martes, 22 de diciembre de 2020

AL CARAJO EL AÑO 2020 -LA SERRANÍA DE CUENCA A RAS DE AGUA, CIELO, TIERRA Y BARBACOAS-


Llega el fin del execrable año 2020. No voy a hacer una entrada como otros años recopilatoria de lo mejor del año, pues ha sido tan loco y extraño todo, que lo suyo es no hacer nada y desear que acabe cuanto antes esta pesadilla o por lo menos hacer algo distinto y atípico. 

Como este ha sido el año que hemos cumplido un decenio de existencia bloguera por la segunda opción me he decantado y aquí os presento la Serranía de Cuenca desde el punto de vista de Magia Serrana.

Con mis piernas primero para llegar a los lugares y con mis ojos y mi cámara os enseñaré en los cuatro puntos cardinales, trazando rectas y diagonales como si de un cartógrafo se trata, la Sierra de Cuenca de una manera inusual.

Volaremos agarrados a las patas de los buitres, como lo haría el Tío Chamana de Cañizares, pero no solo eso, sino que a ratos iremos en piragua por el río, a ratos andando o en todoterreno y nos acompañaran todo tipo de amigos y familia que nos han acompañado estos 10 años de andadura bloguera, bueno mejor dicho, a lo largo de toda mi vida.

Sobrevolaremos por todas las estaciones, admirando la inmensa belleza. Todo vale para viajar por todos los recovecos mágicos de la Serranía de Cuenca.


 Para poder hacer esta entrada hace falta un extenso archivo fotográfico y ¡voto a bríos! que eso lo tengo.

Cojan aire en los pulmones, respiren fuerte, abran bien los ojos y prepárense para otear y volar inmensidades sin fin de pino, roble, roca y agua.

   Esta entrada empieza desde mi propia casa que es uno de esos edificios que se ven al fondo.

             Nos torceremos para subir a uno de los emblemas de Cuenca, el Cerro Socorro.

       De ahí, Maru se acerca a los bordes justo debajo del Cerro Socorro para admirar Cuenca.

  Dejemos el Cerro Socorro al otro lado y saltamos al Cerro de la Majestad, dejando Cuenca en medio.

    Del Cerro de la Majestad miraremos dentro de la Hoz del río Júcar para bajar a ras del agua.


Nos montaremos en la piragua con Ignacio para remontar el Júcar hasta la confluencia del Arroyo Bonilla que es este arroyo que le entra por la izquierda.


                      Dejamos la piragua de Ignacio y remontamos el Arroyo Bonilla.


              La mejor manera de remontar un arroyo es con un buen vadeador de neopreno.


      Remontando todo el arroyo llegamos a Dehesa del Buenache para caminar por su robledal.


Dejando abajo el valle del arroyo mientras a la derecha ya se ve el pueblo de Buenache de la Sierra.


                       Saltamos a Buenache que si el invierno es bueno nos suele recibir así.


En la parte baja del pueblo tenemos el parque temático Troncosaurión con troncos y ramas de sabina del artista autóctono Fernando Buenache.


Y si hablamos de Sabinas, solo hay que seguir un poco más adelante la carretera para entrar en el extenso y peculiar sabinar de Tierra Muerta.


            Llegamos al vértice del Alto de Pozorruz (1423 m), donde subiremos a la Torreta y convocaremos al buitre.

                                                 El amo del cielo serrano se pone en marcha.


  Para llevarnos sobrevolando Tierra Muerta en dirección norte a la Cabeza Modorra, donde en su extremo izquierdo. 


                      Estaríamos en en su vértice (1447 m.), donde hay una caseta forestal.


                  Desde aquí oteamos nuestro siguiente salto, el Cerro de Monteagudillo.


Aunque antes, justo en el medio, bajaremos a la Cueva del Boquerón para saciar nuestra sed con el agua más telúrica que pueda haber.



Ale hop, ya estamos en Monteagudillo, donde se ve perfectamente el embalse de la Toba, donde estoy mirando.


                       Bajemos un momento para pegarnos un baño con mi hijo y mi sobrino


                                                           O para verlo congelado.


Volvamos al Cerro de Monteagudillo por que donde queremos saltar ahora es a esos paredones que se ven a la derecha.


                                                Es la espectacular Ceja de la Peña Betaya.


             Donde el la sensación de vértigo alcanza unas cotas de relajación pocas veces vista.


                                  Desde ahí, nos fijamos en ese rincón que se ve allí abajo.


Para eso, bajamos a pie de pantano, donde nos espera mi padre que es el que me va a enseñar el siguiente paraje.


    Menuda pedrera tenemos que subir; a mi padre siempre le gustaron los sitios recónditos.


                               Todo ello para ver el exuberante Tejo del Picuerzo.


Volvemos a la parte alta de la Peña Betaya, porque recorriendo los bordes comienzan a aparecernos pinos banderas tan espectaculares como en este que está Nachete.


Desde allí, apurando el zoom de la cámara, nos aparece el señor de las alturas de la provincia de Cuenca, la Mogorrita y sus 1864 metros. Invoquemos al buitre otra vez.

                                    Ya viene a por nosotros para llevarnos a la Mogorrita.


              Donde a golpe de gif celebraremos su cima con los amigos de Castellón, Dani y Eva.


Y donde a finales de los 70 y principios de los 80 del pasado siglo, gracias a mis tíos y otras gentes se puso en marcha una pista de esquí. ¡Qué tiempos, cuando los inviernos duraban allí con el manto blanco incólume! Fotografía cogida de internet (procedencia nevasport.com)


Por allí hay también diseminadas trincheras de uno de los pasajes más oscuros y dolorosos de nuestra historia, la infame Guerra Civil.


Aunque lo que se ve muy bien desde la Mogorrita es otro ochomil conquense, al que volaremos directamente. Foto de Dani.


                        Pocas presentaciones necesita, el Cerro de San Felipe (1838 m.)


Desde allí se ve todo el Alto Tajo en que la derecha es Guadalajara y la izquierda Cuenca. Lo que yo llamo el ATC.


Me iría allí de cabeza, y si es con mi amigo Ignacio más, aunque entonces trazaría otra ruta distinta a la que tengo pensado en esta entrada.


Por lo que volvemos a San Felipe, para mostraros la ardua y sacrificada vez que subí con chanclas como castigo a mi mala cabeza, ya que me presenté para subir a esta montaña con dos botas de distinta marca y mismo pie. ¡Pa mear y no echar gota!


Detrás de mis chanclas se veía abajo del todo el pueblo de Tragacete, al que vemos con el Cerro de la Bandera (1795 m.) encima suyo.


Ya estamos en la Bandera, que por 5 centímetros no es un ochomil, aunque es de las mejores atalayas para vigilar de la Serranía.


        Desde la Bandera tenemos vista directa con otro siete mil, la Peña del Halcón (1719 m.)


                     Y su faja rocosa con lugares tan espectaculares como este.


Desde la Peña del Halcón miraremos abajo en dirección norte donde está el merendero del Vasallo de Tragacete y en su magnífica fuente de dos gamellones beberemos agua toda la familia.


              De ahí a tiro de piedra tenemos el imponente Castro celtíbero de los Castillejos.


Andamos un poquito más y llegamos al Collado de los Vasallos que nos recibe de esta guisa tan espectacular.


Los pies me llevan siguiendo el Arroyo de las Vaquerizas al refugio homónimo. Me dan ganas de seguir y entrar en mi querida Vega del Codorno.


Pero la ruta que he pensado con mi amigo Paco es distinta y subimos a la Ceja del Pino Espeso.


Desde el final de la Ceja y tenemos una vista potente del Valle del Escabas en primer plano, la Cresta de Tres Hermanas a la derecha y el tajo que hace el Arroyo Obriguillo. Al fondo a pie de la muela ya es el paraje del Cerviñuelo.


     También tenemos vista del pueblo de Poyatos pero no eso nos llevaría a otra ruta distinta.


Descendamos vertiginosamente hacia el río Escabas, donde nos aparece una construcción.

                                Y para ello, se lanza a por nosotros nuestro ave rapaz predilecta.

Es el viejo Refugio de Tejadillos que aquí vemos en una foto diapositiva de finales de los años 80, gentileza de José Saiz Valero.


          Encima del actual Refugio de Tejadillos, tendríamos la cresta de Tres Hermanas.


                                               Y al otro lado justo estaría Corral Rubio.


                         Donde las cabras montesas se las ven por ver quien deja paso a quien.


¡Menudos lugares! aunque no me puedo olvidar de otro sitio que está ahí al lado, el viejo campamento de Tejadillos donde venía de jovenzuelo a mediados de los 80 en campamentos veraniegos.


Pero nuestro destino es el Cerviñuelo, al cual llegaremos subiendo la carretera del Arroyo Obriguillo con Torri, mi fiel todoterreno.


Pasamos el merendero al que luego volveremos y paramos un momento en el Albergue Casa del Cerviñuelo done hemos dormido alguna vez con la familia.


De unas setas de cardo que cogimos en Las Majadas y unos níscalos por allí mismo nos hicimos en una ocasión en esa casa una cena con esta pinta.


    Vamos a acercarnos a ver la piedra de mi padre, punto y casi final de nuestro emocional periplo.     
             

Aunque realmente todo termina aquí: en el merendero de la Fuente de la Tía Perra, el lugar donde mi padre quiso que después de enterrar sus cenizas, viniéramos los treinta y tantos amigos y familiares a pasar un día primaveral de comilona.

 
Y en efecto, aquí termina el viaje que os he propuesto hoy. Desde mi casa en el barrio de Villa Román en Cuenca capital hasta la Fuente de la Tía Perra también en Cuenca término municipal. Pasando por los montes de varios pueblos serranos como Buenache, Huélamo, Las Majadas,Tragacete, etc. 

Esta ha sido la ruta trazada, pero me podía haber ido en cualquier otra dirección, tanto hacia la Serranía baja, como hacia la comarca de Beteta y alrededores. Esa es otra de las grandezas de la Serranía de Cuenca, su extenso tamaño que hace que una vida no sea suficiente para conocerla a fondo.

Deciros que aún faltan unas pocas fotos que muestran que yo no concibo la naturaleza, la montaña, el senderismo, sin las comidas campestres. Desde que vine al mundo, mis padres nos inculcaron ir al monte a disfrutar de él y comer, comer bien y a gusto. Hay algo en la naturaleza que hace que la comida esté más buena, con la cerveza me pasa lo mismo.

¡Qué ganas por favor, de poder juntarnos sin problemas todos alrededor de unas buenas parrillas o un fuego reponedor!

     
El ritual de mi familia que se repetía (y repite) es siempre igual. Mi madre fríe tajadas de tocino.


                                                                     Y también chorizos.


                                                              Y se sacan encima de la mesa.


    En ese aceite donde se han frito el tocino y los chorizos se fríen huevos fritos a cascoporro.


                                       Y se saca todo a la mesa donde se abre la veda de mojar.


            Y luego pasa lo que pasa, que la siesta debajo de un pino era una cosa imperdonable.

Y muchos metros de desnivel hacia arriba siempre hay mínimo un par de ojos escrutándonos. Son nuestros amigos ¡Cuidemos de ellos!


                                   Mapa con el ruta trazada desde mi casa hasta la Mogorrita.

                                               Y desde la Mogorrita hasta la Tía Perra.



Con esto doy por terminado esta atípica entrada. Espero que os haya gustado. Desearos más que una buena navidad, un mejor feliz año nuevo. 

Y que la pesadilla de la pandemia se vaya atenuando según transcurra el año, y en la 2ª mitad del 2021 podamos volver a la normalidad que teníamos antes.

Hasta la próxima!

19 comentarios:

  1. estupendo reportaje David yo me hice hace dos años la Mogorrita y este año San Felipe el que viene la Bandera que paisajes mas preciosos muchas gracias

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    1. Hola Karmaikel.

      Gracias a ti por leerme. Despues de la Bandera, subete al Peñalba de Valdemeca, también cerca y tendrás un buen ramillete de montañitas.

      Un saludo.

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  2. Alicia Casado Torres.22 de diciembre de 2020, 18:16

    Muy bonitas algunas fotos. Vaya excursiones más bonitas que hacéis. Que disfrutéis mucho en ellas y muchos años.

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    1. Hola Alicia.

      Gracias Alicia por tus palabras. Intentaremos aprovechar hasta el final.

      Un saludo y Feliz Navidad.

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  3. Emotiva y sentida entrada ésta Toni para terminar este año tan jodidamente calamitoso en todos los sentidos. Abramos los brazos al 2021 con la esperanza de recuperar los meses perdidos y volver a abrazar y besar a nuestros seres queridos. SALUD y MONTAÑA !!!. Un abrazo con mis mejores deseos para toda la familia.

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    1. Hola Paco.

      Lo mismo para ti y toda la familia. A ver si el año que viene podemos hacer otra quedada.

      Un abrazo.

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  4. Hola Toni.

    Cualquier dirección hubiera sido buena y tan acertada como ésta. Y sí, hace falta más de una vida y mucha constancia y amor por el gozo de disfrutar de ésta extensísima rama del sistema ibérico.
    A cada foto salta el recuerdo de haber estado aquí y allá, y esa impronta en nuestros corazones montaraces deseosos de volver a la menor oportunidad.
    No hay palabras, ahora con el frío, para describir esos huevos fritos con chorizo... madre mía!!
    Buen fin de año para todos y a ver si despeja el horizonte el año que viene, que tenemos que volver a vernos y hacer alguna aventurilla por ahí... Un abrazote!!

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    1. Hola Andrés.

      Muchas gracias por tus palabras. Fue muy bueno conocerte y caminar juntos y otra gran noticia sería que el año que viene podamos volver a hacerlo.

      Un abrazo fuerte.

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  5. Hola Toni...
    La verdad es que este año andaba dudando en si hacer o no,mi particular resumen a vista de gif y viendo y disfrutando de tu entrada,me has animado a hacerlo,aunque igual lo publico ya en 2021...jejeje.
    Me lo he pasado muy bien con tu crónica serrana,divertida y emotiva.Genial el gif en la Mogorrita...jajaja y lo de las chanclas,pues eso,pa mear y no echar gota...jejeje.
    Por supuesto gratísimos recuerdos me han venido de esa Tía Perra(me encanta el toponimo,pero con cariño...jejeje) y alrededores,al ver los tuyos de hace unos años.Que manera de salivar al ver ese tocino,esos chorizos y sobre todo los huevos,para rematar con una buena siesta...¡¡ Eso si que es disfrutar en la naturaleza !!...jajaja.
    En fin Toni,yo también espero que 2021 a mitad,sea ese punto de inflexión para que todo vuelva a "su cauce" y en mente sigo con unas buenas vacaciones en Las Hazas...jejeje.

    Un fuerte abrazo

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    1. Hola Juane.

      Pues por aquí me tienes con este tipo de entradas distintas, dándole al coco.

      A ver si este año que entra nos volvemos a juntar aquí o allí y volvemos a disfrutar juntos.

      Otro fuerte abrazo.

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  6. Enhorabuena por el blog! Es espectacular!
    Gracias por compartir!
    Feliz Navidad

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    1. Hola Juane.

      Encantado que te guste el blog.

      Gracias a ti por leerlo y comentar.

      Feliz navidad también.

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  7. Hola Toni.

    Me encanta esta entrada, que además se desarrolla por lo que yo llamo. nuestro territorio de campeo natural. Y esos finales con la familia lo mejor de todo. Un placer como siempre!!!

    Hasta pronto!!!

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    1. Hola Luis.

      Ya ves, era una vieja idea que llevaba de hace unos años lo de hacer una entrada empalmando sitios con la vista, y ahora que ya tengo fotos de prácticamente todos los rincones pues me he atrevido a hacerla, y creo que no queda mal.

      Ese final gastronómico se me ocurrió sobre la marcha. Fíjate que en ningún momento sale una cerveza, que ya es raro, jajaja.

      Ahora en cuanto pase la navidad y para enero o febrero (si lo del covid va a la baja) hacemos una ruta maru y yo con vosotros planeada por mi.

      Un abrazo.

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  8. Hola Toni.

    Me encantan las ciudades pequeñas rodeadas de naturaleza como Cuenca o Soria. Una gozada poder salir de casa y disfrutar de una naturaleza tan bella (yo tengo esa suerte pero es un paisaje estepario, que no es lo mismo).

    Me ha gustado mucho la entrada, con algunas rarezas como ese pino bandera, el tejo del Picuerzo (la de años que tiene que tener por su tamaño) o la faja rocosa de la Peña del Halcón. Tampoco sabía que en tiempos hubo una pista de esquí.

    Bueno, esperemos que el año que viene sea mejor, yo de este no me quejo, tenemos salud, no ha fallado el trabajo y dentro de las limitaciones, he seguido disfrutando del monte, porque por desgracia mucha gente no puede decir lo mismo.

    Salud y montaña.

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    1. Y como mola ese gorro siberiano, lo calentito que tiene que ser, que bien me vendría a mi uno, que aquí entre el frío y el cierzo.🥶

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    2. Hola Eduardo.

      Un resumen de mi actividad en el blog con este ruta buitre/piernas que nos lleva a estos rincones, algunos que enseñé en los primeros años del blog.

      Pues si, por ahora podemos decir que hemos salido indemnes y crucemos los dedos para que así siga.

      El gorro ese es el mejor para los días invernales esos de temperaturas bajo cero y que además haga viento, lo que veníamos a decir por aquí Rasca, es decir el tiempo que nos va a hacer dentro de un par de días, jejeje que ganas!!

      Salud y montaña.

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  9. Hola Toni,

    Preciosa entrada en la que nos has mostrado tu tan querida Serranía y felicidades por los 10 años on-line, que no es fácil llegar a ellos.

    Las fotos son sublimes, pero lo que más me ha gustado es el toque sentimental que le has dado a la entrada, recordando a tu padre y como te inculcó los bonitos valores de respeto y admiración hacia la naturaleza.

    Que bien sientan esas barbacoas tras haber pasado toda la mañana pateando, y si es con una bien fría en la mano aun mejor. Por cierto, que pintaza esos huevos con tocino y chorizo... que supongo que eran light, no..? jejeje

    Un abrazo!!!

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    1. Hola David.

      La verdad que la idea principal de esta entrada con ese de ir empalmando sitios con la vista me lleva rondando bastante tiempo, pero el resto de la entrada, todo el contenido, me ha ido surgiendo según colgaba fotos y trazaba una ruta. Lo de mi padre, lo de las barbacoas, todo eso, me ha surgido al momento, en un alarde de pura improvisación, pero es verdad que yo creo que me ha quedado chulo.

      Esos huevos con tocinarro son lo más light y sano del mundo mundial, tanto como esa siesta campestre debajo de un pino.

      Ays que momentos que nos da la naturaleza.

      Un abrazo.

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