domingo, 8 de marzo de 2020

LAS CASAS DEL CURA - LA NAVA - EL RINCÓN DE PALACIOS - LA VEREDILLA


Llevaba tiempo queriendo volver a la zona zafrillense de la Nava y el Rincón de Palacio, allí donde se tocan y funden Cuenca y Teruel en los Montes Univesales.  Realmente en la entrada de hace tres semanas por el Arroyo Almagrero y la Hoya del Asno no andamos muy lejos de por donde lo vamos a hacer en esta ocasión. Todo empezará como tantas otras veces, con mi amigo Ignacio que va a pasar la noche en el refugio valdemequero de la Casas del Cura. El plan es que yo esté allí al poco de amanecer para iniciar los dos una de las clásicas rutas que se pueden hacer por allí.

Por un lado, para llegar hasta el refugio hace falta coche todoterreno, y eso no es problema para nosotros, ya que hoy coincidirán por 2ª vez en todos estos años Torri, mi Nissan, y la Lata de sardinas, el Suzuki de Ignacio.

La otra cuestión que debo mencionar que esta ruta fue hecha el día de antes de que llegara de lleno a esta comarca una de estas borrascas últimas que nos visitaron en Enero, creo que era la llamada Fabián. En todo caso, un día frío como debe de ser en esta comarca en pleno invierno con niebla en las partes altas, txirimiri incesante y ventisca a ratos, antesala de un tiempo mucho peor que llegaría al cabo de solamente 24 horas.



Salimos del refugio de las Casas del Cura, por esa vieja senda que nos va a poner en un vallejo donde está la Umbría de Peña Morena, uno de los cerros que conforman este vallejo. Curiosamente, el mapa nos dice que el exiguo arroyo que nace en estos prados es el Arroyo de la Nava, pero nosotros sabemos que la auténtica Nava con el nacimiento del Arroyo de la Nava está un poco más adelante y es donde nacen las primeras aguas del río Júcar, al juntarse con la vertiente de Palacios y de las Salinas de Valtablado un poco más adelante, para ya comenzar a llamarse Arroyo Almagrero. En esta comarca,  las aguas que discurren por las distintas ramblas, vaguadas y barrancos igual van al Mar Mediterráneo que se van al Océano Atlántico.


                 Pasadas las 8:30 de la mañana me presento en el Refugio de la Casa del Cura.


Ignacio ha encendido un poco de fuego para caldear el lugar, aunque en breve lo apagaremos para irnos.


                     No son muchas las veces que coinciden nuestros dos coches todoterrenos.


Una vez recogido el refugio, cogemos esa senda que nos va a sacar el valle del Arroyo de los Santos.


Hermoso valle alpino que aquí os enseño desde arriba en otra ocasión. El Refugio estaría abajo a la derecha.


Llegamos a ese pequeño vallejo que se crea entre la Peña Moreno y el Collado de los Sevillanos


                                  Aquí hay unos encharcamientos de hielo muy chulos.


Salimos del vallejo y camino a la Nava los pinos albares que salen son un espectáculo. Lástima por la foto que me salió algo movida.


                 Llegamos a la Nava, un lugar, para el que suscribe estas líneas, mágico.


Aquí vemos como el Arroyo de la Nava se dirige hacia ese estrecho de la izquierda, aunque antes, de la derecha, le entra el arroyo del Rincón de Palacios.


Después del estrecho al Arroyo de la Nava le entraría el turolense Arroyo de las Salinas de Valtablado, al que vemos en esta foto antigua.


Y a partir de ese aporte pasa a llamarse Arroyo Almagrero, arroyo que por esta parte en los inviernos siempre va con mucha congelación.


Pero volvamos a excursión actual, ya que nos meteremos en ese rinconazo a ver donde nace el arroyo de la Nava.


                                                Y lo hace de esta fuente.


          Una vez anterior que vine la fuente no existía, y en su lugar estaba el manantial.



Esta Fuente de la Nava tiene un curioso sistema de palos y el agua corriendo por dentro de ellos.


    Remontamos el arroyo un poco hasta que descubrimos el otro punto donde mana el agua.

Después de llegar a la Nava y ver la fuente y los amanaderos, remontaremos el valle del Rincón de Palacios, todo un placer para los senderistas, saliéndonos como siempre que ando por aquí, una manada de ciervos campando a sus anchas.
En este caso, se unirá un grupo de caballos, que por lo virginal y poco masificado del entorno, parece que están salvajes y que yo, indio sioux oglaga, conocido como “Antonio “Cerveza Fría”, los voy a intentar domar a pelo, cogiéndole de las crines, aunque me cueste unas buenas costalás.


      El Arroyo de la vertiente de Palacios discurre apaciblemente dando muchos meandros.


                                 El Rincón de Palacios, de los sitios más fríos del país.


No me dio tiempo a fotografiar la manada de ciervos que vi, pero en su lugar os pongo esta de una vez anterior.


              Lo que si vimos fue esta manada de caballos con todo el Rincón para ellos solos.


                              Se nos acercaron bastante, imagino por si les dábamos comida.


                                    Torcemos y nos dirigimos hacia ese fondo de valle.


Nos acercamos a ver una de las últimas fuentes de vaso o colmena que quedan en la Sierra de Cuenca, donde se colocaba la estructura circular, en este caso tronco, encima de donde está el manantial.


Aquí vemos como el agua sale del tronco y se dirige al fondo de la vaguada. El secarse los manantiales y el reconvertirse muchas en fuentes más modernas y funcionales es lo que ha hecho que vayan despareciendo. En la vecina Sierra de Albarracín también quedan unas cuantas.

Después de ver la maravilla de la Fuente del Vaso del Rincón y dejar atrás estos desvaríos equinos míos, saldremos del valle para subir a la Morra, cosa que no haremos al haber en esa parte una niebla bastante densa que no nos dejaría ver nada. Seguiremos para adelante por lo que ya es la Ceja de la Ombría del Oso para pararnos a la altura de la Majada del Artigal. Encima de nosotros tenemos el Alto de la Umbría del Oso, aunque solo lo podemos intuir ante la niebla que hay encima de la ceja, y debajo nuestro aparece el Valle de la Veredilla, esa aldea de montaña semiabandonada.
Bajaremos por una vieja senda que baja por la pedrera para darnos una vuelta por las casas, casi todas reformadas. Ya solo nos queda cerrar la circular volviendo al Refugio de Casa por la pista forestal que une La Veredilla con las Casas del Cura.


                                                    Toca salir del Rincón de Palacios.


Mientras subimos, desechamos la idea de terminar subiendo a la Morra porque no vamos a ver un carajo.


Que maravilla ver como el propio pino crece de esa manera para adaptarse a la fuerte pendiente.


Al estar a punto de llegar a la parte alta tenemos un corte de rocas que tenemos que salvarlo yendo hacia la derecha.


Una vez en la parte alta nos recibe el maravilloso tiempo que siempre hace por aquí, niebla ventisca y frío. La Morra estaría allí delante.


Si el día hubiera estado despejado, desde la Morra habríamos tenido esta vista de la cabecera del Rincón de Palacios, y de la Mogorrita a la izquierda del todo.



Seguimos porque la ventisca y el frío cada vez va haciendo mella en nosotros, aunque ya sabemos que no queda mucho.


      No obstante, andamos por los 1700 metros de altitud, y encima de nosotros asoma.....


La Ceja de la Umbría del Oso, con altitudes superiores a 1800 metros y la niebla dándole un toque irreal.


                     Me encanta ver los pinos albares y su aureola de sabina rastrera.


                             Llegamos a la Majada del Artigal donde tenemos que torcer....



                    Para bajar al Valle de la Veredilla, que es lo que se intuya al fondo.


                               Hay una vieja senda hecha en la roca para bajar más fácil.


   No está fácil encontrarla en medio de las rocas pero de hacerlo se baja muy cómodamente.


                                      Ya nos aparece más nítida la aldea de la Veredilla.


Detrás de la Veredilla se ve el collado por el que tenemos que salir para llegar a nuestro refugio.


El río Zafrilla viene a nacer en este valle, y sus primeras aguas son las que tenemos que cruzar.


Pese al día que hacía, de una casa salía humo de la chimenea.  ¡Que sitio tan chulo para tener una casita de campo y que día tan genial para hacerse una pancetilla a la brasa mientras se abre un cerveza mirando por la ventana!


                  En la Veredilla en sus mejores tiempos llegaron a vivir unas 20 familias.


Debido a lo incomunicada que se quedaba en invierno por la nieve, a principios de la década de 1970 se abandonó, emigrando sus últimos habitantes a Zafrilla, Cuenca, Valencia, Barcelona y Teruel.


 Los que mantienen las casas, sobre todo en verano, han plantado esté abeto y ojalá arraigue.


Debíamos seguir para adelante, dejando la Veredilla detrás, y como no estaba la cosa para pararnos a comer ante la insistencia del txirimiri y lo contestatario que estaba el frío ese día, decidimos aguantar hasta acabar la ruta y comer ya en el Refugio. Según llegábamos pensaba que la comida de la mochila estaría fría fría.
Como uno ya está acostumbrado, no es problema pero en ese momento, Ignacio se sacó la genialidad de utilizar un artefacto que se ha inventado para calentar platos y latas, y encendiendo un poco de fuego en el refugio pude calentar el bacalao con aguacate que traía yo hecho, aunque lo mejor de todo, fue la lata gorda de fabada que pudimos calentar en dicho artilugio, y que nos supo a gloria, bien calentita, mientras fuera el frio y la lluvia se tornaban cada vez más fuertes en espera de la inminente llegada de las sucesivas borrascas Fabián, Elsa, Manoli y Gloria que dejaron la sierra durante parte de Diciembre y todo enero con un buen excedente de agua.
La lástima que se rompió esa tónica tan buena con un mes de febrero excesivamente cálido y completamente seco.

No suelo poner muchas fotos de las comidas pero en esta ocasión, por el momento -el frío y la lluvia- y el lugar -el refugio de la Casa del Cura- poder comer caliente fue todo un hecho inesperado, muy placentero y un gran colofón al día de montaña que había pasado con Ignacio. ¿He dicho colofón?  Pues me retracto, ya que el verdadero final a la ruta lo pusimos en el pueblo de Valdemeca.


Llevaba años sin apretarme una fabada de bote, y solo pensar en comerla caliente en el refugio se me hacía la boca agua.


                     Ahí el genial artilugio de Ignacio para calentar comida de latas y botes.


               También comimos caliente mi bacalao con aguacate, plato del que soy muy fan.


Comerse esto caliente, mientras fuera del refugio el tiempo cada vez era peor, fue algo indescriptible. ¡ Qué hambre me está entrando mientras escribo esto!


Como digo antes, tocaba irse de allí sin más dilación, y el  relax total fue cuando llegamos al serrano pueblo de Valdemeca y nos tomamos una reponedoras cervezas en el bar Madrugón al calorcito de la estufa, charlando con la dueña, la zafrillense Isabel Garzón, a la que mandamos un saludo desde aquí.


Valdemeca, bello y auténtico pueblo serrano, muy rico en micología donde podemos encontrarnos Amanitas muscarias.


                                                                          Boletus edulis.


                                                                         y Lepiotas.


                             Me despido con este cartel que está en la entrada del pueblo



      Plano del IGN para que os hagáis una idea de por donde hemos andado en esta ruta.


                                                          ¡Hasta la próxima!

10 comentarios:

  1. Hola Antonio "Cerveza fría",

    Que pasada de refugio, se ve pequeñito y muy acogedor, y encima con el "artilugio" de Ignacio para poder calentar rápidamente la comida, que con el frío que os hizo seguro que esa fabada os sentó genial.

    En cuanto a la ruta, todo y que os hiciera mal tiempo y no pudierais disfrutar de las vistas, esa niebla que todo y que molesta, le da al monte un ambiente fantasmagórico y místico espectacular.

    Impresionante la cantidad de surgencias de agua que hay en una zona tan pequeña, en primaverra ha de ser una pasada pasear por la zona.

    Que suerte poder disfrutar de esas manadas de ciervos y caballos campando a sus anchas por esos prados que motean esos pinares tan maravillosos que tenéis por la zona y que me encantan, que lástima que esa zona me pille tan lejos, aunque bueno, ahora que la AP-7 desde Salou hacia el Sur es gratis no descarto alguna escapada fugaz por la zona... jejeje

    Que graciosa esa colección de setas que hay en Valdemeca, me ha gustado mucho como han decorado el pueblo.

    Salud e "indios" conquenses!!!

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    1. Hola David.

      Lo de los ciervos y caballos en libertad corriendo por esos prados a 1600 metros de altitud es algo que ya solo justifica estar allí. Es sentirte un poco en un sitio puro a lo Felix Rodríguez de la Fuente.

      Te veo de arriba a abajo por la AP-7 como quien va a por el pan.

      Salud y autovías gratis!!

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  2. Hola Toni.

    Bonitos recuerdos me han venido al ver ese refugiete de la Casas del Cura, y la pausa que hicimos allí en aquella intensiva ruta que nos marcamos por la zona. Creo que ya te lo dije en aquella ocasión, pero no me importaría pasar una noche allí, pero sin fabada, que si no menudo concierto jajajaja.
    Vaya rutacas os marcáis la pareja "4x4", no hay terreno que se os resista, al igual que a vuestros Torri y Lata de Sardinas jejeje. Preciosas esas llanuras de la Nava y el Roncón del Palació, con esos cursos de agua recorriéndolas. Y oye, en la Veredilla tampoco me importaría vivir una temporada, en plan desconexión, y viviendo como un indio.

    Un abrazo.

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    1. Hola Dani.

      No jorobes, dos durmiendo allí después de haberse cenado cada una un bote de esos, jajajaja. Noche de terror!!

      La verdad que Ignacio y yo al disponer de nuestros coches, solemos llegar a sitios muy poco accesibles para trazar rutas más difíciles de hacer a priori, aparte que luego podemos dejar los coches en distintos sitios y hacer rutas largas.

      Lo de vivir una temporada en la Veredilla desconectando de tanto coronavirus dichoso y tanta historia lo firmaba ahora mismo.

      Un abrazo.

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  3. Jau Gran Jefe Toni !!! La Gacela de Thomson te saluda !!!. Bella entrada esta. Vosotros pasar frío pero valer la pena. Paisaje con neblina ser precioso para fotos. Agua correr por pradera ser pura vida. Y visión manada de ciervos y mustangs salvajes no tener precio. Y esos frijoles calientes en cabaña ser gran premio para pareja de indios serranos. Mejor remate con agua de cebada fría como corresponde a Gran Jefe. Gran abrazo. Jau.

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    1. Hola Paco.

      Jajajaja, que descojone leer tu comentario tan genial. Al volver andar por esta comarca tan deshabitada y recóndita de la sierra de Cuenca me acordaré de tu comentario, e imaginaré que ando por las praderas de la orilla derecha del Missisipi en tiempos de los tramperos (o Trump eros, como iba el otro día, jajaja)

      Otro abrazo, gran Paco "piernas fuertes" Domingo.

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  4. Hola Toni.

    Pues no se con que quedarme en un día así; si encerrarme plácidamente a la lumbre en ese refugio con el bacalao y la fabada o meterme en faena con esa ruta mágica. Os habéis metido en el "Rincón del Frío"; -aún recuerdo esa entrada en la que contabas lo de aquella pareja que sucumbió por hipotermia- y me imagino las ganas que teníais de terminar y comer caliente. Lástima que no pudierais disfrutar del cordal cimero La Morra-Umbría del Oso, porque aquellas soledades son de las que te marcan y te unen a estas tierras de forma indeleble... ¡¡pura Magia Serrana!!
    Por cierto, bonita estampa del Suzuki y el Nissan juntitos; están de anuncio. A la conquista de la Iberia profunda, ea!!

    Abrazotes y a seguir disfrutando del frío.

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    1. Hola Andrés.

      Jajaja pues cualquiera de los dos planes tiene su punto. Y si es cierto que progresar por el puntal desde la Morra hasta el vértice del Oso habría sido chulo, pero bueno la meteo mandaba.
      Lo de aquella pareja fue tremendo, creo recordar que fue un poco más abajo en Prado Redondo.

      Mientras saquen los coches en el anuncio y no a nosotros, jejej

      Un abrazo.

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  5. Hola Toni...
    El tiempo que hace que no me siento delante de un buen fuego de chimenea.Envidia sana y el hambre que me ha entrado,que me voy a comer en cuanto acabe el comentario...jejeje.
    Aunque la meteo estuvo un poco en contra,creo disfrutasteis de una buena jornada.Porque como yo digo,siempre hay que sacar lo positivo de las salidas a la montaña.
    Esa primera parte por La Nava y el Rincón,muy chula.En primavera seguro que será una zona preciosa y con esas surgencias de agua más.
    Si se sube,pero no vas a ver un carajo,como tu apuntas...jejeje,pues a plan B,que también quedó bien y con ese final en el refugio con el remate en Valdemeca,pues una buena jornada a pesar del mal tiempo.
    Me hubiera gustado verte a lomos de alguno de esos preciosos caballos...jajaja.

    Un abrazo.

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    1. Hola Juane.

      Al hilo de tu comentario me he vuelto a ver la entrada, y con esto del confinamiento he sobrevolado por estos parajes y me han entrada unas ganas que no veas.

      Si me dicen que tengo que intentar montar ese caballo y se acaba el maldito virus, ahí estoy como un rayo intentando montar sin tener ni repajolera idea de eso, jajaja.

      Un abrazo.

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