lunes, 31 de diciembre de 2018

EL BARRANCO DE ARRITZAGA Y EL CIRCO DE LAS MALLOAS EN LA SIERRA DE ARALAR



Aprovechando un puente festivo, y además mi cumpleaños, Maru y yo nos hemos subido a Donosti. Muchos años yo sin visitarla y Maru nunca lo había hecho. Pero el  verbo aprovechar en este caso lleva aparejado ese refrán que dice matar dos pájaros de un tiro, y en unos de los tres días que teníamos por delante, debíamos compensar con uno de montaña y senderismo.
Y ahí viene la cuestión, porque ni yo ni Maru conocíamos las sierras montañosas de Euskadi. Como la casa caserío rural que había encontrado Maru estaba a pie de la Sierra de Aralar, esta fue la sierra que durante un día íbamos a intentar conocer lo mejor posible.
Ya sé que un día no da para mucho pero bueno, pongámonos a la obra.

De la Sierra de Aralar, entre otras cosas, lo que destaca es Monte Larunarri con sus 1342 metros, más conocido con Txindoki o el Cervino vasco, debido a su bonita forma de pirámide rocosa. De hecho estando allí, dos personas dieron por supuesto al decir que íbamos a hacer senderismo, que íbamos a subir al Txindoki. Y al principio esa era la idea que llevaba y estuve informándome en casa de la ascensión a realizar.
Lo que pasa es que por un lado, no me apetecía la masificación mucho. Entiendo que subir un puente festivo nacional al Txindoki sería ir un poco en romería, sobre todo la cima. Y seguro que habríamos disfrutado pero mi idea de intentar conocer la Sierra de Aralar en un día no pasaba por subir a una cima seguramente masificada y volver a bajar. 



Además dos cosas más me hicieron decidirme por cambiar la ruta,  mirando el mapa topográfico en internet de Aralar me llamo poderosamente la atención un vertical barranco que rasga la sierra en su parte norte, muy cerca del Txindoki, el barranco de Arritzaga, y no solo eso sino que había un senda que iba por dentro del barranco. Mucho desnivel  para una senda me dije. ¿Para qué una senda por ahí? Investigando descubrí que era el antiguo camino para subir a unas minas de hierro que había en la parte alta de Aralar. El otro asunto es una foto que me encantó que vi de la cara este de la Sierra de Aralar, conformada por el Circo de las Malloas, es decir todo un cordal montañoso con sus picos que conforma este antiguo circo glacial. Pude ver que de las minas de hierra se podía subir a alguna de esas cimas para contemplar el circo de las Malloas.

Y ahí me dije que esta ruta me parecía más idónea para conocer Aralar. Los bosques de abajo, subiríamos por un barranco que perfectamente podría estar en los Pirineos o en Picos de Europa, andaríamos por esa verde, bella y desprovista de arboles Sierra de Aralar, viendo bordas de montaña, caballos, pozas de agua cristalina y terminaríamos subiendo al Pico Artubi para poder ver el Circo de las Malloas. Mucho más completa a mi entender y perfecta para enamorarnos de estas sierras vascas tan verdes y puras.


               El día de antes desde Beasain pudimos ver como se hace notar el Txindoki.


Llamado el Cervino vasco por ciertas semejanzas en la figura piramidal con este cuatromil de los Alpes.


Amanece el día y nos vamos a Amezketa, donde empieza nuestra ruta mientras nos recibe esta especie de vaca pequeña y lanuda que me recordaba más a los búfalos.


Nos metemos en unos húmedos bosques de castaños y hayas que ya tienen el aspecto invernal.


                   Vamos a cruzar el arroyo para ya ir todo el rato por el lado izquierdo.


     El arroyo solo lleva agua a tramos pero suficiente para crear rincones fluviales bonitos.


                               Ya estamos nosotros y el sol a punto de entrar por el barranco.


Los rayos de sol van iluminando todo el ramaje de hayas y castaños hasta que alcanza la vista.


La senda se empina mientras hace lazadas y al fondo vemos una enorme aguja en la que hay un cartel que prohibe la escalada.


          Nos aparece un borda mientras al fondo se divisan los paramos altos de Aralar.


Guuuaau, ya vamos puestos por esa vieja senda sujetada por muros para poder acceder a las minas, viendo como al fondo el barranco tiene una zona que se estrecha mucho.



   La senda se pone aventurera mientras pasa por sitios en los que hay que poner cuidado.


             En la parte estrecha, vemos como enfrente baja un reguero por toda la ladera.


                                Decir que esta espectacular senda es además un sendero GR.


                         Ya hemos pasado el estrecho y el barranco se suaviza un poco.


Hemos subido y vamos dejando abajo el reguero cascada que caía por la ladera de las fotos anteriores.


Vemos aparecer crestas rocosas, y si os fijáis bien, ya se ve unos cables que deben estar relacionados con la minería.


            Seguimos por la senda y ahí adelante vemos que el barranco crea unas cascadas.


Para un amante de los Tejos como yo estas laderas del Barranco de Arritzaga es un delicia, pues aparecen diseminados por toda ella.


                Pasamos justo por debajo del cable donde vemos esas vagonetas colgadas.


         Pasamos por el sendero excavado en la propia roca, justo encima de las cascadas.


Ya se puede decir que estamos en la parte alta de Aralar, donde nos recibe este paisaje tan cautivador, y decir que solo vimos a dos personas hasta este punto, pues ahí adelante se ve la construcción de las minas.


Como buen suelo de montaña vasco, lo puebla la bella Eguzkilore, la flor protectora de los vascos, o lo que es lo mismo la Carlina acaulis., en este caso aún sin haber echado la flor.


         Vamos a ver las diferentes construcciones de la actividad minera de allí arriba.


                                De aquí se tira el cable por ese lateral del barranco.


                            Un poco de historia sobre las Minas de Burutzuzin.


       Aquí una bocamina, que aunque parezca estrecha, luego dentro de vuelve más grande.


         Cruzamos un par de puentes sobre el arroyo seco, y hasta aquí entramos en Aralar.



Ahora toca volver pero no por el fondo del barranco sino por este lateral derecho que hay una senda.


Se nos abre una maravillosa vista del barranco, más montes vascos y al fondo suponemos que está el mar.


Llegamos a un piso intermedio donde está el 2º descargadero de la mina. Atención porque arriba a la derecha, se supone que está el monte Artubi, y donde se acabaría el macizo de Aralar, es decir, donde queremos subir para ver el Circo de las Malloas.


Y digo se supone porque en este punto tuve desavenencias con Maru a la hora de seguir trazando la ruta. Además, de un error mío de apreciación.  Yo me había estudiado la ruta y había visto que encima de esa casa blanca, un poco más a la izquierda había otro sendero que bajaba a Amezketa sin hacerlo por dentro del barranco de Arritzaga. Yo quería volver por ahí.
Entonces mi plan era subir al Artubi que es lo que se intuye a la derecha del collado que ven al fondo a la derecha. El error de apreciación que lo vi, días después en casa, era que el Artubi no era lo de la derecha, sino lo que hay encima de la casa blanca, un poco a la derecha. El desacuerdo con Maru fue que ese sendero que yo quería coger para bajar a Amezketa era otro sendero GR pero es verdad que aquí abajo no había marcas y señalización por ningún sitio, cosa que hizo que Maru desconfiara, y al final, suele ganar ella, y volvimos otra vez por dentro del barranco. Un coñazo pues mucha roca de bajada, además un poco húmeda. Luego cuando se lo enseñé en el mapa si me dio la razón pero bueno, esto no empaña para nada el gran día de montaña, y lo bonito que nos estaba pareciendo la Sierra de Aralar.


Total, decidido que volvemos por el barranco y comenzamos a subir a lo que creemos que es el Artubi, mientras enfrente nos aparecen las casas de Arinate con esa estética cresta caliza.


         Y detrás de esa cresta, ¿ a quien no sabéis quien aparece? Pues si el monte Txindoki.



Estamos dejando atrás la casa de Ikazteta, donde esta el 2º descargadero de la mina, mientras al fondo.....


                           y apurando el zoom nos aparece el macizo montañoso de Aizcorri.



          La subida está siendo dura, y por ahí está Maru oculta por el verde y la inclinación.


Nos llama la atención la vertiginosa pista para subir por la otra vertiente del barranco al Caserío de Arinate.


    Yo llego a una parte donde la pendiente se suaviza pera aún queda para llegar a lo alto.


La cima estaría arriba a la izquierda. Aún faltaba un buen trecho, y la cuestión que esto no era la cima del Artubi, sino una que esta al lado llamada Oako Arria.



Aquí tengo una hermosa vista del paisaje típico de la Sierra de Aralar, con la cabecera del Barranco de Arritzaga.


Otro inciso para contaros que ese día daban lluvias por la tarde, para las 5/6 de la tarde. Por eso, estaba calculado que acabáramos la ruta sobre las 3 o 4 a más tardar. Cuando llegué a este punto, el cielo se encapotó, se comenzó a poner negro y sobre todo, a soplar un aire fuerte y desagradable del que no había nada para resguardecerse. A todo esto, se sumó que cuando Maru llegó donde estaba yo, le dio una mini pajara por no comer lo suficiente y me dijo que subiera yo, que ella se quedaba comiendo y medio escondida debajo de una piedra para guarecerse del fuerte viento. 
Yo comencé a temer que la lluvia se adelantara, y bajar por el barranco con todas piedras mojadas y lloviendo sería peligroso. Puse el turbo y subí para poder ver el Circo de las Malloas y volver rápido.


Al echar la vista atrás, se me presentaba esta gran vista del Txindoki y un montón de gente en su cima (la de la derecha)


No llegué a hollar la cima del presunto Artubi, ya que un poco antes ya se me presentaba la cara este con Navarra delante mío y al fondo.....


                                                             Los mismísimos Pirineos.


                            Esa parte acumula más nieve, suponiendo que sean tresmiles.



                   Y también tengo delante mío, la vertiente este del macizo de Aralar.


    Lo conocido como el Circo de las Malloas, siendo las Malloas esas praderas colgadas sobre el vacío que se crean en esta parte de Aralar.



Fíjense como los hayedos/castañares van subiendo por la ladera menos inclinada. Muy hermosa la vista de este circo tan verde y alpino.



El viento es infernal y temo que se ponga a llover fuerte. Mientras bajo deprisa, descubro el Caserío medio oculto de Arritzaga, que le da nombre al barranco.



   Recojo a Maru, ya completamente recuperada y apretamos el paso por si se pone a llover.


  A la ida, el sol de cara no me dejo sacar fotos del arroyo descolgarse en pequeñas marmitas.


Pero ahora, con el cielo cubierto, si pude fotografiar ese verde lujurioso del agua de montaña.


                               Aquí una perspectiva más amplia del tramo de marmitas.


Una vez pasado el barranco entero, decidimos coger otra variante que daba la vuelta y llegaba a Amezketa por detrás.


No habremos subido al Txindoki, pero os he enseñado perspectivas no tan comunes de esta mítica montaña.


Otro pequeño gran descubrimiento fue la cerveza Keler, originaria de Donosti, muy rica. Decir que la previsión del tiempo se cumplió y no llovió hasta pasadas las 5.


Esto ha sido todo. Hasta la próxima.

4 comentarios:

  1. Hola Toni,

    Si es que no paráis quietos, luego dices que es Dani el que no para, pero tu no te quedas a la zaga.

    Simplemente espectaculares estas montañas, y la forma del Txindoki me ha fascinado, ha sido verlo y buscar a ver como cuadro fechas y enredo a Txell para ir... jejeje

    Que cambio de ir caminando entre los castaños y hayas a transitar por esos verdes prados, impresionante.

    Que suerte que no os pillara el agua, por lo menos pudisteis disfrutar de la ruta, y tomo nota de esa birra, que si tu le das el visto bueno seguro que está riquísima.

    Feliz 2019 y que puedas seguir mostrándonos rincones tan bonitos como este.

    Salud, hayas, castaños y feliz 2019!!!

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  2. Hola David.

    Jejeje uno hace lo que puede. Hubo un tiempo que me propuse intentar ver todos los parques nacionales montañosos de España e hicimos un buena tirada, pero de un tiempo a esta parte, los viajes son mucho más esporádicos pero bueno, eso no quita para que sigamos con nuestras escapadas...

    Molan muchos estos macizos vascos, con como unos pirineos en pequeño, y el Txindoki, el Gorbea, el Aizkorri son como sus tresmiles. Nosotros intentaremos volver a otra de estas sierras más adelante.
    Además, llama mucho la atención lo industrializado y la mucha población que hay abajo, y en un momento, subes a la parte de arriba de Aralar por ejemplo y la naturaleza pura y montañera que se respira allí arriba. Yo iba buscando la falta de masificación y la encontramos la verdad en esta cara norte de Aralar.

    Salud, Txindokis y feliz 2019.

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  3. Ahivalahostia!!!, si que ha llegado pronto esta crónica de vuestras andanzas por tierras vascas. Oye pues si que se parece esa montaña de la segunda y tercera foto a esa tan famosa de los Alpes, ¿como se llama?, si, la que sale en el Toblerone, la tengo en la punta de la lengua, ah, sí...el Txindoki Suizo!!! jajaja.
    Pues daba yo por hecho de que si que habíais pateado alguna sierra vasca, ¿a que flota algo en ellas que hechiza?, además esta Sierra de Aralar se la ve solitaria, lejos de la conocida masificación que puedan tener Aizkorri, Txindoki o Gorbeia. Me ha parecido un recorrido precioso, con ese tramo primero con más arbolado, que va desapareciendo a medida que ganáis cota, hasta quedar esas laderas herbosas, que conjugan a la perfección con la caliza y los fenómenos kársticos. El Circo de las Malloas me ha parecido simplemente fantástico y en esas vistas pirenaicas me parecido identificar a algunos amigos nuestros como la Mesa de los Tres Reyes, el Petretxema o el Acherito.

    Un abrazo y urte berri on!!

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  4. Hola Dani.

    Ya sabes que mi organización es muy desorganizada, e igual pongo una ruta de hace cuatro años que la de la semana pasada!! Me puede el caos!!

    Pues no la verdad, no las había visitado. Cuando íbamos en esa dirección, solíamos dejarnos caer a un lado y tocar el pirineo navarro o al otro y caer más hacia las montañas cántabras, y antes de ser amante de las trochas como ahora, solíamos ir a País Vasco pero más de costa y gastronomía.

    Iremos aprovechando estos pequeños puentes o festivos para seguir conociendo estas sierras norteñas de la bruma y el eguzkilore.

    Un abrazo handia

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