domingo, 11 de febrero de 2018

SAN FELIPE, LA LOMA DEL OCEJÓN Y EL BARRANCO DEL DAU



Después de mis acometidas a la nieve en la Hoz del río Huécar al lado de Cuenca ciudad, y al par de días en el Puntal de la Zomatilla al lado del pueblo de las Majadas, nos quedamos ya sin nieve, mas que aquella residual en las umbrías o a mucha altura.
Al cabo de una semana, daban nieve intensa pero muy fugaz, sólo el viernes, en uno de estos frentes que barren el territorio de forma acelerada e insuficiente.  Como el fin de semana tenía compromiso, quedamos Ignacio y yo en cogernos el lunes para subirnos los dos al monte.
Al final decidimos, en busca de nieve segura y aprovechando que Ignacio no conocía San Felipe, subir a este cerro, pero no haríamos la típica ruta de subir a San Felipe y volver rodeando la Muela, sino que como es habitual en nosotros dos, había que elevar la dureza de la ruta, y trazaríamos bajar por otro lado monte a través y coger la Loma del Ocejón ya en la vertiente del Tajo y de ahí buscar un espectacular barranco que nos dejará otra vez en el punto de inicio, allí donde comienza el Estrecho de San Blas.
 


Con este fin, echamos las raquetas de nieve por si se terciaba utilizarlas pero la verdad que según llegábamos a Tragacete veíamos que no hace falta más que un día soleado y temperaturas que pasen de 6º/8º grados para que vaya deshaciéndose la apreciada nieve. Además como la cara sur de la Muela de San Felipe recibe el sol de buena mañana, no se veía mucha nieve, cosa que hizo por decidirnos a dejar las raquetas en el coche. Y no nos equivocamos, ya que aunque en la bajada por la cara norte, si había más nieve, fue corto, y con las polainas fue suficiente.
 


No eran las 8:30 cuando nos pusimos a andar desde el merendero del Estrecho de San Blas. No os pondré fotos de los primeros 4 km por el paraje del Hontanar pues ya los hemos visto en otra ocasión. Solamente esta para ver que la nieve es escasa en esta parte.

Ya hemos dejado la pista forestal del camino de las Acebeas y tiramos hacia arriba.
 
 
Luego cogeremos la senda que comprobamos que va teniendo más nieve según subimos. Arriba en el centro de la foto vemos la cima de San Felipe.
 
 
Aquí se me abre una perspectiva de Tragacete con el Cerro de la Bandera (1794 m.) detrás.
 
Debido a la nieve, Ignacio y yo perdemos la traza de la senda, cosa que hace que tengamos que ir un tramo por la ladera pedregosa.
 
 
Pero eso nos hace ver esta bonita perspectiva del Barranco de la Fuenseca, y al fondo la Peña del Halcón con su característica faja rocosa.
 
 
Recuperamos rápidamente la senda y llegamos al Collado de San Felipe.
 
 
Desde aquí vemos que la niebla viene por el valle de Valdemeca como una serpiente.
 
Se nota en la nieve que vamos subiendo.
 
 
Mientras vamos dejando atrás ese paisaje tan alpino que es el valle de Tragacete y sus alrededores.
 
 
Los pinos silvestres con sus bellas formas y  con la nieve cayendo de sus ramas.
 
 
Y la Sabina rastrera con quien debe de estar, con el frío y la nieve.
 
 
Llegando a la cima nos encontramos sitios donde no está mal de nieve.
 
 
Aunque la cima de San Felipe se encuentra con menos nieve debido principalmente al viento.
 
 
Inauguraremos en esta entrada una nueva serie fotográfica: El meón serrano (I)
 
 
San Felipe es un buen sitio para ver la fisionomía y orografía de las serranía conquense y la serranía turolense/guadalajareña de los Montes Universales. Si miramos hacia este ultimo sitio donde coinciden Checa y Orea (Gu) y Guadalaviar y Griegos(Te), veremos todo como más llano, sin mucha irregularidad, lleno de enormes pinares, ya que tenemos que recordar que allí se está de 1550/1600 metros hasta los 1800/1900 m.
En cambio si miramos hacia Cuenca, veremos todo hacia abajo, lleno de valles y barrancos, más irregular, ya que al altitud va desde los 1800 y poco hasta los 1100/1200.
 
Vistazo a la parte de Checa y Orea (Gu)
 
Vistazo a la parte turolense.
 
Vistazo a la parte conquense.
 
 Y el valle de Tragacete como principal reclamo a lo ojos en la cima de San Felipe.
 
Otra cosa que se ve desde aquí es la Torre forestal de Cerro Sancho en primer plano, y al fondo no estoy seguro pero creo que es Cuerno de Poyatos.
 
Pero bajemos por su ladera norte que aún nos queda mucha tralla.
 
 
Por aquí la nieve es abundante pero no se llega a ir mal, además sabemos que no será mucho tiempo.
 
 
Cogemos la traza de un barranquete pero llega un momento que ir por el fondo no es posible.
 
 
Cosa que hace que salvemos el desnivel por un lateral.
 
 
Seguimos bajando durante un buen rato.
 
 
El meón serrano (II)
 
 
Ya estamos en el Carril de Rilaga, a pie de muela, y pasamos por la Fuente de Cristino, completamente seca.
 
 
Se nos abre una bella perspectiva de la Campana (1742 m) y su característica cresta.
 
 
En ese punto en que el carril da una curva cerrada a la izquierda, lo dejaremos para ir a la derecha.. Estamos en un punto Rosa de Aguas, como le digo yo. 
 
 
A la izquierda comienza la Cañada del Tormo, arroyo tributario del Río Tajo (Océano atlántico).
 
Y a la derecha, comienza el valle de los manantiales del Júcar (Mar Mediterráneo), los Ojuelos de Valdeminguete.
 
Estamos en la parte de la provincia de Cuenca donde confluyen el Parque Natural del Alto Tajo con el Parque Natural de Serranía de Cuenca. Nosotros no iremos a ver el nacimiento del Júcar sino que subiremos por esa ladera.
 
 
Le hacemos una visitilla al Tormo Cañaveras, enorme piedrusco que se tuvo que desgajar de la parte alta.
 
 
Aprovechando el sol de mediodía, Ignacio se va quitando ropa.
 
 
Mientras subimos, vamos dejando atrás la Muela de San Felipe.
 
 
Estamos en la parte alta que nos sorprende con que haya tanta nieve aún.
 
Ahora iremos todo el rato siguiendo el límite entre el término de Tragacete y el de Cuenca capital, como bien marca este viejo mojón.
 
 
Aunque otro de nuestros objetivos es asomarnos aquí. Delante de Ignacio, hasta la mitad de la foto provincia de Cuenca, y el fondo a la derecha Teruel y el fondo a la izquierda Guadalajara.
 
 
Precioso el valle del Arroyo del Chispo, afluente del Tajo.
 
Como diría Javi Nieto, el Canadá español.
 
 
Curioso nombre el del Chispo, ¿de donde vendrá? Lo más parecido que conozco es mi buen amigo el Chispi, pero como que no lo veo por estos lares.
 
 
Avanzando por esta loma rocosa, echo un vistazo atrás para ver al fondo, la rocosa Mesa de Ocaña donde abajo el Arroyo del Chispo pega un brusco quiebro a derechas para verter al Tajo. Que pequeñito se ve a Ignacio pero........¿que hace?
 
 
Le damos al zoom........si si es lo que ustedes se piensan: El meón serrano (III)
 
Avanzaremos un buen trecho ahora por la Loma del Ocejón, donde en un punto se me abre aquel cerro que identifico como el Monte Cerecea de Beamud (1716 m.)
 
 
Tras llevar un buen trecho por la Loma, decidimos bajar mientras nos asoma, bien hermoso, San Felipe.
 
 
Una bajada acusada pero sin problemas, nos pone en la Dehesilla, donde vamos a probar en bajar por el Barranco del Dau.
 
 
 


Ya en el Barranco del Dau nos pasó algo que nos reafirma en la idea que ya podemos ser dos tíos experimentados en el monte pero nunca hay que bajar la guardia y confiarse en esto de la orientación. 
Me podréis aducir que si hubiéramos llevado GPS no nos habría pasado. Veo muy bien el aparato en cuestión pero yo lo utilizo cuando me voy de senderismo por otras sierras del país, sierras que no conozco, que son nuevas para mí.  En la Serranía de Cuenca y sus alrededores, al igual que a Ignacio, me gusta aprender a orientarme a la antigua usanza, con el paisaje, con los mapas, con los puntos cardinales, con la orografía. Es así, y tiene sus riesgos pero nada que no se pueda solucionar, pues una cosa muy importante es hacer las rutas con tiempo de sobra, es decir, llegando al coche mientras aun queden una o dos horas de luz, y más todavía en rutas invernales, como en esta ocasión que os estoy narrando.

Resumiendo la historia, resulta que al bajar de la Loma del Ocejón, teníamos un barranco corto que en el mapa y la foto aérea venía muy agreste y posiblemente imposible de transitarlo, y luego teníamos otro más largo y más suave conocido como del Dau, que era el que íbamos a coger y que posiblemente si se pudiera acceder aunque no lo sabíamos a ciencia cierta.
A la postre, el error de orientación fue que elegimos el barranco agreste, tributario del barranco del Dau, por el que no queríamos meternos, convencidos por la situación de los dos cerros por los que van estos barrancos entre medias, la Peña del Fraile y el Cerro de la Dehesilla o Cerro Rondevater.
A instancias de Paco de Tragacete, me indica que el Barranco del Dau, le han llamado del Dao. El pequeño pero agreste barranco por donde nos metimos es el de la Fuente Rondevater, que le dicen en pueblo Rondavales.


Mientras bajábamos vimos ese barranco que lo desechamos pues pensábamos que era el Barranco agreste que queríamos evitar. Al final resultó que ese era el barranco por donde va el Estrecho de San Blas.


Y resulta que nos metimos allí convencidos que el barranco peliagudo lo dejábamos a un lado. Aquello era muy bonito pero llegó un momento que nos encontramos con un salto de unos 15 metros verticales donde sus dos laterales sea abrían como navajas de cachas nacaradas en dos rocosas fajas corridas e insalvables hasta donde nos alcanzaba la vista.

Nos metimos por este que bordeaba el Cerro de la Dehesilla, totalmente convencidos que era el Barranco del Dau.


1ª sorpresa, un cortao vertical de cerca de 12/15 metros por donde se descolgaría el arroyo.

Rápidamente la opción principal que nos surgió era que había que recular, salir del barranco agreste y, según el tiempo que quedara, intentar el otro barranco que era el que creíamos inaccesible, o asegurar e ir hasta la pista forestal que tras bordear por atrás la Peña del Fraile, volvería por el Estrecho de San Blas a donde teníamos el coche. Se nos alargaría una hora y media más aproximadamente la excursión pero íbamos con tiempo de sobra como colchón para un imprevisto de este tipo.

A todo esto, aquello nos causaba una confusión inexplicable, pues veíamos in situ el terreno, y luego mirábamos los mapas y no concordaba. Por aquel entonces, estábamos totalmente convencidos que íbamos por el barranco del Dau. Hay que sumar a ese momento el cansancio que llevábamos tras 7 horas desde que empezamos a subir a San Felipe, lo vertiginoso y espectacular que era el barranco que nos tiraba a quedarnos allí, tirando muchas fotos, y a comprobar si pudiera haber algún paso.

Desde los bordes teníamos ese barranco que se ve en la parte izquierda que nos extrañaba su ubicación.

Yo me subí por una de esos laterales muy empinados por donde me tenía que ayudar de las manos en algún tramo, hasta que arriba del todo se me abrió el panorama, comprobando aliviadamente que había un pequeño desplome por el que se podía bajar, y salvar esa primera gran cascada. Después, muy junta se veía otra cascada de unos 8/10 metros verticales pero por este lateral que estábamos bajando la podíamos salvar siempre con mucho cuidado ya que esa ladera era de piedra descompuesta y había que apuntalar el pie muy bien.

Estaba claro que Ignacio y yo, totalmente embelesados por lo que teníamos alrededor, habíamos decidido lanzarnos barranco abajo y desechar la idea por ahora de volver hacia atrás y buscar la pista forestal que nos llevaría al Estrecho de San Blas. Era un plan arriesgado porque no sabíamos si habría más saltos verticales transitables, pero teníamos tiempo aún de sobra para recular. Si es cierto, que cada vez nos iba quedando menos tiempo pero aún estábamos dentro de lo estimado para llegar al coche con luz diurna.

Por la otra faja corrida de enfrente ya vimos que no había manera de bajar y salvarla, por lo que nos subimos por esta por la que viene Ignacio.

                                 Aquí el desplome que encontramos para poder bajar.


Y luego la ladera de piedra descompuesta y bastante empinada por la que había que bajar con cuidado, y que nos valía para salvar la 2ª cascada que estaba la derecha de la foto.


A todo esto ya íbamos por el barranco común, es decir, donde ya se habían juntado el barranco corto y agreste, y el barranco del Dau .Llegamos a un tramo que el cauce del arroyo se estrecha y aparecen unas placas de hielo y nieve residual que nos hace extremar el cuidado. Muy bonito todo, pues además se nos presentaba, sensacional, ante nuestros ojos la gran faja de la Peña del Fraile, de tamaño gigantesco.  Un poco más adelante intuimos otro cortado vertical en barranco. Se nos acelera el pulso mientras nos asomamos al borde, y ¡Zas! nuestros peores presagios toman  forma de golpe y porrazo. Había un salto de unos 8 metros imposibles de salvar. Además, para más inri, había otro salto más un poco más abajo –el último ya- de unos 4 o 5 metros verticales que desde aquí nos parecía también insalvable.


El fondo del barranco tiene neveros residuales y planchas de hielo donde había que extremar el cuidado. Foto by Ignacio.


                     Ya en el cauce común, se nos abre la faja de la Peña del Fraile.


Con una pintaza salvaje y que me gustaría recorrer algún día. ¿Te acuerdas Dani, cuando subimos a San Felipe, que en el Estrecho de San Blas me comentaste que esa faja que se ve desde abajo tiene muy buena pinta? Pues esto es el otro lado de dicha faja.


                             Las fotos no hacen justicia a lo espectacular del paraje.


Pero avancemos por el cauce hasta el siguiente salto pues aquí nos pegó el bajón. En primer plano está el salto de unos 7/8 metros, y más adelante (en la parte superior de la foto) se ve el último salto vertical que será de unos 4/5 metros, y que desde aquí también parece insalvable.



                    Aquí puesto al borde de dicho salto infranqueable. Foto by Ignacio.

Nos miramos los dos, y la opción se nos revelaba urgente, nítida y salvadora. Había que poner la quinta marcha, y volver hacia atrás cagando leches. El tute que nos íbamos a pegar iba a ser antológico pero somos dos tíos curtidos y no era la primera vez que nos veíamos en una de estas. Por unos momentos, contemple la opción de intentar subir e ir por la gran faja que crea la Peña del Fraile pero era ya muy tarde para acometer eso, era una auténtica locura.

Pero en ese momento tan delicado, Ignacio se dio cuenta que en un lateral había como un paso de un metro de ancho, como hecho a pico, por donde se podía intuir una sendecita muy poco perfilada.

¡Aleluya! En efecto, aquello era un pequeño abertura artificial que por una senda prácticamente desaparecida salvaba estas dos últimas cascadas por dos pasos por la roca en los que probablemente hubo que allanar la roca con el pico y la maza y poder pasar y ya salir al valle del Arroyo del Hontanar, afluente del Júcar.

Justo detrás de Ignacio, en la parte izquierda de la foto está el pequeño paso que salvara las dos últimas cascadas por la izquierda.

Bienanventurado el tragacetero de antaño que hizo este paso, seguramente para poder subir a la parte alta y aprovechar los buenos pastos que hay en todos estos valles y cañadas que quedan entre la Mogorrita y San Felipe.
Ignacio y yo ya relajados en la parte baja, comprobamos además que tenía bastante agua el arroyo, por lo que llegamos a la deducción que justo después de la última cascada, debiera haber un manantial, ya que arriba estaba seco.

Remontamos el tramo de arroyo hasta ponernos debajo del espectáculo de caliza que era todo este gran barranco que habíamos bajado paro comprobar que las últimas nevadas estaban haciendo que la Sierra se vaya recargando y allí teníamos la primera surgencia de agua cristalina, que debajo de una gran roca y entre berros, me ofreció, después de estos momentos de expectación y cierta tensión, unos tragos de agua que me supieron como la mejor cerveza del mundo. 
A instancias de Paco de Tragacete me dice que ese manantial se llama Fuente de la Isilla, y ese rincón tan bonito es el Rincón de la Isilla. Gracias Paco.

Según pasamos por la senda y bajamos por una ladera, vamos teniendo a lo lejos la faja de la Peña del Fraile.

Como hemos visto agua en el arroyo, volvemos arroyo arriba mientras el Barranco del Dau y parte de la faja según nos acercamos más imponente.


Que alegría me entró cuando apareció la surgencia manando su agua después del execrable año 2017 que habíamos tenido.


                      Por supuesto que bebí unos buenos tragos en agua tan pura.



                       Las dos cascadas finales vistas desde abajo del todo, el Rincón de la Isilla.


Al Arroyo del Dau le viene algún otro manantial que hace que se encharque antes de echar sus aguas al Júcar.
 
Ya puestos en el carril que va paralelo al joven Júcar, y después de 8 horas y media de ruta, llegamos al coche, y fue en casa, ya descansados, donde nos dimos cuenta de nuestro pequeño error. Error que no trajo más consecuencias más que descubrir un pequeño pero espectacular barranco de la Serranía.

    Pasamos por una vieja construcción con la visión al fondo de la Peña del Fraile (1615 m.)


Y después de pasar por el Albergue refugio de San Blas, llegamos al Estrecho homónimo con su bonito merendero, y donde nos espera el coche tras 8 horas y media de ruta, y unos ricos tercios en Tragacete.


             Plano con la ruta realizada, siendo el círculo el principio y final de la misma.



                                                                  Hasta la próxima.

19 comentarios:

  1. Menuda ruta os marcasteis, precisamente el próximo sábado voy con unos amigos a la loma del Ocejón y había pensado remontar el barranco del Dau para quitarnos pista hacia el Pino Ocejón, ya veremos si somos capaces.

    La entrada espectacular, como siempre.

    Un saludo.

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    1. Si remontais el barranco del Dau (Dao lo llamamos en Tragacete )desde el punto donde lo cogió Toni que es la confluencia del cauce de la Fuente Rondevater con ese barranco del Dau , abandonar el cauce porque tiene desniveles como los que no pudo sortear Toni en el otro barranco, y coger altura por el margen izquierdo que es la faja del Cerro Rondevater ( Rondavales le decimos en Tragacete)hasta bordearlo y volver a caer al cauce del barranco que ya entonces si es cómodo hasta su inicio.

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  2. Hola Luis and cia.

    Pues si, cuando vayáis hacia el barranco del Dau, y antes de meteros donde está la surgencia, debajo justo de las paredes rocosas, tiraros hacia la derecha, ladera de tierra, y pronto veréis la senda, muy poco apreciable pero que la veréis por que no se puede subir por ningun otro sitio.

    Luego, el Barranco del Dau no creo que os de problemas pues en el mapa se le ve con menos desniveles que por el que nos metimos nosotros. Además esa senda y ese hueco entre las rocas se tuvo que hacer para poder remontar el barranco del Dau hasta donde nazca, es decir, por donde quieres ir para llegar al Pino. Ya me dirás si encontraste dificultades en ese tramo del B. del Dau.

    Toni MS.

    Un saludo y que lo disfrutéis.

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  3. El manantial donde bebisteis agua lo llamamos en Tragacete "Fuente de la Isilla", y da nombre a ese paraje conocido como Rincón de la Isilla.

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    1. Hola Paco, bienvenido.

      Gracias por estos datos de como llamáis a los sitios en el pueblo. Voy a cambiarlos nombrándote. Vaya parajes bonitos.

      Un saludo.

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    2. De nada , si se puede aportar algo se hace ;gracias a ti por compartir tus rutas con sus fotos.Yo publico algunas fotos ,la del sendero de la cascada del Molino de la Chorrera de hace unos días fueron las últimas.
      Algun dia de pesca por el Tajo compartió mi padre con el tuyo ; gracias de nuevo por tus aportaciones al grupo Tragacete.

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    3. Eres hijo entonces del Paco el del Sol, no? Mi madre me ha contado alguna batallita de tu padre y el mío. Una que recuerdo es de una vez hace mucho que se les hizo de noche a mi padre y a otro amigo, Roberto Ramírez, pescando en el Tajo por la Huelga del Burro y Valmelero, y mi madre se lo dijo a tu padre y fue él a buscarlos. No se si al final los encontró de noche, ya preparados para dormir o fue a la mañana siguiente después de dormir al raso....jajaja. Que historias!!

      Un saludo, y no me importaría conocerte y tomarnos una cerveza.

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    4. Hola Toni ; si ,mi padre Paco es el de esa historia del Tajo , y mi abuelo Paco era el del bar Sol ; mis padres viven en Tragacete , yo estoy bastante allí y salgo bastante de pateo por el monte , si subes algun día de ruta por la zona, me apunto y tomamos unas cervezas , que tambien las disfruto ; un saludo Toni.

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    5. Te mando solicitud de amistad en facebook.

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    6. Perfecto. Te añadiré después a un grupo de Facebook que tengo dedicado a la Serranía de Cuenca y la naturaleza en general.

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  4. Sensacional vuestro peregrinaje por esos parajes tan maravillosos, pero peligrosos. No seáis tan atrevidos, porfa, que un día podéis tener un disgusto y nosotros también, si lo tenéis vosotros.
    Por lo demás, gracias por mostrarnos estas fotos tan espectaculares, contando con las de los "pipís", jajaja.... es natural.
    Pues nada, que muy, pero que muy bonito todo y que podáis seguir haciendo rutas de este tipo para después disfrutarlo los demás. Enhorabuena por ello.

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    1. Hola Alicia.

      Encantado que hayas disfrutado con la entrada de la naturaleza conquense y de los pipís, jajaja.

      En cuanto a lo que comentas del peligro, una de las cosas que hemos desarrollado de tanto salir al monte es ser precavido aunque algunas veces por las fotografías dé sensación de arriesgarnos demasiado. Pero no es así.

      Un saludo.

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  5. Hola Toni.

    A ver si estas nieves nos traen por fín una esplendorosa y verde primavera.
    Esto de hacer caminatas con frío es lo que tiene, que con la alteración de la presión sanguínea uno se vuelve más meón de lo normal, je,je.
    Que envidia no haber podido ir con vosotros, pues ese barranco que desconocíais ha formado parte de mis multiples rutas hacia el Osejón, Mojón Blanco, Mogorrita, San Felipe... y es un gran conocido mío, al igual que el Dau. Lo cierto es que la primera vez que se transita por ahí genera sus dudas, pero efectivamente hay un discreto acceso no muy difícil de descubrir. Y la visión de las riscas de la Peña del Fraile es de las que se graban en la retina. Un día le vamos a atacar a la Cebadilla y el Mojón Blanco accediendo por esos barrancos; apúntatelo.

    Un abrazo.

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    1. Hola Andrés.

      Ya me conoces y yo con mi cámara puedo sacar historias paralelas como esta del Meón serrano, jejeje...

      Ya sabía yo que esta es una de tus zonas preferidas. No esta mal lanzar esa ruta hasta el Mojón blanco, aunque si hubiera algo de nieve (no mucha que si no, sería duro duro) mucho más bonita, y en su defecto, que hubiera agua en el terreno y ver todos estos arroyos y manantiales del Júcar/Tajo en esplendor.

      Toni MS.

      Un abrazo.

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  6. Hola Toni.

    Casi me meo, y nunca mejor dicho, leyendo lo del meón serrano, que bueno jajaja.

    Menuda jornada intensiva de monte os pegasteis Ignacio y tú. Toda la subida al San Felipe estaba muy bonita con la nieve y tal, pero sin duda me quedo con el tramo aventurero final de los barrancos. Esos momentos, en los que estás descubriendo unos parajes alucinantes, pero que a la vez se ven envueltos por la incertidumbre de que si podréis continuar o tendréis que retroceder, y siempre con la amenaza de la caída de la noche, son de los que más disfruta el montaraz aventurero. Estuvo muy bien resuelto por vuestra parte, encontrando esos pasos escondidos, que no todo el mundo sabría hallar. Los tercios en Tragacete seguro que os supieron más a gloria que nunca...y seguro que hicieron continuar la saga del meón serrano jajaja.

    Un abrazo.

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    1. Ah!, y seguro que dentro de poco te veo investigando ya por esa faja de la Peña del Fraile ;-)

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    2. Hola Dani.

      La saga del Meón serrana no tiene fin, y si es del bebedor serrano tampoco, jajaja.

      Fue un día redondo, de las rutas que me han dejado contento y satisfecho en la Serranía del último año (hay que ver lo poco que he salido debido al calor/sequía/etc.) Eso que hubiera su nieve engrandece el paisaje, y a esas alturas ya no se veían procesionaria ni pinos desolados.
      Lo del Barranco también es lo que más me gustó a mi, con ese toque de no tener referencias. Me gustaría verlo en época de lluvias pues con esos saltos debe estar glorioso.

      No tengas dudas, como que me llamo Antonio, que esa Faja, ahora si que si, será recorrido por un servidor.

      Un abrazo.

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  7. Hola Toni.

    Pues para raquetas no estaba la cosa, no. Muy buen recorrido, con ese tramo de aventura, que es la mejor forma de conocer nuevos lugares, aunque después se pase algún rato malo, porque si no llegáis a encontrar in extremis ese paso tallado en la roca, que os permitió destrepar por las cascadas, tener que volver a remontar, además de una paliza, jode bastante, se vaya con tiempo o no.

    Como veo que lleváis unos buenos mochilones, tampoco viene mal llevar un cordino o una cuerda corta, por cierto que es eso de la Rosa de Aguas?

    Un saludo

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    1. Hola Eduardo.

      La verdad que si, solo pensar en tener que volver hacia atrás y que salir, era para desmoralizarse uno. Lo de la cuerda no es mala idea.
      Lo de Rosa de Aguas, es que la Serranía por su ubicación es una sierra con una parte atlántica, más húmeda con una vegetación característica, y otra mediterránea, algo más seca, con su vegetación, aunque mucha es compartida.
      Esto hace que hay muchos sitios, collados, cañadas, valles, donde a un lado el arroyo o fuente va al uno de los cuatro ríos que van al Atlántico (río Cuervo, Río Escabas, Río Guadiela y el propio Tajo)o van los arroyos y fuentes hacia el Mar Mediterraneo (principalmente río Júcar o río Cabriel). Por eso, en algún libro leí que llamaba a esos sitios como rosa de aguas. Por aquí siempre se ha dicho en tono jocoso que basta con mover unas piedras de sitio para hacer que la lluvia vaya a un mar o a otro.

      Un saludo.

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