viernes, 27 de mayo de 2011

DE COMILONA EN EL CAMPO (VENTA DE JUAN ROMERO)

En mi caso, el amor al campo, mi tendencia al monte, viene desde la más tierna infancia. Los primeros y mas gratos recuerdos campestres vienen de las salidas con la familia a pasar el día al campo, sea a bañarse, sea solo a comer y pasear. No sería justo una Magia Serrana sin una entrada dedicada a la faceta más gustosa, más lúdica, en definitiva, la más querida de las muchas que atesora la naturaleza. Todo empezaba en un corrillo de ávidos y alegres niños alrededor de una enorme sartén de huevos fritos recién hechos por mi madre en la lumbre; lo demás, era un precioso día que no querías que acabara.



Llegamos al sitio donde vamos a pasar el día, en este caso, el bonito merendero del Molino de Juan Romero, en la carretera que va de Uña a Huélamo.




    Se aprovecha la mañana para hacer una bonita ruta por los alrededores y así además, hacer apetito.




La ruta la hicimos remontando el barranco del Rodenillo, bonito arroyete que va a echar sus aguas al arroyo de los Bañaderos (arroyo más grande que ya pondré en otra entrada), que a su vez echa sus aguas al gran Júcar, muy cerca del merendero donde estamos.



Todos estos arroyos nacen debajo de la impresionante Sierra de Valdemeca, que veremos más adelante con  detenimiento. La ruta no la podemos alargar mucho más, pues dejamos a los chicos al cuidado de los abuelos, aparte que el hambre empieza a apretar duro. Es hora de volver.




Vayamos a los fogones: aquí esta mi madre, ayudada por la pinche Maru, en la tarea de preparar las sabrosas viandas.




Después de la ruta andando, el apetito ha hecho acto de aparición, por lo que la simple contemplación de esas tajadas de tocino y esos chorizos y morcillas a la lumbre provocan un especie de erupción que va desde el estomago hasta la boca, segregando todo tipo de fluidos.




Y por fin llega el plato estrella, la sartén de huevos fritos en el aceite de freír las tajadas de tocino. Posiblemente, mi mayor placer gastronómico.




Esta imagen se mantiene nítida en mi cabeza, 30 años antes y sé que me acompañará por siempre. Quien me conozca un poco, se imaginará que la mejor posición para atacar los huevos por entonces era la mía. En la foto vemos a Nacho y sus primos (mis sobrinos) dando buena cuenta de los huevos.




     Otra foto: los mayores arreándole a los huevos, la carnes, los quesos y embutidos, croquetas, ensaladas y mojetes varios.




Y terminada el rico festín, uno no puede más que arrastrarse al primer árbol que ve en busca de su sombra. La siesta campestre es otro de los clásicos que no puede faltar.




Mientras los mayores descansan, los chavales, poco dados a la siesta, juegan, exploran y curiosean....




Aquí vemos otra vista del merendero, con las barbacoas a la izquierda y la fuente con su estanque, que también va a echar sus aguas al Júcar.




Estaba tan verde y tan bonito el Merendero del Molino de Juan Romero, que parecía que un jardinero nos había preparado el césped para la ocasión. Recuerden que la prohibición de hacer fuego empieza desde el 1 de Junio hasta el 30 de Septiembre, por lo que esta barbacoa y todas las demás estarán precintadas durante todo este tiempo.

4 comentarios:

  1. Qué recuerdos Toni!!. Madre mía la sartén de huevos fritos que huevos tiene!!!...Donde esté esa sartén que se quite la mayor de las delicatessen preparadas por cualquier restaurante de la guía Michelín. Qué recuerdo, como digo.

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  2. vi una foto hace tiempo por casa de mis padres, que sales al lao mio en un corro de primos y hermnaos todos crios, zampando esas sartenacas....
    Toni.

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  3. La de veces que hemos comido ahí en familia. Claro que mi padre era de Beamud, echo de menos el nombre del pueblo. Mis hermanos y yo hemos trillado en su jefa, olido el aroma a harina recién molida, hemos cogida cangrejos de los verdes, de los de verdad, que, una vez capados, iban derechos a la paella. Y refrescábamos las sandías en el manantial que brota allí mismo...
    Recuerdos de un sesentón.

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    1. Hola Jesús.

      Bonitos recuerdos de un paraje maravilloso. La próxima vez hablaré de Beamud, claro que sí. Lo que va tocando es una entrada ya por dentro del termino de Beamud.

      Un saludo.

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