sábado, 24 de julio de 2021

SUBIDA A MALVECINO Y AL ECCE HOMMO EN ALCALÁ DE HENARES (SENDERISMO POR ESPAÑA)


Os parecerá extraño la entrada de hoy en Magia Serrana, pero por una vez voy a cambiar de escenario radicalmente, aunque como veréis en la crónica, al fin y al cabo, de naturaleza trata este blog, y la hay en las fotos que vais a ver.

Muchas son las veces que tenemos que viajar a Alcalá de Henares para ver a los suegros, y la actividad senderista se limitaba solamente a paseos por la ribera del rio Henares, que pasa muy cerca de la casa de los padres de Maru. Pero en esta ocasión, investigué un poco más, y al otro lado del rio, en una zona donde apenas se construyó, está el Parque de los Cerros, una extensa área que no se urbanizó (parte de ese parque era la escombrera municipal tiempo atrás), y se modificó como zona de naturaleza para la gente de Alcalá.

Todo un acierto por parte de la ciudad, ya que hay una ingente red de senderos y caminos para andar por allí. El rasgo peculiar es que es una zona de multitud de ramblas actuando como pequeños barrancos, donde sobresalen principalmente dos montañitas a las que subiré, la pequeña tachuela de Malvecino, y la muela de Ecce Homo, más grande y el mejor otero para ver las vistas de Alcalá y la sierra de Madrid. A esto hay que sumarle, que por allí allí se encuentra los restos de Alcalá la vieja, la antigua Alcalá islámica, aunque se han encontrado restos de la Edad de Hierro, incluso romanos, seguramente relacionados con Complutum, la Alcalá romana.


Aquí le doy una nota negativa a Alcalá de Henares, al estar toda esta riqueza histórica abandonada de la mano de Dios, con una poca prospección arqueológica que se acometió hace muchos años, y ninguna actuación más (la hierba oculta lo poco que se sacó a la luz). No creo que cueste mucho poner una Escuela Taller a ayudar a limpiar y sacar aquello, bajo la supervisión de algún arqueólogo.

Fíjense el estado de desamparo existente, que no hay manera de llegar allí con coche, al no haber ningún puente o pasarela durante muchos kilómetros para llegar a lo que fue la vieja y auténtica ciudad en época medieval. (islámica, sobre todo) Aunque el verdadero origen de Alcalá hay que buscarlo en los restos romanos de la ciudad de Complutum, ubicado en otro lugar, al otro lado de la ciudad actual, y donde si ha habido más prospección arqueológica que en la desatendida Alcalá la Vieja.

Esta excursión la hice en esta primavera con el verde explotando delante de nuestros ojos, quedándome muy buen regusto con esta ruta y con este parque al que seguramente volveremos alguna vez más.


           Salimos pronto para llegar a comer sin prisas. En esta 1ª parte me acompaña Maru.


Del río Henares solo mencionar su bonito bosque fluvial, ya que como todo río que atraviesa la Comunidad de Madrid es un un curso infecto y sucio.


Atravesamos grandes extensiones donde no se urbanizó. Debemos llegar al fondo que es donde está el único puente en esta parte para cruzar el río.


                                        Ya estoy en el Parque. Maru ya se ha dado la vuelta.


 
                                          Una mezcla de terreno que están repoblando.


Con otro ya con sus pinadas, y muchas sendas y caminos para los paseantes/corredores o ciclistas.

                A la ida voy por ese alto, y a la vuelta volveré por dentro de ese barranco.

                Llega un punto donde asoma a lo lejos un de los objetivos de la ruta.


                      El Ecce Hommo, la montaña más alta de Alcalá de Henares.

                                           También tenemos antes el próximo objetivo.

                                          El cerrete con el curioso nombre de Malvecino.


                                                         Al que ya estamos subiendo.

                             Tiene dos buenas rampas de las clavar bien la zapatilla.

                                             Y la empinada senda final hasta la parte alta.

                          En la cima se nos presenta una buena vista de Alcalá de Henares.


                           El curso del río Henares y algunos canales acequias para regar.

               La Sierra de Madrid se ve bien, con sus cimas con el toque de nieve todavía.

                                 Madrid es fácilmente reconocible desde Malvecino.


Hacia el otro lado tenemos el Ecce Hommo reinando en un paisaje curioso.

Entre infinidad de ramblas y surcos.


La bajada de Malvecino va en esa dirección y tendremos que subir al collado de la cresta terrosa que ven enfrente, aunque en la parte baja, se ve algo.....


Los restos de la vieja Alcalá islámica.

Cuando voy bajando, veo que todo está lleno de sendas para los corredores desde fáciles hasta repechos más duros.

Nos dirigimos hacia Alcalá la vieja por un camino no muy lejos del río.

Lo poco que se ha sacado a la luz, demuestra que ahí debajo hay mucha ciudad bastante intacta.

Resto de la torre de la fortaleza, por todo ese alrededor verde que ven es por donde estuvieron las casas de la ciudad.

Eso es lo poco que se ha sacado a la luz de lo que es el castillo, y además, comido por la vegetación.

Por el otro lado, el lugar donde está la Alcazaba islámica rezuma inexpugnabilidad.

Dejemos los restos históricos y vamos hacia el Ecce Hommo. Fíjense por donde va la senda....

Bordeando ramblas y algunos barrancos que no veo ni el fondo de los mismos.

Todos ellos con la vegetación primaveral forman un paisaje muy peculiar.

Ya estoy en faena afrontando las rampas del Ecce Hommo con un calorcito primaveral algo excesivo.

Llegamos a a la parte alta, donde vemos bastante gente disfrutando de las vistas.

La parte alta es una meseta extensa y completamente llana, donde el vértice marca los 836 metros de altitud.

Como no, desde aquí asoma el omnipresente Ocejón de Guadalajara.

El otro lado del Ecce Hommo parece estar menos masificado y más virgen.

Llama la atención que este sitio sería el lugar idóneo para la ubicación de Alcalá la Vieja, pero albergo la teoría que se pusieron donde está por la cercanía del río.

La vista estrella, sin duda alguna, es la de la Sierra de Madrid, que si hubiéramos venido más en invierno, la vería mucho más blanca.



Miraba el reloj y comprobaba que había quedado con Maru en el centro de Alcalá en un sidrería para tomarnos los aperitivos y un botella de sidra. Esta imagen de la sidra fresquita corriendo por mi gaznate tiraba de mí como la zanahoria del burro. Debía hacer toda la vuelta a un ritmo, más de corredor de montaña que de senderista, cosa inhabitual en mí. Para empezar, la bajada del Ecce Hommo por donde bajé, es muy peligrosa y empinada, pero era la más directa.

Con mucho cuidado, y desaconsejando totalmente bajar por ahí, llegué hasta la parte baja, y de ahí, fui alternado tramos andado deprisa y corriendo (a trote gorrinero, ¡eh! no piensen en un Toni runner porque no) 

Al final, en una lucha contrarreloj, cumplí mi palabra, no dejé colgada a Maru y allí aparecí sudando de lo lindo en la sidrería de marras. Menos mal que Maru me sujetó, ya que comíamos con mis suegros en casa, porque si no, habrían caído las botellas de sidra y las croquetas de marisco como si no hubiera un mañana. 

Que lo hubo por supuesto, pero antes una comilona de las que me hace mi suegra con su correspondiente siestaca de dos horas que me vino de perlas para recuperarme de esta ruta de cerca de veinte kilómetros por las inesperadas sendas, lomas y cerros de Alcalá de Henares.



Al principio no me creía que la senda fuera por ahí, y de hecho le pregunté a un chico, que me lo confirmó, explicándome que por ahí suele bajar muy poca gente.


          Tocaba guardar la cámara, a aquí la saque para mostraros lo que llevo ya de bajada.


                 La senda estaba muy empinada, y se ve que las bicis son las que la usan más.


        Vistazo atrás a lo que llevamos bajado. Esta bajada requiere de pericia y seguridad.


                                   Esta es la cara del Ecce Hommo cuando se acaba la cuesta.

                  Y ya me toca la vuelta por un ancho camino por el fondo de un barranco.

Que haré en un santiamén, espoleado por esas sidriñas que me iba a tomar como fin de ruta.



¡¡Hasta la próxima!!

5 comentarios:

  1. Hola Toni.

    Me recuerda mucho a la zona en la que vivo, ahora no tiene ese verde tan radiante, que le da una primavera lluviosa.

    Son zonas muy buenas para caminar, pero sobre todo para correr y la bicicleta, ya que están plagados de barrancos, sendas y trialeras.

    Un saludo

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    1. Hola Eduardo.

      Llevaba yendo a Alcalá de Henares multitud de veces y nunca hacíamos ruta porque pensaba que no había nada, más allá de paseíto por la ribera del río, pero bueno, si uno investiga al final casi todas las ciudades tienen su lugar que dependiendo de la época u otros factores puede tener su miga y terminar disfrutando como lo hice yo.

      Eso si, dos factores me han inclinado a hacer entrada de ese día, uno, la primavera, con todo su verdor, y dos, que hubiera puntos álgidos como puede ser la ruinas de la Alcalá islámica y la subida al Ecce Homo, que dentro de la que cabe, es una montañita hecha y derecha.

      Y como tú dices, mola ver como un espacio a priori normal y corriente se adapta y modifica para uso y disfrute de senderistas, runners y ciclistas. Eso era un poco lo que quería mostrar.

      Un saludo.

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  2. Bien aprovechada esa visita a Alcalá que, además de ser una bellísima ciudad preñada de historia, también tiene sus atractivos naturales, montañeros y arqueológicos para esparcimiento de sus vecinos y visitantes. Una chulada que bien vale la pena si vas con tiempo y ganas después de la obligada visita turística a la ciudad. Un abrazo.

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    1. Hola Paco.

      Pues eso es lo que quería mostrar. Llevo yendo muchos años y nunca le había encontrado ningún aliciente senderista, pero fíjate, por donde que si se investiga, se puede encontrar algo.
      Ya sé que no hay sierra ni monte realmente pero, si juntas un río, la primavera y la sorpresa de un buen cerro y unos restos arqueológicos pues entrada al canto, jejejeje.

      Una vieja deuda que tenía con la bonita ciudad de Alcalá, la de encontrar sus encantos naturales ;-)

      Un abrazo.

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  3. Hola Toni,

    Que diferente a las crónicas que nos tienes acostumbrado, pero no por ello menos atractiva.

    Una lástima que no apuesten más por conservar los restos históricos...

    Ya te estoy viendo con el chalequito de hidratación, el reloj-gps y cargado de mil y un geles... jajaja

    Salud y Toni ultratrailrunner!!!

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