domingo, 5 de abril de 2020

LA SENDA DE LA PEGUERA EN SANTA MARÍA DEL VAL Y EL VALLE DEL RÍO CUERVO


En esta segunda entrada relacionada con la del Pozo del Infierno vamos a ver varias excursiones, todas ellas hechas en distintas ocasiones para explorar e investigar la senda de la Peguera que sale desde el pueblo de Santa María del Val. Este camino, llamado en la 1ª parte Camino de la Solana, en un principio no tiene que ver con los restos celtiberos y medievales vistos en la entrada anterior, sino que este camino ya es de la época contemporánea, seguramente siglos XIX y XX, sin perjuicio de que existiera siglos antes para comunicar la vega del río Cuervo y el despoblado medieval que hubo en el atalaya del Pozo del Infierno.


Como me comenta mi amigo Ignacio, en aquellos tiempos todos los alrededores de los pueblos de la sierra de Cuenca estaban pelados de árboles y vegetación. En Santa María del Val pasaba lo mismo, incluso encima de las muelas que rodean el pueblo no quedaban pinos, robles ni matorral. Ganarle terreno al bosque para tierras de labranza y luego la corta de árboles, bastante indiscriminada la mayor de las veces, para diversos motivos, fueron la causa principal de que alrededor de los pueblos no hubiera árboles.

Por lo que este camino/senda era para poder llegar a las partes más alejadas en lo alto de las muelas donde aún hubiera bosques, y donde poder fabricar la pez, sustancia resinosa que se sacaba de los pinos para varios usos en construcción y ganadería. Esta Senda de la Peguera para ir de manera más directa, iba paralela al Cuervo muy cerca del río, y se embocaba directamente hacia el meandro del río, en nuestro Pozo del Infierno.



Como ya expliqué la semana pasada, esto lo sabemos por los mapas antiguos (ver foto), y lo extraño de esto es que ese camino se mete allí, donde no hay apenas sitio más que para el río, la salvaje vegetación y las paredes verticales de más de 50 metros. El plano antiguo dice que el camino llega hasta la desembocadura del Arroyo del Borbotón en el Río Cuervo, lo remonta por dentro un poco y luego sale por una empinada ladera de pinos para llegar a lo alto de la muela. Algo que cuando se conoce aquello, parece imposible que por allí vaya un camino.

Empezaremos con la ruta hecha desde el pueblo para llegar hasta la misma desembocadura del arroyo del Borbotón, justo debajo de la proa rocosa del Pozo del Infierno, y ver todo si ese camino existió - y existe- porque no las tengo todas conmigo de poder encontrar y avanzar por ese presunto camino/senda.


A la izquierda se ve como viene del pueblo el Camino de la Solana que luego se convierte en senda (línea de puntitos) que es la senda de la Peguera, que se va por la parte inferior derecha.


Desde el propio pueblo del Val salimos viendo el valle del río Cuervo que en esta parte es más abierto. Al fondo se ve nuestro objetivo.


                    El bosque en las laderas de la Muela va cogiendo el tono otoñal maravilloso.



                           Vistazo atrás para ver el bonito pueblo del Val a pie de muela.


              Iremos pegado al río Cuervo, que se muestra con esa agua tan limpia como fría.


                                   La escarcha mañanera subsiste donde el sol aún no pega.


    El río tiene un tramo espectacular de recios y ancianos sauces (o fresnos, nunca lo sé con seguridad).



                        Dejamos el río, y buscamos la senda que se mete por el joven robledal.



    Nos vamos acercando a la curva donde estaría el Pozo del Infierno, donde si agudizamos la vista.



Aparecería una pequeña parte del atalaya rocoso donde estuvo el castro celtíbero y el despoblado medieval.



Cuando vamos llegando a nuestro rincón, el bosque cerrado y más tramos de umbría hace que la escarcha le de un toque mágico al lugar.



Por esta zona nos encontramos muchos círculos acotados con pequeñas vallas, que no sé bien para qué se hicieron.


Hay que estar atentos pues una senda te manda al río, y la auténtica senda de la Peguera va más alto.


     Descubro en una roca esta inscripción. Otra cosa extraña que hay sumar a este extraño lugar.


Vamos llegando a la curva donde enfrente asoma las paredes de la atalaya rocosa del Pozo del Infierno.


         Lo frondoso del bosque y la escarcha hace que no veamos el río que va por ahí debajo.


                          Aparecen para sumarse al festín visual caos de rocas llenas de musgo.


        Para aderezar la escena me topo con dos mágicos seres benignos del Pozo del Infierno.


Aunque los ojos se me van todo el rato a las espectaculares paredes verticales de nuestra atalaya rocosa.



Lo mejor de todo es que la senda de la Peguera existe y nos permite transitar cómodamente por esta zona de estrechos.


La senda pegada a la pared de la izquierda desciende mientras ahí delante esa enorme roca parece que obstaculiza el camino.


                               Cáspita!! la senda pasa entre la pared y este enorme bloque.



                                    Se nota que esto ha sido pisado por el hombre de antaño



Vistazo atrás para ver la roca. Por el lado izquierdo de la foto no se podría pasar pues va el río Cuervo.



Estamos llegando al final. Detrás de esa roca del medio de la foto en primer plano está la confluencia del Arroyo del Borbotón en el Cuervo.



Por fuera es imposible seguir. La desembocadura del arroyo estaría al otro lado de esta roca de la izquierda.



Pero la senda, ya un poco precaria, pasa por este pasillo rocoso para asomarse al barranquete del Borbotón.



Aquí la senda se corta y no se puede seguir. El arroyo del Borbotón vendría por la izquierda y caería justo ahí debajo creando una cascada cuando lleve agua. Viendo ese palo empiezo a pensar.......



Parece colocado adrede, y pienso que aquí antiguamente debiera haber una especie de precario puentecillo para salvar este arroyo del Borbotón, donde el agua iría por abajo.


           Donde vemos que la calcita de la aguas ha ido tapando los troncos y las piedras


Como no podemos seguir, nos volvemos a el Val, viendo que la subida de las temperaturas del mediodía he hecho desaparecer la escarcha.

Volviendo por la senda por alto, vemos una cosa que se nos había pasado, y es que justo debajo del puntal deshabitado del Pozo del Infierno se ve ese arco rocoso tan chulo e imposible de llegar a él.


Esta vez volvemos por el Camino de la Solana, a más altura que el río, donde un caballo pace tranquilamente en esos prados fluviales.

Otra excursión trata de recorrer los bordes del valle del río Cuervo para poder ver el Pozo del Infierno desde enfrente, y de allí, intentar bajar para descubrir por donde salía el Camino de la Peguera en busca de los pinares de lo alto de la muela. Esta ruta nos permitirá bajar hasta el mismo nivel del río y obtener buenas perspectivas de todo aquello.
Veremos la traza del camino en esa parte. Para llegar al inicio de esta ruta iremos con el todoterreno por una pista que sale de la carretera de Lagunaseca a El Val, y allí por la muela atravesaremos el principio del Vallejo del Borbotón y seguiremos para adelante. Una vez dejado el coche, iremos andando buscando los bordes de la Muela.



  Antes de eso, una foto desde cerca del río para ver los bordes rocosos que vamos a recorrer.



    Ya estamos arriba, toca ir como podamos, en dirección río abajo, echando la vista atrás para ver las paredes.


                           Con el zoom podemos ver las aguas jades del río Cuervo.


                    Vemos como el río serpentea entre cerrados pinares, y al fondo asoma....


La otra punta del barco  que toma la peculiar forma geológica de este paraje. La otra punta sería el atalaya pétreo del Pozo del Infierno.


Esa punta es la de la izquierda, donde se marca los 1329 metros, y no la veremos en esta entrada, más allá de estas fotos anteriores.



                   Pero vamos a fijarnos en los muchos detalles de estos bordes rocosos.


                                                Tales como esta ventana natural.


                                                        De tamaños sorprendentes.


                                            Curiosa esta formación entera del ventanuco.


Aunque lo que me llama la atención es esta especie de subida escalonada como tallada para llegar al ventanuco. No me atrevo a conjeturar nada pero me llegan aromas celtíberos.


Se nos abre una vista muy chula de la otra punta del geológico galeón pirata a la izquierda,  y al fondo, ya nos aparece......


            Uno de los pueblos más bonitos de la Sierra de Cuenca, Santa María del Val.


                               Los bordes rocosos de la Muela alineados perfectamente.


Seguimos avanzando y sacamos esta vista del arco rocoso que vimos en la excursión de antes con el pueblo al fondo.


Haciendo un poco el cabra por la ladera, ya consigo ponerme delante de nuestro atalaya rocoso.


Estamos justo enfrente de la terraza intermedia, que mi primo identificó como el sitio donde estaba ese posible lugar de culto de los celtíberos.


Si lanzamos el zoom a otros sitios del atalaya rocoso veremos como los cascotes de piedra y teja van deslizándose por la parte alta. Por eso en la parte baja, cerca del río, está lleno de piedras y tejas.


                                    Abajo no consigo ver el fondo por donde va el río.


              Pero de lo que estoy prendado, es de esto que tenéis delante.


No sería mal sitio para tiraran o enterraran mis cenizas pero no me veo a la familia y a los cuatro amigos que me sobrevivan subiendo allí con las garrotas y los andadores, jijijiji.


Vamos ahora con el asunto de la bajada a la curva del meandro, ya que la senda original de los mapas antiguos lo hace por el fondo de una vaguada, y de hecho hacia allí pensaba dirigirme pero, entre tanto asomón para ver estos bordes sobre el atalaya, terminé encontrando una senda más moderna que bajaba en diagonal.


Todo un lujo poder bajar por aquí, librándome de luchar contra la vegetación y la pendiente.


     Ya estamos muy abajo, saliéndonos esta perspectiva tan chula del estrecho en la 1ª curva.


Guuaaauuu, por fin tengo esta vista del atalaya rocosa del Pozo del Infierno y el único lugar por el que se puede subir.


                                                           Zoom a la parte alta del atalaya.


Si miramos hacia la otra curva, la vista es hermosa, sobresaliendo el mogote rocoso que marca la entrada a la parte alta.


  Panorámica para que veáis la armoniosa forma del meandro fluvial en este paraje tan bello.


Me asomo a las riberas del río y veo que no solo hombres se despeñarían en el Pozo del Infierno.


Antes de ir a ver la otra curva, miro atrás para ver la vaguada por donde iría la vieja senda de la Peguera. A la vuelta lo haré por ahí, penando un  buen rato.


                                     El estrecho en la 2ª curva es igual de espectacular.


Veo que la senda de la Peguera baja cómodamente al cauce del arroyo del Borbotón, aunque yo aquí me volveré que se me está haciendo tarde.


Después de una dura subida por la ausencia de senda y la abundancia de vegetación, me pongo en la parte alta, donde me sale esta nueva perspectiva de nuestro atalaya particular.


Una 3ª mini excusión hecha con Ignacio en otra ocasión es bajar por dentro de Vallejo del Borbotón hasta su desembocadura en el Cuervo justo en el Pozo del Infierno para ver si vemos como empalma la senda que viene del Val por dentro de la desembocadura del vallejo del Borbotón, ya que a Ignacio y a mí nos parece increíble que pueda ir por ahí esa vieja senda que indican los mapas antiguos.


Con el todoterreno nos ponemos en la cabecera del Vallejo del Borbotón, donde al principio avanzaremos bien gracias a una antigua vía de saca de madera.


Luego deberemos bajar y subir varias lomas salvando los distintas ramales de barranco que nos sale al paso.


Esta atardeciendo pero nos da tiempo a llegar por el vallejo y ponernos delante de la 2ª curva.


Ignacio y yo, bajando por el cauce del Borbotón, llegamos a ese punto donde está el salto de tres metros que nos impide ver la desembocadura del arroyo en el río. El punto exacto es donde en la 1ª excursión de esta entrada llegué yo y pensé que allí justo debiera haber un precario puentecete. Como esta excursión con Ignacio fue hecha antes de aquella, recuerdo que Ignacio y yo pensamos que era un error del mapa antiguo y que esa senda no existía, y si existió, la morfología del lugar era distinta a como es ahora.
Por eso cuando hice la ruta desde el pueblo y la senda también venía a acabar a ese punto donde no se puede pasar (pero en el otro lado), saqué la lógica conclusión de que tendría que haber existido una construcción, tipo puentecillo o pasarela, para salvar ese salto del Borbotón y empalmar la senda.


                         Lo que nos sale es otra  gran perspectiva de este paraje.

Y por último, investigaremos luchando con la vegetación más desaforada para ver si encontramos los restos de lo que fue el Puente del Pozo del Infierno, tanto en una orilla, como en otra, hallando restos de un viejo caz, que nos dice que probablemente dicho puente siglos después fue reconvertido como presa para llevar agua al molino que habría más cerca de Santa María del Val. Posiblemente coetáneos la presa y el caz al Camino de las Pegueras, siglos XIX y XX, siendo el camino más antiguo seguramente. 
Lo que no investigué es, unos metros más dirección río abajo, si hubo restos de una presa, como así indican algunos mapas que individualizan primero la presa y luego el puente.

Ya explico en la entrada del Pozo del Infierno, que es posible que el puente originario se hizo para que la gente del despoblado medieval que habitaba en el atalaya rocosa, cruzaran el río y pudieran ir a donde está hoy en día el pueblo y el pantano y así poder labrar estas feraces tierras más aptas y cómodas para el cultivo.
Ya que la contemporánea senda de la Peguera/Camino de la Solada va siempre por la orilla derecha (río abajo), siendo innecesario el puente (además tan metido en la curva del meandro rocoso) para cruzar el río para los hombres del Val que iban a los bosques de la parte alta de la muela a fabricar la pez.


    Vayamos al mapa antiguo otra vez, para ver como viene en rojito el puente y la Senda de la Peguera (línea de puntitos) ir por el lado izquierdo del río. ¿Para qué un puente ahí y cruzar al otro lado?



  Desde lo alto de donde estuvo el castro y despoblado vemos donde estaría el puente.



     Y una verde poza (¿Pozo del Infierno?) que se ve justo debajo de donde estaría el puente.



Cambiamos de día; desde la carretera bajo como puedo hasta que llego a donde pienso que está el puente y...¡eureka!  en este lado derecho quedan restos del puente.


Miren como entra el mismo en el río. Justo aquí debajo hay un pequeño ojo por donde pasa el agua.


  Justo debajo del puente se crea una gran y salvaje poza que ya veía semanas atrás desde arriba.



Vayamos al otro lado del río, el día de la excursión hecha saliendo del pueblo. Ahí es donde estaría el puente.


       Los restos de construcción aquí  no se ven claros, estando estas enormes rocas puestas como en hilera, indicando que por ahí iba.


Hasta aquí (por ahora) toda mi aventura con su exploración e investigación de un rincón de la Serranía de Cuenca que me ha enamorado desde que lo descubrí casualmente hace unos meses. Con todo, espero que a los seguidores del blog os haya picado la curiosidad como me ocurrió a mí y la lectura de estas dos extensas entradas haya sido un rato de entretenimiento.

¡¡Hasta la próxima!!

11 comentarios:

  1. Hola Toni,

    Que dos semanas de descubrimientos más amenas que nos has regalado, es una gozada poder leer como has ido recopilando información, creando tus teorías para después ir en busca de pruebas y restos.

    Además gracias a ello nos has mostrado un entorno precioso y en varias estaciones del año, todo un lujo para que estos aciagos días de confinamiento nos pasen de forma mucho más amena.

    Ahora nos quedamos con ganas de ver como continúan tus investigaciones del lugar, ya que de bien seguro que esto es solo el principio de lo que será una empresa en la que estarás inmerso muchos años y que bien seguro que conseguirás desgranar todos los secretos que esconde el Pozo del Infierno.

    Salud, gracias por hacernos estos días más llevaderos y ánimo con tus investigaciones!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola David.

      Encantado que os haga gustado esta doble entrada investigación sobre un paraje, y entretenido que me ha tenido durante estos últimos meses.

      La verdad que es tan bonito aquello que claro que volveré. Este verano seguro a catar esas pozas de baño, jejeje pero si es verdad que tengo que terminar de explorar una cosas pendientes que me quedarón. No espero descubrir nada pero a lo mejor me sorprendo y descubro algo.
      Desgranar la verdad del sitio va a ser difícil pues hará falta una prospección arqueológica profesional pero bueno, puedo seguir descubriendo cositas y lanzando posibles hipótesis.

      Salud e investigaciones!!

      Eliminar
  2. Hola Toni.

    La de vueltas que le has dado ha este lugar! Y ahora por abajo, por esa preciosa senda de la Peguera, que recorre un bonito bosque de robles, muy cerca del río Cuervo, que forma unos rincones bien chulos, por no hablar del agua, que colores! dan ganas de beber a morro directamente, ni depuradoras ni leches.

    Al final tu cabezonería, te llevo a encontrar el famoso puente e identificarlo, porque muchos hubiéramos visto cuatro piedras y no sabríamos que es.

    Aún con todo esto, no me cabe la menor duda de que volverás a la zona!

    Salud.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Eduardo.

      Cierto es que la senda de la Peguera desde el pueblo hasta allí es muy bonita en cualquier época. Este verano toca ir a catar alguna poza de esas. Quiero bucear en el río a la altura del puente y ver si en el fondo veo algo. Y luego tengo quiero explorar una cosa que me quedó pendiente. Como le digo a David, no espero encontrar nada pero a lo mejor me suena la flauta y encuentro algo más.

      Cuando después de avanzar como pude apartando todo tipo de vegetación de ribera fluvial, con lo húmedo que está aquello, y de pronto me encontré con esos restos de puente que indicaba los mapas antiguos, me llevé una alegría y me sentí un poco descubridor.

      Está claro que ya me conocéis, en cuanto dejen salir, me subo para allí arriba, jajajaja.

      Un saludo.

      Eliminar
  3. Si yo sabía que la investigación no acabaría aquí ... ¡Habrá más descubrimientos! . Que la suerte te acompañe en cuanto acabe el confinamiento Toni. Seguiremos a la espectativa. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Paco.

      Jejeje, si es que cuando uno se empeña, tiene que ser hasta el fondo. En un principio pensé hacer con todo una sola entrada, pero me di cuenta que si quería contar como fue el descubrimientos de los restos y la investigación histórica con mi primo, todo eso debería ir en una entrada, y en esta segunda por todo el entorno que es maravilloso.

      Un abrazo.

      Eliminar
  4. Buenos días querido amigo, desde un jueves santo confinado en Castellón. Cuanto me gustaría cómo otros años verte en las turbas y darte ese abrazako recordando viejas glorias, aunque hace poco nos vimos y lo pasamos genial.
    En fin es una suerte tener esta ventana para pisar la escarcha y buscar un puente que cruzar...
    Un fuerte abrazo salao.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Pepe.

      Este año no hay reencuentro en las Turbas, pero bueno, tuvimos una buena el otro día, eh! La verdad que los cuatro de malotes recordando viejas batallas y viendo a los Cero fue una experiencia genial. En otra en VCL tenemos que intentar quedar otra vez y repetir.

      Espero que se pase esto, y que lo vuestro se quede como un mal recuerdo pasado y ya está.

      Un abrazo fuerte.

      Eliminar
  5. Hola Toni.

    Me ha encantado de la manera que has enfocado estas dos entradas de tu descubrimiento en el Pozo del Infierno, poniendo especial énfasis a la exploración del terreno y la posterior investigación en la primera entrega, y en esta segunda centrándote más en el entorno natural del entorno, que he decir que me ha parecido espectacular, empezando con esa emboscada y escarchada senda, y pasando luego por esas preciosas y cristalinas pozas del Cuervo o esas proas calizas en las que no podían faltar esas formas erosionadas y arcos rocosos tan típicos de la Serranía (la foto completa del ventanuco es un ser pétreo total, con los brazos en jarra), y sin olvidarme, claro esta, de los pequeños detalles, algunos más amables que otros, que logras captar con tu cámara.

    Ah!, y sabía que te saldrías con la tuya y acabarías descubriendo ese puente... otra muesca más en tu historial de descubrimientos ancestrales, enhorabuena!!

    Un abrazo.

    PD: Yo también me paso muchas horas estudiando ese mapa histórico del IGN ;-)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Dani.

      Pues sí, yo creo que ha sido un acierto hacerlo en dos entradas, una más técnica y otra más normal. La verdad que las siete veces que he ido solo o con gente para enseñarla, he disfrutado tanto que ahora mismo recuerdo aquel lugar como la libertad total que está costando que llegue.

      Mi hermano Román que no fue a verlo por diversos motivos, ahora despues de ver la entrada primera de la investigación, quiere ir a verla y ademas me pide que le busque un lugar donde descubramos restos celtiberos, medievales o romanos nuevos.....Jajajaja, no pide casi el tío, como si fuera tan fácil encontrarte esto en la sierra.
      Por mucho que mire la foto del arco no veo los brazos en jarras esos. Será que no me he tomado la cervecita de la tarde, jejejeje

      Ese puente es una medalllita que me cuelgo y como digo arriba, este verano quiero bucear con unas buenas gafas a ver si me encuentro en el fondo los demás restos del puente, y quien sabe, lo mismo encuentro algo más.....

      Paso mucho rato viendo mapas en el PC e imaginándome rutas para hacer, y curiosamente me están saliendo nuevos itinerarios a patadas. Seguro que si fuera antes del confinamiento, no me salían tantos planes y tantas rutas de golpe, jajaja.

      Un abrazo y hablamos mañana.

      Eliminar
  6. Hola Toni...
    Otra buena I+D...jejeje.
    Desde luego esta entrada de tus diversas incursiones buscando esa "prolongación" de la Senda de la Peguera,ha estado también la mar de entretenida(por cierto,curioso lo de los "gnomos" y lo de esa inscripción en la roca).Sin duda ese tronco al final en el Arroyo del Borbotón,tiene toda la pinta de ser el paso que nos has contado.De hecho,en un principio y conociendo tus "ansias" aventureras,creía que te ibas a atrever a cruzar...jejeje.Menos mal.
    El recorrido por las partes altas,tampoco ha tenido nada de desperdicio y la verdad es que nos has mostrado imágenes magníficas,como esa imponente "ventana",con escalones incluidos y que te llevo de nuevo a elucubrar,con toda la razón,creo yo.
    Y como guinda,encontraste los restos del antiguo puente en esa Poza del Infierno.
    Ha seguir investigando Toni y mostrandonos por supuesto tus hallazgos...jejeje.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar