domingo, 11 de agosto de 2019

SIERRA DE LA TRAMUNTANA V (CALA MURTA Y CALA FIGUERA EN EL CABO DE FORMENTOR Y LA CALA DE SA CALOBRA)


Como a Maru le había dado un pequeño pinchazo en la espalda, del que se estaba recuperando bien, no quisimos forzar la máquina y la ruta con la que pensábamos subir a la 2º mayor altura de Mallorca, el Puig Masanella, la cambiamos por una más sencilla que trataba de conocer el Cap (Cabo) de Formentor, y de paso, conocer dos calas de las varias que hay allí, de las que solo se pueda llegar a pata.
Antes de detallar la ruta, vamos a conocer el entorno del Cap de Formentor, siendo un entrante de tierra en el mar de bastante kilómetros. De hecho, su sinuosa y estrecha carretera es todo un espectáculo desde el coche. A mí me sorprendió mucho este paraje, ya que el oleaje del mar y los fuertes vientos a lo largo de los siglos ha moldeado esto sitio, dando lugar a acantilados de 300 metros verticales y desplomes rocosos que acaban en calas idílicas.

Realmente la ruta mallorquina primera que hicimos en la Cala Bóquer y la del camino republicano de las Coves Blanques también recorre el entorno del Cap de Formentor, pero en el inicio de lo que se considera la lengua de tierra.
Al célebre Faro de Formentor en la punta última iremos en coche. Aquí hay que tener cuidado pues si vas a Mallorca en época alta (Julio y Agosto) esta carretera la cierran durante varias horas al día. Son tantos los turistas y tan estrecha la carretera que se debieran montar enormes problemas. Nosotros como fuimos en Junio aún no se había cerrado y se podía llegar en coche, pero teniendo mucho cuidado ante la circulación de ciclistas y autobuses.



De las dos calas que visitamos, a la 1ª la Cala Figuera, bajaremos solo a verla, pues nuestro objetivo principal es la 2ª, la Cala Murta, de trayecto más largo. Decir que si en Pollença, a escasos km, daban sol y calor, en el Cap de Formentor, los vientos y las nubes, convertían aquello es un lugar completamente diferente, pese a estar tan cerca. Es la magia de los lugares especiales y distintos. Todo esto hizo que no estuviera la cosa para bañarse, y de hecho no vimos a nadie bañarse.
¿Nadie? ¿He dicho nadie? Jejejeje, sepan que cuando hay un serrano de Cuenca como un servidor con su calor interior en ebullición, eso hay que apagarlo, y me pegué un baño en soledad en la Cala Murta maravilloso, pese a estar el agua movida y agitada debido al mal tiempo.


Con el coche primeramente, llegaremos hasta el final del Cap de Formentor, donde tenemos esta inabarcable vista.


                                                El Cabo de Formentor, inaugurado en 1863.


                              La carretera es todo un espectáculo de bonita y curvosa.


                   Teniendo vistas y pequeños miradores a ambos lados del Cabo.


      Hasta 280 metros verticales tienen estos acantilados de este lado del Cap de Formentor.


Volvemos con el coche para atrás y buscar el aparcamiento de la Cala Figuera, a la que bajaremos.


Como ven el día en el Cap esta nublado y el abrigo de Maru nos dice que allí el día es bastante desapacible con unos aires tremendos.


           Nos vamos acercando a ella, viendo ese color azulado que tanto nos gusta.


                       No habría estado mal un baño sobre esas preciosas losas rectangulares.


O en la propia entrada a la cala, aunque hay que bajar y subir, me imagino que la cercanía de la carretera hará de ella una cala algo masificada.


                      Esto si es un embarcadero integrado en el paisaje. ¡¡Viva lo rústico!!


                                      Pinchen la panorámica para verla en grande.


Desde la cala se ve en un lateral esa mole rocosa que es el Fumat (335 m.), donde hay un vértice geodésico y donde contemplamos subir, ya que la otra cala, la Cala Murta, está al otro lado de esa mole.


Desde el mismo aparcamiento de la Cala Figuera, ahora iremos hacia el otro lado, en un paseo de más longitud que nos llevará a la Cala Murta, al otro lado del Cabo de Formentor.


                                Pasamos por esa finca que se encuentra a los pies del Fumat.


La subida la teníamos clara ya que lo hace desde casi la Cala Murta, por la derecha de la foto, pero la bajada al parking (izquierda de la foto) lo hace en mucho tramo por la transitada carretera y no vimos conveniente Maru y yo ir por una carretera con muchos coches, ciclistas, autobuses y sin arcenes.


Foto cogida de internet para que veáis la Cala Figuera abajo y a la izquierda como asoma imponente el morro del Fumat.


Seguimos bajando por este camino (cerrado a los vehículos) y con tramos muy frondosos.

Un inciso en este punto para narraros lo que nos sucedió en este camino, ya que íbamos Maru y yo hablando tan campantes, cuando de repente del lado izquierdo nos atacó un burro. Si si están oyendo bien. ¡¡Un pacifico burro!!
Maru se asustó mucho y yo le dije que su pusiera detrás de mi. Yo empecé a gritarle y a levantarle el brazo para que se fuera. Justo detrás del burro, vimos el motivo por el que nos atacó y era su burrito, una cría de pocos años. Se ve que el burrito estaba justo detrás de un matorral del lado izquierdo y Maru y yo al pasar al lado la asustamos, por lo que la madre que no estaría muy lejos, vino al camino a defender a su cría de los que la habíamos asustado.

Pobre Maru, como no va a cogerle miedo a algunos animales sueltos si cuando voy con ella nos atacan hasta los burros, jajajaja.


Pasado el susto del burro, seguimos bajando paralelos ahora al cauce seco de la rambla que baja a la Cala Murta.


        Estamos llegando a la cala, donde hay unas mesas puestas a modo de merendero.


                                  La solitaria Cala Murta. ¿Pero adonde mira Maru?


Allí despunta esa  finca vacía con casa solitaria en toda la Cala. ¡¡Vaya con los ricos de turno!! Investigando un poco vemos que no esta habitada, sino que pertenece a la Fundación Roger Villanueva, y es utilizada por el Ayuntamiento de Pollença para diferentes eventos culturales.


                              Vemos que a la derecha de la cala sale una senda y la cogemos.


        Como disfrutamos con paisajes costeros donde el pinar llega hasta el mismo borde.


       Este paisaje era el típico de la costa española antaño, y hoy en día cada vez se ve menos.


                                                  Al otro lado también se ve otro camino.


                                                        Por ahí vemos a gente caminar.


                                              La senda pasa muy cerca de los bordes.


Según ha avanzado la mañana, ha subido algo la temperatura pero el viento y el día nublado sigue agarrado a Formentor.


Ya estamos en el final de la senda, lo que se conoce como el Castellet, una enorme piedra desgajada del puntal.


     Al doblar el puntal tenemos ya vista de la que se considera la enorme Bahía de Pollença.


                                    Donde al fondo podemos ver el pueblo de Alcudia.



           Enfrente nuestro el otro cabo que crea la Bahía de Pollença, el Cap del Pinar.




                  Pinchen la panorámica hecha desde el Castellet para verla en grande.


                                                      Preciosa vista de la Cala Murta.


                                             Ahí tienen al menda bañándose en soledad.


                            ¡¡¡Marujaaaaa, ven, entra, que está muy buena, vengaaaa!!!



                                  Vista de la Cala Murta desde el otro lado, debajo de la casa.


Como Maru no pudo disfrutar del baño, y realmente el día en el Cap de Formentor no estaba para tal cometido, al terminar la ruta, nos volvimos a Port de Pollença (a 7 u 8 km) donde teníamos el apartamento, y allí a escasos 20 metros del mismo, nos alquilamos una tumbona y una sombrilla, llevamos la nevera con las cervezas y nos echamos una buena siesta, pasando el resto de la tarde allí con un buen libro, comprobando lo azul y clarita que es el agua en las playas de arena de Mallorca.


                                                     Volvemos al parking debajo del Fumat.


Ese parking entre la Cala Figuera y la Cala Murta es de los sitios más ventosos que he estado nunca, y si no que se lo digan a este pino.


Fíjense al poco rato de llegar al parking a apenas 9 kilómetros en la Bahía de Pollença el tiempo que hacía. Siesta de tarde +cerveza+baño+libro +cerveza, qué buen final al día.


Y por último y para acabar nuestras vaciones en Mallorca, os voy a poner fotos de nuestra visita a la Cala de Sa Calobra o la Calobra como también es conocida.
(Por mucho que algunos medios de información y comunicación nos quieran vender una imagen radical y distinta, en Mallorca pudimos ver y comprobar  que el catalán-mallorquín y el castellano conviven en armonía y sin problemas.
De hecho son los dos idiomas nativos que muchas veces en algunas tesituras, son minoritarios ante la avalancha de conversaciones en alemán, ingles, italiano, ruso y otros lenguas extranjeras)

Antes de todo, comentar que este es uno de los lugares más visitados de Mallorca, por lo que deberemos poner las mentes en modo "obviar la masificación" y fijarnos solamente en la brutal naturaleza del paraje. Además, Maru y yo por desconocimiento bajamos su intrincada carretera (hasta 800 curvas) hasta llegar a La Calobra para tener que dejar el coche en el parking, y enterarnos al poco que debíamos sacar el coche a las 7 de la tarde con el riesgo que de no hacerlo, ya no podrás sacarlo hasta el día siguiente. Total: que solo teníamos una hora y media para ver este lugar.
No quiero imaginarme el absoluto infierno que será este lugar en Julio/Agosto.

El sitio es sencillamente espectacular, al haber sido creado por una tremenda garganta desfiladero, el Torrent de Pareis, y antes de llegar al mar por un estrecho de diez metros de ancho, crea un enorme anfiteatro completamente inexpugnable por que solo podremos acceder por unos túneles hechos en la roca desde el pueblecito del Port de Sa Calobra.
La manera natural de llegar es bajar por el desfiladero de Pareis en una ruta técnica de senderismo de varias horas, y que se deben tener al menos dos coches, o hacerla con una empresa de las muchas que ofertan esta ruta. Nosotros la dejaremos para otra ocasión que volvamos a la isla. La otra manera natural de acceder de toda la vida es por barco.
En todo caso, valgan estas fotos para enseñaros a grosso modo un paraje arrebatador, donde la naturaleza ha dado rienda suelta a su espectacular modelado.


Este es el pueblecillo de Port de Sa Calobra, que al cerrar en breve el parking se vacía en cantidad.


                        Pero nosotros pasamos de largo y nos dirigimos rápido hacia otro sitio.


                               Ahí a la derecha entre espinazos rocosos se intuye otra cala.


          Hacia allá nos dirigimos, viéndose la boca del túnel por donde debemos meternos.


                                                                ¡¡Que azul más chulo!!


                                                                El túnel es bastante largo.


          Cuando salimos del túnel nos encontramos esto: una enorme playa interior.



                                               Con la única salida al mar allí enfrente.


                                                                  Ahí tienen la abertura.


Aunque debíamos ir deprisa, el haber llegado tan tarde hizo que no encontráramos mucha gente.


      Vean lo inexpugnable que es esa playa interior. Los túneles están a la derecha de la foto.


Allí al fondo se ve el estrecho del Torrent de Pareis, y aquí aparece agua ¿Y de donde viene?



Acerquémonos. Al principio no sé bien de donde viene el agua, si del mar o del desfiladero.


La pruebo y salgo de dudas: está salada. Esta claro que época de temporal, la marea sube mucho y debe entrar hasta aquí.

Ahí empieza el la garganta del Torrent de Pareis. La ruta que baja por el debe ser chula, y además no es para cualquiera, pues el cauce, aunque sin desniveles que exijan arnes y cuerdas, está lleno en muchos tramos de piedras de todos los tamaños que hay que ir sorteando. Se recomienda ir con guía pues el te indicará por donde trepar y destrepar en el caos rocoso que puede haber allí dentro para avanzar más deprisa.


Pero vámonos unos cuantos kilómetros más arriba a un mirador para ver la 1ª parte del Torrent de Pareis, donde vemos que es un barrancazo, y al fondo se ve el Puig Roig (1102 metros)



Desde este mirador donde estuvimos un par de días antes, también vimos esa especie de casa cueva metida dentro de la roca.


 Aunque lo que queríamos ver de verdad es cuando el barranco se convierte en desfiladero.


Al poco de empezar, de la izquierda le viene el Gorg Blau, otro tajo donde ya hace falta cuerdas para bajarlo, y desde aquí hasta la playa de la Calobra son 3 kilómetros.


   Volvemos a la Calobra, donde me apetece bastante en meterme en estas aguas pero vamos con el tiempo pegado al culo.


                    Zoom al punto donde el Torrent abrió ese hendidura para salir al mar.


Subimos tropecientas curvas de la carretera y paramos para hacer unas fotos de dicha carretera apareciendo al fondo el Monarca de las Baleares, el Puig Maior.


Y si miramos al otro lado, en la mitad de la foto estaría el desfiladero del Torrent de Pareis, y al fondo..........


El macizo del Puig Roig (1102 metros) y que hacia la izquierda tiene una caída de más de un kilómetro al mar en apenas distancia. Por allí había otro sendero que se nos quedó en el tintero.


Y me despido con otro gigante mallorquín que se ve desde aquí: el Puig Tomir (1103 metros)

3 comentarios:

  1. Hola Toni,

    Vaya unas vacaciones guapas os habéis pegado.

    Me han encantado todas las entradas que nos has ido mostrando estas semanas de Mallorca, has conseguido que me haya enamorado de la isla.

    Ya metidos en la entrada, que maravilla de calas solitarias bajo preciosos acantilados, no veas la envidia sana que me has dado, ya estoy planeando a ver cuando nos podemos escapar... jejeje

    Ese sendero que salía de Cala murta me ha recordado mucho a los del Camí de Ronda de la Costa Brava, y es que las dos zonas se parecen mucho, así que si te ha gustado Mallorca no dudes en ir por allí de senderismo, te encantará.

    No podía faltar tu baño, si es que es ver agua y no te puede aguantar... jajaja

    Ginal de ruta tumbado en la hamaca con las cervezas bien frías, esi si que es terminar bien el día para relajarse.

    Salud, calas idílicas y montañas agrestes!!!

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  2. Hola David.

    Si han estado muy bien pues tuvimos mucho relax también y esas primeras semanas del verano que llevas casi todo el año sin vacaciones, deseando escaparte una semana o más por ahí lejos, pues Mallorca sus calas y la sorpresa de conocer la Tramuntana, fue todo un acierto. Luego le añadimos tres semanas después una semana corta en el Valle de Tena con Dani y Eva, pues ha sido un verano cojonudo.

    Si vas para allá, no dudes en preguntarme cualquier cuestión pero si queréis ir este año, yo iría de septiembre en adelante, aunque con el Himalaya en el horizonte me imagino que lo dejarás para después.

    Hacía mogollón de años que no me alquilaba una tumbona en la playa (de hecho me cuesta recordar si la he alquilado alguna vez) pero esta fue una experiencia top. Tumabarreao allí, echaba la mano a un lado, abría la nevera y cerveza fresquita, me quedaba adormilado, me levantaba un baño, y a leer otro poquito. Además a esas horas de la tarde, estábamos casi solos en la playa,

    Salud, tumbonas y neveras.

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  3. Hola Toni, preciosas fotos de un rincón de Mallorca que me trae muy buenos recuerdos. Como ya te comenté estuve viviendo en Mallorca, mili de por medio, medio año y tuve ocasión de conocer esos parajes de la mano de Felio, un compañero mallorquín que me prestó su Seat 600 con el que recorrí la isla. En el Torrent de Pareis dan todos los años unos fantásticos conciertos de música clásica y coral para alucinar dada la increíble acústica del lugar. Me han entrado ganas de volver por allí después de tantos años ...
    Saludos a Maru que a buen seguro agradeció (y su espalda también) el paseo.
    Una buena combinación entre montaña y relax que para eso están las vacaciones. Un abrazo.

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