domingo, 31 de mayo de 2020

RUTA SENDERISTA EN LA FASE 0 (POR DETRÁS DE MI CASA)


No recuerdo en mis casi 46 años de vida haber estado tanto tiempo sin pisar, ver y oler el monte.
En todo caso,  esta maldición que nos ha venido a asolar en forma de un coronavirus COVID-19 ha hecho que tenga que estar casi dos meses sin salir de casa y sin poder ver el monte. Como esto es un blog de naturaleza y senderismo no voy a entrar en ninguna apreciación subjetiva  y personal sobre este tema tan candente y grave. Solamente recordaros que estamos en un crisis sanitaria sin precedentes en los últimos 70 años.

Decir que las primeras medidas de relajamiento del confinamiento fueron con lo que se consideraba la Fase 0, en la que se nos permitía salir a pasear/hacer deporte de 6 a 10 de la mañana o de 8 a 11 de la tarde. En el caso del senderismo por la naturaleza, y más en el caso de Maru y mía que estamos federados en montaña, aparte de esos límites temporales, teníamos el límite de no salir del término municipal, en este caso de nuestra ciudad, Cuenca.

A esto le añadieron el no poder coger el coche, y en el caso de Cuenca ciudad está bien matizado por que si no, podíamos coger el coche e irnos bastante lejos, muy dentro de la sierra a caminar, ya que como muchos sabréis es el término municipal arbolado más grande de España y de los que más de Europa, llegando a los límites con Teruel y Guadalajara.

Esta atípica ruta de hoy empieza con que además, nosotros vivimos pegados al cordal montañoso que conforma al final lo que es el Cerro Socorro, con lo que no tenemos que cruzar la ciudad para nada, con solo cruzar la calle ya estamos en el la ladera del cordal de la Sierra de la Pila. 
Esto en cierta manera, y dentro de este extraño momento, es un poco un privilegio, ya que vivir dentro de una populosa ciudad no te permitirá más que paseos urbanos y además más o menos masificados, y no me quiero ni imaginar lo mal que lo tienen que pasar los que están habituados a salir al monte con frecuencia y vivan en las grandes urbes.



Como verán en las fotos, este monte nos ha recibido todos los días de esta semana con un verdor maravilloso que ha hecho que nuestros ojos, encerrados durante dos meses en las casas bajo el miedo y el temor provocado por ese maldito bicho, se hayan extasiado al máximo y lo que antes nos parecía un paisaje normal, ahora aquello era como el paraíso. Más adelante explicaré estas sensaciones durante las rutillas de la Fase 0.

De los 7 días de esta semana hemos salido 6 y la entrada que van a ver cogerá fotos de varios días distintos, aunque la ruta viene a ser la misma, pero cada día la hacíamos con alguna variante para ver cosas distintas. Trata de salir de casa, subir y bajar por los distintos barrancos que suben a la parte alta, y de ahí o bien ir a ver la estatua del Cerro Socorro o bien asomarnos a la Hoz del Huecar y verla desde distintas ópticas.


               Cruzamos la calle ya estamos en el campo. Al fondo se ven el cordal.


            Otra ocasión salimos antes dispuestos a ver el amanecer allí arriba.


 Llegamos a un sitio que yo ya conocía de alguna otra ocasión, aunque nunca lo había visto en primavera.


                      El escondido Valle de los Almendros (así lo llamo yo por lo menos)


En un lateral del valle, quedan los restos de las casas de la gente que vivió y labro estas tierras.


                             Dentro de una de ellas tenemos esto tan curioso.


              Por debajo del nivel del suelo y dentro de una roca, está esta fresquera.


                                                              Vamos a ver la otra.


                                   Con su vieja chimenea aún bastante intacta.


                            Por la casa ha debido pasar todo tipo de gentes variadas.


        Seguimos por la senda que va bajando gradualmente al principio del vallecete.


                                                      Vista trasera de la casa.


        Llegamos al fondo donde estuvo la fuente que abastecía a la gente de las casas.


                                          Se ve que el pozo estuvo ahí abajo.


Otra de las veces vinimos por el fondo del valle, donde vemos todo aterrazado y con almendros, olivos y alguna que otra carrasca hermosa.


    El valle visto desde otra perspectiva más en alto. A indicación de Jesús Guerra esta fue la Finca del Quinto, y donde parece que hoy en día, la Hermandad del Huerto de San Esteban coge las ramas de olivo para su procesión.


                                        Hermosas carrascas y al fondo mi barrio.





   Volvemos a la ruta, y seguimos la senda que va en ascenso, llegando a partes donde la roca comienza aflorar.



Vemos el antiguo aterrazamiento, en un paisaje que me evocaba un poco a lares más irlandeses.
                                  



             Nosotros en esta ocasión vamos a subir por el 2º barranco, el de Villa Román.


Donde subsiste un pequeño pinar con árboles más grandes de lo normal, ya que por allí casi todos son pinos pequeños de repoblación.


                          No hace falta irse muy lejos para ver arte kárstico en Cuenca.



                                        Ya estamos en la parte alta del barranco.


                          Abajo dejamos el vallecete de los almendros y la casa.


                  El paisaje cambia ahora a un bonito y limpio bosque de chaparras.



Hasta que llegamos a la parte alta del cordal, donde tenemos la pista de la Sierra de la Pila, que comunicaría el Cerro Socorro con los Palancares.


La pista forestal va a unirse a la carretera de asfalto que sube desde la Hoz del Huécar al Cerro Socorro, pero nosotros cogeremos una senda que iría por esta loma hacia la izquierda.


A nuestra derecha nos sale esta vista tan chula de parte de Cuenca y el Cristo del Cerro Socorro.


      La senda nos lleva al Collado del Barranco del Cubillo (el 1º viniendo desde Cuenca)



          Un lugar precioso que nos recordaba a otros lugares más agrestes de la sierra.


 Así se ve la senda que sube al Collado desde abajo del Bco. del Cubillo, el día que quisimos ver el amanecer.


                                           Los hitos que marcan el Collado.


               Después del Collado tenemos la carretera que lleva al Cerro Socorro.


           Teniamos previsto bajar por el barranco de Mirabueno hacia la Hoz del Huécar.


Pero los ladridos de los perros de Paco, de la Casa Rural de Mirabueno, asustaron a Maru, y nos tocó trochemochear por la empinada ladera hasta la carretera otra vez.


Ahora nos dirigiremos por la carretera hasta el Cerro Socorro, y pondré las fotos del cumple de Maru donde madrugamos un poco más, y subimos a ver el amanecer justo allí.


                       Llegamos justo en el momento que comienza el espectáculo.


                                            El sol de Cuenca comienza su día.


Su tierna luz comienza a calentar la espalda del Sagrado Corazón de Jesús, emblema de la ciudad.


                         Muy recomendable ver un amanecer de estos de vez en cuando.


                         Maru tan contenta de ver esto el día de su cumpleaños.


                   Se va iluminando la Hoz, y nosotros bajaremos por la ladera.


                              Cuenca recibe la primera luz y Maru absorbe todo eso.


                                   Acerquemos un poco esta imagen tan chula.


                  Nos sentamos los dos juntos a contemplar como la ciudad despierta.


Mientras bajamos por la empinada ladera, capto durante un instante entre los pinos el emblema de la ciudad.


Vamos a ponernos al final de la ladera, justo encima del Parador, que es la construcción que se ve pegada a las rocas de este lado.


                                                       Ya estamos llegando.


Que lugar tan inaccesible tuvo que ser Cuenca. Parece ser que antes de que los árabes vivieran aquí (de ahí viene su nombre Qunka/Kunka), esto fue un asentamiento celtíbero, y no es de extrañar pues tiene todas las características idóneas, agua cerca e inexpugnabilidad a raudales.


                      El final de la Hoz del Huécar desde aquí es puro espectáculo.


         Encima del Parador de Turismo, con mucho cuidado de andar por estos bordes.


                 Cogemos una senda que va ahora por los bordes, iniciando la vuelta.


                         Mi intención es ponernos encima de esos árboles del otro lado.


                                                Este tramo de senda es chulísima.


        Un piso más abajo se ve la senda de la Cueva de la Zarza, de las más célebres.


Y entre la frondosa arboleda se ve lo que mi madre siempre llama el Hocino de la Soledad, aunque ahora no se le llama así, y es de carácter privado.


Llegamos a un punto donde a la derecha podemos ver como entra la vertiente de Mirabueno. 


               Y a la izquierda los ojos se me salen de las cuencas, nunca mejor dicho.


         Nos salen vistas como esta del Parador y la ciudad al otro lado de la hoz.





           Nos acercamos a las rocas erosionadas para encontrar nuevas perspectivas.






Nos asomamos al borde para ver el caos rocoso donde de pequeño hacíamos exploraciones en lo que llamábamos la Cueva de los 7 pisos, un sitio legendario de mi infancia.


      Una de las varias casas que hay en el fondo de la Hoz, y que siempre me ha gustado.


              Al otro lado de la hoz, está el Escalerón del Hocino de Federico Muelas.


              Ya saben que tengo facilidad para ver miradas, ojos y otros sensaciones.


                           El barrio del Castillo desde aquí tiene un aspecto fabuloso.


      Ante tanta belleza, es lógico que los ojos de la mora no paran de mirar a Cuenca.


Nuestro horario acaba a las 10 y debemos volver, indicando Maru a donde tenemos que ir otra vez.


        Esta vez volveremos por la senda del Vía Crucis, con la estatua del Cristo al fondo.


  No es la 1ª vez que saco a Maru con el Cristo. Esta es de otra ocasión hace años, casi oscureciendo.


                    En esta ocasión bajamos por la ladera con mucho cuidado.



Hablemos ahora del cordal de la Sierra de la Pila  que en su parte del término municipal de la capital consta de 6 barrancos, ramblas o vertientes que caen hacia el sur, hacia mi casa.

Enumeremos las vertientes desde la más cercana a la capital a la más lejana:  1º) Vertiente del Cubillo,  2º) Vertiente de Villa Román,  3) Vertiente de la Vereda,  4º) Vertiente de la Dehesilla,  5º) Vertiente de la Cueva Moreno y  6º) Vertiente de la Cueva del Agua. 
Este último barranco en su parte alta es llamado en los mapas como Vallejo Capón y dicha parte superior ya pertenece al término municipal de Palomera.


Van a ver en esta entrada fotos de cinco de esos seis barrancos. En las fotos de antes hemos conocido los barrancos/vertientes 1ª y 2ª.


                                     Ahí los tienen numerados. Pinchen la foto.


  Los dos primeros los hemos visto en las fotos de antes. Vamos a ver alguna foto del Barranco nº 3, la Vertiente de la Vereda.



                    En esta ocasión lo bajamos, siendo la parte alta un joven pinar.


                                          De repente se pone rocoso y agreste.


Pero la senda en todo momento está bien trazada. Decir que la cercanía a la ciudad ha hecho que todos los runners de montaña transiten estas sendas, y haya un verdadero circuito de sendas.


Una vez bajada la vertiente tenemos que cruzar las gaélicas tierras del condado de los Mc Mahou, ladera abajo.



                               Ya que allí abajo está Dublín, digo.... Cuenca.

Me he visto gratamente sorprendido con el tema de las vertientes/barrancos de detrás de casa, y eso que ya lo conocía de subir alguna vez, incluso le dediqué hace años una entrada en el blog. 
Voy a explicar esto: en dicha entrada solo subimos por un barranco para ponernos en la parte alta y de ahí llegar al Cerro Socorro donde la estatua del Sagrado Corazón de Jesús corona este célebre cerro conquense.  Dicha excursión fue hecha en verano donde toda la ladera se ve amarillenta y seca, acorde a la época del año. No es que la disfrutara mucho, la verdad.

Pero es que en esta ocasión, la Fase 0 ha cogido en plena primavera, y tengo que decir que yo en primavera, como comprenderán, todos estos años me iba a la sierra, sea más cerca o más lejos. Francamente, no se me ocurría quedarme un sábado o un domingo, incluso una tarde entera para salir de ruta por el cerro detrás de mi casa. Pensaba que era desaprovechar la excursión. Por lo que nunca había estado por aquí en plena primavera.

Si a eso le sumamos los 50 días de condena encerrados en casa, ha hecho que estos paisajes tan normales y sencillos me hayan parecido de una gran belleza. Así a bote pronto, un bosquecete limpio de chaparras con su suelo verde me ha parecido un paisaje puro y bello, o un simple barranco rocoso y pelado de vegetación con su manto verde y sus muretes me ha parecido un paisaje escoces o irlandes.

Todos esos factores de los que hemos hablado antes hacían que estuviera muy falto de naturaleza, era como el síndorme de abstinecia de un yonkie, y esa carencia me ha hecho ver lo generosa que es la naturaleza, y que cualquier paisaje natural donde el verde de la vegetación, el pétreo de la roca, el acuático del agua o la pureza del aire actúen, se merece toda mi admiración y deleite. 
Es cierto que antes de que ocurriera todo esto, no habría reparado en estos paisajes tanto como lo he hecho, y pienso seguir fijándome en esas cosas más humildes y más sencillas y seguir disfrutando en estos días tan aciagos mucho más de la naturaleza y el senderismo.


Vamos a conocer ahora el Barranco nº 5, el de la Cueva Morena/o que tiene este final tan chulo. Si os fijáis en el lateral izquiedo del barranco se ve como una cueva.


                 Debe ser esta la Cueva Moreno/a que da el nombre a la vertiente.


El tal Moreno en caso de ser un pastor el que diera el nombre al abrigo tenía sus cazos colgado en un lateral, y el fondo ahumado de encender fogatas.


                     Un muy buen refugio debiera haber sido en otros tiempos.


 Nos metemos por el barranco donde hay senda, menos transitada que otras, pero la hay.



Cuando llegamos a lo alto de cordal, vemos que entre las chaparras empiezan a aparecer pinos con muy buen porte.

Ahora bajaremos por el barranco nº 6, el de la Cueva del Agua, entrando por unos metros en el término de Palomera, aunque rápidamente volveremos al de Cuenca. El topónimo Cueva del Agua me hace pensar que en algún lateral de barranco haya otra oquedad con algún manantial, hoy ya seco o desaparecido. Cuando bajé por el barranco no descubrí ninguna cueva. Típico caso de topónimo que no íbamos a descubrir el porqué del mismo.

Aunque no me suelo dar por vencido, seguí investigando ya por tramos fuera de senda. Hay que decir que la senda vuelve hacia Cuenca o va hacia el siguiente barranco, el del Vallejo de la Zorra, por donde iba el viejo camino a Valdemoro, y que en casi su totalidad pertenece a Palomera. Yo deje la traza de esa senda, haciendo trochemoche en la parte final de lo que sería el largo barranco, y un poco antes de llegar a los campos de sembrados donde la ladera es más suave, vi un una especie de pradera vallecete, donde se veía una cueva. ¡Eureka! la encontré.


     Desde lo alto nos sale una vista del pueblo, Villar de Olalla, el pueblo de mis suegros.


     Los pinos tienen un aspecto formidable y le dan al barranco un aspecto más alpino.


La senda bien marcada es un delicia entre guillomos, romeros, tomillos y cambrones en flor.


Se acaba la senda. Sigo bajando a trochemoche hasta que descubro esta pradera semiescondida.


      Esa oquedad tiene que ser la Cueva del agua del topónimo. Me acerco expectante.


      Mucho verde en su interior, denotando humedad, ¿pero que es lo tiene en el fondo?


        Un fuente natural con su propio pilón donde se queda el agua quieta para beber.


Justo encima del receptáculo del agua hay un poyete artificial que era donde el pastor pondría el recipiente para que se llenara del agua que caía de arriba. 


Que gran lugar tuvo que ser para calmar la sed de los pastores y agricultores de la zona a lo largo de los años.


Y termino con Maru y yo volviendo a casa a las 10:00 para almorzar, como el día de su cumpleaños que nos apretamos dos latas de cerveza cada uno con anchoas y boquerones. ¡A las 10 de la mañana!!! Así pasa.... que a las 12 nos tuvimos que echar la siesta del gorrino.


                                                      Hasta la próxima

20 comentarios:

  1. Joder Toni, menudo privilegio vivir en esa ciudad con ese entorno. Es todo un lujo. No creo que hayan muchas ciudades capital de provincia con ese entorno. Una barbaridad. Enhorabuena por la entrada.

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    1. Gracias Javi.

      Sabía de los paisajes de Cuenca, pero de la manera que lo he redescubierto con los requisitos legales y toda la movida ha sido una verdadera sorpresa muy grata.

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  2. Que suerte de ciudad tenemos. El ánimo de salir del confinamiento unido a una hermosa primavera ha hecho que podamos disfrutar de los entornos más próximos con otros ojos. Gracias por la entrada!

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    1. Hola Monti.

      Exacto!! los dos factores han sido primordiales para redescubrir esto y quedarte extasiado. No te digo nada si el confinamiento hubiera ocurrido más tarde y cuando nos hubieran dejado salir fuera en Julio o Agosto con todo más seco y árido y con incendios de por medio. Habría cambiado el cuento bastante.

      Gracias a ti por leerme y comentar.

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  3. Fabuloso Toni vaya reportaje y todo cerca de Cuenca capital , que coasas nos descubres cada dia, enhorabuena

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    1. Hola Karmaikel.

      Gracias a ti por leerme y comentar. Y Cuenca no se agota con esto, tiene mucha más posibilidades en cuanto a sendas y naturaleza se trata.

      Un saludo.

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  4. Hola Toni.

    Este es el tipo de ciudades que me gusta a mi para vivir, pequeñas y rodeadas de naturaleza, como es el caso de Cuenca o Soria, aunque luego el estado "se olvide" de ellas.

    Sin duda, está es una forma diferente de conocer "Cuenca", que seguro que al 99% de los que visitan la ciudad, les pasa desapercibido. La verdad que estos paseos que habéis dado, me han encantado, tienen unas vistas privilegiadas de la ciudad, además de poder disfrutar casi todo por sendas, de bosque de carrascas, pinos y bellas hoces.

    El sendero de la Cueva de la Zarza, tiene muy buena pinta y que rincón más chulo que forma el Hocino de la Soledad (veo que allí también utilizáis el topónimo hocino). La Cueva de los 7 pisos, también me ha resultado un lugar curioso, seguro que le echabais muchas horas al lugar y es que antes, la calle era la escuela y nuestra zona de ocio, dudo que ahora los niños de Cuenca vayan mucho, ahora solo Play, tablet y móvil, con eso lo tienen todo.

    Un saludo

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    1. Hola Eduardo.

      Tienes toda la razón ya que el visitante, incluso el que está habituado a andar, si viene a Cuenca, no sabe toda la gama de opciones que hay de conocerla por sus sendas. Si no que viene como es la forma generalizada, la del turista común, por su cuenta sin enterarse de mucho, o contratando un guía que les llevará solo a los monumentos más famosos. Es una lástima pero esta montado así, igual que otras ciudades y pueblos monumentales.

      No sabía que en otros lugares se utilizaba lo de Hocinos, de hecho siempre se ha dicho que es un conquesismo, es decir un palabra que solo se utiliza en Cuenca. Aquí se utiliza principalmnete de siglos atrás en la Hoz del río Huécar, que por su orografia hace como terrazas naturales por sus ladera, cosa que hizo que se labraran. Al principio hocino eran solo las huertas, luego se llamó también a las casas que se construían al lado de las huertas, y hoy en día se le llama a todo el conjunto.

      Lo de los niños tienes razón, en mi infancia nada de tecnología, sino hoces de Cuenca y todos sus rincones, y por ahí nos metíamos los chavales del colegio a explorar y pasarnoslo en grande.

      Un saludo.

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  5. Hola Toni...
    He hecho un parón en "visitar" vuestra incursión pirenaica del Valle de Tena,para adentrarme con vosotros por "los alrededores de Cuenca".
    Envidia muy sana,el ver que teneis ese privilegio montañero,saliendo desde casa y curioso lo que comentas,que suele pasar,que lo más cercano,a veces es lo menos conocido.
    Me he quedado a "cuadros",viendo la belleza montañera de los alrededores de Cuenca...

    Un abrazo.

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    1. Hola Juane.

      Más que sorprenderme por lo más cercano (que se puede decir que lo conocía), lo que mas me ha sorprendido en conocerlo en primavera (además en esta que por Cuenca ha llovido mucho anteriormente). Nunca me quedaba por aquí para salir de ruta teniendo tantos lugares en la sierra para conocer.
      Pero fíjate, que bien ha venido esta historia para redescubrir los alrededores de Cuenca.

      Un abrazo.

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  6. Pues se me han hecho las 3´15 de la madrugada, pero he disfrutado de tan bonita excursión por tan bellos parajes que tenemos con solo dar un paso adelante de la ciudad. Me hacéis disfrutar mucho de Cuenca y sus paseos y excursiones. Aprovechar la juventud y disfrutar todo lo que podáis, que luego las rodillas no responden bien. Es que con el dichoso confinamiento no he dado un paso desde el 12 de marzo. Ahora comenzaré con algunos paseos largos, a ver si me pongo un poco en forma.....para intentar imitaros dentro de mis posibilidades. Muy bonito todo. Gracias.

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    1. Hola Alicia.

      Pues poco a poco sin prisas. Por muchas ganas que tengamos de salir al monte, debemos ser precavidos y sabiendo que lo vamos a tener ahí. La primavera se va a acabar y todo estará más seco pero volverá el otoño. Lo importante es dejar atrás esta maldición del virus y que nosotros estemos bien.

      Un saludo.

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  7. Hola Toni,

    Que gozada tener todo este entorno natural al lado de casa, es toda una suerte vivir en un lugar como Cuenca.

    Que maravilla de cerros, barrancos, sendas y vegetación que existe en los alrededores de la ciudad, ya me habría gustado a mi tener este entorno para pasar mejor esta desescalada.

    La situación actual nos ha hecho descubrir rincones de nuestras ciudades que o no sabíamos que existían o que no les dábamos la importancia que se merecen y nos hacían irnos más lejos para estar rodeados de naturaleza cuando justo al lado tenemos, como es tu caso, rincones preciosos.

    Salud y pequeños tesoros al lado de casa!!!

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    1. Hola David.

      Cuando empezaron las medidas de la fase 0, me dije que qué fastidio pues no nos dejaban salir en coche con la cantidad de lugares en la sierra que yo quería recorrer, pero cuando salimos el primer día, y vimos tal verdor tan salvajes, y vimos que había mogollón de trochas y sendas que aún no conocía y que todo entraba en las franjas horarias, me sentí privilegido y fue un volver a conocer tu ciudad.

      Es como tú decías el otro día del sitio ese de Sabadell (mira que es difícil encontrar en un a ciudad de más de 200000 hab. un pulmón verde) cuando encuentras un lugar donde natural donde la naturaleza actua.

      Salud y redescubrimientos naturales.

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  8. Igualico que por aquí Toni ...
    Vaya patio del recreo que tienes al lado de casa. Otros nos conformamos con parques y rondas atiborradas de personal. Envidia sana me das. Y qué maravilla poder salir a pasear en paisajes tan sorprendentes (por la cercanía a la ciudad) como esos. Cerros, barranquetes, prados, miradores. Por no hablar del gustazo que es poder ver un amanecer como ese.
    Felicidades con retraso a Maru y un abrazo para todos.

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    1. Hola Paco.

      En la entrada hago esa apreciación de que mal lo tienen que pasar los que estén habituados al monte todas las semanas y que vivan dentro de grandes urbes, sea Madrid, Barcelona o Valencia.

      Pero bueno, ya vamos viendo la luz todos los territorios y por la marcha que lleva todo (no mala del todo) en cuestión de poco tiempo estamos disfrutando de nuestros montes.

      Yo hoy me he metido una ruta de 5 horas por Valdemoro de la Sierra, ahora que mi rodilla parece que funciona, que ha sido puro gozo, y luego los tercios en el bar de pueblo, super especiales

      Un abrazo para ti y toda tu gente.

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  9. Hola Toni.

    Como te comenté la primera vez que fuimos a visitaros, y nos preparaste aquel fantástico recorrido natural/urbano, no hay ninguna capital de provincia en el país tan en comunión con la naturaleza como Cuenca, y vosotros, como grandes amantes de la naturaleza que sois, tenéis el gran privilegio de vivir allí, y no solo es eso, sino que además, y doy buena fe de ello, salís de casa, cruzáis la avenida y enseguida estáis en el campo, y minutos después en el monte, y eso en esa primera fase de la desescalada de horarios restringidos es un mayor privilegio aún. Tenemos, tanto vosotros, como Javi, o como yo, mucha suerte de vivir en lugares en los que nada más salir de casa te encuentras con el monte, por eso empatizo mucho con los amigos montañeros que viven en urbes alejadas del monte, a los que estas dos primeras fases se les habrán hecho muy largas.
    Respecto a la ruta, bueno las rutas, uno no se cansa nunca de ver esas estampas del casco antiguo de Cuenca y la Hoz del Huécar desde las alturas, pero es que además de eso esa modesta sierra coronada por ese Cristo esconde mogollón de bonitos senderos y recovecos, que invitan a ser andados y descubiertos. También he visto que el encierro no ha apagado tu instinto de explorador, e incluso en estas montañas tan cercanas a tu casa, hiciste un descubrimiento chulo, como es esa Cueva del Agua.

    Buen clan el de los McMahou, buen legado el que dejaron, no como el de los Crossfield ;-)

    Ah!!, y menudo regalazo el que le hiciste a Maru con ese amanecer!!

    Un abrazo.

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    1. Hola Dani.

      Cierto que nuestra cercanía al monte en esta pandemia es todo un privilegio, al igual que tú y Javi. Al igual que los que han tenido una buena terraza también, cosa que Maru y yo hemos echado en falta.

      Me ponía pensar en esos montañeros madrileños que estén acostumbrados a subir a la sierra de Madrid (o al monte en general) todas las semanas, y solo saber que está encerrado millones de habitantes y se me hacía duro.

      Lo de descubrir esa cueva del agua me encantó, pues fue un poco magia serrana que pensaba que hasta que saliera a la sierra no la iba a tener. Además, una cueva con manantial completamente olvidada por el paso de los años (a excepción del labrado que labré las tierra de más abajo y poc más)

      Cerveza y amanecer, así dio gusto llegar a la fase 0.

      Un abrazo.

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  10. Hola Toni.

    El por qué de enamorarme de ésta ciudad cuando comencé a conocerla a finales de los 80 lo acabas de plasmar estupendamente en ésta entrada. Sobran las palabras... Cuenca forever!!!
    Pon en forma esa maltrecha rodilla, que la promesa de volver al monte asoma ya aunque la primavera esté muy avanzada.

    Un abrazo.

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    1. Hola Andrés.

      Que gustazo y cosa no muy común, tener una red de sendas alrededor de la ciudad, eh!!

      La rodilla al dia de hoy ya la tengo casi curada, aunque aún iré con cautela, que me lanzo y soy muy borrico.

      Un abrazo

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