domingo, 21 de agosto de 2011

44º SUSURRO POÉTICO

Hubo un tiempo
en que tú y yo ya nos queríamos,
tu complicidad y mi deseo
cruzaban veloces épocas y modas.

La hiedra de tus besos
y el musgo de mis caricias
crecían verdes y recias,
y las feraces ruinas de nuestro amor
se convirtieron en un fastuoso palacio.

Y al desenterrar ese yacimiento
se encontraron esquirlas de nuestro amor,
el carbono 14 atestiguó nuestra pasión,
la ancestral líbido.

Como puntas de flecha de aquel odio
que nos quebró,
vestigios de una gran civilización,
asentada en abrazos infinitos,
columnas de sexo dórico y jónico
y torrentes de rojo vino corintio.

Y aciago tiempo después,
en un museo impersonal,
nuestro amor era objeto de visitas.

Tras un grueso cristal
y previo canón económico,
satisfacíamos la curiosidad de la gente,
y sus interminables cuchicheos
se oían en la lejanía.

Y veíamos como nuestra historia se repetía,
indistintamente,
aquí y allá,
antes, ahora y después,
nunca, siempre y jamás.

Hoy todavía.

2 comentarios:

  1. Patxi el benicense22 de agosto de 2011, 5:37

    La Historia de Dos, el recuerdo de un haber sido, los estereotipos de cada uno de nosotros, no son sino espejos del deseo, reflejos del haber vivido.
    Que narices yo he estado en ese impersonal museo.
    ¿NO?
    Que bonito

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  2. gracias Patxi. Veo yo cierto grado de afinidad mental entre los dos. Me gusta como desgranas mis escritos.....
    Un abrazo, grandullón.
    Toni.

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