domingo, 7 de abril de 2019

RUTA ENTREVALLES -CAMBRÓN & OCÉÑIGO- Y LA PEÑA DEL ALJIBE



Retomamos las excursiones con Paco. En esta ocasión, de hace un año y medio, vamos a hacer una no muy lejos de Cuenca para asegurarnos de no pasar apuros por la llegada de la noche. Esa ruta es una vieja idea que rondaba por mi cabeza de años atrás. Ya hace mucho, en los albores del blog, os enseñé ese bonito barranco valle fluvial por donde va el Arroyo del Océñigo. También hemos visto varias veces, el valle paralelo a este barranco, el célebre y privado Valle del Cambrón. La idea era desde la confluencia de los dos arroyos –el del Océñigo y el del Cambrón- subir por ese tramo de tierra que separa los dos valles.
En la ida iremos pegados a la vertiente que da al Cambrón para admirar todas esas rocas de mil formas que conforman los bordes del Valle. Luego llegaremos donde ese tramo de tierra entrevalles termina, en lo que se conoce como la Peña del Aljibe, llamada así porque parece ser que encima de ella hay un aljibe presumiblemente de época prerromana. Y digo parece porque no he podido verlo con mis ojos, al ser peligroso subir a ella. Se ha puesto una pequeña instalación para poder meter las cuerdas y subir totalmente seguro. Ya comprenderán que con lo que me gusta ver todo este tipo de restos históricos, no poder ver este aljibe me jorobó mucho pero bueno no pasa nada, pues me puse en la roca de al lado, y algo conseguí captar con la cámara. A ver si alguien me pasa alguna foto de esta vetusta obra en la roca caliza.




Lo curioso que he oído por ahí decir que también podría ser árabe.  No se sabe a ciencia cierta pero, con mi experiencia de buscar restos de Castros Celtíberos por la sierra, me puse con Paco a ver si encontrábamos algo por los alrededores que nos indicará el posible origen de ese aljibe. Al final encontramos –que no está fácil- unos pocos pero claros restos que presumiblemente nos dicen que allí hubo una especie de pequeño asentamiento celtíbero, relacionándolo directamente con el aljibe, ya que está a muy pocos metros del mismo.
Ah!, se me olvidaba! El topónimo del sitio, ese afloramiento de rocas calizas con vistas a las dos vertientes, también ayuda a esclarecer aquello: El Castellar.
La vuelta la hicimos por la vertiente que da al Océñigo, admirando también rocas caprichosas, y antes de llegar, nos dejaremos caer dentro de este barranco para ver como discurre bellamente con agua dentro, creando pequeños rincones fluviales.


Aquí, donde confluyen el Océñigo (izquierda) con el Cambrón (que viene de frente), comenzaremos la ruta, subiendo por esa loma rocosa de la izquierda. El camino para entrar al Cambrón va paralelo a este arroyo.


En esta primera parte rocosa, cuesta arriba y sin senda alguna, hay que ir buscando el paso por los sitios más cómodos.


Pronto cogemos perspectiva, como este final del Cambrón donde es un bello barranco que ha separado las montañas. Seguiremos avanzando hasta ponernos en esa elevación de la izquierda.


Lo siguiente es bajar un poco y asomarnos a esa maravilla que es el Valle del Cambrón, que ya os he enseñado varias veces en el blog.


                                       Veámoslo en esta perspectiva donde se abre más.


Pero estamos muy abajo, por lo que tenemos que subir hacia la izquierda y coger más altura.


                       Si miramos a nuestra espalda, vemos el pueblo de Villalba.


Ya estamos en la parte alta y ahora avanzaremos con vistas en aquella prominencia que tenemos delante y a la que tenemos que llegar.


                                                   Vamos dejando de lado el Cambrón.


                                                   Subimos ese cerrete que veíamos antes.


Una vez arriba aun nos queda trecho. Podemos intuir a la izquierda del todo el barranco del Océñigo.

Más adelante, nos vamos a dejar caer al Cambrón pues se nos presenta diáfano.

Vamos a ver ese antiguo Monasterio Carmelitano, y hoy finca privada de un señor.

En los prados de al lado podemos ver una piara de jabalís.

Aunque lo me llama la atención es lo que nos queda por recorrer. La última roca que ven al fondo sería la Peña del Aljibe.

Uy que buena pinta tiene. Intentaremos recorrer esto por la base superior.

Le doy a zoom. ¿Ya empiezas Antoni con las caras? Tranquilos lectores, que no, ahí no veo una cara....todavía.

El verde valle del Cambrón, con un arroyo atravesándolo de norte a sur, con cascadas en su cabecera, fauna salvaje, estrechos y pozas, dentro de un  Parque Natural. ¡Ah! y de carácter privado.

Llegamos a la parte mas estrecha del cordal. A la izquierda la caída al Barranco del Océñigo y  la derecha, la caída al Valle del Cambrón.

Ya estamos encima de la parte rocosa.........

....que vemos con una erosión maravillosa (toma coplilla)


Da igual en la dirección que mires.

Trampolines, mogotes, balcones, piedras en equilibrio.....

Esto es un no parar de la erosión kárstica.

Una forma curiosa de dicha erosión:

Esas piedras que se quedan sueltas y solas encima de la roca.

Y realmente son parte de la roca madre, en la que el agua y el aire ha ido individualizándola hasta dejarla independiente.¡¡Increíble poder ver esta obra evolutiva en todas sus fases!!

Todos estos cingles rocosos son lugar idóneo, como no, para los amigos buitres.


Vamos a pasarnos al otro lado, a ver la vertiente del Océñigo. Ese farallón rocoso que ven el último es la Peña del Aljibe.

Ahí tienen la cabecera del Barranco del Océñigo.

Del lado del Océñigo también se ven formas erosionadas, no tantas como en el Cambrón, pero si tan esbeltas y bonitas como esta de la foto.


En este punto -esta especie de triangulo coronado en la Peña del Aljibe, donde vienen a confluir la faja de cingles del Cambrón con la faja de cingles del Océñigo- vamos a hacer un inciso, para contaros otra excusión de un tiempo antes.
En esta ocasión sumamos, ya que volvemos a estar Paco y yo, pero esta vez tenemos la inmensa suerte de contar con nuestro guía comanche, un nativo de estos montes, que con sus muchos años, tiene un aguante y pega unas zancadas que nos deja atrás en un santiamén a Paco y a mí.
El Trueno de Valdecabras, el amigo Segundo nos va a enseñar la Peña del Aljibe viniendo en otra dirección, y además como jugoso aperitivo, la Cueva de la Labrailla, de esas que solo se conocen los que son del lugar. Cueva pequeña pero muy curiosa, pues se ve que antaño la boca era un poco más grande, y se construyó muro a ambos lados de la boca. No es fácil ver el muro pues la vegetación ya lo ha tapado y naturalizado. Segundo nos comenta que esa obra del muro pudo ser obra del Maquis, que en los primeros tiempos después de la victoria de Franco, se echó al monte, y la Zona de Valdecabras fue idónea para esconderse.


Ahí tienen a Segundo entrando en la Labrailla como si fuera un topo o una tejón.

Una vez dentro se ve bien que a ambos lados construyeron muros que desde fuera no se notan. La verdad que debiera ser un excelente refugio para los maquis durante las batidas de la Guardia Civil.

La entrada es una bajada donde podemos apreciar el techo de la única sala que hay.

Es pequeña pero tiene algunas formaciones curiosas como esta de la foto.

Salimos de la cueva y pasamos por la Puerta de Uña, antiguo lugar de entrada al Cambrón, donde la valla nos recuerda la privacidad de este bello trozo de serranía conquense. Al fondo en el centro izquierda podemos apreciar.........

La Peña del Aljibe, que por esta cara y por los dos lados es completamente inaccesible.

Nos vamos acercando a ella.

Comprobando que por este lado tampoco se puede. Por ese pasillo que se crea entre la Peña del aljibe y la que hay detrás, subiré yo a ver.

Este es el pasillo por el que he subido. Paco y Segundo se han quedado abajo esperándome.

No sé si esos palos se pusieron ahí para subir a lo alto pero ni lo intento.

Lo que sí intenté es subir por esas grapas pero cuando estaba en las de arriba, vi que era peligroso, que con cuerdas mucho mejor, por lo que baje y desistí de subir.

A la que si se puede subir es a la peña que hay antes, donde podemos ver la caída al Cambrón, y la espectacularidad del sitio.

Desde allí, pude sacar fotos de lo que parece el aljibe. En primer plano se ve uno más pequeño con agua, posiblemente comunicado con el grande que es el que intuimos por la vegetación húmeda, tipo juncos, que se aprecia.

Un amigo de Magia Serrana, Ricardo "Snakes" Culebras, nos manda esta foto de su chico en uno de los bordes del aljibe. Gracias tio.


Segundo siguió enseñándonos cosas curiosas de estos montes, como corralizas varias y esculturas de todos los tipos, pero no voy a poner más porque eso da para otra entrada.

Volvemos a la ruta actual, y Paco y yo comenzamos la vuelta por la vertiente del Océñigo, aunque antes investigaremos por entre las rocas.

Porque con detenimiento, empezamos a ver los restos de algo muy antiguo, como esos restos de muretes en la parte superior de una roca grande de unos 8/9 metros de alta.

Aunque están muy camuflados, una vez descubiertos se ven muy claros dichos restos.

No hay duda, esta es la parte más accesible a esta enorme roca de unos 20 metros de longitud aprox. y donde construyeron una pequeña muralla, donde quedan estos restos visibles.

Ya volviendo, decidimos coger una pequeña vaguada para bajar al Océñigo.

Que nos recibe con su agua clara y los pequeños problemas con sus varios vadeos.


En esta parte intermedia, una senda va paralelo al arroyo.


Yendo por tramos donde podemos ver las paredes rocosas de varios metros que conforman el barranco.


Vadeos varios que no son problemáticos al no llevar mucho caudal el arroyo.

Llegamos a este punto donde la senda se convierte en carril y sale del barranco por la derecha en otra dirección. Pero nosotros decidimos seguir el arroyo pues el coche lo tenemos al final del mismo.

Seguir por las riberas, entre la vegetación y las rocas se hace arduo, por lo que cogemos altura.

Volvemos a bajar al cauce, yendo por una sendecita de bestias, y comprobando que........


el Océñigo se pone fiero e ir por dentro requiere mojarse seguro, siempre y cuando se pueda avanzar que no lo sé con seguridad....

Total, que Paco y yo, ante lo peligroso y empinado de las laderas, debemos hacer un último esfuerzo y coger bastante altura para pasar este último tramo del barranco por arriba.

Y volver al punto de partida, donde abajo nos espera Torri en la confluencia de los dos arroyos, y los dos tercios de rigor en el Ventorro.

Me despido con esta maravilla de poza que tiene el Arroyo del Cambrón, justo fuera de lo que es la finca privada.

Plano con la ruta realizada.


Una ruta de unas 3/4 horas de duración aproximada, a apenas 20 minutos en coche desde Cuenca, y que mezcla restos históricos de hoscos y violentos celtíberos, duros y huidizos maquis, mucho arte kárstico, olvidadas cuevas, pozas de agua serrana y mucho verde. Más no se puede pedir a una tarde completa, de esas que ya han cambiado la hora, y la luz primaveral nos otorga a Paco y a mí tiempo de sobra para trazar nuestras expediciones.

¡¡Hasta la próxima!!

12 comentarios:

  1. Como siempre fantástico. Cómo me acuerdo de las veces que ibamos a ese valle antes de antes de cercarlo¡¡¡ Por ciero, me han dicho que han quitado los ciervos y que han dejado solo los jabalies. Creo que pronto tendré oportunidad de pasar otra vez dentro y ya os cuento. Un abrazo y mil gracias. Habrá que volver - Luis

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  2. Hola Luis.

    Curiosamente, en la foto que he puesto, de hará algo menos de dos años, vimos abajo en el Cambrón muchas piara de jabalí.

    Andar el Cambrón por dentro debe ser chulo también.

    Un abrazo.

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  3. Otro rincón sorprendente de tu tierra que me deja maravillado. Esas típicas formaciones de las sierras conquenses que tanto me fascinan y que invitan a jugar con los parecidos. Y esa maravilla de valle vallado (hay que ver cómo se lo montan algunos) visto desde las alturas ... ¡y que sólo puedan disfrutarlo unos pocos!.
    Un abrazote Toni.

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  4. Hola Paco.

    Seguro que puedo hacer una entrada del blog recopilatoria de caras, jejeje, con un poco de imaginación y mucho de observación, esto es un no parar de arte figurativo.

    El Valle vallado siempre ha sido un sitio distinto. Pues desde el siglo XVIII hubo allí un Monasterio, donde parece ser que en algún momento de sus historia recluían (y casi exiliaban) a las monjas algo díscolas y en cierto modo problemáticas). No lo sé con seguridad pero es de imaginar que después de alguna de las históricas desamortizaciones -y quitadas a la Iglesia- se vendería a algún particular y así ha idos trascurriendo a lo largo de los años.
    Otro dato curioso, es que en los años 80 hubo un proyecto de construir allí un centro de ocio con piscinas y hoteles para publico mayoritariamente alemán, creo recordar.

    Un abrazo.

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  5. Hola Toni.

    Siempre es un placer recorrer estos cordales que delimitan valles tan interesantes como este del Cambrón. Afortunadamente no faltan en la Serranía valles similares donde poder caminar libremente, aunque no siempre con el aliciente de unos restos arqueológicos que sorprenden por su ubicación.
    Si no recuerdo mal había en aquellos años un proyecto de campo de golf en el Cambrón que dio bastante que hablar...

    Un abrazo.

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  6. HOla Andrés.

    Afortunadamente, la Sierra de Cuenca en su gran mayoría no es suelo privado sino público (en compararación con otras sierras) y eso hace que no tengamos los problemas de las prohibiciones que traen consigo los vallados a la hora de ejercer nuestras actividades en la naturaleza.

    Y si, arriba se lo comentaba a Paco Domingo, que en la década de los 80 aquí se planteó hacer una tremenda aberración, donde también se incluía entre los muchos servicios, campos de golf.

    Un abrazo.

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  7. Hola Toni.

    Una entrada de las de paladear, empezando por esas vistas del Valle prohibido del Cambrón, y luego esa sucesión de figuras erosionadas hasta llegar a la base de la Peña del Aljibe, que flipa donde lo construyeron (te he mandado un vídeo por whatsapp que te gustará, aunque seguramente ya lo habrás visto). Una pasada también la Cueva de la Labrailla, ingenio Maquis para sobrevivir. Y de nuevo volvisteis a sacar vuestra faceta arqueóloga para descubrir esos restos. El paseo junto al Océñigo le otorga un bonito toque fluvial a la ruta.

    Un abrazo y free Cambrón!!

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    1. Hola Dani.

      Que pasada el vídeo, no lo conocía. Aparte del aljibe, se ve muy bien lo que comento en la entrada, con los dos laterales de cingles llegar a terminar en la Peña del Aljibe, de que por el tamaño del mismo y por el tamaño de donde yo encontre esos restos de mampostería encima de la roca y tapados por la tierra, debieran ser un tribu muy pequeña, tres o cuatro familias.

      Si te digo una cosa, ahora mismo no sabría saber donde está la Cueva de la Labrailla. Habría que haber apuntarsela en un gps. Con esa boca madriguera y sin ninguna otra referencia más que una especie de ladera, tendría que tener mucha chiripa para volver a encontrarla.

      Un abrazo y Cambrón not Spain, jajaja. Freedom from Cambrón!!

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  8. Hola Toni,

    Vaya pasada de ruta que nos has enseñado, de esas aventureras que acostumbras a mostrarnos.

    Como siempre, tus rutas tienen entornos preciosos, erosionados y caras, porqué yo si que veo una cara en esa roca, y no, aun no llevo ninguna cerveza en el cuerpo, aun... jejeje

    Que raro se me hace que no subieras a la Peña del Aljibe a investigar, pero seguro que tarde o temprano irás con cuerdas y te encaramarás a ella.

    La cueva me ha gustado mucho, un lugar perfecto para esconderse, y no solo la cueva, los restos celtíberos también.

    Si es que nunca dejas de sorprendernos con tus descubrimientos, a ver con que nos sorprendes en la siguiente entrada.

    Salud, aljibes y caras!!!

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  9. Hola David.

    Si bueno cara hay en la roca, pero un poco monstruosa. La vedad que he desarrollado otra vista distinta para ver formas en la roca que antes no veía y ahora si, y la mayoría son sorprendentes.

    Pues si, ese aljibe me llama aún más. Dani me mandado un vídeo que del mismo desde arriba y se ve un bonito sitio para ver esos alrededores, ademas del aljibe perfectamente tallado. Si pones en google aljibe cambrón dron o algo así, te sale. Dura muy poquito pero se ve la Peña muy bien.

    Menos mal que Segundo nos dijo el origen maqui de esos muros cerrando una cueva, que si no le habría estado dando vueltas y vuelta a quien demonios habría tapiado una cueva tan recóndita (y pequeña)

    Salud y sorpresas

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  10. Tremendo paisaje Toni el que nos muestras en esta entrada y encima con visita a la cueva incluida.

    Creo que hiciste bien en no subir hasta arriba por las grapas, se veían bastante alejadas y si bien subir se ve posible, para bajar las hubieras pasado putas.

    Un saludo

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  11. Hola Eduardo.

    Pues si, te puedes imaginar que con lo que me gusta ver estos restos, lo que me jorobó no llegar. Me puse en la grapa de arriba y vi peligroso incluso alcanzar la parte alta. Cuando pensé, en luego bajar, me di la vuelta cagando leches. Quita quita.....

    Un saludo.

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