domingo, 19 de enero de 2020

LA CASCADA DEL CAMPILLO Y LA SURGENCIA DE BOCANEGRA -ALTO TAJO-


Las características de la Serranía de Cuenca y del Alto Tajo, en cuanto a sierras porosas y calizas y cubierta de valles fluviales, tanto de ríos como de importantes arroyos e infinidad de muelas, ha hecho que, cuando en los inviernos o principios de la primavera, las continuadas lluvias y el deshielo de las cada vez más infrecuentes nevadas lleguen a un punto de colmar el suelo y los acuíferos, estos revienten y la sierra se llene de manantiales, también conocidos como surgencias, al ser de carácter más estacionario y temporal que un manantial propiamente dicho.

En el blog os tengo enseñado un buen catálogo de surgencias y reventones que salen en la Serranía de Cuenca pero en esta entrada vamos a pasar el límite provincial por unos pocos kilómetros y entraremos en la vecina Guadalajara para ver surgencias del Alto Tajo, concretamente la Cascada del Campillo (foto inferior) en Zaorejas, y el Sumidero de Bocanegra en Poveda de la Sierra.



Voy a poneros fotos de varias veces para que se pueda ver como son los parajes en distintas ocasiones, con mucha agua y con menos. Vamos a empezar con la Surgencia o Sumidero de Bocanegra, en Poveda de la Sierra, amanadero de agua a pocos metros del límite con Cuenca.


Nada más pasar el término conquense de Cueva del Hierro, la carretera se mete en el guadalajareño barranco del Arroyo de la Hoz.


                    Arroyo que ya trae agua de su cabecera unas decenas de metros arriba.


                        No es difícil encontrarla pues espumosa se presenta.


                         Por el ruido que hace también la ubicaremos rápidamente.


                Pero que cosa más bonita!! Ahí se ve como vuelca el agua al Arroyo de la Hoz.


Por la estrecha boca negra (me encanta el topónimo) que sale el agua, da comienzo una sima cueva que ya ha sido explorada por espeleólogos. VER AQUÍ


                             


                  Un poco más abajo aparece un anticlinal puesto encima del cauce del arroyo.

Luego nos iremos al Tajo más río abajo, en el término de Zaorejas para ver un manantial o nacimiento de arroyo, el de la Fuentecilla a la Cañada. Podrán comprobar que ese topónimo de Fuentecilla crea asombro, pues cuando las lluvias han sido fuertes, lo que mana de ese rincón es un río hecho y derecho, aunque el resto del año pues llevará menos caudal. Aprovechando esas aguas tan limpias, se construyó una piscifactoría hace muchos años.
Pero lo que de verdad queremos ver el cómo ese arroyo/río vuelca sus aguas en el Tajo, y esto lo digo porque lo hace a través de una absoluta maravilla, que es la Cascada del Campillo, que crea, según los paneles allí puestos, el 2º edificio tobáceo más grande de Europa. He estado varias veces por allí y nunca había visto la cascada con agua por lo que verán fotos de varias épocas. Un poco antes de llegar al Puente de San Pedro, viniendo de Zaorejas, a mano izquierda tendremos la pista que nos lleva a la picisfactoria.


Antes de todo, vemos las viejas casas del Campillo metidas aprovechando los huecos de las tobas del lugar.



Estamos en termino de Zaorejas, y al bajar al Tajo, nos desviamos para ver que por aquí aparece un buen curso de agua.



         Cogemos un precioso carril en modo invernal para ver de donde viene esa agua.




                         Debajo de esos paredones está el manantial que ando buscando.



Llegamos al punto donde mana el agua, y se ven la construcción que desvía parte a la piscifactoría.


Ver como burbujea el agua, manando a toda leche, es un espectáculo serrano.
          







Mismo lugar en otra época del año, mas escasa de agua, donde vemos que el manantial sigue estando pero con mucha menos agua.




                     Acompañemos al Arroyo de la Fuentecilla a la Cañada en su discurrir.



Las palabras arroyo y fuentecilla se quedan un poco desfasadas para describir la cantidad de agua que baja por aquí.



Intento ver todos los meandros y saltos que hace el curso fluvial. Comentar que por aquí viene el GR-113, del Camino Natural del Tajo.





Desde aquí tenemos una vista lateral del Castillo de Alpetea, donde parece que hubo un castro celtíbero, y también restos de trincheras de la Guerra Civil.





Como no, aparecen restos de molinos de agua para aprovechar esta agua antes de volcar al Tajo.





   Y poco después del molino nos aparece abajo el Tajo con el agua completamente chocolate.





Ahí abajo se ve perfectamente la pequeña presa del Campillo que represa como puede las caudalosas aguas del Tajo.





                       Vista del pequeño embalse del Campillo en otra época del año.





Si nos fijamos bien, al otro lado del río, en la pared se intuye esa chulada de senda que deberemos coger después.





                                                              Nos ponemos a pie de río.




                Cruzamos la pasarela de la presa que vemos que el agua la sobrepasa.


                                                Ancho del pequeño embalse del Campillo.




                                                Como cambia el asunto unos meses antes.




                                      Hacia el otro lado el espectáculo es grandioso.




      Aquello tenía algo de hipnótico y me quedaba embobado mirando ese fluir de las aguas.




                                Al pasar al otro lado, buscamos el principio de la senda.




                                           Esa senda que como digo es espectacular.




           Tras llevar un rato avanzando por ella, un cola espumosa y blanca nos sale al fondo.


                                      Aunque antes miramos parte del edificio tobáceo.



                      Y nos fijamos en los detalles del mismo con el fondo de chocolate.



              Comparándolo con el mismo en otra época en que la vegetación crece en él.




      En un vistazo hacia atrás vemos el pantano con la presa y el cañón del Tajo al fondo.




                      Pero vamos hacia la cascada que es lo que capta nuestra atención.




                                           ¡¡Lectores, que maravilla de cascadón!!


         Nos ponemos enfrente de la cascada que puede tener cerca de 25/30 metros de alta.




                                     La cascada seca en otra época del año.




                     Al fondo a la derecha se ve donde estaría el nacimiento de este río.




Nos despedimos de la cascada con esta panorámica donde podemos ver que poco ocupa la misma en el gran tamaño del edificio tobáceo.




Al volver vemos el canal que desvía parte del agua del Tajo para la pequeña central, antiguo Molino de la Herrería.

Hasta aquí sería lo del Campillo pero como estamos a apenas 200 metros del célebre Puente de San Pedro, donde debajo hay uno de los  baños más conocidos y masificados del Tajo, vamos a acercarnos a ver como va de agua, comprobando una cosa curiosa.
 
Justo debajo del puente viene a echarle sus aguas al Tajo, el río Gallo. Ya he contado alguna vez que, sobre todo en época veraniega, cuando caen fuertes tormentas en toda esta extensa comarca de Molina de Aragón, el río Gallo suele llegar con fuerte removimiento de aguas, trayendo color chocolate que al fusionarse con las verdes del Tajo, hace que el Tajo coja color turbio el resto de trayecto descendente. Aunque en este caso, va o ocurrir lo contrario, el Tajo baja completamente chocolate de las fuertes lluvias y el Gallo lo hace con su color característico (más o menos); es de imaginar que por la zona de Molina haya llovido menos.

Un seguidor de Magia Serrana, -Limentres Alto Tajo- amigo del grupo de facebook de Peralejos de las Truchas, me comenta una cosa que no había caído y que tiene todo el aspecto de ser así; y es que ese color tan lechoso de las aguas del Tajo, es debido a las escorrentías que arrastran las minas de Caolín de Poveda de la Sierra y Peñalén, pueblos del Alto Tajo que hay antes de llegar a este punto de la cascada del Campillo. Gracias por el dato.

            Esta es la zona de baño del Puente San Pedro que no hay quien la reconozca.


El Tajo ocupa todo el ancho del enorme puente. Vamos al Gallo que estaría al otro lado a la derecha.


      Cruzamos al otro lado  y acercamos al río Gallo que lo tenemos verde y a la derecha....


Tenemos la fusión de las aguas del Gallo en el Tajo, donde rápidamente son reconvertidas en chocolate con leche.


Y nos vamos a despedir con el discurrir del Tajo por su valle en este gran día invernal de agua y humedad.


     Comparándolo con otra época del año, como ha sido la tónica general en esta entrada.

Solo me queda imitar al líquido elemento que llevo viendo discurrir todo el día, y hacer que fluya otro líquido elemento en este caso por mi sediento gaznate en los bares de los pueblos del Recuenco y Priego, de regreso ya a Cuenca.

Hasta la próxima!