domingo, 10 de febrero de 2019

BUENACHE, PALOMERA Y LOS PALANCARES CON NIEVE


A principios de febrero del 2019 no me he conseguido estrenar en nieve en la sierra de Cuenca. A un tiempo muy anticiclónico, con heladas y temperaturas muy bajas durante las noches y madrugadas, se le sumaba un alza de dichas temperaturas a mediodía fuera de lo normal con valores más primaverales que correspondientes a los meses invernales conquenses. Cambio climático dixit.

Eso y la fugacidad o poco empaque de las borrascas en nuestra zona ha hecho que si haya nieve pero que dure muy poco, y en caso de seguir, que lo haga a cotas muy altas. A esto hay que sumarle un percance sufrido por mí que ha hecho que no tenga aún una entrada de nieve actual en Cuenca por lo que voy a tirar de hemeroteca sin publicar aún y vamos a irnos al año pasado por estas fechas que tengo fotos de varios paseos por pueblos y parajes no lejos de la capital con todo nevado.




Esperemos que lo que queda de invierno y la primavera (como nos sucedió el año pasado) nos traiga a la sierra de Cuenca y a cualquier altitud no una sino dos o más nevadas generosas que harán que nos metamos en la primavera de cara al verano con el déficit hídrico más atenuado. 


       Maru nos va a llevar de paseo por estos pueblos nevados de los alrededores de Cuenca.


                            En este caso, el bonito pueblo de Buenache de la Sierra.


                     Donde el invierno y la nieve le dan un aspecto de cuento de navidad.


Desde aquí arriba y con un poco de zoom, podemos ver abajo como está el valle del Arroyo Bonilla.


Dejamos el coche arriba, y bajamos al pueblo andando. Hay que intentar evitar lo más posible la operación nieve+hielo+carretera. ¡¡Ya os lo digo yo!!


Las entradas a las casas están intactas. Como se nota la poca gente que vive en Buenache en invierno.


                          


                             La entrada trasera al Museo de los Zoolitos está de esta guisa.


Si apuntamos al fondo del valle del Arroyo Bonilla veremos los robles y demás árboles que están de postal.


      Y un poco más allá, la muela que separa el valle de Buenache del valle de Valdecabras.


 Vamos a Palomera pero antes paramos un momento en la hoz del Huécar al poco de pasar la Cueva del Fraile.


              La Hoz es un sitio inagotable donde fijarse en mil cosas, sea la estación que sea.


       Por ejemplo, los cientos de formas que hace la erosión en las rocas, esta vez nevadas.


Estamos ya en Palomera donde recorreremos un tramo de la Hoz del Huécar en su tramo alto.


             Las paredes de que van conformando la hoz se torna espectaculares con nieve.


 Por supuesto, vamos abrigados hasta arriba, ya que las temperaturas ese día no llegaron a sobrepasar los 0º, cosa que hace que no haya que preocuparse por si desaparece la nieve, como está pasando estos últimos años con mucha frecuencia.


Nos vamos acercando a un sitio que siempre es una gozada estar.

La Chorrera de Palomera, que a tenor de la foto, no la cogimos en su estado álgido.

Aunque el suelo nos dice que ha llegado a tener muchas más estalactitas de hielo colgando del techo.

La Chorrera de Palomera la forman un aporte de agua (manantial que cae de arriba) y esta fuente que está en un lateral.

El agua de la fuente viene a caer pegada por la roca hasta donde está Maru, y allí se congela junto con la que cae de arriba.

Vean la Chorrera unos años atrás, que la cogí maravillosa.

Aquí podéis ver el tremendo  tamaño de las estalactitas como lanzas de caballero medieval.

Y en esta fijaros como esta el suelo, tanto por el agua que cayó de arriba, como por el que viene de la fuente.

Seguimos avanzando, viendo como las Nogueras están de postal con la nieve.

La belleza de los rincones nevados no decae en ningún momento.

Incluso los chopos, tan desnudos e incoloros en invierno, trasmiten una elegancia fría y blanca.

Cogemos algo de altura, y al mirar el otro lado de la Hoz, vemos ese mirador en lo alto de la roca.

Toca volver a Palomera que aún tenemos que ver algún sitio más.




¡¡Como debe estar el agua del Huécar!!

Visiones del pueblo en invierno I

Visiones del pueblo en invierno II

El tamaño del viejo puente de Palomera que se construyó muchos años antes nos habla del fuerte caudal que debía llevar el río antiguamente.

Pedir disculpas por la calidad de esta serie de fotos de Palomera, en las que una gota de nieve o agua me cayó en el objetivo, provocando la humedad en medio de la pantalla y no me di cuenta hasta que las descargué en casa. De hecho, este fue uno de los motivos por las que el año pasado no quise publicarlas, pero bueno, al final van en este bloque de fotos nevadas de varios sitios para paliar la falta de fotos de nieve que tenemos este recién empezado 2019.

Ahora nos volvemos a Cuenca, pues el siguiente sitio que os quiero enseñar es el paraje de los Palancares, en dirección Cañete. En esta ocasión iré solo, y con cuidado pues me acerqué a la hora de comer, nada más salir del trabajo, y digo tener cuidado pues la meteo daba temporal de nieve otra vez a media tarde por lo que debiera estar presto a irme de allí cuando se empezara a estropear el día.




Pasando por Cuenca me surge la ocasión de captar esta vista con la Torre de Mangana y el Sagrado Corazón de Jesús.


                                               Y el símbolo de Cuenca cubierto de nieve.


                    Me entra alivio al ver que llegando a Palancares ha pasado el quitanieves.


                         Hacemos una parada en el área recreativa de la Fuente del Rollo.


        Llama la atención como las ovejas van buscando un suelo no tan frío como el nevado.



                                        Nos acercamos a ver la Balsa que allí se forma.


           Que así con ese decorado y este día tan invernal está de una belleza cautivadora.


                                                             El pinar está de cuento.


                                     Y la carretera, por ahora transitable, también.


El Campamento juvenil de los Palancares, donde muchas generaciones de conquenses hemos pasado por él, se encuentra así.


Un poco después del Campamento me encuentro la carretera donde ya no se ve el asfalto. Pensaba llegar a las Torcas pero voy a dar media vuelta y dejaré el coche para darme una vuelta por las zonas aledañas al campamento.



                                    Dejaremos la carretera para meternos en el pinar.


             La verdad que el paquetón de nieve que hay en Palancares es para disfrutarlo.


Vamos avanzando por un lateral mientras abajo dejamos el barranco de la Fuente del Rollo y por donde va la carretera. Arriba se ve lo que se conoce como el Pico del Rollo.


     El cielo azul y el sol que estaba presente en muchos ratos no hacia presagiar nada malo.


  Avanzamos cómodamente gracias a este carril, si no, nos sería más costoso el avance, viendo la cantidad de nieve caída.


                     Vista bien chula del Merendero de la Fuente del Royo desde arriba.


Este cordal montañoso de la Sierra de Palancares marca muy claro el límite físico entre lo que es más agreste de lo que se intuye al fondo, cuando ya acaba el barranco.


  Le damos al zoom para ver al fondo la llanura del río Moscas a paso por los pueblecitos de Mohorte y La Melgosa.


También tengo ahí enfrente el Cerrito del Castellón al que no me hubiera importado subir de haber dispuesto de más tiempo.


Y cumpliéndose con total fidelidad el pronóstico del tiempo, en cuestión de minutos, el cielo se encapotó, empezó a soplar una ventisca fría y a caer copos gordos de nieve.


                                                Era cuestión de irse de allí cagando leches.

                                                 Esto ha sido todo. ¡¡Hasta la próxima!!