domingo, 1 de septiembre de 2019

LAS CASAS DE PALOMARES Y EL ARROYO DE VALDELOSHUERTOS


¡¡Más de un mes sin salir al monte en invierno!! Me tengo que remontar muchos años cuando era un joven alocado urbanita para encontrar tanto tiempo sin pisar campo en invierno claro, que en lo más caluroso y seco del verano suelo estar largas rachas sin pisar la sierra.

El motivo, contado a grandes rasgos y con el ánimo de qué quien lo lea, sea muy precavido en salir pronto en invierno con el coche por la sierra alta de Cuenca, ya que el hielo hace acto de presencia en las carreteras, y como enésima y desgraciada consecuencia de la despoblación de nuestra provincia, cada vez hay menos guardia civil, cada vez hay menos camiones de la sal, menos quitanieves y todo eso redunda en lo peligroso que puede ser salir a la sierra en invierno.

Resumiendo: a las 9:15 de la mañana este mes de Enero en la bajada del Cruce de Peralejos (entre Vega del Codorno y Masegosa) hacia el Tajo, en una curva muy cerrada en una umbría permanente, había mucho hielo. Al coger la recta en bajada, el sol me deslumbró y bajé la visera del coche y cuando ya el sol se tapó, levanté la visera, al acercarme a la curva, vi algo blanco, me asuste y frené, pero ya era demasiado tarde.
El freno no valía para nada, el coche siguió recto hasta estamparme contra el quitamiedos. De ahí salí rebotado por toda la pista de hielo en la curva hasta quedarse el coche cruzado. No me paso nada porque me saltaron los airbags ¡Dios bendiga a inventor de este mecanismo!

Lo que vino después tampoco se lo deseo a nadie: allí solo con el susto en el cuerpo que no se me iba, un frío de pelotas, sin cobertura telefónica (tenía que andar 400 metros para subir a un alto y poder llamar) sin pasar ningún coche hasta 40 minutos después. La grúa vino a la hora y debido al hielo no podía entrar en la curva para sacar el coche y por último, la Guardia Civil y el camión de la sal aparecieron 3 horas y media después. En fin una larga y gélida mañana para olvidar. Al final, la grúa de Checa (Guadalajara) fue la que me llevo a Cuenca, llegando a casa a las 4 de la tarde.
El resultado final fue declaración de Siniestro Total y cambio de coche.



Total que esta ruta de hoy fue la 1ª que hice un mes y medio después, y noté la falta de forma física campestre. Me salió esta excursión en 6 horas pero llegue al coche bastante exhausto, cosa que remedié rápidamente con los tercios fresquitos en Cañamares y Albalate de las Nogueras.



Tres son los objetivos que quiero ver en esta ruta. Antes de todo decir que esta comarca la tengo menos andada, siempre paso por ella en el coche, camino del Guadiela, Herrería de Santa Cristina u Hoz de Tragavivos, pero pararme y trazar rutas apenas lo había hecho. En esta quería ver un poco el Royo de Palomares/Royo de la Vega, afluente del Guadiela, luego ver un Rento abandonado, la aldeílla de Palomares, perteneciente a Cañizares, cuatro o cinco casas pastoriles ubicadas en una de las laderas del valle del Arroyo de la Vega o Arroyo de Palomares, toda una sorpresa por el gran tamaño de sus laderas, y por último, explorar un barranco que nace detrás las Casas de Palomares que se veía profundo, el Arroyo de Valdeloshuertos.

De la misma carretera que viene de Cañamares, un poco antes de llegar a Cañizares, vamos a salir andando, buscando una vieja senda que viene en los mapas y que brincando por los montes, me va a llevar a Palomares, entrando por detrás. En este agreste tramo, pronto me doy cuenta que tengo que extremar el cuidado en cuanto a orientación, y echar muchos vistazos al mapa, ya que al poco de empezar, me confundí y tire hacia Cañizares, dirección contraria a las Casas de Palomares.
  Dejo el coche al otro lado del sembrado que veis, y rápidamente soy engullido por el joven pinar.

                                Un viejo carril que pica para arriba sirve para entonarme.

                           Alguien se construyó por aquí un chabolo con muy buen gusto.

Llego a un sitio despejado donde puedo ver al fondo el valle del Royo Palomares que voy a seguir en parte.

Aunque los ojos y el zoom se me van a muchos cuchillos rocosos que escoltan los bordes de estos valles fluviales.

                   Llegamos a un grupete de tinadas, primas hermanas de las de Palomares.

                                         Algunas se ha venido abajo el tejado entero.



El hecho de no conocer mucho la zona a pata, hizo que al poco desistiera de seguir campo a través para llegar a la cabecera del Barranco de Valdeloshuertos por un lateral a trochemoche, y  me fui directamente a la aldeílla de Palomares, siguiendo sendas y carriles, para de allí remontar dicho Barranco.

Ya he encontrado el camino de las Rozas que me lleva directamente a las Casas de Palomares.


                La senda desciende y nos mete en el valle fluvial del Arroyo de Palomares.




                                                              Las Casas de Palomares.


                 Al fondo resalta el Monte Escrita, con el valle del río Guadiela debajo.


 El hecho de no estar ruinosas todavía, y el sitio tan chulo donde estaban, fue toda una sorpresa.


                    Vi una con una chimenea. Ahora después había que investigar.



              Las vistas en la dirección contraria, arroyo arriba, también eran supremas.




Me llamaba mucho la atención que un arroyo tan modesto tuviera un valle fluvial de estas proporciones.




            Al fondo de manera perpendicular vendría el valle fluvial del río Guadiela.







La de la chimenea está reconstruida. No es mal lugar para escapar del mundanal ruido y venir a hacerse unos espetos de sardinas a la barbacoa.






Otro vistazo al tramo alto. Después de explorar el arroyo de Valdeloshuertos, volveremos al coche por este valle fluvial.


Estas explanadas, otrora terreno de labranza, hoy en día están esperando a que brote la primavera en todos sus arbustos.






Una vez visto la bonita ubicación de las Casas de Palomares, remontamos el arroyo de Valdeloshuertos, y ver si veíamos esos huertos a los que refiere el topónimo. Curiosamente, muy adentro del barranco, casi en la cabecera viene en los mapas un Puente del Higo, cosa que hizo que lo remontara entero a ver lo veía.

Al final ni puente ni huertos, bueno aunque los huertos creo que los descubrí, sacándome una teoría al respecto. La vuelta otra vez barranco abajo, esta vez por el camino que lo recorre paralelamente un poco más arriba.


Remontemos el barranco que se forma detrás de las casas, donde por ahora tenemos un viejo camino.






                   Es el Arroyo de Valdeloshuertos, que en este tramo está seco.



     Pero un grata sorpresilla es que al poco, de un lateral le cae un aporte que si lleva algo de agua.


Vamos a remontar ese aporte para ver que el agua nace en este curioso rincón enpantanado y formado por estas plantas en forma de huevos.


                                       En cualquier momento se iban a abrir................



                                                   E iban a salir unos aliens disparados.



             No solo aliens, sino que allí cerca, veo este curioso pino que me recuerda a algo......



                                                      ¡Como están las cabezas, señores!




                Volvemos a Valdeloshuertos, para ver que de aquí para arriba, si lleva agua.


      Me van saliendo pozas mínimas pero muy bonitas con ese color y reflejo del agua clara.


        Algunas me encuentro que están hasta para darse un baño de quitarse los calores.


Llegamos a una parte del barranco donde desaparece el curso fluvial y su cauce por completo. ¿Dónde estarían los dichosos huertos que dan nombre al barranco?


Seguimos remontando el barranco y nos vuelve a aparecer un pequeño cauce fluvial Según el mapa, el puente del Higo debiera estar aquí.

De repente dejamos el terreno llano de abajo, y cogemos una senda que va bordeando varias ramblas empinadas que son las que forman el barranco.

Después de subir, llegamos a la parte alta de la cabecera del Barranco de Valdeloshuertos, donde nos llama la atención, estas pequeñas praderas semi encharcadas y llenas de carrizos.

Y allí en esas praderas ricas en humedad, veo que tienen muros de piedras hechos para nivelar la pendiente y así poder plantar y aprovechar esa fertilidad. Esta es mi teoría de los huertos del topónimo del barranco.
                             
  Toca volver a Palomares mientras me topo con rincones bonitos como esta húmeda encina.

De allí una larga pista que nos llevará paralelos al Río de Palomares, que desde este Rento hacia arriba, viene a llamarse Arroyo de la Vega, arroyo estacionario que nace en las inmediaciones de Cañizares. Un primer tramo muy bonito viendo los lados del hermoso valle y los campos de mimbre silvestre que nacen en su vega, y un 2º tramo de pista que se me hizo tedioso y cansado pero que me sirvió para ir cogiendo otra vez la forma senderista.

       Una vez pasadas las casas, nos asomamos al Arroyo de Palomares, que lleva su agua.







                La pista forestal que va a Santa Cristina salva el arroyo por este puente.




                     Las aguas llenas de estos tipo lirios y demás vegetación están preciosas.






                      Iniciamos el regreso, dejando atrás las Casas de Palomares.



Con el arroyo pasando debajo de ellas. El Arroyo Palomares de aquí hacia arriba, pasa a llamarse Arroyo de la Vega.






         Seguimos por la pista, comprobando que la vega se llena de la planta del mimbre.






Me da la sensación que estos campos de mimbre son silvestres y aquello está abandonado. Arriba a la derecha resalta algo......



                             Unas peculiares rocas que emergen por encima de los pinos.




                         ¿A qué adivino la figura que os está viniendo a la cabeza ahora mismo?



                       Jajaja, ¿qué pensabais, que se habían acabado los desvaríos?



Más adelante, llego a un tramo donde parece que si se recoge el mimbre. Decir que el 90 % de la producción del mimbre nacional viene de la Serranía conquense, en concreto de pueblo de Cañamares, al lado de esta vega.



Los últimos kilómetros los recorro cansado pero con buen sombra que me dan los árboles.



Mapa de la ruta, siendo el tramo de carretera de la derecha de la foto el inicio de la misma. La parte final sale cortada pero es seguir la pista forestal hasta la carretera muy cerca de donde dejamos el coche.

Esto ha sido todo. Os voy a dejar con una foto de la historia del accidente que os cuento al principio. Decir que aquello era una encerrona en toda la regla. Si es cierto que eran las 9 de la mañana y que no habría dado tiempo al camión de la sal a pasar, pero es que a las 11 de la mañana el hielo seguía allí pegado a la carretera,  y dudo que pase el camión de la sal, a no ser que alguien le avise. En esa umbría sin sol ese día tan invernal, apenas se modifica la temperatura para que desaparezca el hielo de la carretera.

Por último, no estaría nada mal que se pusieran bien grandes unos carteles de peligro/precaución por planchas de hielo, justo antes de las bajadas y las curvas cerradas en umbrías en ese tramo de carretera que baja al Tajo.
¡¡Que digo yo!!


Da pavor, eh!!  Decir que para andar seguro había que hacerlo por los bordes pegado al quitamiedos.

¡¡Hasta la próxima!!

8 comentarios:

  1. Hola Simba, digo Teniente Ripley, estooo Moai, no, espera, Toni jejeje.

    ¿Desvaríos?, para nada, eso es tener una imaginación muy sana y en forma. Eso es bueno. Me ha gustado como has colado esas fotos de los parecidos ahí, te lo copiaré algún día.
    Guapa esta zona, sobre todo me ha gustado ese valle en el que están ubicadas las Casas de Palomares. Se le ve de unas dimensiones grandes, evoca a montañas más gordas y a que pase un gran río por allí. De lo que son capaces de crear pequeños cursos fluviales, ¿verdad?.

    Menudo susto en la carretera, menos mal que se quedo solo en eso, en un susto. Lo importante es que tu saliste ileso. Haces bien en contar el suceso, a ver si le llega a "altas esferas" y se pone remedio, ya no digo que pase a diario el camión de la sal, pues parece que se trata de una carretera muy poco transitada, pero al menos poner un par de señales, que no cuestan tanto, que avisen que en esa curva se forma hielo en invierno.

    Un abrazo.

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    1. Hola Dani.

      Jjejeje, no sé si fue inspiración o que cuando hice la entrada me había tomado unas cervecillas pero lo cierto que hay que reconocer que los parecidos son buenos. La culpa más que mía es de la naturaleza que me sale con unas cosas ;-)

      Es muy curioso lo de los valles fluviales y su poder erosivo. En Cuenca se dan casos de arroyos o ríos de muy poco caudal que tienen unas hoces y valles fluviales de muy grandes proporciones, como este arroyo o con el río Trabaque que en su parte alcarreña, con muy poco agua tiene unas hoces rocosas sorprendentes.

      Y esto fue porque en otras épocas geológicas fueron ríos de mucho más caudal, de ahí esos valles y hoces, pero con trascurso de miles de años, sus aguas menguaron por diversos motivos y al final quedan así.

      Pues curiosamente, esa carretera es una nacional que comunica Cuenca con Guadalajara, y esta transitada, aunque en invierno, con la despoblación mucho menos.
      Me daría mucha satisfacción que se pusiera ese cartel advirtiendo del hielo, pero bueno a mi ya se me pilla otra vez.....

      Un abrazo.

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  2. Hola Toni,

    Cuando Dani me dijo lo de tu accidente me alegré de que todo se quedara en un susto, ya que el coche es lo de menos.

    Como siempre, impresionante ruta de investigación donde nos has mostrado un lugar la mar de interesante, casi que estoy pensando de hacerlo un verano y acabar la ruta en las piscinas de Cañamares, si es que soy capaz de meterme en esas aguas tan frías como cuando era un crío... jajaja

    Muy buenas los "parecidos razonables", el del Rey León y sobretodo el Moai me han encantado, pero es que ha sido ver los huevos de los aliens y no he podido parar de reir, Magia Serrana nos enseña y nos hace reir, mejor imposible!!!

    Salud, parecidos razonables y rincones mágicos!!!

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  3. Hola David.

    El accidente un susto, y como le digo a Dani, difícil que con la experiencia esta, me vuelva a ocurrir. Seré muy precavido al salir este invierno por la sierra alta de Cuenca.

    Cualquier ruta por toda esta comarca puede tener un fantástico final en la Playeta de Cañamares, pero fuera del mes de Agosto que aquello parece Benidorm.

    De los sitios de los parecidos, el sitio que mas me cautivo fue el de los huevos de aliens. Ver un arroyo de agua cristalina que formaba pequeñas barreras de toba, remontarlo y ver que el agua viene a nacer en una pequeña hondonada en forma de barranquete lleno de esas plantas huevos fue un momento y lugar mágico.
    Tampoco habría estado mal subir hasta donde estaba el Moai y hacerse unas fotos que aunque no lo parezca sus proporciones reales son muy tochas.

    Salud, aliens, simbas y Moais.

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  4. Hola Toni.

    Vaya gélido y mal rato echaste aquella mañana en la cuesta de Peralejos...; yo tuve un susto hace unos años sobre las 7 de la mañana con una placa de hielo antes de llegar a Huete, aunque sólo se me quedó el coche mirando en sentido contrario y no me salí de la carretera de milagro, pero el temblor en el cuerpo me duró un buen rato.
    Coincido contigo en que ésta parte de la sierra siempre la dejamos más de lado por eso de que nos pilla de camino a otros destinos, y a poco que nos adentremos por esos vallejos la sorpresa surge en cada rincón. No hubiera estado nada mal llegar al pie de ese piedrazo-moai; buen motivo para volver por aquellas crestas y trazarse otra ruta de las buenas.
    A ver si se moja ya la Sierra y el otoño-invierno no resulta pobre en precipitaciones, que a pesar del susto, y lo duro de los inviernos, no deja de ser hermoso por aquellos lares.

    Un abrazo.

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    1. Hola Andrés.

      Mira que eres malo, ya estoy inspeccionando el terreno para ver si se puede subir al Moai aunque lo veo algo jodio, jejeje ya veré.

      Pensar en lo del hielo y me entra un estremecimiento. Y si, no tardaré en volver por allí a trazar otra ruta.

      Un abrazo.

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  5. Hola Toni...
    Creo que es una de tus "rutas serranas",en la que más caminos y senderos he visto...jajaja.Bueno bromas aparte,vuelves a mostrarnos otra preciosa parte de esa Serranía.Impresionantes esos cuchillos y una sorpresa muy agradable ver esas tinadas de Casas de Palomares que están (como diría Joaquín Reyes),"pa entrar a vivir".
    Bendito desvarío...jejeje.En el primero,viendo la primera imagen(sin pasar más abajo),me vinieron a la mente esos huevos de Alien y "voila" dos fotos después...jejeje,si es que tenemos la mente muy "suelta"...jajaja.Los otros dos geniales también y la verdad es que estaba pensando en verte encaramado a ese Moai,porque conociendote un poco y por lo que le has comentado a Andrés,capaz eres de buscar alguna alternativa de subida...jejeje.
    Lo dicho,una muy buena entrada y lo del susto con el coche,pues eso,lo que comentas de que se nota el poco transito de esa carretera y los pocos recursos que se emplean en ella y en muchas de la Serranía en invierno,al menos se quedo en eso,susto...

    Un abrazo.

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  6. Hola Juane.

    Lo del Moai me ronda la cabeza, aunque ir hasta allí solo para intentar subir al Moai. Deberá trazar otra ruta por allí.

    No sé si os pasará cuando vais a Gudar en Invierno (a lo mejor allí al ir más gente de Castellón y Valencia se quita el hielo) pero por aquí cada vez peor.

    Un abrazo.

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