domingo, 14 de julio de 2019

SIERRA DE LA TRAMUNTANA I (CAMINO DE COVES BLANQUES Y CALA BÓQUER )


Con motivo de nuestra semana de vacaciones en Mallorca os pondré una serie de entradas,  más concretamente, recorriendo la Sierra de la Tramontana, aunque también veremos algún otro paisaje fuera de esa sierra, como puede ser el Parque Nacional Isla de Cabrera, uno de los pocos Parques Nacionales que hay en España.
Llevo tiempo queriendo ir a esta sierra pues siempre nos ha llamado mucho ese plan senderista vacacional que trata de hacer una ruta por la mañana, y por la tarde pegarse un baño en el mar, bebiendo cervecita, sin necesidad de meterse un viaje largo de coche para hacer el 2º plan. O incluso hacer una ruta por los acantilados rocosos e ir visitando virginales playas.
Aunque parezca fácil hacer este plan, no lo es, pues en verano que es cuando cogemos las vacaciones suele hacer demasiado calor en las sierras adyacentes al mar, aparte que suelen estar ya muy agostadas y con todo muy seco, cosa que nos gusta muy poco. De ahí, el hecho de irnos de senderismo los veranos al norte donde el fresquito y el verdor suele durar más tiempo.
En todo caso, sabedores de que en Mallorca en julio/agosto/septiembre hace demasiado calor y se llena exageramente de turistas de todo tipo, cosa muy desaconsejable para andar sus montañas, adelantamos la semana de vacaciones al final de la primavera, Junio, y fue todo un acierto, pues nos hizo un tiempo genial para andar, ya que casi todos los días tuvimos las mañanas hasta las 3/4 de la tarde nublado y con temperaturas de 22º/23º y por las tardes se abrían las nubes, donde un sol ya oblicuo, y un ligero ascenso de la temperatura, nos empujaba al mar para refrescarnos.
Además, cogimos la sierra aún con un verdor que nos sorprendió gratamente a Maru y a mí. No me la esperaba tan verde y frondosa. Me encanta, cuando visitando los lugares, uno derriba las ideas preconcebidas que tenía de dichos lugares sin conocerlos presencialmente.



Otro aliciente es que el baño en el mar no es un baño cualquiera, pues la Sierra de la Tramontana (llamada así por que el viento homónimo) acaba abruptamente en el mar; cosa que, aparte de enormes acantilados, hace que los muchos barrancos de todos los tamaños que vienen de la alta montaña mallorquina, vayan a terminar al mar, creando calas rocosas bellas como ellas solas, al haber muchas sin restos de especulación urbanística, solo roca, agua y vegetación típica.
Huelga decir que nosotros intentamos ir a bañarnos a calas que no hubiera carretera o pista para llegar a ellas, es decir, que hubiera que andar un buen trecho, buscando la poca masificación, cosa que incluso conseguimos completamente, ya que en la preciosa Cala Bóquer llegamos a estar más de una hora más solos que la una, hasta que llegó una pareja.
Y con la ruta donde vimos la Cala Bóquer y la Cala de San Vicenç, voy a empezar las entradas dedicadas a Mallorca, constando esta de dos rutas cortas, una para llegar a la cala primera y bañarnos en soledad y otra para recorrer un viejo camino hecho por presos republicanos de la Guerra Civil, y poder asomarnos a un trocito de costa de la tramontana en el entorno de la cala segunda.

Para situar las entradas dedicadas a la Tramontana, voy a distinguir la que discurren por la alta montaña mallorquina y las que discurren por el abrupto y salvaje entorno del Cap de Formentor, donde vais a ver durante este verano dos entradas; esta primera y luego una más adelante. Sirva como aperitivo de entrada.


Llegamos con el coche hasta el pequeño pueblo de Colonia de San Vicenç, donde parte esta primera ruta, que en esta primera parte es de buena frondosidad.


Os presento a la planta que nos va a acompañar durante todo nuestra estancia en Mallorca, el boj de Baleares (Buxus baleárica), valiosa planta que solo queda en España en ciertas partes de Almería, Málaga, Granada y en Mallorca (Sierra de la Tramontana) y en la isla de Cabrera. En Ibiza y Menorca se extinguió.


Algunos ejemplares de pinos carrascos (Pinus halepensis), el pino que hay en Mallorca, sobresalen por sus ingentes tamaños.


Tras unos momentos dubitativos, encontramos la placa que nos indica el principio del camino hecho por presos republicanos.


Camino que pronto deja el cobijo del bosque y entra en el paisaje típico de esta parte de la costa de la tramontana más cercana al cabo de Formentor.


                                 Nos llama la atención al fondo esa cordillera cresta rocosa.


Podemos ver como el camino avanza salvando las pequeñas ramblas y torrenteras que vienes de la parte alta. Se le conoce como el Camí de Coves Blanques.


Al coger algo de altura vemos que la cresta rocosa es uno de los laterales de la alargada bahía que crea la Cala de San Vicenç.


Con el zoom sacamos más a más puntales y crestas de los muchos que forman esa maravilla que es todo el entorno del Cap de Formentor.


Preciosa esta vista desde el camino. Decir que teníamos un día nublado que hacía que el sol y el calor no cascara en demasía.


                 Seguimos avanzando por el camino hecho por los presos, mientras atrás......


El pueblo de Colonia de San Vicenç, metido en el profuso pinar que se crea dentro de ese valle.


Ahora estamos alineados con esa hermosa cresta que es realmente la Serra del Cavall Bernat. Por ahora no lo sabíamos, pero en la ruta de tarde a la Cala Bóquer la volveríamos a ver.


De pronto el camino viene a acabar en una pared rocosa y allí vemos esta boca. Jejeje, alguno se habrá preguntado que ¿para qué diablos hicieron currar bajo el justiciero sol a los pobres presos republicanos en estos pedregales?


Vemos una cueva artificial de 20/30 metros de profundidad con pozos de ventilación. De aquí puede que sacaran la piedra para el camino.


Maru y yo subimos a la parte alta de prominencia rocosa donde está la cueva para otear. La península estaría detrás de Maru.


Parte superior de uno de los pozos. El motivo de hacer el camino hasta aquí fue que en estos puntales sobre el mar, el Bando Nacional decidió poner baterías antiaeréas para repeler futuros ataques de la aviación republicana. Baterías que parece ser que al final no se llegaron a instalar.


                  70/80 metros de caída al mar tenemos desde la Punta de Coves Blanques.




                                     Pinchen la panorámica para verla en grande.


               Antes de ir a comer, unas cervezas deliciosas caen en la Cala de Sant Vicenç.

Después de comer un delicioso arroz de buey de mar en Alcudia, y aprovechando que el día sigue nubladete, decidimos ir al Port de Pollença (todo muy cercano) para de allí, ir andando a la Cala Bóquer, una cala que nos había hablando maravillas el chico de los apartamentos y que requería para llegar a ella de una ruta a pie de unos 45 minutos ida y otros tantos la vuelta. Además sin prisa ninguna, ya que nuestros apartamentos estaban en Pollença a apenas 10 minutos de donde dejamos el coche.
Comenzamos la ruta después de echarnos un mini siesta de 30 minutos con el aire del coche, y dejar que la comida se aposentara en el cuerpo, que aquí un servidor, entre el arroz, las birras y los entrantes pescaderos, se puso las botas.


                                                        Este es el comienzo de la ruta.


Cosa que hay que saber de la Tramontana: la mayor parte de su territorio es terreno privado pero en muchas fincas por las que pasan caminos, los dueños están obligados a dejar una puerta por la que dejar pasar. Nuestra obligación es abrir dicha puerta o cancela y luego volverla a dejar cerrada.


Detrás nuestro dejamos esos campos de cultivo que quedan entre el Port de Pollença y las montañas.



Por esta senda vamos a torcer a la derecha para enfilar el valle que desemboca en la Cala Bóquer.


                                                La senda se empieza a poner bonita.


   No obstante, se nos presenta el lado izquierdo del valle con ese murallón rocoso de órdago.


En la Tramontana les gustaba hacer muretes imposibles, como este que llega casi vertical a la pared rocosa.


            Guaaau, ese pared rocosa corrida de la izquierda se lleva toda nuestra atención.


Esa cordillera rocosa es el otro lado de la Serra del Cavall Bernat, es decir, el otro lado de la cresta rocosa que vimos en la ruta por el viejo camino republicano de antes.


Y también aparece la cordillera de la derecha que delimita este valle encajonado en dirección al mar.



Precioso este entorno. En la pared detrás del pino vi lo que podía ser la única manera de subir a lo alto de la Serra del Cavall Bernat donde además hay justo un forat (agujero) y luego una caída vertical al mar de 350 metros. Acojonante habría sido poder subir.


          El lado derecho también se veía imponente, aunque no tanto como el izquierdo.


                         Donde allí arriba está el vértice del Morral (353 metros)


                             Posible subida al Forat que se aprecia a la izquierda de la foto.


La senda atraviesa viejas construcciones abandonadas, haciéndolo en un mar de boj por el que solo podemos ir por dicha senda.


           Hasta que llegamos a un punto en alto donde comienza la bajada hacia la cala.


                       Zoom a Maru mientras al fondo se ve ese islote pedrusco.


               El horizonte que se nos presenta solo acrecienta nuestras ganas de baño.


                                                                         La Cala Boquer.


Cuando llegamos nosotros se iba un grupo de cuatro o cinco, por lo que estábamos solos, y así estuvimos alrededor de una hora.


                     Maru tarda poco en catar el agua y disfrutar de esas aguas tan limpias.


                  Curioso ese bosquecete de pinos saliendo casi vertical encima del agua.


Uno de los peñones del entorno del Cabo de Formentor que se ven desde aquí, asoma con una txapela puesta en su cima.


No me creía que estuviéramos solos. No hay mejor solución que decirle al populacho que hay que andar 50 minutos para poder llegar, cosa que hace que no vengan a estos sitios.




                                               Pinchen para verla en grande.



Saco la cala desde diferentes vistas, teniendo encima nuestro el final del tremendo espinazo de la Sierra del Cavall Bernat.
        Las enormes rocas que se desgajan de la sierra son de una belleza arrebatadora.

                           A esto se le suma una cada vez mejor fotógrafa como Maru.

            Y un pedazo de modelo posador como yo, dando como resultado esos fotones.



¡¡Hasta la próxima!!

6 comentarios:

  1. Hola Toni.

    Ya tenía ganas de ver las crónicas de vuestras andanzas por Mallorca y la Tramuntana. Buen aperitivo este con ese camino de les Coves Blanques y esa cala con caminata repele-domingueros jeje. Sorprendente esa frondosidad del principio, con ese boj autóctono y ese pedazo de pino. También me ha sorprendido la similitud, me lo comentaste, de esas crestas con algunas alicantinas. Por ejemplo ese Cavall Bernat me ha recordado bastante a la Serra Segària, cresta alicantina pegada a la costa, aunque he mirado reseñas por Internet y esta de la Tramuntana es muchísimo más afilada. Y que decir de ese precioso contraste de esos pedrolos calizos con el azul del Mediterráneo, toda una gozada para la vista. Pero si me hubiese de quedar con algo sería con esas fotazas finales de las rocas desgajadas de la Cala Bóquer.

    A la espera pues de las siguientes crónicas baleares.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Hola Dani.

    Este día estuvo muy bien pues ese primer o 2º día dijimos de tomárnoslo más tranquilote, pegándonos baños, comiendo bien y si se pudiera andar un poco, pues mejor, y al final lo conseguimos, y comenzamos a ver como es la Tramuntana en su vertiente este, dominada por todos las calas, peñones y crestas del Cabo de Formentor, completamente diferente a la zona centro (la del Puig Maior y Puig Masanella).

    Lo que nos quedo pendiente es la vertiente oeste (la que da a la isla Dragonera), que entre un día vimos que había sido pasto de incendios pasados, y sobre todo, el percance de Maru con la espalda, nos la dejamos sin conocer.
    La semana que viene la 1ª de las dos que hicimos en la zona centro.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Hola Toni.

    Hace unos días que vi tu entrada, pero estábamos también de vacaciones y no quería verla desde el móvil.

    Nosotros también hemos tenido tramontana por la Costa Brava, la verdad que alivia mucho el calor. Yo tengo muchas ganas de conocer la isla, en su día vi una entrada de la Serra del Cavall Bernat https://deriscoenrisco.blogspot.com/2018/06/sierra-cavall-bernat.html, que me dejo maravillado, la verdad que no esperaba una sierra tan bonita en Mallorca, ya que la única vez que he estado, fue el clásico viaje de estudios que se hacía al finalizar la EGB.

    Darse un baño en esas calas, es una delicia, mira que a mi el mar me va poco, pero esas calas con las gafas para hacer snorkel me encantan y encima, como son de piedra, después del remojón uno sale bien limpio, sin la dichosa arena.

    Estaré atento a las próximas entregas. Seguro que en la isla tuvieron que pedir más barriles de cerveza!

    Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Eduardo.

      A Maru y a mí nos sorprendió totalmente la sierra de la Tramuntana sobre todo.Eso no vayais julio y agosto, y probablemente septiembre tampoco. Lo mejor mayo y junio que empieza a hacer calor y se puede bañar uno.

      Ese Cavall Bernat se ve muy potente, y me imaginaba yo que tenía que ser muy guapo por arriba. No obstante al otro lado que da a la Cala de San Vicenç estamos hablando de 350 metros de caída al mar.

      Esperate a las entradas sucesivas que vas a ver un poco de todo. Mallorca y Tramuntana super recomendado para vacaciones en mayo,junio con niños támbien.

      Cerveza dices........uuuuuffff, si ya bebo de por si en mis rutas, imaginate en las rutas de vacaciones.

      Un saludo.

      Eliminar
  4. Hola Toni,

    Por fin me pongo con las entradas atrasadas, que llevo unos días de mucho curro y no tengo tiempo para nada.

    De cuando he estado por Mallorca, por desgracia siempre ha sido por temas de trabajo, por lo que no he tenido la oportunidad de visitarla, así que es de agradecer poder disfrutar de ella leyendo tus crónicas.

    Pillasteis muy buena época para ir, así evitáis toda la "fauna" que se mueve por esas tierras cuando llega el verano, además de disfrutar de un tiempo más apacible.

    Me ha gustado mucho esta primera muestra de lo que nos ofrece la bonita Serra de Tramontana, con esos impresionantes cortados sobre el mar y esas calas vírgenes y solitarias.

    Que gozada poder hacer ruta por la mañana, arrocito con cervezas varias para comer y de postre baño, vosotros si que sabéis montaros unas buenas vacaciones!!!

    A ver si me puedo poner esta tarde con la segunda entrega de esta interesante aventura que vivisteis.

    Salud, tramontana y birras a raudales.

    ResponderEliminar
  5. Hola David.

    Como digo antes, la época idónea para el senderista sería Abril/Mayo aunque a lo mejor si también buscas baño es algo pronto. Por eso Junio es ideal aunque si es verdad que ya se va llenando de turistas.

    Me comentan gente que esta allí que ahora, como casi todo lugar de la costa mediterránea, el calor y la humedad es insoportable, y si a eso le sumas una cantidad exagerada de turistas, pues muy poco recomendable en estas fechas.

    Saludo y turistas lejos.

    ResponderEliminar