lunes, 24 de febrero de 2020

EL RASÓN DEL HOZ SECA Y LA CUEVA DEL TORNERO


Os voy a enseñar en esta entrada otra comarca que mi amigo Ignacio y yo recorremos con frecuencia. Me refiero al Alto Tajo, más concretamente en la que el Tajo es límite provincial entre Cuenca y Guadalajara, aunque en este caso la ruta va a trascurrir íntegramente por Guadalajara (Peralejos de las Truchas y Checa), y más concretamente, alrededor de uno de esos ejes telúricos de la Iberia más solitaria y agreste que se puede echar uno a los cinco sentidos. Al este lindaríamos con Griegos y Guadalaviar (Teruel), y al sur con Cuenca estando el Tajo de límite fluvial.

El eje del que hablo es nuestro querido río Hoz Seca, primer gran afluente del Tajo. Son varias veces que hemos recorrido juntos o en solitario sus tramos en su extenso cauce desde que viene a nacer como Río del Puerto en la Fuente del Canto en la Sierra de Albarracín. A nosotros nos llama mucho su tramo final, el que va desde el puente de la carretera a Checa hasta las Juntas con el Tajo; también porque es donde el río coge otra vez agua de manera definitiva, caudalosa y constante, sin obviar también que nos queda más cerca de Cuenca.

En todo caso, a las 5:30 suena el despertador, a las 6 me espera debajo de mi casa Ignacio con su Lata de Sardinas motorizada, su pequeño Suzuki, y 15 horas después, a las 9 de la noche, llegaremos a casa otra vez, ¿¿15 horas?? jejeje aquí entra el Slow mountain y el slow carretera , que el Suzuki está para lo que está.  Iremos hasta el vado que hay encima de la Herrería del Oceseca, pasando primero por Peralejos, y de ahí empezaremos esta fantástica excursión circular, cosa que a priori no parece fácil en esta zona, pero esta vez aunaremos los conocimientos previos míos y los de Ignacio para idear y trazar circular esta ruta.



En primer lugar subiremos a un lugar que ninguno de los dos conocíamos aún, la cima del Rasón (1658 metros), uno de los puntales que conforman el valle del Hoz Seca (coloquialmente Oceseca) cuando entra en el del Tajo, y para ello lo haremos por un también desconocido barranco del Pellejero. De ahí a la cima y  luego a la impresionante muralla oeste del Rasón, más baja de altitud.


                                  Dejamos el coche abrigados pues la mañana está fresca.


Rápidamente subimos torciendo a la izquierda para dejar el valle fluvial. Allí asoma la Quebrada del Pellejero.

La cuesta y los rayos del sol hace que Ignacio se aligere de ropa. Allí tenéis el collado al que debemos llegar, pues el Rasón sería la montaña de la izquierda, y el Pellejero la de la derecha.

                                Se empieza a ver parcialmente el valle fluvial del Hoz Seca.



                  Subimos por una vieja senda conocida como la Cuesta del Pellejero.



                                  Esta senda va embocada por este lateral hacia el collado.

                                                   ¡Ojito con este tramo de pedrera!

                                        Este lado de Rasón se nos muestra altivo y agreste.

Llegamos al collado, donde vemos que se descuelga en un corte muy estético, donde debe haber una buena cascada en época de lluvias fuertes.

 
Vemos  como el barranco va abriendo hueco en la ladera del valle fluvial.


Entramos más por el barranquete hacia adentro.


Todo ello para buscar una subida al Rasón más cómoda, donde Ignacio  va haciendo lazadas para mitigar la cuesta.



Estar atento a los detalles, nos hará descubrir estas pequeñas delicadezas.

Llegamos a la parte alta del Rasón, donde podemos ver el otro lado del Valle del Hoz Seca.



Preciosa la vista, donde abajo del todo, detrás de este gendarme rocoso, estaría el coche.



 
¡Cuanto tiempo llevaba sin poner una cara!


Tremendo ese carril enfrente que sube zigzagueando la laderas del Valle.



Dejamos la cima y perdemos altitud buscando unos cortados rocosos que están algo más bajos.

 
Llegamos a ellos, viendo que esto se pone espectacular.

Pero unos metros antes, en una altiplanicie que termina en los bordes del cortao, me encuentro con estos muros semienterrados.

Con piedras sillares muy tapadas, siguiendo el contorno de la altiplanicie. No hay muchas dudas por mi parte, son los restos de un pequeño castro celtíbero, completamente desconocido. La lástima que no haya más restos a simple vista.

Vemos a la derecha como los bordes del valle fluvial del Hoz Seca se funden con los Tajo que sería lo que se ve a la izquierda.

Una vista más amplia donde vemos con el valle del Hoz Seca entra en el del Tajo.

Las laderas del Rasón y puntales adyacentes son de órdago.

Nuestras cámaras echan humo.

 
Vamos a mirar hacia el valle del Hoz Seca, comprobando el buen patio que hay abajo.

Donde resaltan los restos de la vieja Herrería.


 Posemos un poco admirando la pureza de estos paisajes.

Un lagarto al sol.

También con el zoom captamos abajo la pequeña presa del río Hoz Seca.

A pie de río en esa presa podemos ver a la izquierda los cortaos del Rasón.

Volvamos a los bordes.

Luego seguiremos la cuerda del Rasón hacia dentro, alejándonos de los bordes, para saltar el barranco por el que subimos por su parte más llana y ponernos en la Quebrada del Pellejero, al que por supuesto nos asomaremos para ver desde este puntal el valle del Hoz Seca en esta parte.
Aquí recordé una ruta que hice hace años yo solo, donde bajé al cauce del Hoz Seca por una senda no muy conocida pero que descubrí indagando en internet.  Pocas son las sendas que bajan al río, ya que las laderas suelen ser paredes verticales o pedregosos canchales que desaconsejan completamente intentarlo a trochemoche.


                          Ya por aquí tenemos la vista del curso alto del Hoz Seca.


Por ahí abajo iremos en un rato. Fíjense que abajo a la izquierda aparece la Cueva del Tornero.


                        Estamos en la Quebrada de Pellejero, y detrás de Ignacio, el Rasón.


                                                   ¿Qué será lo que fotografía Ignacio?


                                                     Los bruscos meandros del Hoz Seca.


La Quebrada del Pellejero es un puntal de blanca caliza que contrasta con el verde entramado de las pinadas de las laderas de enfrente.


           Ya hemos encontrado esa senda que nos lleva al fondo, y que yo cogí años atrás.


Qué cosa más increíble que el río no pueda avanzar en línea recta y deba retorcerse en tan poco espacio en varios meandros completamente bruscos.



                         La senda también va haciendo lazadas, salvando diversos cortes.


Las laderas del Pellejero en primer plano, y luego la ladera del Rasón (la siguiente) son de un tamaño inmenso.



                     De los pocos caminos para bajar al fondo del Hoz Seca.


          Ignacio y yo disfrutamos estas sendas ancestrales como dos niños con zapatos nuevos.


                       Ya hemos bajado bastante, estando encima de la zona de meandros.


         Ya vemos el agua del río, no teniendo mucha, aunque luego explicaré el porqué.


                                     En muchos tramos las paredes son casi verticales.


                 Yo sigo maravillado de como avanza el río abriendo calizas como puede.


        Un buen trecho de desnivel desde que estuvimos en el Rasón hasta sentir el agua.


                        Ahí tienen a Ignacio venir por la inmensidad de estas laderas.


                          Toca remontar el río por esta zona de canchales muy tiesos.


    Debemos estar al loro porque en la vertiente izquierda esta la boca del Cueva del Tornero.

La Cueva del Tornero es una de las cavidades más profundas de la zona centro de España, con una longitud de unos 11 kilómetros. Después de esa gran galería que veis en la foto de arriba, ya toca equipo espeleológico, mono y casco, pues la boca se reduce al mínimo. Por supuesto que os la enseñaré por dentro en otra ocasión.


                      En su boca he estado varias veces y siempre es un lugar muy fresco.


Donde su galería de entrada es de bastante profundidad, con restos de muretes de cuando servía para guardar ganado.

Comprobamos que el Hoz Seca trae agua de más cauce arriba. Otros años veíamos que el agua surgía más abajo, en los Nacederos, conjunto de varios puntos de tres o cuatro metros de ancho que empiezan a manar agua y a formar el río. En la Cueva del Agua, pequeña cueva que es la salida natural del sistema hidroespeleólogico de la Cueva del Tornero, es donde suele estar el agua o quieta o manando en época de lluvias (Sifón Mari Carmen). En esta ocasión, a la cueva no se podía acceder por estar el sifón ocupando todo, pero el agua no manaba de allí, sino de un nacedero justo enfrente de ella, en el cauce del Hoz Seca, siendo claramente parte de esa red de aguas subterráneas pertenecientes a la Cueva del Tornero.



             Salimos de la Cueva y seguimos remontando un poco el Hoz Seca porque....



Hasta que llegamos aquí, el primer amanadero del Hoz Seca. Si venimos en época más veraniega o de sequía esta surgencia no estará, y el agua se quedará...........

                                                           Dentro de la Cueva del Agua.

O lo que es lo mismo al otro lado del sifón Mari Carmen. En esta ocasión el agua llega hasta el borde impidiéndonos entrar, cosa que si he podido hacer en otra ocasión.

Una vez enseñada la entrada de la Cueva del Tornero a Ignacio, ahora le toca el turno a él, y me enseñara la senda de vuelta, que yo no conocía y que él ya la había recorrido otras veces. Ideal para evitar ir por el cauce del Hoz Seca, por los continuos y cerrados meandros que alargan en demasía la andadura y los continuos vadeos del río teniendo que mojarse por lo menos hasta por debajo de las rodillas.

Esta senda parece una antigua vía de saca con algún ramal, como el que sube a los Pajares de Gasca, y con su milagrosa comodidad nos hará ponernos encima de los nacederos, a los que bajaremos con cuidado por una ladera pedregosa.
Allí entre manantiales del agua más pura y fría del Sistema Ibérico y por ende, de España, comeremos y descansaremos un rato para ya seguir el cauce del río, teniendo que hacer un par de vadeos con el agua por mitad de la pierna hasta llegar al coche ocho horas y media después.


 Ahora es Ignacio quien se conoce toda la red de caminos ancestrales, vías de saca y sendas de bichos de toda la otra ladera.


Este camino es cojonudo para avanzar deprisa.En este punto dejamos la senda y nos lanzamos por esta cresta.


Para quien no haya quedado contento con la cara de las fotos primeras, por aquí vi esos ojazos que me miraban profundamente.


Si a esa mirada le sumo el fantástico entorno que le rodea, es lógico que me sienta ruborizado, correspondido y feliz de caminar estas sierras.


                                           Toca bajar con cuidado, buscando el cauce.


                                     Llegamos a la zona conocida como los Nacederos.


Donde hay cuatro o cinco puntos como este de la izquierda donde mana el agua todo el año, y que viene a ser el nacimiento del Hoz Seca en su tramo final.


Aunque lo que es un deleite es el reflejo de los pinos en el agua tan cristalina, y el silencio tan descomunal.


             Seguimos vadeando el río un par de veces más antes de ir ya por tierra firme.


                              Me encanta esta imagen de este pino tan osado por nacer ahí.


                     Encontramos ya esa vieja senda que iba paralela al río en este tramo.


Aun investigamos ese vado (por donde va la pista forestal que va de Peralejos a Guadalaviar) para pasar con el coche todoterreno (aunque no seré yo quien lo meta por ahí)


    Despido la entrada en la verde explanada donde tenemos el coche, después de una gran ibérica jornada. Quien quiera ver la entrada general que le dedique hace años al peculiar río Hoz Seca, en este Enlace.


                                                     Plano con la ruta realizada.

Esta vez nos estaba esperando la correcta hidratación cervecera en Peralejos de las Truchas; y luego en Cuenca, después de la ducha placentera, darle la vuelta al refrán "desayunar como un rey y cenar como un mendigo", comiendo a dos carrillos todo lo que Maru me ponía delante.

Hasta la próxima.

13 comentarios:

  1. Poco puedo añadir a lo que cuentas con tus palabras e imágenes de nuestra magnífica excursión. Allá aflora el esqueleto calcáreo de la tierra en forma de montes aserrados y desgastados de piedra viva, alternando con su dura piel, conformada por millones de pinos y sabinas, y nutrida por cauces y barrancos, resecos unas veces, y burbujeantes de vida acuática en otras. El aire fino de las alturas se encarga de rellenar los espacios vacíos, transportando el eco de la voz del visitante ocasional, del pájaro que bate las alas, o de las numerosas piedras que rompen el silencio cuando ruedan por los canchales, en ese paisaje siempre cambiante.

    Comentario de Ignacio que transcribo para que quede constancia aquí.

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  2. Hola,

    Os pegasteis buen tute si señor, aunque yo creo que os salieron horas a devolver, entre que subo que bajo, y los tercios, no se yo. jajajaja.

    Que maravilla de tierras remotas y solitarias.

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    1. Hola Luis.

      Jajaja, yo solo sé que cuando Ignacio me dejó de noche en la puerta de mi casa mire la hora, y dije !Copón! si habíamos quedado a las 6 de la mañana, y eran las 9 de la noche. Eso si la vuelta fue más relajada, entre que el Suzuki no tiene mucha velocidad punta y los terciejos que jalonaron la vuelta, pues ya sabes ;-)

      Un saludo.

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  3. Hola Toni.

    Espectacular la ruta en coalición que os marcasteis Ignacio y tú. Aunque lo justo es elevarla al rango de rutón, no faltan argumentos para ello, una riqueza paisajística brutal y un ambiente montaraz total. Variedad en el andar, pasando de senderos a trochemoches y de tramos acuáticos a sendas ancestrales (esa que baja de la Quebrada me ha parecido fantástica, y me ha recordado a la del Puntal de los Hayales). Aderezos como la Cueva del Tornero, ese Sifón Mari Carmen, esas faces calizas o ese pino aferrado a su pequeña isla, y por si fuera poco añadiste una nueva muesca es tu lista de hallazgos celtíberos.
    Ocho horas y media de ruta, más las de coche, jornada maratoniana total. Debisteis llegar agotados, pero también eufóricos de haber realizado tan gran ruta. A mi personalmente esa sensación de estar reventado, pero al la vez eufórico, de haber hecho una ruta tan buena, me encanta, y esas noches suelo cenar como si no hubiese un mañana y dormir como un lirón.

    Un abrazo, nos vemos el sábado!!

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    1. Hola Dani.

      Pues si, fue una de esas que a la vuelta con el traqueteo del Suzuki, fuimos comentando lo chulo que nos había parecido toda la jornada.
      Es una zona que realmente en línea recta no está lejos de Cuenca, pero es tan poco accesible, tan recóndita que se tarda un huevo en llegar, aparte que luego el asfalto brilla por su ausencia, cosa que hace que si quieres ir en inviernos y primaveras, generalmente hará falta un todoterreno.

      Lo de los restos del pequeño castro es una muestra más de lo olvidado y desconocido que se encuentra este patrimonio por estas sierras ibéricas que van desbocadas al vacío.

      Esa sensación que describes es justo lo que ocurrió este día, dándose en estas rutas tan maratonianas pero que justamente su nivel paisajístico ha sido muy alto y te deja extasiado y reventado. Y también le has dado, cené y dormí que fue todo un gustazo, levantándome al día siguiente (domingo) sin madrugar nada y abusando de la cama y la vaguería hasta el final.

      Un abrazo, y hasta el sábado.

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  4. Hola Toni.

    Ahí van de nuevo esos dos titanes serranos!! Me quedo extasiado con la inmensidad de éstos parajes, ya que os habéis marcado una ruta muy exigente con el acierto de aunar los conocimientos de cada uno. Brutales esos laderones del Pellejero y lo intrincado del curso del Hoz Seca.
    Bendita energía física desgastada si a cambio volvéis con almas y espíritus henchidos con la magia del Alto Tajo.

    Abrazotes!!

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    1. Hola Andrés.

      Esa última frase tuya es muy reveladora de lo que siente uno cuando puede escaparse y dedicarle un día entero a la sierra y a la montaña.

      Seguro que no tardaremos en volver. Yo ya tengo una visita más este verano con mi hermano para meternos dentro de la Cueva del Tornero y de paso bañarnos en el Hoz Seca al salir. Donde habrá su pertinente crónica.

      Un abrazo.

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  5. Hola Toni...
    ¡¡¡ Ostia 15 horas !!!..Es lo primero que he pensado...jejeje,pero bueno,luego viendo el pedazo de ruta que os marcasteis,junto con el ida y vuelta,con las paradas "obligatorias",entonces todo cuadra...jajaja.
    Desde luego que las imágenes del Hoz Seca desde ese Rasón,son espectaculares y desde luego que la subida y paso por el idem.
    ¿ Y que decir de esa Quebrada,esa imponente cueva o de la parte "acuática" ? Pues al más puro estilo Magia Serrana...
    Desde luego que completísima ruta,como nos tienes acostumbrados,además con descubrimiento arqueológico incluido.
    No me extraña que cenando te comieras hasta la mesa...jajaja.

    Un abrazo.

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    1. Hola Juane.

      Bueno, aparte de las paradas, mucho tiempo se nos fue volviendo con el pequeño Suzuki que en carretera corre muy poco, a eso lo sumamos lo recóndito, apartado y lejos que está esta comarca, pues al final las cuentas cuadran.

      Ese apetito voraz a la hora de cenar del senderista cuando se mete una jornada de día entero es algo descomunal, jajaja

      Un abrazo.

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  6. Hola Toni,

    Esta ruta se define en una sola palabra, BRUTAL!!!

    Impresionante el recorrido que trazasteis en un entorno tan agreste y que nos ha permitido descubrir rincones preciosos, incluso restos celtíberos desconocidos.

    Ese sendero que baja al cauce del Hoz Seca me ha encantado, como aprovecha el más pequeño resquicio para ser aprovechado para descender por laderas tan empinadas.

    Impresionante la Cueva del Tornero, desconocía que hubiera una cueva tan extensa allí, y encima al bajar a verla también nos habéis enseñado todos los lugares donde nace el Hoz Seca.

    Por cierto, las vistas hacia el punto donde se unen el Tajo con el Hoz Seca me han parecido impresionantes, seguro que estuvisteis un buen rato disfrutando de ellas.

    Salud y rutas brutales!!!

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  7. Hola David.

    Es que esas sendas en pedreras y lazadas ancestrales que aún aguantan y te permiten bajar y subir de sitios que si no, sería imposible, es algo que a los caminamos trochas y cuestas nos pirran.

    Pues de este verano no pasa la visita espeleóloga al Tornero, y lo enseñaré otra vez aquí, además que al ser verano iremos a bañarnos al Hoz Seca para completar el día entero por allí otra vez.

    Si esas vistas que dices son gloriosas. Es curioso pues como estos ríos son valles fluviales hacia dentro y tú los ves tan desde arriba no da la sensación a priori de grande, vasto y extenso pero en directo lo es. Hablando con Javi este finde pasado que también conoce estas comarcas, los dos coincidimos que son lugares mágicos. Si es cierto que áreas despobladas y solitarias hay muchas pero en esta algo flota en el ambiente que la hace especial.

    Salud y cuevas profundas.

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  8. Hola Toni.

    El Suzuki no tirará en carretera, pero seguro que en el monte os acerca a lugares, donde los todoterrenos modernos, no llegan.

    Un recorrido largo, pero es que avanzar por esos terrenos, no es fácil, cuesta mucho y aunque te conozcas el camino, más de una vez toca detenerse para ver por donde es, eso, y para disfrutar de las vistas tan chulas que hay desde la parte alta del Rasón, que tiene una verticalidad que quita el hipo y que se ve perfectamente en la foto que sacas del Rasón desde la presa.

    El sendero de bajada a la Hoz Seca, es sublime, trazado a conciencia, aprovechando los resquicios que ofrece el trazado. Estaré atento a esa incursión en la cueva del Tornero, que recorrerla íntegramente tiene que ser una buena soba, 11 kilómetros!.

    Pues nada, daros la enhorabuena a los dos por el recorrido, es lo que tiene cuando se unen dos buenos conocedores de la zona, que sale una ruta Mahou Cinco Estrellas.

    Un saludo

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    1. Hola Eduardo.

      Completamente cierto, que luego en el monte el Suzuki no tiene rival y se mete por todos los sitios.

      11 km de cueva aganchandote o arrastrandote es para profesionales y un poco locos pues habría que dormir allí dentro. Cuando vaya con mi hermano con unas tres horas dentro de la cueva, vamos que chuta, y luego un bañito en el Hoz Seca para quitarnos el sudor y el polvillo de la cueva.

      Ahí le has dado, macho!! la ruta y la cerveza de despues fue Mahou five stars

      Un saludo.

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