lunes, 23 de diciembre de 2019

SENDAS, NATURALEZA Y SENTIMIENTOS 2010-2019 (MAGIA SERRANA)


Este año 2019 lo voy a despedir de una manera atípica. Nada de lo mejor del año o una recopilación de las diversas entradas, sino un poco de filosofía, reflexión sobre la naturaleza que vemos y admiramos y sobre el camino que hacemos.

La última entrada del blog Entreorzaygamones, la lectura del libro CamiNATURAndo del maestro y naturalista conquense Jaime Rodríguez Laguía, y la que siempre ha sido mi filosofía, incluso mi religión, al encarar mis emociones con la naturaleza, son diversos factores que me inclinan a presentaros esta entrada con la que voy a cerrar este 2019 y entrar con muchas ganas en el 2020, el cual espero fervientemente que nos traiga tiempo benigno para la naturaleza, es decir, frío y nieve en invierno, lluvia en primavera, calor normal, no excesivo, en verano y lluvia en otoño. ¡Carajo! que no pido tanto, aunque en estos tiempos de Calentamiento Global sabemos que es harto difícil que nos haga un año así pero no por ello dejaremos de desearlo.

Os voy a dejar en esta entrada, aparte de las variadas fotos, con dos poemas míos inéditos de temática serrana, de nuevo cuño, no incluidos en esos dos libritos que publiqué hace años.


Los lectores de este blog, que en la primavera del 2020 se va a poner en 10 años de andadura, saben que dicha bitácora virtual es un poco la extensión de mi personalidad y de mi relación con la naturaleza, a través básica y primordialmente del senderismo. No hay cosa que me enganche más que andar, dándome igual que sean dos, cinco u ocho horas.,  que haya cuestas borricas o vegetación inextricable. El límite lo pone el sol y su luz, y la condición física, aunque hoy en día se puede decir que voy quitándome esos kilos de más que me han perseguido durante años, por lo que no estoy en mala condición física, pero siempre se puede mejorar. Aunque tengo coche todoterreno, solamente lo utilizo para aproximaciones en zonas de peor accesibilidad y donde el coche normal no llega.

Lo que sí que tengo a prueba de bombas es esa paciencia y aguante que hay que tener cuando a uno le gusta explorar y recorrer trochemoches, barrancos, trepadas, arañazos, estrechos, fríos, hielos, calores, tormentas, nieves, nieblas y un largo etc de cuestiones inherentes a la naturaleza y que muchas veces la sacan de la comodidad que suele ser sencillamente caminar por el campo.

Sé que llegará el día en que no pueda hacerlo o hacerlo con impedimentos y por eso, tengo la máxima que llevo cumpliendo muchos años de no parar de salir (ansía viva que diría mi mujer, apasionamiento que diríamos mi padre y yo) y no parar de disfrutar, porque todo se resume en esa palabra: disfrutar.

Las dos acepciones de la palabra disfrutar dicen: “experimentar gozo, placer o alegría con algo o alguien”. Y la otra es: “aprovechar una cosa u obtener beneficio de ella”. Todo concuerda en mi pensamiento a leer estas acepciones, sobre todo, obtener un beneficio de ella. Ese es para mí el mayor regalo que otorga el senderismo por la naturaleza, el beneficio que yo consigo para mí, traducido en experimentar una serie de sensaciones benignas, tales como un bienestar físico y mental totalmente contrastado y conseguido con el ejercicio y esfuerzo físico que se hace en ese gimnasio natural que es el monte.

La cima no es la meta. La meta es todo, principalmente el camino hecho. Ascensión al Moncayo.

  La contemplación de estos paisajes en silencio tiene mucho de efecto terapéutico. Vista del Hosquillo.

Desde lo alto, el horizonte se ensancha tanto que entra por los pulmones. Ascensión al Pico Ranera.

   La sensación de acercarte al borde con estos paisajes me insufla vida por momentos. La Herrería de los Chorros.

 La belleza se muestra de tantas y diversas formas en la naturaleza que le deja a uno ojiplático. Cueva del Tornero, Valdecabras.


Otra sensación beneficiosa es el olvidarme por todo el tiempo que estoy en el monte de las cuestiones –y algunas veces problemas- derivados del día a día urbanita. Todos mis sentidos, hasta el atrofiado (oído), están puestos al 100% en ver, sentir y admirar todo el entorno de naturaleza que va pasando por delante de ellos en todo el rato que estoy de ruta. Suelo pasar 7 u 8 horas sin acordarme en ningún momento de mi vida cotidiana urbanita, como mucho pensar en la sopa de ajo calentita que me va hacer Maru cuando llegue a casa o contarle a Nacho que me he topado con un tejón y he podido fotografiarlo.

                       Dejarse llevar por lo que siente uno ese momento. Sierra de la Tramontana.

El esfuerzo libera endorfinas y el entorno que nos rodea las multiplica por 100. Sierra del Espadán.

Lo grandioso y mayestático tiene cabida perfectamente en estos sentimientos tan humildes. Monte Aoraki, Nueva Zelanda.


       Hay otros paisajes, también humildes, pero igual de sugerentes y cautivadores.


Roca serrana
Excavada por el aire
tostada por el sol,
Lamida por el agua,
acariciada por el frío



Caliza & Rodeno



Tormagal de mil demonios

Lapiaz de cicatrices incurables

Encantadas ciudades
de los gélidos tiempos
de las Edades Bárbaras.

Estalactita & Estalacmita

Exorcismo de dolomías intratables
Aguacidio de surgencias y bordaños
Muestrario de tobas improbables
En tapete quebrado de surcos arrugados.

Sima & Surgencia

Roca y olvido
Ausencia del hombre
Tajos y hoces
Venas y arterias
De la madreselva serrana.

Boj & Brezo

Roca serrana,
Labrada por la ventisca
Envuelta por la niebla,
Curtida por la nieve
Soñada por el hombre

Pino & Roble


Esto es Serranía,
Quien la probó lo sabe.



                 (Toni Virtudes)





La alta montaña te exige esfuerzo y dedicación, sobradamente recompensado con el espectacular entorno que te envuelve. Maru negociando la subida por el nevero en el Posets.


Los habitantes de la sierra de vez en cuando nos dejan que les fotografiemos en un instante tan difícil como este Tejón que conseguí ver durante un buen rato.

Descubrir nuevos parajes en la sierra de Cuenca muy desconocidos le da a las salidas al monte su toque aventurero.

  La fotografía, en mi caso, es la actividad idónea para complementarse con las salidas al monte.



El buen humor lo considero requisito imprescindible para salir al monte (bueno y siempre). Dani y yo jugando al Street Fighter en el Rincón de Uña. Foto extraída de su blog Pdipb.blogspot.com



Da igual si uno es autodidacta en esto del amor por la senda y la naturaleza, lo importante es llegar a sentirlo y practicarlo. En mi caso, todo es fruto de la labor y educación dada por mis padres, en el que no había fin de semana que no estuviéramos en el monte disfrutando como puede disfrutar una chico de 6, 11 o 16 en pleno contacto con la naturaleza más virgen y fascinante, sea una cueva, una poza, un barranco, un bosque o buscando hongos y comiendo huevos con torreznos en un merendero.


   Ahí me tienen mojando huevos fritos en algún merendero serrano durante mi infancia.



   Mi madre, muchos años después, liada con lo que le gusta, la lumbre para hacer la comida, o sencillamente para calentarnos.




                  Con mi familia disfrutando de las cervezas después de una etapa pirenaica.

Mostrar a la familia, sobre todo a los más jóvenes, sitios tan fascinantes como la Cueva del Pedregal que tenemos que bajar por un tronco, es algo que disfruto sobremanera.



Los Servicios Sociales me podrían haber quitado la custodia de Nachete al incitarle a bañarse en las aguas del Escabas a principios del verano. ¡Como escalaba por mi cuerpo hacia arriba, cual culebrilla, escapando del agua!



Y verlo, años después, taconear en el helado Pantano de la Tosca, mostrando un arte jondo sin igual, es algo para guardar en la memoria.

Jaime Rodríguez Laguía, del que menciono su libro CamiNATURAndo, que estoy leyendo en estos días prenavideños, lo explica muy bien y sencillamente con estas palabras con las que me identifico por completo:

 “Con frecuencia, tras mis numerosas salidas al campo, he tenido la sensación de no saber explicar la enorme cantidad de belleza que he sido capaz de percibir, mucho menos las emociones que he experimentado. Confieso que esta desagradable impresión ha influido en cierta medida en mi ímpetu  por buscar la cercanía de la naturaleza, llegando a desear las salidas en compañía de alguien con el ánimo de compartir aquellas emociones.

Sin embargo, sigo prefiriendo la soledad bien acompañada, esa soledad que ayuda a conocerse mejor a uno mismo. Para ello, nada mejor que huir del trajín de gentes, del ruido, de las prisas. Soy consciente que las gentes del campo pueden llegar a maldecir esa soledad que ando buscando, o que incluso haya gentes de la ciudad que no entiendan ese anhelo. El bosque y sus habitantes, las rocas, el aire y el agua se hacen compañeros de camino. ¿Puede haber un aislamiento con mejor cortejo?
El solitario que busca con avidez un acercamiento a su hábitat natural no es un ser huraño, sino un explorador del conocimiento”

Matizando esto, está claro que todo esto es subjetivo, cada uno tendrá su relación con la naturaleza de la manera que más le llene y disfrute, sea en soledad, con alguna compañía o en grupo multitudinario. En mi caso, y al igual que mi padre, soy lo que se ha llamado siempre un lobo solitario, o un hurón como diría mi primo Guillermo, otro Virtudes montaraz.

Uno realmente no está solo en el monte, hay saber conectar con estos seres como este brutal Roble de la Hortizuela.

                                                                  O este pino en Zafrilla.


Los paseos por el monte con mi amiga hierbas Eva Patito son más escasos de lo que me gustaría.



                                     Las rocas tienen mucho que contarnos. Valdecabras.

Calibrar las proporciones de los valles fluviales y barrancos es una tarea que me encanta. Alto Tajo.

  Tanto como buscar el origen de las aguas serranas, siendo uno de lo cometidos que hago con más gusto.

Sentirte por unos instantes buitre o águila es una sensación que me da una libertad difícil de explicar con palabras.

                                                      Momento íntimo antes de levitar.


En esas innumerables rutas que he trazado en soledad y acompañado es donde le di forma al concepto de lo que yo considero que es la Magia Serrana, tal y como explico en el texto del lateral de la portada del blog.

Si es verdad que no soy amigo de los grupos multitudinarios porque por esa misma cuestión del alto número de personas me cuesta encontrar esa clave wifi que me conecta con la naturaleza, que si me pasa cuando voy solo, o con mi mujer o con algún amigo como pueden ser Paco, Ignacio, Dani o algún otro. Realmente soy más de grupos pequeños , pero como ya digo es un cuestión personal de cada uno y habrá gente que necesite el calor y la seguridad del grupo más numeroso. En resumidas cuentas, cada uno sale al monte y disfruta con quien le apetece.


Estar en silencio, oyendo solo el ruido del agua cristalina salir de la cueva mientras este Narciso venido a menos bebe agua a trago limpio, es algo mágico.



  No se queda atrás la adrenalínica sensación de tener el vacío bajo los pies. Cañón del Júcar.


Andar por un Avellanar cuando acaba de tirar todas sus hojas, y en el ambiente flota un olor a hoja húmeda, fin del otoño, es algo especial.


    La niebla es tan bella que crea ambientes irreales que hay que estar dispuesto a buscarlos. Dehesa de los Olmos.



Teniéndole mucho respeto por lo traicionera que puede volverse, además de que te puedes encontrar a este sujeto, y llevarte un buen susto.



   El senderismo por debajo de la tierra es otra buena opción, y este si que nunca debe hacerse solo. Mi hermano negociando las gateras de la Canaleja.


Si es cierto que un consejo en esto del senderismo dice que no hay que salir al monte solo, pero no siempre es fácil encontrar un compañero de ruta y muchas veces uno sale solo porque si no, habría que quedarse en casa. Por otro lado, salir en la Serranía de Cuenca no es como salir por ejemplo en los Pirineos o Picos de Europa, sierras con más potenciales peligros y donde no se debiera ir solo.
Un último matiz es que siempre que se salga solo se debe dejar indicado con exactitud a un familiar o amigo el sitio donde piensas ir. Por eso, los grupos de senderismo más multitudinarios están teniendo tanto éxito y me alegra sobremanera que en la despoblada provincia de Cuenca estén arraigando, ya que sin tener conocimientos previos de lugares, mapas y tracks, puedes ir a conocer la naturaleza con seguridad, y también ya de paso socializar y conocer a otras personas con las mismas inquietudes.

Otros líneas del libro CamiNATURAndo de Jaime Rodríguez Laguía:

"La comunicación entre nosotros es cada vez menor. Dedicamos poco tiempo a la conversación con los demás, tal vez porque no sabemos conversar, escuchar. Tal parece que tenemos miedo al silencio necesario para escuchar al otro.
En el campo no es posible el miedo al silencio; el silencio se hace dueño de la situación, lo domina todo, tiene poder, te acompaña, te envuelve. Aquí es posible darse cuenta de que existen otras voces, muchas voces. Ya lo decía Víctor Hugo: Produce una inmensa tristeza pensar que la Naturaleza habla mientras el género humano no escucha."



   Cuando la ruta se realiza en buena y sintonizada compañía, sale un genial día de campo.



Cuando no hay cuesta dura que pueda con uno, es cuando se está preparando para conocer el monte en profundidad.


 Hay que saber ponerse en modo pintor/fotógrafo y  captar cuadros o escenas que sacien nuestro apetito visual.



         Que uno sea y viva en esta ciudad, ya hace que la magia y la belleza jueguen a favor.



  Encontrarse con fuentes serranas es como la búsqueda de pequeños tesoros sorprendentes.

La naturaleza nos ofrece mucho, y nosotros en contraprestación, debemos agradecerlo, cuidándola. Maru cogiendo un poco de hierbabuena silvestre.


Hidratarte en algún pueblo de la sierra después del esfuerzo físico realizado es recomendado por todo facultativo del mundo entero y todo un placer para la mente y el cuerpo.

Llegado ese momento
en que humanizas a los ríos,
en que les tratas
como a viejos amigos.

En que sonríes a los saltamontes,
a los ciervos que saltan a tu paso.
Les guiñas el ojo a las truchas del Tajo
o a los cangrejos del Cabriel.

En que sueñas con el majestuoso vuelo de los buitres,
con calmar la sed en la Fuente de la Tía Perra,
y que tus cenizas acaben en algún lugar
como el Alto Cerviñuelo, Serranía de Cuenca.

En que las duras pendientes se hacen a tus piernas
y los feroces espinos 
cosquillean las mismas
-caricia de majuelo-

En que las rocas te protegen,
el frío te alivia
y la vegetación te siente
-abrazo de boj-

En ese momento
es cuando
te das cuenta,
que tu sino,
tu destino,
va ligado
a estos montes.

Que no hay religión alguna
que consiga ocupar
el inmenso y sencillo amor
hacia la naturaleza,
la inconmensurable fe
hacia la sierra.

                     (Toni Virtudes)







Esto ha sido todo, fieles lectores. Este engendro de la sierra os desea felices fiestas y feliz años nuevo.



En cuanto al blog, vendrá otro año con jugosas excursiones, experiencias nuevas y os presentaré mi nuevo hallazgo histórico arqueológico, hasta ahora quizás el más notorio e importante,  y seguiré ahí, mientras nada se tuerza, enseñando todas estas sierras nuestras que nos rodean y a las que tanto debemos.
A quien le interese este tipo de literatura naturalista, comentar unos títulos. Además de este CamiNATURAndo, Jaime Rodríguez Laguía tiene otro titulado "Días de Bosque, Agua y Piedra. Otros dos títulos muy relacionados con el tema son los libros "Monterapia" y " Slow Mountain" del autor Juanjo Garbizu.
Por lo demás, desearos una feliz entrada en el año 2020. No dejéis de salir al monte,  de visitar los pueblos, de recuperar sus sendas, de mantener su memoria. Hay que intentar entre todos combatir esa lacra desbocada de la despoblación.




                     ¡¡Hasta el año que viene!

22 comentarios:

  1. El solitario que busca con avidez un acercamiento a su hábitat natural no es un ser huraño, sino un explorador del conocimiento”
    Esto define muy bien cuanto se puede sentir y experimentar cuando se sabe que estás realmente solo en la naturaleza, pero bien acompañado, ya que nosotros pertenecemos a ella.

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    1. Hola Unknown.

      Pues si, eso mismo pienso yo, y a leer el libro de J. R. Laguía me doy cuenta que somos más gente que pensamos así.

      Un saludo y gracias por comentar.

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  2. Enhorabuena Toni por reflejar con palabras (que son más que poesía) e imágenes esos sentimientos que comparto totalmente. Chapeau !!!! que dirían los gabachos. Un fuerte abrazo de otro lobo solitario que acabó encontrando su manada pero hay que ver lo que se agradece, aunque sea de vez en cuando, salir mano a mano con la Sole. Aprovecho también para felicitaros a ti , a Maru, a los chicos y todos los tuyos y que paséis unas felices Navidades y que 2020 venga cargado de más Magia Serrana y de paso ... ¡a ver si montamos algo juntos en plan tripartito con el betxinenc que ya va siendo hora!.

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    1. Hola Paco.

      Eso es genial, el lobo que encuentra su manada. Yo en cierta manera también la tengo, aunque salgo tanto al monte, que a veces salgo solo, otras con Maru y el chico, otras con algún amigo o mi hermano. En fin, lo importante es el puro disfrute de uno consigo mismo o con su manada.

      Felicitaros también a ti y a los tuyos, desearos un buen año de montañas y sendas, y juntarnos con el betxinenc por ejemplo para subir al Pico Ranera no estaría mal como propósito de este 2020, o cualquier otro plan por aquella zona intermedia entre Cuenca y Valencia.

      Un abrazo.

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  3. Sin duda esta es la entrada o el blog de los blogs. Enhorabuena por todo lo que haces y no dejes de ser jamás un ANSIA VIVA.

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    1. Muchas gracias Javi. Vosotros, los que me seguís siempre, sois el verdadero sustento del blog.

      Un abrazo.

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  4. Hola Toni,

    Me has dejado sin palabras... siempre es una gozada leer las líneas que nos regalas casi cada semana en forma de crónica, pero es que la de esta semana ha sido sublime, mis felicitaciones por ella.

    Es una gozada ir leyendo y darse uno cuenta de que su forma de sentir la naturaleza no es tan distinta de aquellos que la aman tanto como tu, ya que muchas veces te sientes un poco incomprendido por amigos o familiares que no entienden que te pueda gustar perderte por varias horas, o incluso días, en total soledad en la naturaleza, y disfrutar de ese efecto terapéutico que produce en nuestro cerebro el poder entrar en conexión con nuestro lado más salvaje y natural.

    Que gracia que me ha hecho lo de "ansia Viva" de Maru, ya que yo tengo un gran amigo que cada vez que le digo de ir a la montaña, me mira y me dice riendo que soy un "yonki de la montaña"... jejeje

    Ya tengo ganas de ver que nos regalas en este 2020 que entra en el que celebrarás tus 10 años en la blogosfera.

    Feliz año repleto de nuevas aventuras montañeras!!!

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    1. Hola David.

      Muchas gracias por tus palabras. Sabes que esa conexión conquense nos une, y sigo con mucho interés todas tus aventuras, sean tus rutas litorales catalanas/pirenaicas/japonesas o estas últimas del mismísimo Tibet.

      Creo yo que todos los que amamos el caminar por la naturaleza compartimos un poco el núcleo de los mismos sentimientos.

      Feliz año y a ver donde nos llevas este 2020

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  5. Hola Toni.

    Genial entrada para despedir el año. Eres todo un buscador de emociones y así nos las has transmitido. La Serranía es todo un microcosmos lleno de variedad y sorpresas.
    Aún tenemos que dar mucha guerra por el monte, así que mantente en forma y que no decaiga esa rabiosa pasión... que hay que preparar una Súper Gran Travesía, je,je.

    En tus palabras: "Esto es Serranía, quien la probó lo sabe". Buena y feliz salida y entrada de año. Un abrazo. Serranía y libertad!!

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    1. Hola Andrés.

      Tu eres otro conocedor de conocimientos dentro de ese microcosmos ;-)

      jejeje, eso dos versos no son míos, solo he hecho una pequeña modificación. Son unos versos de Lope de Vega que dicen: "Esto es amor, quien lo probó, lo sabe"

      Serranía y Libertad.

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  6. Igualmente para ti y los tuyos tambien Tony Virtudes Felices Pascuas y Año Nuevo 2020

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  7. Hola Toni.

    Me sumo a la felicitación de los demás compañeros. Me ha encantado esta entrada tan especial, en la que has sabido plasmar a la perfección, y con tan bien enlazadas palabras -en eso eres un maestro-, y con precisas imágenes, el sentimiento que nos lleva a salir cada fin de semana a la montaña y a la naturaleza, a sentirlas como una parte importante de nuestra vida, a amarlas y respetarlas, a adoptarlas como una filosofía de vida, a sacrificar otras cosas por estar unas horas rodeados de ellas... está claro que cada uno que cada uno tendrá su manera personal de vivir este sentimiento, pero amigo mío, yo coincido casi al 100% con la manera que lo vives tú, será quizás por eso que congeniamos tan bien en el monte ;-) Al igual que me sentí identificado con casi todo lo que leí en los libros de Garbizu(tomo nota de ese CamiNATURAndo) me siento identificado totalmente con todo lo que he leído en estos textos tuyos.

    Un abrazo fuerte desde Betxí, de un amigo que os desea, a la familia Magia Serrana, al completo, un prospero y fructífero 2020, en el que espero que nos podamos ver muchas veces.

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  8. Hola Dani.

    Tu y yo hemos tenido bastante charlas sobre esto, sobre el slow mountain y como afecta a nuestra manera de ver y sentir el senderismo y la naturaleza. Si es cierto que todo es resultado de un proceso de evolución. Antes no me fijaba en cosas que ahora si me fijo, y me imagino que tú y todos también. Pero lo que está claro que la naturaleza nos da, y nosotros debemos darle también, y eso se hace sintiéndola y a la vez protegiéndola.

    Me atrevo a decir que alguien que ama la naturaleza y la siente, cuidándola, no puede ser mala persona. Por eso, pienso que esta bendita actividad nuestra nos hace mejores personas, a mi por lo menos.

    En un próximo encuentro nos podemos cambiar los libros, tu me dejas los de Garbizu y yo los de Jaime.

    Otro abrazo fuerte para ti y los tuyos, (guaau guuauu también para ellas) y esta primavera queremos ir Maru y yo a Betxí e inaugurar el 2020 por el Espadán (a ver un finde que mi sobrina y el amigo que vive en VLC se van de la casa y vamos nosotros)

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  9. Gracias Toni, a ti no te hemos dado una idea para esta entrada, a ti te vienen a borbotones!!! jajajaja.

    Bromas aparte, muy bien descritas esas sensaciones que todos sentimos en el monte. Como dije en la entrada a la que haces referencia, esto es La Vida, nuestra Vida.

    Felices Fiestas!!!

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    1. jajaja que cachondo!!

      Está claro que cuando esto entra en nuestras vidas, se convierte en leit motiv de las mismas. Que mejor afición que esta nuestra, barata (en comparación con otras) y muy sanota, y a disfrutar.

      Felices Fiestas y este año toca andar juntos!!

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  10. La verdad Toni es que después de leer y ver las imágenes de esta entrada,solo me cabe desear que sigas en la misma línea,mostrandonos y contandonos tus vivencias montañeras,ya sean por la Serranía o más allá...
    No soy muy de poesía,pero me han gustado las dos que nos has mostrado y de hecho las he leído un par de veces.Creo que hay una ¿estrofa? que resume todo :
    Que no hay religión alguna
    que consiga ocupar
    el inmenso y sencillo amor
    hacia la naturaleza,
    la inconmensurable fe
    hacia la sierra.

    En fin Toni,que el 2020 venga cargado te todos esos deseos que quieres.Mucha salud y mucha montaña.

    Un abrazo.

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    1. Hola Juane.

      A mi también me gusta mucho esa estrofa, estoy muy satisfecha con ella porque creo que resume un poco en forma de verso lo que sentimos.

      También te deseo que sigáis vosotros en la misma línea, disfrutando tanto de vuestras salidas por la Comunidad Valenciana y más allá, y que sigáis pasándolo tan bien y sigáis creando tanta afición al senderismo.

      Feliz año para los tuyos.

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  11. Hola Toni.

    Bonita entrada la que has compuesto para finalizar el año. De tu faceta "creadora" ya nos habías dado muestras en otras ocasiones, lo que no sabía es que tenías publicados un par de libros.

    Yo, como muchos, también soy de los que habitualmente me gusta salir solo al monte, o, en grupos reducidos (2,3, 4 personas). Creo que de está forma se disfruta más de la naturaleza, se perciben detalles que en grandes grupos pasan desapercibidos, y además, como bien dices, no siempre es fácil quedar con otros, porque cuando a uno le viene bien al otro no.

    Espero que este 2020, sea igual o mejor.

    Salud y montaña!

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  12. Hola Eduardo.

    Bueno, esos dos libritos fueron autopublicados y básicamente pocos ejemplares y para regalar a familia y amigos. Hace años que se agotaron, pero bueno de vez en cuando sigo escribiendo algo....

    Cierto que tu manera de afrontar las rutas es más parecida a la mía, gustándonos los grupos mínimos y no importándonos salir solos al monte.

    Me gusta ese deseo que este año sea igual no, mejor, que el anterior.

    Salud y Montaña.

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