LA ABADIA DE ST.MARTIN DE CANIGÓ, EL TREN AMARILLO Y EL VALLE DE LAS FLORES DE EYNE

Seguimos de vacaciones pirenaicas francesas y os voy a enseñar tres cositas de las muchas actividades y lugares que se puede hacer en esta comarcas. Si en las entradas anteriores nos hemos movido por la Cerdagne francesa; ahora vamos a ir en el coche por el Valle de Conflent, es decir, la salida natural de la alta montaña pirenaica, la Alta Cerdagne hacia el mar Mediterraneo. Y pasaremos de los 1400/1500 metros que está el valle de la Cerdagne hasta los 432 metros a los que está el bello pueblo de Villefranche de Conflent, siempre bajo la inmensa presencia de macizo del Canigó, la montaña icónica del catalanismo.

De Mont Louis cogeremos esa descendente y estética carretera que nos baje hasta ese pueblo. Allí vamos a pasar la noche en un camping. No solemos ir de camping cuando estamos con la furgoneta a no ser que se nos obligue, pero en este caso, queríamos lavar ropa, vaciar las aguas, incluso, si el tiempo era bueno -que lo fue- sacar mesas y sillas fuera. En Vilafranca de Conflent (su nombre catalán), aparte de ver el pueblo, queriamos ver un monasterio medieval que yo había visto en una foto hace tiempo. De esas fotos que muestran un lugar con tanta fuerza que irremediablemente se le queda a uno grabado y se intenta ir a verlo por todos los medios. Por lo que vais a ver es la corta ruta que, saliendo del vecino pueblecito de Casteil, subirá a ver L' Abadia benedictina de Sant Martí del Canigó.


Ya que estabamos en Villefranche de Conflent, no ibamos a dejar pasar la ocasion de conocer este pueblo considerado de los más bonitos de Francia y montar en el Train Jaune. Esta peculiar linea ferroviaria que recorre 63 km, a 30 km por hora y salva más de 1000 metros de desnivel. Una forma diferente de ver y conocer estos lugares pirenaicos. Nosotros haríamos el tramo que sube hasta Mont Louis y vuelva a bajar a Villefranche de Conflent.

Y ya para terminar, volveremos muy cerca de Mont Luis, al pueblo de Eyne, a hacer una pequeña excursión por uno de los muchos valles longitudinales que, desde la alta montaña, vienen a confluir en la Cerdanya. En este caso, se le conoce como el Valle de las flores o Valle de Eyne, una Reserva Natural, paraiso de los botánicos, donde se han llegado a identificar más de 500 especies distintas.

LLegamos a Villefranche de Conflent, y vamos directos a esto que veis: un verde y bucólico camping.

  Y barato, ya que nos costó la parcela (sin electricidad) 10 euros en temporada alta. Ya pueden aprender los camping españoles que cada vez son más caros.

             Y con su piscina, pero al llegar por la tarde sobre las 19:00 la habían cerrado.

    Eso sí, lo de sacar mesa, sillas y cervezas lo pudimos hacer, ya que la temperatura en el Valle de Conflent era mucho más acorde con el verano que en la Cerdagne.

  Cae la noche y nos pasamos dentro a ver un par de capítulos de alguna serie o una película.

      Amanece un día estupendo, un buen desayuno y preparados para conocer la comarca.

       Que comienza en el pueblo de Casteil subiendo a la Abadía por su unico camino fácil.


La exuberancia vegetal de las montañas es escandalosa.


                                  El camino pica bien hacia arriba haciendo lazadas.

Intentamos encontrar donde construyeron la abadía, pero no intuimos ni por donde va el camino ante tanta frondosidad y verticalidad.

                       Dejamos de tener vistas para adentrarnos en el bosque, ya más llano.

Aunque ahora nos ponemos en el otro lado, donde abajo vemos el pueblo de Casteil, y al fondo el pueblo de Vernet-Les-Bains.

                           Y de repente, nos aparece la señorial estampa de la Abadía.

               
                             Pero antes, admiramos el porte tremendo de este haya.


        Demos una vuelta para admirar su lugar y construcción que data del año 997/998.

Fue fundado por Wilfredo II, conde del Condado de Cerdanya, uno de los condados de la Marca Hispánica que formaron los francos de Carlomagno para detener el avance de los musulmanes. Asunto que ya explicaré al final de la entrada.


En 1483 un terremoto lo destruyó en gran parte y no fue hasta siglos después cuando se reconstruyó.

                Vemos que el camino sigue subiendo para arriba, que es nuestro objetivo.

                                    Que es subir a este mirador para tener esta visión.


              
                     Desde que vi la foto en internet quise venir a ver este abadía.

                   El Pico que asoma al fondo creo que es el Pic de Tres Estelles (2099 m.)

A Maru y a mi nos venía todo el rato a la cabeza que este sitio hubiera sido perfecto para el rodaje de la película de En Nombre de la Rosa.

No me cuesta imaginarme a Sean Connery y Cristian Slater de noche investigando por esas terrazas quién asesinaba a los monjes.

Lo que sí vimos que a esa hora empezaba la visita guiada. Lástima que era en francés, si no hubiéramos ido. Con que se tenga un mínimo de interés por aprender, recomiendo a todo el mundo reservar guías para que te expliquen las cosas.

                                                        Nos cuesta mucho irnos de allí.

              
                          Volvemos a la abadía y vamos a bajar por el otro lado.


                                              La siguiente bajada se intuye espectacular.

                             Dejando atrás la mole de la abadía.

                     
                                            Y perdiendo metros de manera acusada.

                               Tanto que la visión de la Abadía se vuelve increíble.

     La senda esta muy bien perfilada, pasando por debajo de un bosque vertical de cuento.

A los más senderistas que vengan a ver la Abadía, recomendamos subir por aquí y bajar por donde subimos Maru y yo. Lástima que nosotros no lo supiéramos.

Ir subiendo mientras vas viendo estas vistas "made in En Nombre de la Rosa" no tiene precio.

                                               Y disfrutando del exuberante camino. 


               


                   Llega un momento que los muros de la Abadía se quedan muy arriba.


Al llegar abajo, y antes de torcer hacia el pueblo, oímos rumor del agua, y como recompensa a nuestra curiosidad e investigación, encontramos de manera poco fácil, esta desconocida poza, donde mi chica nos regala esta preciosa estampa.

                         Ahora vamos a ir al bello pueblo de Villefranche de Conflent

             
                             O Vilafranca de Conflent, su nombre en catalán.

                              Con una ubicación entre montañas realmente espectacular.

Y un castillo con ciertos parecidos al de Mont Louis, construido también para vigilar la frontera con España.


    Que por supuesto recorreremos, apreciando su forma más inusual a lo que estamos acostumbrados.


                            Pero muy recomendable su visita. Fíjense arriba del todo.

Es el Fort Liberia, otro castillo que nos habla que, cuando se construyeron en el contexto de la guerra en 1680, la situación sería más seria. Luego fueron aún más fortificados por Napoleón III.


                                                  ¡Pero bueno! ¿Y esta señorita, dónde va?

         Nos vamos a montar en un atracción muy célebre en la comarca, el Tren Amarillo.


          De Villefranche vamos a subir hasta Mont Louis, yendo en el interior del vagón.


Hace algunas paradas en las antiguas, solitarias e inaccesibles estaciones de este peculiar tren.

Llegamos a Mont Louis y nosotros, que ya lo conocemos, nos disponemos a bajar a Villefranche, pero esta vez en el exterior del tren.


          Siempre una gozada admirar el valle de la Cerdagne/Cerdanya rodeado de montañas.


                        Y nos toca bajar los más de 1000 metros de desnivel que salva el tren.


                                             A 30 por hora y pasando por varios túneles.


                                                                     Y varios puentes.

                                Y esta mujer, pelín insensata, que no había quién la sentara.


                             Un buen complemento a un día de turismo por esta comarca.


                                                              Llegando ya a Villefranche.


                Donde comeremos en uno de sus restaurante, todo muy para turistas.

Nos vamos ahora a la Cerdagne otra vez, al parking de caravanas del pueblecito de Eyne (Eina en catalán), que nos recibe de esta guisa tan chula.

Vamos a hacer una corta ruta para ver este valle, en que comenzamos subiendo por uno de sus laterales.

                                Con su arroyo bajar bien cargado desde las altas cumbres.

                                       Este valle es conocido como el Valle de las Flores.

                 Desde el siglo XVIII ha sido visitado por numerosos botánicos y estudiosos.

En él se han catalogado más de 500 especies de flores, algunas de ellas endémicas y protegidas, y más de 70 clases de mariposas.

                             Cuando estuvimos el narciso (Narcissus poeticus) estaba en auge.

                                        Creando enormes prados hasta arriba del mismo


                                   Todo un espectáculo. Hasta aquí el largo reportaje fotográfico.



Si trasteáis por estas comarcas francesas, veréis diversa cartelería doble, en francés y en catalán. Alguno se podrá preguntar porqué en catalán.
Como gusto de la Historia asociada a los paisajes que recorro, contaros un poco, a quién le interese, claro está, los rasgos peculiares que conformaron históricamente estas montañas, pues de la Historia real y verdadera, la no tergiversada por intereses particulares, se aprende el porqué de prácticamente todo. Voy a intentar resumiros grosso modo:

Cuando al Rey Carlomagno le llegaron las primeras noticias de la entrada de los sarracenos por la península ibérica y que estaban llegando y asentando las primeras huestes a zonas prepirenaicas, creo sobre parte de la antigua y difusa comarca goda de la Septimania, un territorio colchón llamado la Marca Hispánica (año 795) para frenar el avance musulmán, ayudándose de la tremenda orografía de la cordillera de los Pirineos.

Para gobernar estos territorios se designaron a los Condes. Algunos de los Condados creados fueron el de Pamplona, el de Cerdanya, el de Barcelona (este desde muy pronto absorbió a varios otros condados catalanes) o el de Aragón (el origen de este último estuvo en los valles de Hecho, Ansó y del río Aragón, donde árabes y bereberes apenas llegaron a entrar)

Los francos lograron, costosamente, frenar el avance sarraceno en Poitiers (Francia), que fue la batalla donde los musulmanes perdieron y retrocedieron y volvieron a bajar más allá de Pirineos, quedando la cordillera montañosa, más o menos, como la frontera natural, aparte que les gustaría poco estos terrenos tan escabrosos. Los Francos desaparecieron de la Marca Hispánica, que ya tenía a sus gobernantes y el pueblo prácticamente autóctonos. 

Los territorios coincidentes, más o menos, con lo que hoy es Andorra, el Valle de Arán, el Rosellón, la Cerdanya, el norte de LLeida y el de Girona fue conocido como Catalunya. Y estaban bajo la gobernanza del Condado de Barcelona. 
El Condado de la Cerdanya, el del Rosellón, el de Ampurias, el de Urgell, el de Pallars Sobira, el de Osona y el de Girona, con el paso de los primeros años, fueron englobados en el de Barcelona, estando ahí el germén de la actual Catalunya.
(Andorra fue un caso aparte y tuvo un discurrir histórico distinto a las comarcas que le rodeaban) 

Por otro lado, el Condado de Aragón fue sumando tierras hasta crearse el Reino de Aragón que sumó también las posesiones de condado de Barcelona, hasta convertirse en la Corona de Aragón, añadiendo por conquista el Reino de Valencia, el de Mallorca, pero ¡Alto Toni! que eso ya son otras historias.
Por lo que toda la Cerdanya, Valle de Arán y y parte del Rosellón francés fue durante toda la Edad Media y un poco mas, territorio de la Corona de Aragón, y, por unión de los Reyes Católicos, pasó a ser posesiones de la Corona Española.

Un breve inciso para hablar del Valle de Arán, ubicado en el lado francés de los Pirineos, y que estuvo siempre en el objetivo de diversos condes franceses, por lo en la Edad Media pidieron la protección del Reino de Aragón, estando siempre desde entonces bajo influencia más hispana que francesa, convirtiéndose siglos después en parte de la provincia catalana de Lleida.

Ahora bien, saltamos al año 1659. Para poner fin a la Guerra de los 30 años, se crea el Tratado de los Pirineos entre Francia y una España que ya va viendo perder su otrora poder paulatinamente. En el territorio que nos incumbe, la Catayunya Vella, las disposiciones del Tratado dieron el Rosellón, el Valle de Conflent, el Vallespir y parte de la Cerdanya a Francia, quedando la línea divisoria entre España y Francia fijada en los Pirineos, quedando a su vez en enclave de Llivia y el Valle de Arán bajo jurisdicción española, en territorio de Catalunya.

Esta es un poco, a grandes rasgos, la explicación de porqué estando, hoy en día, en territorio francés veamos nomenclatura y denominación catalana, teniendo los pueblos franceses, también su otro nombre en catalán. Incluso, el idioma catalán se ha seguido hablando en parte.
Y para un amante de la Historia es apasionante como la orografía montañera, entre otros factores, de estas tierras conformo históricamente los lugares de manera tan atípica como ocurre hoy en día con lugares como el Principado de Andorra, la Vall d'Arán, la ciudad de Llivia o la Cerdanya/Cerdagne. Se imaginan de no haber existido los Pirineos, cómo habría cambiado la Historia. ¿Quizás, Paris y Viena también hubieran sido musulmanas? Jjejeje, elucubraciones aparte, termino ya.

Y respecto del origen del topónimo Catalunya hay varias teorías, pero la más aceptada es la que dice que deriva del término Castlà, un vocablo proveniente de los términos franceses chastelain y chatelain y que era la forma de designar al dueño de un castillo. Parece lógico que con la creación de la Marca Hispánica surgió la necesidad imperiosa de fortificar este territorio montañoso, con lo que parece muy plausible el origen del término como Tierra de Castillos; curiosamente al igual que la vecina Castilla. Topónimos surgidos en la necesidad de fortificar y frenar el avance del nuevo pueblo que entró por el Estrecho de Gibraltar en el año 711.

¡¡Hala!!! Tan a gusto me quedo después de haberos soltado este tochaco.



                                                ¡Hasta la próxima!

Comentarios

  1. Hola Toni.

    La abadía espectacular, tanto por su arquitectura como por su ubicación, y que decir de los caminos para llegar a ella. Es verdad, sería un escenario cojonudo para el rodaje de alguna película del estilo del Nombre de la Rosa. Y qué encanto tienen los pueblecillos de esa comarca, y cuanta historia atesoran. Y qué chocante me ha resultado la vegetación de esas montañas de las primeras fotos, joder, si es que no parecen los Pirineos. Y qué explosión floral la del Valle d'Eyne, fuisteis en la época idónea para disfrutar a tope de todo aquello. Y qué chula esa foto de las primas de Gina al atardecer.

    Como ves, me han gustado muchas cosas de este reportaje, pero ninguna más que el modelito que llevaba Maru para el Train Jaune 😊. Si me dices que se lo había comprado adrede para el tren me lo creería, pues hacían un juego perfecto., a parte que la modelo es muy guapa 😉.

    Por cierto, y siguiendo con el tren. En enero, cuando bajábamos de mi última y desafortunada visita al Pirineo, David me puso al corriente de la existencia de ese tren amarillo, el cual desconocía, y me pareció una cosa de lo más curioso.

    Un abrazo.

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    1. Hola Dani.

      Ya conoces a Maru, en el equipaje del viaje va la ropa de montaña mezclada con algún que otro modelito por si surge la ocasión de ponérselo, como ves en el Tren amarillo.
      Nosotros no teníamos ni idea del mismo, pero al bajar en coche por el Valle de Conflent vimos el tren subir por las laderas montañosas y nos llamó mucho la atención.

      Un abrazo.

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