraptor de Parque Jurásico.




4) POZO (X) Y LAGUNILLA DE LA CAÑADA HONDONERA: La lagunilla subsiste todavía, tras dos meses sin llover, pero el pozo, que el mapa marca dentro de esta verde vaguada, ha dejado de existir. En su lugar, como testigo de lo que fue, queda un viejo gamellón de madera, indicándonos que se haría también fuente y que, todo ello, pozo y fuente, han desaparecido.

                                       Hay tenemos la lagunilla, una de las recónditas.

Curioso como el terraplén que embalsa la lagunilla la cubrían de losas. Solo lo he visto en esta.

En estos 2 meses y medio sin llover después del paso de Filomena, la laguna ha bajado bastante de nivel.

No hay pozo ni fuente, y solo queda este gamellón en proceso de desintegración. Delante tenemos la Cañada Hondonera.


5)  LAS LAGUNILLAS DE LOS TRAGADEROS Y EL SUMIDERO DE ACEBREIROS (al sur de la Casa Prado de los Esquiladores): En un radio de 500 metros localizo 4 lagunillas. Dos muy cerca de la carretera que va a Prado de Esquiladores, cerca del paraje de los Tragaderos, donde os voy a enseñar la peligrosa Sima de Acebreiros, un sumidero de agua en época de lluvias, y que es uno de los varios puntos que hay para entrar al laberinto espeleológico de la Cueva del Boquerón (más de 5 km topografiados por ahora). En dirección sureste están las otras dos lagunillas, una de ellas pequeña y más reciente, y la otra, de las lagunillas más grandes y bellas de Tierra Muerta.

Estas son dos y están mas alejadas de la carretera, y el topónimo que me marca es El Renacuajo. Así llamaré a esta.

            El día que veis era lluvioso pero le daba un color verde botella al agua muy chulo.

                  Vamos a la otra, algo más apartada, a la que se ve de tamaño muy grande.

Brutal el tamaño, aunque hay que saber que Filomena había sido muy generosa y, aunque ya había pasado casi dos meses desde la misma, todo iba muy bien de agua.


                                            Una cosa enigmática, aquella construcción.

Al principio pensé en una barbacoa o una Fuente, pero exploré el fondo y allí no había nada más que lo que veis.

  Esta extraña construcción la he visto en al menos dos lagunas más. Fue mi cuñado quien me dijo la función de esto, siendo como unos cargaderos para que un camión pueda sacar agua cuando el agua llega hasta aquí.




                                         Esta laguna grande tiene una pequeña adosada.

                                Y esos canales hechos para evacuar agua de una a otra.

                   Pero la inmensa lámina de agua tira de mi y vuelo a ella a fotografiarla.

Esta laguna se ve si se hace el sendero interpretativo de la Casa de Prado de los Esquiladores del Monumento Natural. Ver Aquí

Una cosa digna de ver es los musgos que cogen las sabinas en invierno.

          Con la humedad post Filomena lo del musgo en las sabinas fue todo un espectáculo.


Esto es más normal en los Sabinares de Alta Montaña que en los de Páramo como TM, pero, claro, con inviernos tan húmedos como el de este año, pues pasa esto, y yo tan contento.



  Una de las lagunillas pegada a la carretera, que marca el inicio de arroyo del Barranco del Boquerón.

Y esa sabina siempre rodeada de agua como si fuera un chopo o sauce, que es el ejemplo perfecto de la tremenda resiliencia y adaptación de este árbol.

      Hay otras dos un poco más apartadas que, entre los pinos y el verdor, están chulas.


Este paraje viene en el mapa como los Tragaderos, y si uno es observador, verá en el suelo agujeros por los que el agua de lluvia se va.


Por allí cerca de la carretera hay un navajo auténtico, es decir, una lagunilla o charca natural, en una zona de mal drenaje por la tierra arcillosa. Se distinguen por que no hay terraplén alguno.

  Aunque para tragadero, hay que avanzar por este camino a donde ven ese panel de madera.


Una cosa nada usual es ver correr el agua por aquí, y eso debido al final de invierno tan bueno.

                                                     ¿Pero a dónde se dirige esta agua?

               Acojonante.....parece que va a caer en ese agujero que se intuye ahí delante.

              El nombre de este tragadero es es Sumidero o sima de Acebreiros. ¿Y ese cártel?

         Aviso para espeleólogos profesionales. Decir que esta sima se sabe que conecta con el entramado espeleológico de la Cueva del Boquerón de la Toba. De hecho, todos estos tragaderos se saben que alimentan dicha cueva activa, aunque no han llegado a juntarse.

   No paro de imaginarme el agua caer en cascada por la sima. Para saber de su costosa exploración, remito a la lectura del libro de la Cueva del Boquerón (ver final de la entrada)

Esa agua de lluvia de las fotos de antes, es la que luego me bebo cuando sale por la Cueva del Boquerón, tamizada por el mejor filtro que pueda haber, la propia tierra.


Os pongo muchas fotos de pinos y sabinas, pero, hay que saber que la mayor parte de TM es como este paisaje que ven delante.


Recordemos que a escasos metros de estos tragaderos está la Base de la Brif de Casa Prado de los Esquiladores, unos auténticos cracks estos bomberos forestales.

Aunque antes de ser la base de la Brif, fue la Casa del Forestal, como por ejemplo la familia de mi amigo Miguel Diez, que vivieron allí de niños, ya que su padre era el ingeniero hace unos 50 años.


6) POCILLO (X) Y LAGUNILLA DE PEDRO MARTÍN (dentro del término de Buenache, al norte): Dos lagunillas son las que se encuentran en este enclave. Un recorrido minucioso hace que no encuentre ni pozo ni fuente, ya que, en el mapa aparte de este nombre, también viene con el de Fuente Pinillo. Al principio pensé en que se había colmatado con el paso de los años, aunque también albergo la hipótesis que dicho pozo se encuentre debajo de una de esas dos lagunillas; asunto que podríamos comprobar si en lo más seco del año las lagunillas se desecaran.

        Esta lagunilla se encuentra donde marca el pozo de Pedro Martín o de Fuente Pinillo.


                                           ¡Qué bonitos los reflejos en la lagunillas!


Doy un par de vueltas a la laguna y no encuentro el pozo. ¿Puede ser esto el lugar donde estuvo el pozo, una vez que se colmatará de tierra? Esas rocas puestas como en circulo indican algo.....

             ¿O lo mismo esta, aquí debajo? y al hacer la lagunilla quedo oculto por el agua.


Otro rasgo de TM son las Tierras Colorás. En esta ocasión con los temporales de invierno trasmiten humedad. En el resto del año, todo lo contrario. Más adelante os hablo de este fenómeno.


7)  FUENTE (X) Y LAGUNILLA VILLAREJO (dentro del término de Buenache, al este): en la cabecera de la Rambla de los Charcos (afluente del Arroyo Bonilla), la lagunilla subsiste, pero de la fuente no hay rastro. Contemplo que sea un pozo y esté debajo de la lagunilla o que se colmatará y esté desaparecida. Aquí cerca, también formando otro ramal de la cabecera de dicha Rambla de los Charcos, los mapas marcan la Fuente del Tormo (X), fuente de la que descubrí los prácticamente desaparecidos restos de un caz para regar las distintas terrazas, pero la fuente ya se secó y colmató, y no existe.

        En busca de esa fuente paso por otro de los rasgos de TM, sus inmensos roquedales.


                                Donde se mimetizan muy bien viejas tinás de pastores.


En TM, como buena comarca serrana conquense, hay mucho arte para quien esté dispuesto a verlo.


 Una cosa extraña que me encontré. Una ruinas de lo que parecieron muchas construcciones.


Restos muy ocultos en la tierra, denotando cierta antiguedad. Por lo oculto de muchos de sus muros, esto no parece del último siglo.


Mi conjetura se dirige a una grupo o poblado de corrales (figura no muy usual) de siglos XVIII o del XIX.


O algo más antiguo, aunque esta opción no me convence, al no ser TM una zona idónea para asentamientos celtíberos. No hay agua, ni cerro o loma en alto.


                         Pero, misterios aparte, ya tengo delante lo que he venido a buscar.


                                                            La bonita lagunilla Villarejo.


No encuentro la Fuente Villarejo, pero en su lugar juego con los reflejos cielo/tierra/agua.

                                   Otra de esas lagunillas que bien merecen la excursión.


Y si fuera verano, cuando escribo estas líneas, con el calor del principio del verano, me hubiera bañado, como que me llamo Antonio.


                   Esta lagunilla crea el Barranco de los Charcos, afluente del Arroyo Bonilla.


                            Que en un momento dado se pone rocoso y agreste como él solo.


Aunque también bonito y sugerente, imaginándose uno cómo debe ser cuando el agua corra por aquí.

                              El arte de TM tiene obras que le dejan a uno boquiabierto.


De la cercana Fuente del Tormo que indica el mapa, solo encuentro estos restos de viejo caz a punto de desaparecer.


8) Las Tierras Coloradas  : Dejamos los pozos y lagunillas, para enseñaros un paraje muy singular. El suelo de Tierra Muerta mucha veces es una mezcla entre árido y desértico con tonos rojos, naciendo en él los piornos y matorrales, pero en ese enclave que vais a ver es donde más concentración de esta tierra rojiza se ve, asemejándose a un paraje lunar. Las fotos las hice en pleno mes de agosto, por lo que el paraje me llegó mucho, dándome cuenta que Tierra Muerta es un topónimo puesto con mucho ojo por los pocos autóctonos de esta comarca.

                                 Este monolito nos recibe al llegar andando a las Tierras Colorás.
                              

                           Esta especie de arena playera pero rojiza es la predominante.  

Muchas piedras minúsculas como de hierro pero rojizo. No estaría mal que un geólogo nos contara cómo se ha formado esto y qué mineral es exactamente.

Porque ya fuera de esta enorme extensión se ven los pinos, si no, parecería un paisaje de Marte.


Luego hay piedras de caliza como muy erosionadas y afiladas, recordándome a herramientas prehistóricas. ¡Ufff, cuánto enigma!

                                           Un lugar tremendamente bello y sugerente.

                   El tono de la arena va del rojizo al amarillento, pasando por un morado claro.

Ese círculo me pareció otra cosa rara, aunque luego me di cuenta que lo de alrededor suyo son rodadas de 4x4, que harán por aquí el cabra con el coche.

 Muy curioso ver como algún matorral o un enebro como el de la foto intenta sobrevivir aquí. Fíjense en las tonalidades moradas de la tierra de la parte superior izquierda.



Para finalizar, debo comentar que, cuando llevaba ya unas pocas excursiones para descubrir los pozos de TM, apareció la publicación (libro) del AE GET; para que nos entendamos un poco, la élite del espeleobuceo español, sobre los 50 años de exploraciones de la Cueva del Boquerón, desde los primeros intentos locales y su decisiva aportación hasta llegar a explorar los 5362 metros que se lleva hasta ahora. También está la exploración de la sima Acebreiros y demás simas, para ver si consiguen llegar hasta el final del sifón 3 a través de un conducto que conecte con esa galería.

El libro, sin saber de espeleobuceo, aunque si puesto un poco en términos de espeleología, me ha parecido una lectura apasionante, que recomiendo a cualquier amante de las cuevas y las simas. Si es duro ya imaginarse las peripecias que ha tenido allí dentro, piensen como ha sido la realidad.

Decir que su lectura me ha aportado nueva información desconocida para mí. Aunque los pozos y las lagunillas son una cosa, y las simas otra, sí es cierto que todo va un poco relacionado, sobre todo la parte norte de TM donde confluye el Boquerón, y, por ejemplo, todos esos tragaderos y la sima de Acebreiros, son en realidad aportes de agua que van a la Cueva del Boquerón, por lo que su lectura me ha servido para entender mejor esa parte de TM. 

Hay multitud de simas, algunas tan tremendas como la sima de las Grajas y muchas otras que alimentan el sistema hidrológico de la Cueva del Boquerón y en esa tarea están los espeleólogos para ver si descubren como entrar en dicho sistema desde otros puntos más alejados de la boca de la cueva. 

Debo darles las gracias agradecidamente, y recomendar la lectura del libro, a quien le guste este mundo.


                   En las librerías de Cuenca o en internet es posible la adquisición de este libro.

                      Hasta dentro de 2 semanas, con la 2ª parte de la entrada donde veremos, aparte de más pozos y lagunillas, otras cosas curiosas de TM.