domingo, 10 de marzo de 2019

LA RED FLUVIAL DE LA SERRANÍA DE CUENCA


Vamos con la primera de las tres recopilaciones locas que he perpetrado en los últimos tiempos (y eso que me puse freno, si no podría haber estado subiendo fotos incesantemente sin pensar en mis lectores). Esta puede ser la más didáctica de las tres, y es un poco recomendada para fans de la Sierra de Cuenca sobre todo, aunque un buen amante de la naturaleza también hallará en esta excesiva entrada bonitas fotos que he ido haciendo a lo largo de los muchos años.

La mayor riqueza de la Serranía de Cuenca son sus ríos y arroyos. Para ser una sierra bastante meridional y cercana al litoral mediterráneo tiene una red fluvial nada desdeñable. En una sierra mas norteña donde las lluvias son mucho más frecuentes, será normal atesorar una gran red hídrica, pero si nos atenemos a la ubicación de Cuenca, con el maligno influjo del cambio climático y la desertificación de España, la cual avanza cada vez más acelerada, es una gozada saber que seis importantes ríos vienen a nacer en su serranía, y otro más, el Guadalaviar/Turia lo hace muy cerca de ella (en Teruel).
El Guadalaviar/Turia entrará en la Serranía de Cuenca mucho más adelante, en el valle de Santa Cruz de Moya, donde le echará aguas también su afluente el río de Arcos, proveniente de la cercana Sierra de Javalambre.

Como muchos sabréis y podéis ver, la Serranía de Cuenca, junto con los Montes Universales turolenses y el Alto Tajo guadalajareño, es un nudo hidrográfico, y eso que antes llovía más. Además, está la particularidad de ser una sierra divisoria de aguas, es decir, en escasos metros unas aguas van al océano atlántico y otras al mar mediterráneo. Aquí hay otros ríos no muy lejanos como el río Ebrón en Teruel o río Gallo o el río Cabrillas en el Alto Tajo (Guadalajara) que no voy a tratar al no tener "contacto" con Cuenca.

En esta entrada os voy a mostrar los ríos y también sus afluentes que llevan agua todo el año, es decir, descartaré todos esos innumerables arroyos que los veranos o cuando la falta de agua es muy persistente, se terminan secando en todo su cauce, cosa que sucede con muchos.
6 son los ríos que vienen a nacer y discurrir por la Serranía de Cuenca: Júcar, Cabriel (nace en Teruel pero rápidamente entra en la sierra de Cuenca) Escabas, Cuervo, Guadiela y el Tajo. (este lo hace técnicamente en Teruel a escasos metros de Cuenca y al poco hace de limite provincial entre Cuenca y Guadalajara)

Comenzamos con el río conquense por antonomasia, el Júcar, a su paso por la Hoz antes de entrar en la ciudad de Cuenca.

        En época invernal de lluvias/nieves se pone hecho una fiera. Aquí a su paso por Uña.

    Gran parte de su discurrir lo hace por dentro de valles cerrados. Aquí entre Uña y Villalba.

                            Y hoces tan entalladas como este tramo también cerca de Uña.

                               Incluso desfiladeros como este del paraje del Tranco.

Vamos con el río Guadiela, afluente del Tajo, que como buen río serrano también tiene mucho tramo en que va encajonado dentro de valles cerrados u hoces serranas. Aquí por el término de Carrascosa de la Sierra.

Después del Tajo, el más caudaloso de los ríos conquenses. Aquí en el pequeño embalse de la Ruidera, en Albendea.

 Río con buenos baños y donde siempre hay que tener cuidado debido a su fuerte caudal, sobre todo en su parte final.

                     Tiene tramos donde el color del agua invita al baño más placentero.

En época de lluvias también se desmadra y baja hecho una bestia parda, como en este tramo de los Toriles, pesadilla para los gancheros que bajaban las maderadas.

Vamos con el río Tajo que siempre va por dentro de un valle cerrado y limpio de todo indicio de humanización.

Y tramos realmente espectaculares, donde el río siempre hace de límite provincial entre Cuenca y Guadalajara.




El Tajo conquense tiene dos tramos muy diferenciado en cuanto a caudal, siempre tomando el punto desde donde el Oceseca le vuelca sus aguas.





Al estar tan alejado de pueblos y carreteras el interior de su valle, las aguas y las riberas es de los paisajes más solitarios e inalterados del país.


El Transvase Tajo-Segura, que hace que más de la mitad de las serranas aguas del río se vayan al sureste de España, más la contaminación de los ríos que vienen de Madrid, hace que el Tajo en Toledo sea este cauce inmundo y vergonzoso.


Vamos con el río Cabriel, afluente del Júcar, que tiene tramos donde podemos ver el tamaño de las laderas de su valle fluvial. Aquí por Salvacañete.


La inexorable despoblación de su cuenca hidrográfica hace que sus aguas y riberas sean un completo vergel de vida. Aquí por Villar del Humo.


El Cabriel atraviesa tanto la geología caliza como la de arenisca roja (rodeno) siendo esta última, especialmente bella.


Vamos con el Cabriel cuando baja bien hermoso, como aquí en la pequeña presa de Cristinas.


Sus aguas no tan frías como los ríos más norteños pero de una riqueza y claridad envidiable. Aquí por Cardenete.


   Vamos con el río Cuervo, el más corto de longitud de los 6 grandes ríos conquenses, afluente del Guadiela, a su vez del Tajo.


El cauce del rio y sus riberas están muy agrestes e inaccesibles pero guardan muchos rincones de gran belleza.


  Su discurrir va por valles fluviales y hoces asalvajadas y llenas de exuberante vegetación con enormes precipicios franqueando el río.


Para mí, sus aguas, junto con las del Tajo y Oceseca, son las más frías de todas, incluso un poco más que las del río Escabas.


                     Su nacimiento en época de lluvias es un hermoso espectáculo. Ver Aquí.


        Vamos con el sexto río, el río Escabas, afluente del Guadiela, y a su vez del Tajo.


            Río célebre por la belleza de su discurrir en el meollo de la Serranía de Cuenca.


          Con multitud de cascadas y pozas que lo hacen ser muy apreciado por los bañistas.



                                                 Con aguas tremendamente fresquitas.



Cuando llueve mucho, el Escabas baja que da gusto, y además, en su tramo alto no suele ponerse de color chocolate, ya que es alimentado por multitud de manantiales y surgencias.

No me olvido de Guadalaviar/Turia cuando entra en la Serranía de Cuenca. No son muchos kilómetros pero si son muy bellos, y también del javalambrero río de Arcos que vuelca sus aguas al Turia en el término de Santa Cruz de Moya (Cuenca)


                         El Turia entrando (y regando) la vega de Santa Cruz de Moya.


Antes y después de entrar en la Vega, discurre por unos impresionantes desfiladeros que nos recuerdan a otras latitudes.


El puente que cruza el río en la carretera que va hacia Aras de los Olmos (Valencia) es para parar y verlo detenidamente.



                                         Confluencia del río de Arcos en el Turia.


El río de Arcos, después de horadar mediante estrechos el macizo de Javalambre, llega a San Cruz de Moya por el valle de la Orchova.

Después de los 6 serranos ríos conquense principales, voy a enseñar la 2ª oleada que son ríos de menor enjundia que los primeros pero de fama y cauce reconocidos, ya que superan con creces las decenas de km de longitud, aunque en los finales de verano o sequías, algunos suelen tener tramos que se sequen, y sus caudales no son tan fuertes como los 6 principales.
Vamos con el Cabriel que tiene la cuenca hidrográfica más extensa de todas, al ocupar todo el este de la Serranía de Cuenca. Aquí irían el río Guadazaón, río San Martín, río Ojos de Moya y río Mayor aunque este último, el río Mayor, podría estar englobado muy cerca de los 6 grandes, al ser el gran aportador de aguas al Cabriel.
No obstante es la suma del río Laguna (del Marquesado), del río Tejadillos, y varios royos que traen aguas de toda esta zona de la Serranía, que aglutinan los pueblos de Laguna y Huerta del Marquesado, Campillos Sierra, Tejadillos, Salinas del Manzano y Cañete.


                   Vamos con el de más longitud de todos, el río Guadazaón (+ de 100 km).


                               Con cascadas y pozas diseminadas en su largo discurrir.


Al igual que el Cabriel tiene tramos que atraviesa sierras de rodeno donde coge otro aspecto distinto a cuando atraviesa la caliza.


   El río Mayor, el de más caudal de todos. Aquí por el término de Cañete, del cual discurre por toda su extensa vega.



    Formado a su vez por el río de Tejadillos que viene de los montes de este pueblo serrano.´


Ý el río Laguna, que viene de la misma Laguna del Marquesado, y según pasa por los montes de Campillos Sierra va cogiendo más caudal, hasta juntarse con el río Tejadillos.



Como disfruté aquella vez que fui explorando todos estos cursos fluviales y rocosas angosturas con mi vadeador de neopreno.



Vamos con el río Ojos de Moya, que nace caudaloso y escondido en un gran carrizal, cerca del pueblo de Moya.



                 Al llegar al término del pueblo de Mira, coge el nombre de este pueblo.



                              Donde crea tajos tan impresionante como esta Hoz del Tejo.



   Y al final unirse al río Cabriel en el pantano de Contreras a través de las Hoces del Peregil.



Vamos con el río San Martín en el paraje del Castil de Olivas, una vez que lo cogí con caudal chocolate después de cuantiosas lluvias.


Nace en los montes de San Martin de Boniches, y atraviesa Villora y Enguídanos para  también echar sus aguas al Cabriel en el pantano de Contreras.



Y vamos con el último de los afluentes del Cabriel, el río Zafrilla, que nace en los montes de este pueblo y echa sus aguas al Cabriel en el término de Salvacañete. Si es cierto que la primer parte de este río se suele secar antes con frecuencia pero en su tramo final suele llevar agua.


Luego el Arroyo Almagrero, el río de Valdemeca y el río Huécar como afluentes del Júcar. Ya hemos hablado en alguna otra ocasión de estos tres, sobre todo del primero, que aporta muchas veces más agua que el propio Júcar.


Vamos con el Arroyo Almagrero, el gran aportador de aguas del río Júcar en su tramo alto.


Sus primeras aguas nacen en el término de Zafrilla, luego pasa por los montes de Huélamo, Cuenca y Tragacete.


Aquí el Almagrero baja hecho una bestia, y la altura del arco del puente un poco antes de su confluencia con el Júcar, nos habla de lo cautos que fueron nuestros ancestros al construirlo.



El segundo es el río de Valdemeca, que trae el agua de las muchas montañas del término de este serrano pueblo.


                   Vamos con el 3º, el río Huécar que tiene tramos de exuberante vegetación.


Cuando llueve bien, de su nacimiento en los montes del pueblo de Palomera viene un hermoso caudal.


En sus 15 km aproximados de longitud guarda hasta zonas de baño como las célebres y fríaaaaaas Pocetas de Palomera.

El río Trabaque como afluente del Escabas. El Escabas se nutre básicamente de multitud de arroyos de corto recorrido, que veremos en la siguiente remesa.


       Vamos con el río Trabaque, al que en esta foto cogí con muy buen caudal. Río que nace en la sierra y luego trascurre por la comarca de la Alcarria.


                          Siendo la cascada de su nacimiento un rincón realmente bello.

El caudaloso río Guadiela no tiene ningún afluente de largo cauce reconocido, a no ser que tengamos en cuenta que el río Cuervo es afluente suyo, y motivo principal de lo nutrido del caudal del Guadiela en su largo tramo serrano. Lo que si tiene son muchos arroyos, tanto el Guadiela como el Cuervo, que veremos un poco más adelante.


El río Cuervo es el gran afluente del Guadiela en su discurrir serrano. Luego ya en tierra alcarreña al Guadiela le volcará sus aguas el río Escabas.

Y por último, y en tercera remesa, vendrían muchos arroyos que en alguna parte de sus tramos llevan agua continuamente o incluso en todo su cauce que generalmente no serán de gran longitud.

Vamos con algunos arroyos del río Cuervo:


                      El Arroyo Mailloso como arroyo tributario del río Cuervo.


El río Chico o Arroyo de la Hoz en Sta. Mª del Val/Lagunaseca como arroyo tributario del Cuervo.

El Arroyo Obriguillo, el Arroyo Barbazoso, el Arroyo del Peral como royos tributarios del río Escabas:


El Arroyo Barbazoso o Arroyo de Poyatos, curso fluvial célebre por la practica del barranquismo.


                 El Arroyo del Peral le trae aguas al Escabas de los montes de Fuertescusa.


                                   El Arroyo Obriguillo le trae ricas aguas del Cerviñuelo.

El Arroyo del Rincón de Uña, el río de Valdecabras o el río Moscas como cursos fluviales del río Júcar:


                             El olvidado río Moscas, el tercero de los ríos de Cuenca capital.


   El Arroyo del Rincón, aguas idóneas para la cría de truchas, y creador de la Laguna de Uña.


El río de Valdecabras va buscando el Jucar mientras abre rocas y valles en su corto discurrir.

El río Vindel, el Arroyo la Hoz Somera, el río Masegar o el Royo de Palomares como afluentes del río Guadiela.


El río Masegar, el río que nace de la Laguna del Tobar, y que riega toda la extensa vega de Beteta.


El río Vindel, proveniente del término de este pueblo, le trae al Guadiela aguas de la Alcarria serrana.


   El Arroyo de la Hoz Somera, aguas puras para el Guadiela desde los montes de Carrascosa de la Sierra.


           El Arroyo de Palomares surca los montes de Cañizares en busca del Guadiela.

Veréis que del río Tajo no he puesto arroyos tributarios, ya que es un caso peculiar (recordar que el río hace durante muchos km de límite entre Cuenca y Guadalajara), pues de su lado conquense no tiene apenas arroyos que le vuelquen agua al río, ocurriendo eso del lado guadalajareño, con el río de la Hoz Seca u Oceseca.


Este será el único río de esta entrada que no trascurre por Cuenca pero lo considero uno más de la red fluvial de la Serranía, ya que si es cierto que echa sus aguas al Tajo, alimentando también la orilla conquense.


Peculiar río que es el gran aportador de caudal al Tajo en su tramo conquense, y principal motivo de la frescura de la temperatura del agua del Tajo.

Cuenca no se olvidará del Tajo –hay que recordar que históricamente Cuenca y el río Tajo han estado siempre muy unidos, y más adelante le regalará no arroyos, sino auténticos ríos, ni más ni menos, que las frías y limpias aguas del río Escabas, río Cuervo y río Guadiela, aunque la cuestión de adonde van esas aguas serranas, es un tristísimo asunto que después de 40 años y en la tesitura que estamos seguirá sin resolverse, produciéndose agravios e injusticias.


No son muchas las sendas que recorren el interior del Valle del Tajo pero haberlas, las hay, sobre todo, de pescadores.


           Tiene tramos amazónicos, donde la frondosidad junglesca de las riberas impresiona.


El río continuamente es un baño impresionante con la limpieza y claridad de las aguas, pero la temperatura de las mismas, no la aguanta cualquiera. Ignacio y yo por supuesto que si pero si es cierto que debe hacer calor.

Otra cuestión relacionado con esto último, es que esta amplia Comarca del Sistema Ibérico Sur, es de las zonas más frías de la península, dándose multitud de veces las temperaturas más bajas del país. Asunto que hace sus aguas nazcan gélidas como demonios, y yo que me he bañado en todo tipo de aguas, reconozca que muchas veces no hay parangón con otras aguas que a priori puedan parecer más frías.


Durante los inviernos auténticos, este es el aspecto normal de los arroyos de la Serranía alta.


           Quedándose sus nacimientos y manantiales de esta guisa.(foto de mi amigo Víctor)



                        O de esta, cuando llegan los saltos de agua de todos los tamaños.

Para terminar la entrada, no debo olvidar si de red hidrológica serrana hablamos, de las lagunas kársticas de montaña de caudal siempre estable y permanente y de las surgencias aparecidas después de temporadas de lluvias por toda la Serranía de Cuenca, debido básicamente a su carácter kárstico.
Dos maravillas de la naturaleza, la primera de ellas que se deben cuidar y proteger más por su rareza y valía en nuestro país, y la 2ª, las surgencias, temiéndome desgraciadamente que las iremos viendo cada vez con menos frecuencia, debido al cambio climático y a la escasez de lluvias.
Como las Lagunas os las voy a enseñar en otra entrada aparte más adelante, solo mostraré un brevisimo catálogo de surgencias, tanto las nacidas del suelo mismo, como las que surgen de la boca de cuevas.


            Vamos con las que brotan del suelo después de muchas lluvias continuadas.


                                        Y cuando digo suelo, es del mismísimo suelo.


Placer serrano indescriptible es abocicar el morro al primer chorro de agua pura que mana de la surgencia.


                        No solo del suelo suelen manar sino de grietas y fisuras en la roca.


   Se llenan tanto los acuíferos con el agua de lluvia, que la tierra expulsa el agua brutalmente



                  Maru y yo, dos buscadores de surgencias después de una época de lluvias.


Vamos con las surgencias nacidas de cuevas, también conocidas como reventones, como este del Boquerón de Valdecabras.


                                      Esta del reventón de la Cueva del Becerro.


                                                         O esta del Ojo de la Higuera.

Podría seguir poniendo surgencias pero no quiero hacer la entrada mucho más extensa por lo que aquí marco el final.
Que sirva esta entrada de homenaje a mi padre, pescador de alta montaña entre otras cosas, y quien me trasmitió el amor por los cursos fluviales, y que años después se materializó en el libro que publicamos titulado "Senderos de Agua de la Serranía de Cuenca", editado por la Diputación de Cuenca y con portada del pintor catalán/aragonés Grau Santos, y también a mi madre, bañista y catadora de aguas serranas desde que tengo uso de razón.
No sé porque pero me viene a la cabeza la imagen de mi padre pescando y yo, mi madre y mis hermanos bañándonos un poco más río abajo y espantándole la pesca.


                                       Portada del libro editado editado en el año 2014.


Interior de mismo, dividido en 6 capítulos, uno por cada uno de los grandes ríos conquenses.


Decir que hoy en día está descatalogado pero se puede sacar de la Biblioteca Pública de Cuenca.


Hasta la próxima.

20 comentarios:

  1. Bueno bueno. Menudo blog. Normal que lo vayas a dividir en diversos capítulos. Es belleza pura y dura la de la totalidad de los tramos y cauces de todos estos ríos. Siempre digo que la Serranía de Cuenca es la gran desconocida de España, y casi me alegro de que sea así, pero el caso de sus ríos es bárbaro. Parece mentira que una fracción tan pequeña en extensión, comparado con otras sierras sea tan prolífica en ríos y caudales. Lo cierto es que para mí, tan bonitos son los ríos como los arroyos y sugerencias. Siempre digo lo mismo, pero da igual el tiempo que pase o los años que cumpla, xk me quedo embobado mirando ese agujero de donde brota el agua... Sabes Toni que mi favorito es el Escabas, pero esta Serranía da mucho de sí, y qué grande es la envida que te tengo, aún más cuando veo las fotos. Enhorabuena y muchas gracias por tu trabajo. Un saludo.

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    1. Hola Javi.

      Muchas gracias por tus palabras. Eso era lo que quería recalcar y enseñar con esta entrada: que un fracción tan pequeña en extensión, comparada con otras sierras, sea tan prolífica en caudales.

      Por ejemplo, otra comarca que también es rica en cursos y también está cada vez más "amenazada" por este maldito cambio climático es la de Cazorla, Segura y las Villas.

      Un saludo.

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  2. Me encantan todas las imágenes y la exposición. Pero que te hayan olvidado de Las Chorreras del Cabriel en el momento que se va a declarar monumento natural... Un fuerte abrazo.

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    1. Hola José.

      Gracias por tus palabras. No es que me haya olvidado de las Chorreras, sino que solo quería hablar de los cursos fluviales, en muchas fotos las asocio a lo pueblos pero no es la finalidad de la entrada mencionar pueblos (Fíjate que en Facebook ya hay alguien que no le ha gustado mucho porque no menciono Boniches).

      En cuanto a las Chorreras, tengo un proyecto de cuando se declare Monumento Natural, volver a ellas y hacer otra entrada conmemorando eso, y fijándome en otras cosas, aparte de las pozas y baños.

      Otro abrazo para ti.

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  3. Como siempre fantastico. Gracias

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  4. Embriagador reportaje, Toni, de tantas aguas recién nacidas y tan puras a la vez. Recordarte que -aunque en el párrafo que haces referencia a los escasos ríos/arroyos que aportan al Tajo por su flanco izquierdo conquense en su cabecera- quizá te olvidaste de citar algunos como el formado por las saltarinas aguas del rumoroso Tajuelo precipitándose torrencialmente sobre el Tajo en Puente Martinete. Y un poco más abajo -ya en el límite entre Guadalajara y Cuenca- el Horcajo.

    ¡Lástima que no les dejen seguir su curso natural, siendo secuestradas a la fuerza bastantes kilómetros más abajo...!

    Un saludo Toni.

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  5. Hola Leoncio.

    Gracias por tus palabras.

    En cuanto a lo que comentas pues es verdad, que el Horcajo podría haberlo puesto y se me ha olvidado. Le hice una vez y no recuerdo que tenga alguna foto donde se vea bien de caudal pero seguro que alguna encontraba.

    En cuanto al Tajuelo me coges por sorpresa. Me explico porqué: lo recorrí hace años partiendo desde Belvalle en la parte de arriba, donde aparecen las lagunillas y baje por el cauce bastante tramo, encontrándomelo todo seco, aún siendo una primavera muy lluviosa. Por lo que pensé que sería un hermoso barranco como el de Valmelero (más río arriba), un espectacular y profundo barranco pero con caudal muy escaso o inexistente.
    Pero si me dices que el Tajuelo vierte torrencialmente, eso que tiene que tener los amanantiales más en la parte baja (cosa normal) y esos no los conozco, por lo que habrá que esperar a época de lluvia para visitarlos.

    Un saludo.

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  6. Me dejas boquiabierto TOni una maravilla algun que otro paraje lo conocia pero esta extension de datos y sitios me ha dejado anonadado tomo nota para este verano porque esto es un tesoro que no tiene precio

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    1. Hola Karmaikel.

      Encantado que te guste. Tenía temor de hacer la entrada demasiado larga y por eso he puesto que hay que ser un poco friqui de la Serranía ;-) pero si es cierto que el archivo fotográfico me lo he currado desde hace ya tiempo, buscando fotos y guardándolas para confeccionar esta entrada.

      Esperemos, karmaikel, que llueva esta primavera porque si no, no es recomendable ver ríos y arroyos este verano porque veríamos muchos secos o con poquísima agua. Cruzo los dedos!!

      Un saludo.

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  7. Hola Toni.

    Me uno a los halagos de Javi, José, Tobera, Leoncio y Karmaikel. Otra entrada para enmarcar, un fantástico desglose de la actividad fluvial de la Serranía de Cuenca, con una cuidada selección de fotografías para ilustrar cada cauce principal, afluente o surgencia. Ya me imagino lo difícil que se te habrá hecho la criba, pues debes poseer miles y miles de fotografías de ríos serranos.
    Lo dicho, enhorabuena por el trabajo y por el resultado. Si habituase a llevar sombrero, me lo quitaría ;-)
    Me considero un afortunado de tener un ejemplar de Senderos de Agua, y además dedicado y firmado por el autor ;-)

    Un abrazo.

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  8. Hola Dani.

    Allá por octubre del año pasado se me ocurrió hacer una entrada generalista sobre cursos fluviales, y desde entonces pues cuando me ponía delante del PC, iba buscando fotos, poco a poco sin que me fuera estresante.

    Alguna vez cuando voy a la Biblioteca Pública de Cuenca, veo mi libro allí en las estanterías manoseado de tanta sacarse y me entra una pizca de orgullo al saber que se sigue sacando en préstamo para verlo.

    Espérate que me quedan dos entradas recopilatorias más, realmente excesivas, jejeje, y en la siguiente que será en Semana Santa sale un auténtico cul roig ;-)

    Un abrazo.

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  9. ¿Sería factible hacer un PDF del libro?

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    1. Hola Román.

      Ni idea tengo de eso que propones pero me parece que hoy en día no es muy factible. Si me das tu dirección, te mando un ejemplar.

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  10. Hola Toni,

    Uno se queda sin adjetivos para describir esta espectacular y didáctica entrada.

    Nos has expuesto de una forma perfecta y amena toda la variedad de ríos, arroyos, lagunas y surgencias que hay en la provincia, si es que más no se puede pedir.

    Al leerla he recordado mis baños en Cañamares, la belleza del nacimiento del río Cuervo y mis primeros pinitos en el mundo del barranquismo en las hoces del Jucar.

    Como siempre, gracias por acercarnos estos preciosos rincones.

    Salud, ríos y arroyos!!!

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  11. Hola David.

    Jejeje, ya vuelven tus perlas conquenses, esa baño en la Playeta de Cañamares, o el descenso del Júcar en Villalba, o el nacimiento del Cuervo.

    Que mala marcha lleva este año en cuanto a lluvias. Por aquí en Cuenca, ya hay sitios que el agua del Júcar se está filtrando y secando (¡¡y estamos en marzo!!!). Como no llueva vamos camino de un desastre medioambiental gordo.

    Salud y agua ya!!!

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  12. Hola Toni...
    Una "acuática" entrada,que me ha encantado,con imágenes realmente espectaculares,entre aguas bravas y otras mas tranquilas,un compendio magnifico de esos ríos que atraviesan la Serranía.
    Gran trabajo.

    Un abrazo.

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    1. Hola Juane.

      Gracias por tu comentario. La verdad que si, es un pequeño trabajo de recopilación en el que he disfrutado mucho haciendo esta entrada.

      Una abrazo.

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  13. HoL Toni!!
    Esta entrada hay que denominarla, "La Serranía líquida" porque hay que ver entre ríos, afluentes y arroyos, menuda trama hidrográfica.
    Excelente reportaje con muy buenas fotos y rincones casi olvidados.

    Si me tengo que quedar con uno, jeje, este sería la Hoz Seca. Es mi debilidad, así como el padre Tajo.

    Vaya neopreno bueno que llevas, con eso no hay curso que se te resista, jajaja,

    Un abrazo y a ver si encuentras un arroyo cervezero,jiji.

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  14. Hola Javi.

    Siempre es una alegría verte por aquí. Un arroyo cervecero? madre mía lo que has dicho, eso sería orgásmico, jajaja

    Ya sé de tu debilidad por el Hoz Seca, que también comparto. Fijate que este sábado pasado, con mi amigo Ignacio, nos fuimos allí, saliendo a las 6 de Cuenca y llegando a las 9 de la noche a casa.

    Dejamos el coche en la Herrería, y por una senda muy chula que sale a la izquierda yendo por un barranco, subimos al Rason, y nos asomamos a su muralla que está más baja que lo que es la cima. Luego de ahí buscamos una senda que baja de lo que es la Quebrada del Pellejero hasta la Cueva del Tornero. De allí sale otra senda que vuelve por la otra orilla y nos llevó hasta los nacederos, y de ahí hasta la Herrería otra vez. Una ruta como siempre por esa comarca, maravillosa

    Un abrazo.

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