domingo, 26 de enero de 2020

EL BARRANCO DEL RÍO VILLALVILLA / ARROYO DE LA ROCHA


Voy a enseñaros hoy un paisaje que he recorrido bastantes veces. Fue uno de esos muchos parajes que, cuando empecé a tomarme lo del senderismo más en serio, me habló mi padre de él. De hecho, escribí un texto sobre ese paraje para el libro póstumo que hice con textos de mi padre y alguno mío, titulado “Senderos de agua de la Serranía de Cuenca”  editado por la Diputación Provincial. No lo transcribo aquí pues es algo extenso, y lo dejo para que lo lea quien esté interesado, recordando que el libro en cuestión se encuentra en la Biblioteca Pública de Cuenca.

El paraje en sí, es otro de esos barrancos que rasgan en dirección este-oeste la sierra, en ese caso desde los 1450 metros aproximados de los montes de Las Majadas, hasta los 1066 metros  que está en el pueblo de Portilla. Este larga y extensa hoz con varios barrancos tributarios entrándoles de ambos lados, da origen a lo que luego es el río Villalvilla (o Villalbilla, lo he visto escrito de las dos maneras), un cauce que va por su vega en dirección a Villalba de la Sierra y al Júcar. Es posible que ese nombre de río esté relacionado con el pueblo de Villalba que es donde confluye con el río Júcar. 

Es de imaginar, observando el tamaño de la hoz/barranco, que antaño este río llevará más agua, puesto que hoy en día, no es fácil verlo discurrir de forma continua. Dicho río cuando deja la vega y entra en la hoz, se forma principalmente con la confluencia de dos barrancos, el del Cerro Pajarejo y el del Arroyo de la Rocha, que a su vez lo conforman varios barrancos más pequeños.


Como hacerlo entero es una empresa demasiado extensa, debido a su gran longitud y a lo costoso que es el avance allí dentro, dejaré la cabecera del Arroyo de la Rocha, y los varios sub barrancos que lo forman para un entrada posterior, y me dedicaré básicamente a su primera parte donde ya han confluido la Rocha y el del Cerro Pajarejo, en lo que se puede considerar, cuando lleva agua, en el río Villalvilla.

Y digo cuando lleva agua, puesto que para estas fotos que verán, tuve que esperarme unos años –cosa que remarco en el escrito del libro sobre este paraje- para verlo correr con el líquido elemento por sus pedregales y bonitos estrechos.

En la entrada verán el paraje en dos ocasiones muy cercanas entre ellas, aprovechando una época generosa en lluvias, y cumpliendo el requisito que me insinuaba enigmáticamente mi padre siempre que hablábamos de este paraje.

Ya hemos pasado Portilla y nos desviamos buscando la hoz, mientras comprobamos gustosamente que el Villalvilla lleva agua.

Por fin!!! En esta primera parte de la vega que baja hacia Villalba, vemos que el cauce está conformando por derrubiadas y aluviones de tierra de diversas y antiguas riadas.

           Con zoom saco al fondo el principio de la hoz barranco de donde viene el río.


Nos acercamos, viendo que la parte de alta de la Sierra de las Majadas anda sumida en nieblas húmedas.

 Llegamos al estrecho, donde el agua ocupa el ancho del mismo y me pongo las botas de agua.

Aunque en cuanto podamos nos pondremos en el lateral, viendo como al río le cae agua de surgencias de los lados.

                            Entramos rápidamente en una parte que el barranco se abre.

                                   Siempre formado por grandes aluviones de piedras.

En este punto me encontré con esta huella tan bonita. A ver si alguien sabe decirme de qué bestia es.

A un lateral también nos aparece esta cueva, bien seguro refugio de pastores en tiempos pretéritos.

Al fondo de la misma, se ve que tiene continuación pero hay que arrastrarse y además, recomendable un casco si se quiere explorar.

Podemos ver que el propio cauce pedregoso del río era el viejo camino para carromatos y mulas en tiempos pasados en que el río bajaba seco.

Me está resultando muy bonito todo esta parte del barranco tan rocosa y con el agua corriendo tan alegremente.

                                Con coquetas pozas a pie de las rocosas laderas.

                                      Y pequeñas surgencias manando de la misma roca.

Seguimos por esta parte aún bastante abierta, aunque al fondo tiene aspecto de volver a cerrarse el barranco.

Avanzamos para llegar a ese estrecho, aunque antes voy a subir por esta ladera en la que estoy. El día se está abriendo.

Ya que más arriba hay otra cueva, en este caso covacho aprisco de ganado, donde tenemos una magnífica vista de un tramo del barranco que llevamos recorrido.

                                  Bajamos y nos metemos en el estrecho.

                    Precioso como él solo, donde el agua le da un toque mucho más agreste.

  Un vistazo hacia atrás, donde la cueva aprisco estaría donde comienza la pared de enfrente.

Un vistazo hacia adelante, donde a la derecha despuntan dos hermosos tejos colgados de la roca, los Tejos a los que hacia mención mi padre.

El 2º de ellos dentro de esa oquedad que en realidad es un arco rocoso, casi adosado a la pared.

Después del estrecho el río continua bastante entallado sobre todo por su parte derecha.

                         Un ultimo vistazo al estrecho del que me cuesta despedirme.

                                   La pared derecha del arroyo es un inexpugnable muralla.


Donde vemos esa chorrera que cae por el collado rocoso que forman esa línea de los bordes pétreos.


Miramos hacia atrás para ver esa caída en vertical del lado izquierdo para formar el estrecho.


Si miramos más allá al fondo del todo, veremos esas pequeñas buitreras delatadas por los restos de excrementos blancos de nuestros amigos los buitres.


Un breve inciso para enseñaros una roca especial, que ya desde este tramo es visible a lo lejos, al lado de esta pared con buitreras, y que siempre la he visto como una declaración de principios de esta sierra. Os transcribo dicha declaración: 
" A toda persona que ensucia adrede el monte, que tira los botes de cerveza o refrescos, los pañuelos de papel, las bolsas de plástico, las latas de comida, a todo aquel que va haciendo el guarro, jorobando los refugios, ensuciando los ríos, tirando colillas de cigarros y no le importa lo más mínimo la naturaleza, la Serranía de Cuenca le dedica esto:"


                        ¡¡Fuck You!!  Además, con unas buenas cagás de buitre por si fuera poco.

Seguimos remontando el río por tramos donde hay que ir vadeando constantemente pero al ser tan pedregoso, no hay problemas.

                               Se van sucediendo los distintos tramos en el barranco.

                                            Con algún estrecho más, como el de la foto.


Como digo antes, el avance no es rápido por lo que hay que prever que ser tarda pero ¿que es lo que se ve arriba, al fondo?


                           Otra cueva aprisco más, tan apreciadas por los pastores.


Avanzamos para verla desde abajo con un poco de zoom. Típica imagen de los montes de Cuenca.


         Más adelante, tenemos algún vadeo del río, en el que tenemos que tener más cuidado.


 Después de ese tramo, en el lado derecho nos sale una portentosa ladera de pinos y rocas.


               Por donde avanzaremos por el viejo camino, dejando el río a un lado.


Vamos a ver desde lejos, en otra ocasión, el comienzo de ese tramo del río Villalvilla donde salen esas tremendas laderas.


Hasta que llegamos a un punto donde el río Villalvilla se divide en dos. De la izquierda el Arroyo del Cerro Pajarejo, y de la derecha, el Arroyo de la Rocha.


  Aunque los dos traen agua, nosotros vamos un remontar un poco el Arroyo de la Rocha.


                                           Que va alternando tramos más agrestes.


                                                               Con otros más suaves.


Se empiezan a ver cosas curiosas como ese plegamiento rocoso, pero debo volver ya por el mismo camino, dejando el Arroyo de la Rocha y el del Cerro Pajarejo para otra ocasión, que ya os enseñaré.

                                          Plano de la ruta, siendo de ida y vuelta.

Ya solo queda volver para rememorar este paraje y las sensaciones apoyado en la barra del bar de Villalba del Tercio....digo de la Sierra.

Hasta la próxima!!

9 comentarios:

  1. Muy muy bueno el mensaje para todos los guarros que ensucian los montes. Esa roca es una pasada 😂😂😂😂
    Enhorabuena por el reportaje. El día que me jubile ya tengo faena para recorrer. Un saludo.

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    1. Hola Javi.

      gracias como siempre por leerme y comentar. El día que me jubile también mi intención es no parar de andar, jajaja

      Un saludo.

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  2. Me encanta ver esos barrancos y esas gargantas chorreando agua. ¡Qué bien ha venido esa GLORIA!. Agua=Vida. 🤘☝👍👌👆👌👎 Pues va a se que el de la foto no está ... pero totalmente de acuerdo, a esos cerdos los ponía yo a limpiar el monte hasta que les salieran callos en las manos. Un abrazo.

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    1. Hola Paco.

      Gloria ha dejado por aquí también buenos números, sobre todo a partir de los 1600 y la Serranía que está dando a Teruel y Rincón de Ademuz.

      Lo de estas gargantas y hoces antaño era más normal que fluyeran agua por ellas, pero en estos últimos años va siendo tan esporádico que nada más que nos enteramos que corre agua, me lanzo a andarlas y fotografiarlas.

      Un abrazo.

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  3. Muy interesante tu blog, y sobre todo tu interés, por la Serranía de Cuenca en particular.
    Te he mandado un correo por si te interesa un par de sitios, que no he visto reflejados en tú blog.

    Un saludo

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    1. Hola Picota.

      Gracias por tus palabras.

      Muy curioso tu blog sobre los pozos de piedra seca y una gran labor es recuperarlos y darlos a conocer.

      Luego miro el correo y te contesta.

      Un saludo.

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  4. Hola Toni.

    Recordaba la bella historia de los misteriosos tejos que narras en vuestro libro, pero no recordaba que tuviera lugar en este precioso estrecho. Tras leer tu crónica me he ido de cabeza a buscar el libro, para volver a leer ese bonito texto, que al igual que las otras veces que lo he leído, ha logrado emocionarme.

    La verdad es que es un lugar que alberga mucha belleza, que resalta más si cabe con el fluir del agua. Como bien dices es de esos lugares que te atrapa y de los cuesta irse sin remolonear. El resto de esta ruta de senderismo acuático también es muy interesante, con todas sus cuevas, pliegues y otros arroyos.

    Qué el peso de esa peineta pétrea caiga sobre todos esos guarros!!... o al menos sobre su conciencia.

    Un abrazo.

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    1. Hola Dani.

      Que guay que hayas recurrido al libro para volver a leer ese texto mío. Es verdad que cuando mi padre estaba empezando con la quimio y aún tenía ganas de monte, este era el paraje que teníamos en danza. La lástima fue no poder hacer esta ruta del barranco con agua los dos juntos.

      Alguna vez he pensado si esa roca subido a la misma piedra tendrá la forma de peineta que vemos desde abajo; en todo caso, está hasta para hacerse camisetas ;-)

      Un abrazo.

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  5. Hola Toni,

    Que preciosidad de barranco que nos has descubierto, que gozada que pudieras recorrerlo con agua, seguro que tu padre se sentiría bien orgulloso de la labor de divulgación que estás realizando de su tan querida Serranía de Cuenca.

    Por cierto, ya me dirás el nombre del libro y de los otros que puedas tener, que me apetece mucho leerlo, viendo como escribes, seguro que es una gozada leerlos y disfrutar de ellos.

    Salud y rincones especiales!!!

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