domingo, 16 de junio de 2013

PAISAJES DEL CABRIEL (1ª Parte) Por tierras de Boniches


Los que seguís este blog con frecuencia, sabréis que tengo cierta preferencia por el río Cabriel, vertebrador inmemorial de toda la Serranía baja y la Manchuela.
Mi primera relación con este río, curiosamente fue gastronómica, ya que en mi casa cuando yo era niño, hubo un tiempo que casi todas las noches se cenaba truchas, recién cogidas por mi padre que llegaba de pescar un poco antes de la cena, para acabar en la sartén u horno de mi casa. Creo recordar que alguno de mis hermanos llegó a aborrecerlas. A mi me gustaban con un loncha de beicón o jamón en su interior, pero había muchas veces que nos traía unas muy hermosas con puntitos rojos, que él nos decía que eran las mejores y que eran de otro río llamado Cabriel, y a decir verdad, aquellas estaban realmente ricas, y no necesitaban de bacón y aderezos varios para su degustación.

Con estas entradas de paisajes del Cabriel voy a inaugurar un recorrido por sus vírgenes riberas, por las riberas del río de su calibre más limpio de toda Europa Occidental y uno de los que más de toda Europa.
Sirva como homenaje a aquel incesante pescador que huía de la ciudad para perderse por estos paisajes, y traernos la cena bien rica y fresca.



                  Nos vamos a ir al precioso término de Boniches, en la Serranía Baja de Cuenca.




El paraje es conocido como Pozo Redondo en el que el Cabriel, tras unos bruscos meandros crea un istmo de gran belleza. Por las flechas indico por donde va el río, que no es fácil verlo.




   Desde otra posición, y con el zoom, ya lo podemos ver como baja, casi siempre cargado de agua.




                                  La geología y el Cabriel van de la mano por todo este tramo.




Hay que tener cuidado de andar por esta ruta, ya que no hay senda ninguna, aparte que hay que luchar contra la exuberante vegetación.




                        Cuando ya estamos cerca del río, la exuberancia toma protagonismo.




                    El mes de Junio es ideal para subir a la sierra y ver los helechos ya verdes.




               Hasta que nos asomamos al mismo borde del río, que vemos que crea un islote.




                            Un asomón al Cabriel para ver gustosamente como baja de bien.




                                Un enorme Sauce vigila el paso del río desde el islote.




A partir de ahora, y en pos de dejaros disfrutar de todas las gamas posibles del verde y la exuberancia fluvial como belleza, no pondré comentarios.





























Es imposible seguir por la ribera del río, lo que no hace subir por una empinada y algo peligrosa ladera.




Durante esta ruta me cayeron tres tormentas, pero lo que empecé a maldecir fue la salida del sol, ya que se engulle todos lo verdes y me jorobaría las fotos que me estaban saliendo.




      En esta parte el río se encajona y se mete en un desfiladero y nosotros tenemos que ir por arriba.



Echando un vistazo atrás, podemos ver por la hilera de chopos, álamos y sauces por donde va el río antes de encajonarse.









                                               Esta parte del río es altamente inaccesible.




                     Aquí las paredes por donde debajo va el río, son totalmente verticales.




                                      Cuando se abre el desfiladero, volvemos a bajar al río.




                                                 Hermosos canchales nos salen al paso.














Aquí vemos que el río se va por ese desfiladero conocido como los Ceñajos, ya en termino de Pajaroncillo.




               Cuando se nubla otra vez y se va el sol, es hora de seguir captando los verdes.




                                    El río, y detrás se intuye una cueva bastante grande.




Mi alma de espeleólogo estaba alborotada, pero es imposible llegar a la cueva, a no ser que vayas en barca y te pares en ese lado del río, que baja con mucha fuerza, aparte que esta encajonado y en ese lado hay una pared de unos 150 metros de altitud.




                                              A ver quien es el listo que cruza el río a nado..




La cueva estaría al pie de esa pared vertical.
 
 
 







            Cuando coges un poco de altura te das cuenta de la jungla serrana en la que estas metido.




En ese vergel contalibize pinos, quejigos, encinas, sabinas, avellanos, sauces, álamos, chopos, etc, aparte de muy extensa y variada vegetación de ribera y arbustiva.




              Toca volvernos, por el único y mismo camino que hemos elegido para la ida.



Y con esta foto me despido, y os emplazo para la 2ª entrada de paisajes del Cabriel donde veremos sus riberas en el termino municipal de otro pueblo de la Serranía Baja.

4 comentarios:

  1. Toni precioso.Eres un artista.


    Olivares.

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  2. Gracias Oli. Un placer tenerte por aquí.

    Un abrazo.

    Toni.

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  3. Llevo algún tiempo siguiendo el blog. Soy también un apasionado de los mismos tesoros que tú. Creo que estos parajes no tienen parangón en el mundo y, gracias a Dios, están poco visitados. Un abrazo, te seguiré leyendo.

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  4. Gracias. Es grato saber de más que comparter esta pasión por esta tierra, por estos parajes. Y si, lo que hace que esten poco másificados es lo que hace que sean realmente mágicos. Doy a conocer esta tierra, para amarla y cuidarla, pero con cuidado, de que no llegue a manos de desaprensivos y miserables.

    Saludos.

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