A los más senderistas que vengan a ver la Abadía, recomendamos subir por aquí y bajar por donde subimos Maru y yo. Lástima que nosotros no lo supiéramos.
Ir subiendo mientras vas viendo estas vistas "made in En Nombre de la Rosa" no tiene precio.
Y disfrutando del exuberante camino.
Llega un momento que los muros de la Abadía se quedan muy arriba.
Al llegar abajo, y antes de torcer hacia el pueblo, oímos rumor del agua, y como recompensa a nuestra curiosidad e investigación, encontramos de manera poco fácil, esta desconocida poza, donde mi chica nos regala esta preciosa estampa.
Ahora vamos a ir al bello pueblo de Villefranche de Conflent
O Vilafranca de Conflent, su nombre en catalán.
Con una ubicación entre montañas realmente espectacular.
Y un castillo con ciertos parecidos al de Mont Louis, construido también para vigilar la frontera con España. Que por supuesto recorreremos, apreciando su forma más inusual a lo que estamos acostumbrados.
Pero muy recomendable su visita. Fíjense arriba del todo.
Es el Fort Liberia, otro castillo que nos habla que, cuando se construyeron en el contexto de la guerra en 1680, la situación sería más seria. Luego fueron aún más fortificados por Napoleón III.
¡Pero bueno! ¿Y esta señorita, dónde va?
Nos vamos a montar en un atracción muy célebre en la comarca, el Tren Amarillo.
De Villefranche vamos a subir hasta Mont Louis, yendo en el interior del vagón.
Hace algunas paradas en las antiguas, solitarias e inaccesibles estaciones de este peculiar tren.
Llegamos a Mont Louis y nosotros, que ya lo conocemos, nos disponemos a bajar a Villefranche, pero esta vez en el exterior del tren.
Siempre una gozada admirar el valle de la Cerdagne/Cerdanya rodeado de montañas.
Y nos toca bajar los más de 1000 metros de desnivel que salva el tren.
A 30 por hora y pasando por varios túneles.
Y varios puentes.
Y esta mujer, pelín insensata, que no había quién la sentara.
Un buen complemento a un día de turismo por esta comarca.
Llegando ya a Villefranche.
Donde comeremos en uno de sus restaurante, todo muy para turistas.
Nos vamos ahora a la Cerdagne otra vez, al parking de caravanas del pueblecito de Eyne (Eina en catalán), que nos recibe de esta guisa tan chula.
Vamos a hacer una corta ruta para ver este valle, en que comenzamos subiendo por uno de sus laterales.
Con su arroyo bajar bien cargado desde las altas cumbres.
Este valle es conocido como el Valle de las Flores.
Desde el siglo XVIII ha sido visitado por numerosos botánicos y estudiosos.
En él se han catalogado más de 500 especies de flores, algunas de ellas endémicas y protegidas, y más de 70 clases de mariposas.
Cuando estuvimos el narciso (Narcissus poeticus) estaba en auge.
Creando enormes prados hasta arriba del mismo
Todo un espectáculo. Hasta aquí el largo reportaje fotográfico.
Si trasteáis por estas comarcas francesas, veréis diversa cartelería doble, en francés y en catalán. Alguno se podrá preguntar porqué en catalán.
Como gusto de la Historia asociada a los paisajes que recorro, contaros un poco, a quién le interese, claro está, los rasgos peculiares que conformaron históricamente estas montañas, pues de la Historia real y verdadera, la no tergiversada por intereses particulares, se aprende el porqué de prácticamente todo. Voy a intentar resumiros grosso modo:
Cuando al Rey Carlomagno le llegaron las primeras noticias de la entrada de los sarracenos por la península ibérica y que estaban llegando y asentando las primeras huestes a zonas prepirenaicas, creo sobre parte de la antigua y difusa comarca goda de la Septimania, un territorio colchón llamado la Marca Hispánica (año 795) para frenar el avance musulmán, ayudándose de la tremenda orografía de la cordillera de los Pirineos.
Para gobernar estos territorios se designaron a los Condes. Algunos de los Condados creados fueron el de Pamplona, el de Cerdanya, el de Barcelona (este desde muy pronto absorbió a varios otros condados catalanes) o el de Aragón (el origen de este último estuvo en los valles de Hecho, Ansó y del río Aragón, donde árabes y bereberes apenas llegaron a entrar)
Los francos lograron, costosamente, frenar el avance sarraceno en Poitiers (Francia), que fue la batalla donde los musulmanes perdieron y retrocedieron y volvieron a bajar más allá de Pirineos, quedando la cordillera montañosa, más o menos, como la frontera natural, aparte que les gustaría poco estos terrenos tan escabrosos. Los Francos desaparecieron de la Marca Hispánica, que ya tenía a sus gobernantes y el pueblo prácticamente autóctonos.
Los territorios coincidentes, más o menos, con lo que hoy es Andorra, el Valle de Arán, el Rosellón, la Cerdanya, el norte de LLeida y el de Girona fue conocido como Catalunya. Y estaban bajo la gobernanza del Condado de Barcelona.
El Condado de la Cerdanya, el del Rosellón, el de Ampurias, el de Urgell, el de Pallars Sobira, el de Osona y el de Girona, con el paso de los primeros años, fueron englobados en el de Barcelona, estando ahí el germén de la actual Catalunya.
(Andorra fue un caso aparte y tuvo un discurrir histórico distinto a las comarcas que le rodeaban)
Por otro lado, el Condado de Aragón fue sumando tierras hasta crearse el Reino de Aragón que sumó también las posesiones de condado de Barcelona, hasta convertirse en la Corona de Aragón, añadiendo por conquista el Reino de Valencia, el de Mallorca, pero ¡Alto Toni! que eso ya son otras historias.
Por lo que toda la Cerdanya, Valle de Arán y y parte del Rosellón francés fue durante toda la Edad Media y un poco mas, territorio de la Corona de Aragón, y, por unión de los Reyes Católicos, pasó a ser posesiones de la Corona Española.
Un breve inciso para hablar del Valle de Arán, ubicado en el lado francés de los Pirineos, y que estuvo siempre en el objetivo de diversos condes franceses, por lo en la Edad Media pidieron la protección del Reino de Aragón, estando siempre desde entonces bajo influencia más hispana que francesa, convirtiéndose siglos después en parte de la provincia catalana de Lleida.
Ahora bien, saltamos al año 1659. Para poner fin a la Guerra de los 30 años, se crea el Tratado de los Pirineos entre Francia y una España que ya va viendo perder su otrora poder paulatinamente. En el territorio que nos incumbe, la Catayunya Vella, las disposiciones del Tratado dieron el Rosellón, el Valle de Conflent, el Vallespir y parte de la Cerdanya a Francia, quedando la línea divisoria entre España y Francia fijada en los Pirineos, quedando a su vez en enclave de Llivia y el Valle de Arán bajo jurisdicción española, en territorio de Catalunya.
Esta es un poco, a grandes rasgos, la explicación de porqué estando, hoy en día, en territorio francés veamos nomenclatura y denominación catalana, teniendo los pueblos franceses, también su otro nombre en catalán. Incluso, el idioma catalán se ha seguido hablando en parte.
Y para un amante de la Historia es apasionante como la orografía montañera, entre otros factores, de estas tierras conformo históricamente los lugares de manera tan atípica como ocurre hoy en día con lugares como el Principado de Andorra, la Vall d'Arán, la ciudad de Llivia o la Cerdanya/Cerdagne. Se imaginan de no haber existido los Pirineos, cómo habría cambiado la Historia. ¿Quizás, Paris y Viena también hubieran sido musulmanas? Jjejeje, elucubraciones aparte, termino ya.
Y respecto del origen del topónimo Catalunya hay varias teorías, pero la más aceptada es la que dice que deriva del término Castlà, un vocablo proveniente de los términos franceses chastelain y chatelain y que era la forma de designar al dueño de un castillo. Parece lógico que con la creación de la Marca Hispánica surgió la necesidad imperiosa de fortificar este territorio montañoso, con lo que parece muy plausible el origen del término como Tierra de Castillos; curiosamente al igual que la vecina Castilla. Topónimos surgidos en la necesidad de fortificar y frenar el avance del nuevo pueblo que entró por el Estrecho de Gibraltar en el año 711.
¡¡Hala!!! Tan a gusto me quedo después de haberos soltado este tochaco.
¡Hasta la próxima!
Hola Toni.
ResponderEliminarLa abadía espectacular, tanto por su arquitectura como por su ubicación, y que decir de los caminos para llegar a ella. Es verdad, sería un escenario cojonudo para el rodaje de alguna película del estilo del Nombre de la Rosa. Y qué encanto tienen los pueblecillos de esa comarca, y cuanta historia atesoran. Y qué chocante me ha resultado la vegetación de esas montañas de las primeras fotos, joder, si es que no parecen los Pirineos. Y qué explosión floral la del Valle d'Eyne, fuisteis en la época idónea para disfrutar a tope de todo aquello. Y qué chula esa foto de las primas de Gina al atardecer.
Como ves, me han gustado muchas cosas de este reportaje, pero ninguna más que el modelito que llevaba Maru para el Train Jaune 😊. Si me dices que se lo había comprado adrede para el tren me lo creería, pues hacían un juego perfecto., a parte que la modelo es muy guapa 😉.
Por cierto, y siguiendo con el tren. En enero, cuando bajábamos de mi última y desafortunada visita al Pirineo, David me puso al corriente de la existencia de ese tren amarillo, el cual desconocía, y me pareció una cosa de lo más curioso.
Un abrazo.
Hola Dani.
EliminarYa conoces a Maru, en el equipaje del viaje va la ropa de montaña mezclada con algún que otro modelito por si surge la ocasión de ponérselo, como ves en el Tren amarillo.
Nosotros no teníamos ni idea del mismo, pero al bajar en coche por el Valle de Conflent vimos el tren subir por las laderas montañosas y nos llamó mucho la atención.
Un abrazo.