martes, 21 de septiembre de 2010

5º SUSURRO POÉTICO

                                         SUEÑO DE MAR

Se ve que de pequeño tuve que soñar que un inmenso mar entraba por mi habitación.
Poco tiempo después, mis padres, en un alarde de originalidad para aquellos años,
pusieron una lámina en la puerta interior de mi  habitación,
donde ese inmenso mar entraba por un marco de una puerta que a su vez era el marco de mi puerta.
En la lejanía se atisbaba un enorme trasatlántico llegando raudo hacia mi habitación, hacia mí.

Durante el día, me solía quedar absorto mirando la lámina mientras pasaba las horas estudiando o haciendo que estudiaba.
Durante la noche intuía ese mar y ese trasatlántico irrumpiendo en mi habitación.
Llegaba el sueño y muchas veces oteaba desde mi cama como el agua iba llenando los rincones de mi cuarto y me solía despertar cuando empezaba a ver llegar el trasatlántico, lleno de anémonas, conchas y algas.

Tengo bastante claro por qué en años posteriores cuando contemplo el mar, me viene a la cabeza la salada lámina de la puerta de mis primeros y felices veinte años.
También tengo claro que aquellos sueños infantes tenían el aroma de la aventura y la inconsciencia, preludio de la tragedia inminente que suele llevar el dibujo de la lámina hacia su normal desenlace.
Lo que no tengo tan claro, ya como adulto adulterado, es el porqué de ese agua entrando en mi habitación y que diantres representa ese enorme barco.

Solo sé, que cuando miro al mar, veo a ese niño, invencible y aventurero.
Y también sé que cuando algo me duele o me supera, me queda refugiarme en mi infancia, en ese cuarto,
con ese niño ansioso y expectante de ver el mar entrar en su habitación.

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