domingo, 14 de febrero de 2016

EL PICO MOSTALLAR (1934 metros) - Senderismo por España-




Como amantes de la montaña y la naturaleza, teníamos una espina clavada con lo de no conocer la provincia de León y sus montañas. 
Aunque nos coge algo lejos, si es cierto que habíamos estado en las adyacentes provincias de Orense, Zamora o Asturias y no en León, por lo que ya era hora de subsanar esta anomalía.


Aprovechando un puente largo nos fuimos cinco días Maru y yo solitos. Dejando la parte de Picos de Europa y la que linda con Zamora para otra ocasión, en esta excursión queríamos conocer la mina romana de las Medulas, la comarca de Babia y la comarca de los Ancares Leoneses.


Las tres rutas que hicimos pasaran por el blog en las próximas entregas de Senderismo por España. Vamos a empezar con la más exigente de las tres, que fue la subimos al Pico Mostallar en la comarca de los Ancares, donde conocimos esta bella y montañosa región leonesa que linda con la provincia de Lugo.
Montañas y mucha agua.....¿Qué más se puede pedir? 



La ruta la vamos a comenza en el bello pueblo de Burbia, de esos solitarios y enclavados en un valle donde la carretera de asfalto acaba allí. Como vemos el terreno algo embarrando, dejamos el coche allí, aunque al poco de andar, por detras nuestro viene un 4x4 con unos simpaticos y dichacheros leoneses que se ofrecen a llevarnos unos tres kilómetros antes de separarnos. Ellos tambien van a subir al Mostallar, pero en sentido contrario al nuestro, por lo que en algun momento de la ruta nos volveremos a encontrar.

 Comenzamos a andar. Digamos que la ruta trata de subir por un valle barranco y bajar por otro, siendo circular.


  Tirando de zoom podemos ver al final arriba donde queremos llegar. Aquello sería el collado, ya que luego habría que subir a la izquierda para llegar al Mostallar.


         Vamos remontando el valle del río Burbia al que le entran multitud de arroyos. 


                       Por estas tierras norteñas se fabrican las casas que da gusto.


 Por aquí pensabamos que aquello era el Mostallar, pero luego más tarde comprobamos que era la Peña de los Bodegois, un puntal rocoso que forma parte de la misma cuerda que el Mostallar pero de más baja altitud.




Aunque debajo nuestro  a nuestra izquierda tenemos unas buenas paredes que conforman el valle, donde el robledal da un toque montañes que hacía que me pellizcara aún sin creerme donde estaba.



Debo primero aclarar que por algun misterio de conexión cerebral remoto,  el nombre de Pico Mostallar a mí no me salía. Siempre decía Pico Mostachal y cuando me pongo así, mejor no intentar cambiarlo. Lo curioso es que cuando nos cruzamos con gente arriba en la montaña, también decia Mostachal y alguno me miraba raro.
Por lo demas, la primera parte por el Valle del Burbia, muy de cuento y suavecito, aunque sabíamos que aquello se tenía que empinar de lo lindo.
La subida tenía dos partes: la 1ª por una senda empinada que zigzagueaba por medio del robledal con un sol de otoño muy placentero, y la 2ª que comienza cuando se acaba el bosque y se llega a una especie de poblado abandonado. Aquello siempre está a la sombra por lo que todo esta helado y la alta montaña es la protagonista.


                                              Comienza la subida por el robledal.


  Que aunque es un bosque joven, siempre tiene algun ejemplar de los de pararse y rendirle pleitesía.


 Aquí ya hemos llegado a la 2ª parte de la subida, donde tenemos que abrigarnos rapidamente pues el sol oculto se nota ipso facto.


 Habiendo allí restos de chozos y cabañas. ¿Pero quien demonios viviría en un sitio donde el sol no calienta casi nunca?


                                                           Vamos a ver  uno por dentro.


 jejeje, a todo comfort. Le digo a Maru que si funcionará la estufa nos podíamos quedar a dormir allí. Me miró con cara rara y me mandó al carajo mientras decia que nos fueramos de allí, ya que se nos estaban quedando las manos y la cara congelada.

                               Lo que si esta claro que estamos ya en la alta montaña.


 Mucha magia serrana se respiraba allí en este final del anfiteatro montañoso donde se asentaba el poblado.


 Estábamos en la parte más delicada y exigente de la ruta por todo estaba helado y el cuidado que debiamos poner en estas interminables pedreras era extremo.


 Echamos un vistazo atras para ver lo que llevamos subido.  Ahí abajo en primer término estaría el poblado de antes, y detrás de eso se intuye el vacío de donde venimos.



                                      Por aquí vemos estos animales que parecen rebecos.


 También una vista de la otra pared que conforma el valle del río Burbia y que no había sacado.


 En estos últimos cientos de metros veía que Maru tiraba hacia arriba como un rebeco sin cabeza. Su cara total nos dice lo que iba buscando: el bendito sol que nos reactivara.


 Estamos en los últimos metros y ya puedo volver a hacer fotos sin sufrir por mis dedos agarrotados.


                            Y  aquí esta nuestro primer objetivo: el collado del Mostachal.


 Un vistazo atras a esa hermosura del valle del Burbia con su sombra sempiterna. Como véis tenemos algunos retazos de nieve muy esparcida. Estamos a 1699 metros de altitud.


 Hay que decir que aquí está el limite entre Castilla-Leon y Galicia (León/Lugo). De hecho nos encontramos con unos gallegos que también subian al Mostachal. Viendo el paisaje, la subida por la parte gallega era mucho menos dura y más accesible que por la parte leonesa.


        Pero aún nos queda la subida a la montaña por un sendero que va pegado a la valla. Un poco más adelante, empezamos a oír: -Venga, esos de Cuenca, que ya os falta poco, ánimo! Nuestros dicharacheros amigos leoneses que ya bajaban, y que no paraban de hablar. ¡¡La hostia, que buena gente se encuentra uno en la montaña!!


 Esta es la parte de los Ancares de Lugo, de formas y relieves más suaves que los Ancares Leoneses.


 Cuando estamos ya casi arriba, vemos un puntal mirador que solo pensar en las vistas que tendrá, me da un mareillo.


 Vamos por partes: 1º lo que tenemos delante, ese tremendo espinazo que conforma el Mostachal. Esta clara la ruta, ¿no? Hemos subido por el valle de la izquierda y bajaremos por el de la derecha.


                                             Y allí abajo tenemos el pueblo de Burbia.


 Al fondo del todo tenemos la gran llanura donde está Ponferrada (y su característica Central Térmica) entre nieblas. De hecho, nosotros porque nos levantabamos pronto y nos ibamos a la montaña, pero los tres días que dormimos en Ponferrada, estuvo en nieblas todo el santo día. Se dice fácil, pero debe ser duro para los que se quedan allí todo el día.


 A nuestra izquierda en dirección norte tenemos la Peña Longa (1881 metros). A la izquierda de la foto se aprecia el collado del Mostachal, donde llegamos nosotros despues de subir el valle del Burbia.


 Siguiendo las agujas del reloj, la siguiente montaña en esa dirección sería la Cuíña (1992 metros)


                                Pinchen la imagen para ver mejor la panorámica.


 Pero aunque ya hemos oteado buenas vistas, el verdadero punto donde se alza el Mostachal es allí.


 Ole, coronando los 1934 metros del Mostachal. Bueno yo creo que al estar en la cima debo decirlo bien por una vez: los 1934 del Mostallar. ¡Conseguido! Aunque no es un dos mil por poco, lo agreste y vertical de esta montaña, lo hacen parecer de más altura y de reminiscencia pirenaica.


 Desde aquí en dirección noroeste podemos ver asomar el Pico Miravalles (1966 metros), al que queríamos subir al día siguiente, pero el fuerte viento que nos encontramos, hizo que desistieramos de ese plan. La verdad que encontramos un fuerte contraste entre la parte de los Ancares gallegos mas suaves y menos agreste, y la parte leonesa mucho más montañosa.


        No he presentado todavía el valle del arroyo de Vilouso, por el que vamos a bajar.


Comienza la vuelta; al poco de ir descendiendo, tenemos otro punto crítico de la ruta, ya que hay que pasar detrás de una cresta rocosa que al estar siempre a la sombra, hace que la senda esté congelada. Aunque la ladera no es vertical, hay que ir con el culo preparado para echarse al suelo en caso de resbalón. Huelga decir que fue el unico momento que Maru se me puso pelín nerviosa, pero al final como solo fueron unos 100 metros lo pasamos sin problema. 
Luego toca subir a otra montaña de este gran cordal montañoso que en todo momento marca el límite entre Lugo y León. Es el Pico de Lagos; una vez arriba lo descenderemos hasta ponernos en el siguiente collado, ya que ahí es donde tenemos que dejar este cordal y empezar a descender por el valle del arroyo de Vilouso. Nos toparemos con un precioso lago que da nombre al Pico que tiene encima, donde volveremos a hacer a comer otro pinchito, ya dispuestos a bajar del tirón hasta Burbia. 

 Nuestra ruta de bajada va por el cordal que véis, y el primer pico es el Pico de Lagos que coronaremos y luego bajaremos al siguiente collado que veis donde se aprecia un punto azul. Allí se dejaría el cordal para empezar a bajar a la izquierda.

            Aprovecho para captar a mi montañera number one con la parte lucense de fondo.



                                                       Y con la parte leonesa también.



 Este el el paso crítico que digo, ya que la única manera de pasar es por el lado gallego, el de la derecha, que al estar a la sombra permanente, está todo helado.


          Por aquí hay que andar con cuidado, que del lado leonés hay una buena caída.


 Del lado lucense, abajo en el valle, se ven estas charlas lagunillas que me imagino que se van creando con el deshielo de la nieve.


 Una vez pasado el tramo de la cresta, avanzamos por este collado hasta que comenzamos a subir al Pico de Lagos.


 Dejando atras esa hermosura que es Pico Mostachal. Una foto parecida a esta encabeza la entrada.


                      Aquí estamos en lo alto del Pico de Lagos con sus 1866 metros.


 Ahora debemos bajar a ese collado y torcer hacia la izquierda. La montaña que tenemos delante es el Corno Maldito con sus 1859 metros, al que ya no subieremos y no será por falta de ganas.


 Una vez en el collado, tenemos esta vista de la ladera lucense del Pico de Lagos, cubierta de un brezo denso a más no poder que hace que solo se pueda ir por la senda que transita por la cresta.


         Comenzamos a bajar teniendo delante esa vista impresionante de la ladera sur del     Mostachal.


 Hasta que llegamos al lago ubicado en el circo que forman el Corno Maldito, el Pico de Lagos y el Mostachal.


 Despues de un reponedor y breve festín de chorizos y cecinas leonesas, tocaba despedirse del lago y sus cautivadores reflejos.

 Seguimos descendiendo metros a tutiplen, bajo la atenta mirada del amo y señor de la zona. Esas manchas de arboles que se ven son Abedules que empiezan a salir con profusión.



Por aquí arriba a bastante altura aún, nos encontramos esta maravilla: el refugio forestal de Burbia.



      Donde a tenor de los sacos extendidos, deducimos que esa noche allí dormía gente.



Nos dió una envida tremenda ese refugio. A Maru no le hubiera importado dormir en este refugio de haber podido; que jodía, aquí sí.  No nació ayer mi chica.



Vean la cara de Maru al pasar por este portentoso e increible acebal. No habíamos visto un bosque de acebos tan grande y frondoso.



Pese a que este otoño pasado ha sido muy seco incluso en León, nos dimos cuenta que los Ancares es agua. Todo rebosaba de agua y humedad.



Por fin llegamos abajo, ahora faltaba recorrer esos tres kilómetros que nos habían ahorrado los dicharacheros leoneses al llevarnos en su coche. Por aquí pasamos por un área recreativa ya cerca del pueblo.



Y con un majestuoso parque de castaños ya muy cerca del pueblo, despedimos esa super ruta.


Llegamos al coche cuando faltaba unos tres cuartos de hora para anochecer. La verdad que no nos esperabamos que se nos fuera tanto tiempo. Tardamos 8 horas justas en recorrer los 19 kilómetros de la ruta. El desnivel fue de 1169 metros de subida y otros tantos de bajada.
Toda un día para recordar, que culminamos con un mar de cervezas y una jartá de pulpo a la gallega que nos hicieron en un bar de Ponferrada que seguía sumido en la niebla (si pensáis ir, decirmelo para que os dé la dirección del sitio pues aquello es espectacular, además muy bien de precio).  


 A la derecha abajo tienen el pueblo de Burbia. La ruta sale y seguiría por el valle de la derecha y volveríamos por el de la izquierda.

6 comentarios:

  1. ¡Que linda y guapa es España, la mires por donde la mires.Extraordinario Toni

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Anónimo.

      Cuanta razón tienes!! tenemos mucho y bueno donde viajar dentro del propio país.

      Un saludo.

      Eliminar
  2. Hola Toni.

    Pues mira, no hace mucho, estuve hablando con mi mujer, para las próximas vacaciones, irnos a visitar la ciudad de León, y su provincia.

    A pesar de la sequía, veo que los arroyos aun llevaban un buen caudal, la nieve escasa, pero es que aun en pirineos escasea.

    La ruta espectacular, aunque de toda, me quedo sin duda con los tramos que recorre el robledal, y el acebal, a mi los bosques me chiflan.

    Esperando a las siguientes entradas. Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Eduardo.

      Pues León tiene para mucho, y sobre todo Montaña: Picos de Europa, Cordillera cantábrica, Babia, Ancares, El Bierzo, la parte lindante con Zamora y la Laguna de Sanabría.

      Me da a mí que esa parte gallega leonesa de los Ancares no conoce la sequía ni en tiempos de sequía.

      Tú como Maru, os quedáis con los bosques y los árboles. Yo es más dificil decidirme, es como elegir un hijo u otros. Amo la roca, el bosque, la media montaña, la alta, los arroyos, en fin que en cualquier tesitura serrana disfruto de lo lindo.
      Pero si es cierto que los bosques son algo increible y las sensaciones distintas según recorras un robledal, un hayedo, un pinar, un acebal, una arceda, etc.......

      Un saludo.

      Eliminar
  3. El Mostachal...jajaja, qué grande eres!!! jajaja.
    Menuda preciosidad de montaña y entorno, me ha gustado esa foto en la que muestras el espinazo que separa los dos valles, y sobre todo el ambiente de alta montaña que se respira durante toda la ruta, me encantan esas ascensiones en las que empiezas desde los bosques del valle y progresivamente a medida que subes va desapareciendo el arbolado y vas entrando en las laderas peladas, que ya dan ese toque de alta montaña.
    Lo dicho, una gran ascensión a una gran montaña, y además techo provincial de Lugo, enhorabuena a los dos.
    Por cierto échale un vistazo a este vídeo, es de Maskarell, un crack que tenemos aquí en el País Valencià, que aquí, en su proyecto de subir a los 5o techos provinciales, sube al Mostell...perdón, Mostachal, con nuestro colega vasco Fernan.

    https://vimeo.com/69789807

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Hola Dani.

    Desconocía que era el techo de Lugo. He visto el video de Maskarrell y se ve bonita la subida desde la parte lucense, pero por lo que vi yo, es más vertical y montañera desde Burbia (León). En todo caso, un paraje de montaña y naturaleza impresionante.
    Es lo que tú dices, cuando en una ruta de 8 o 9 horas comienzas con bosques y terminas con la roca de la alta montaña, metiendote mil metros o más de desnivel, eso es buen día, jejej.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar