EL LAPIAZ SUPERIOR DE LA LAGUNA DEL TOBAR Y LAS TORCAS DE LAGUNASECA
Después de los viajes con la Camper allende los límites provinciales y autonómicos toca regresar a la Serranía de Cuenca y de paso hacer una visita a una amiga muy querida.
Tocaba subir a Beteta y ver a Eva “Pato”, pero eso será al final de la entrada que
os voy a mostrar. En ella vamos a ver dos rutas de ocasiones distintas, pero con
el denominador común que las dos trascurren por el entorno de la preciosa
Laguna del Tobar. Curiosamente, las dos veces sin Maru, pero con Gina.
En la 1ª ruta que vais a ver, posterior en el tiempo, de principios del año pasado, os voy a enseñar un camino desconocido, al menos para mí, para poder ver otra vista, también muy desconocida, de la Laguna del Tobar. Fue como un año antes de esa vez, exactamente en la 2ª ruta de esta entrada, cuando me fije en los bordes superiores del tremendo cortado rocoso que conforma la cubeta de la Laguna del Tobar en dirección norte. Me dije que la vista de la Laguna desde arriba tenía que ser muy chula. Es cierto que en dirección este (hacia Masegosa) habilitaron un mirador para poder ver desde lo alto ese tesoro lacustre que es esta laguna, pero yo quiero ver la vista norte, la de esta foto de portada.
Aquí esta 1ª excursión, donde aparte de las novedosas vistas, me sorprendió aquello al descubrir un bello lápiaz. Habrá gente que en los lapiaces solo vea un montón de rocas y grietas en un caos pétreo sin sentido, pero, para mí, es una de las mejores expresiones del fenómeno kárstico, creándose surcos, crestas, grietas, una de ellas tremenda, que fue la que en su día provocó el derrumbe de parte de la montaña sobre la laguna. Cuando se da la vuelta a la laguna por el sendero se pueden ver todas esas grandes piedras que cayeron al fracturarse la montaña, cosa que veremos en la 2ª parte de la entrada.
Cruzo el pueblo del Tobar mientras me salen un árbol muy típico de la comarca, el árbol frutal Solán de Cabras.
Y de allí mismo, sale hacia arriba este camino entre carrascas.
Voy subiendo y dejando detrás el pueblo de Beteta.
En la subida me van saliendo manifestaciones de entramado kárstico.
El suelo se ve fracturado en varias grietas.
Mi lado espeleólogo se alborota y no tardo nada....
En meterme dentro de los huecos y rajas, aunque hay rincones que exigen ya un buen frontal y cierta cautela.
La cantidad de lapiaces kársticos serranos que hay.
Ya estoy en la parte superior y debo ir sorteando grietas con cuidado.
Ya tenemos la Laguna a la vista.
Primeramente, me voy a ir hacia la derecha para ver ese lateral.
Menuda sorpresa este caos rocoso con las hermosas vistas de la laguna.
La foto no hace justicia a este enorme y profunda grieta que fue la que desgajo parte de la montaña echando rocas a la Laguna.
Aparte de la Laguna, podéis ver detrás todo su valle, el valle del Arroyo Solanilla, que conforma también su cuenca de captación de aguas, aunque el agua viene principalmente de un manantial.
Juego un poco con las distancias y las perspectivas.
Aprovecho las alturas para enseñaros otras cosas, como su desagüe salida, siendo a partir de ahí el río/arroyo Masegar, afluente del río Guadiela, aunque el exiguo Arroyo Solanilla podría ser considerado el comienzo del río Masegar.
Una cosa que solo se puede ver desde las alturas, la Laguna pequeña, actualmente rodeada de tanta vegetación de carrizos y demás que no se puede ver a ras.
Hace años la saqué también desde otro sitio, también en alto. La cubierta vegetal de la misma está haciendo que en unos años terminé desapareciendo por colmatación.
Nos vamos ahora hacia la izquierda, admirando la bella lámina azul.
Un observador se habrá fijado en ese canal que hicieron hace muchos años, para traer por debajo de la tierra en su mayor parte, agua desde el embalse de la Tosca para que sirviera de deposito intermedio, antes de alimentar la Central Hidroeléctrica de Vadillos. También vino bien para regular el agua de la laguna.
Todos estos bordes me están siendo muy fotogénicos.
Tanto como ese enorme brillo reflejo del sol en el agua, del que os dejo unas capturas.
Que belleza de laguna con ese color. Ya tenemos a la vista su otro lado. Fíjense en ese extremo izquierdo.
Fíjense que el agua allí es como más turquesa, mas clara todavía.
Eso es así porque en ese extremo esta el manantial que surte a la laguna de agua constante. Esta laguna suele ser muy estudiada, ya que es un lago meromíctico, muchos más raros que los demás lagos que son holomícticos. En España se cuentan con los dedos de una mano.
Después de estas vistas aéreas de la laguna, me acerque a Beteta a ver una cosa, por lo que os voy a enseñar un plus, ; unas pocas fotos de un desconocido castro celtíbero muy cerca de Beteta. El Dioni, primo de mi amiga Eva, y yo nos solemos intercambiar ubicaciones de castros celtíberos y fue él quien me indicó el lugar de este último.
Enormes bloques diseminados por todos los sitios.
Cerámica evidente, no en mucha cantidad, pero existente.
Y según te acercas a las laderas vemos los muros perimetrales que conforman todo el cerro alrededor.
Con buenos sillares bien colocados. Vean las llaves de mi coche para calibrar.
Otro ejemplo con la llave puesta.
La ubicación del Castro que yo le di al Dioni es el de los Castillejos de Tragacete con esa bestialidad de muralla.
En la 2ª ruta, recién comprada la Camper, me subí otra vez hacia Beteta. Como la ruta la empezaba dando la vuelta a la Laguna, llegué de noche al pueblo del Tobar y dormí al lado de su lavadero. Al amanecer saque la furgo de allí, la aparque en una calle y comencé la ruta. Dicha ruta la he mostrado muchas veces, pero el toque distinto tratará de que la alargaré un poco más para enseñaros un paraje, que, si la memoria bloguera no me falla, nunca lo he hecho.
Es el Monumento Natural de las Torcas de Lagunaseca, al lado del Laguna
del Tobar. Con este peculiar lugar he tenido siempre un pequeño inconveniente.
Lo he andado muchas veces, pues es otro de esos sitios que hay que visitar ante
el despliegue calizo, en este caso con diversas e irregulares tocas o dolinas,
pero nunca le podido sacar partido fotográfico, por lo menos para haceros una
entrada en el blog. Es de esos sitios muy originales y distintos, pero con las
fotos no consigo, a mi juicio, mostrar lo que es. Demérito mío por completo. Siempre que veo, a posteriori,
las fotos que hago, me digo que es mucho más bonito verlo in situ. Vayan estas pocas fotos para paliar este desagravio con
tal bonito paraje.
Tocaba terminar el día acercándome a Beteta a ver a mi amiga Pato y sus perritas, al calor de la estufa y bebiéndome las cervezas de su nevera. Jejejeje, el precio implícito por disfrutar con mi presencia y conversación es ese.
Llego de noche cerrada, y como está llano y tengo la fuente al lado decido dormir aquí, aunque cuando amanezca la aparcaré en una calle del pueblo.
Me acerco a la laguna cerca de su salida y se ve el río Masegar.
El río Masegar por el pueblo del El Tobar en otra ocasión.
Aquí vemos el desagüe de la laguna casi a ras del agua.
Llego a la laguna justo donde está la zona de baño más conocida. Decir que debido a su profundidad apenas se toca pie en toda la laguna.
Ahí tenéis a Maru en verano pegándose un baño increíble en este mágico lugar.
Fijaros arriba en el lapiaz, donde estuvimos en las fotos primeras.
A ras del agua vemos el tramo de la barandilla por donde iré en un rato.
La punta donde está el pequeño mirador. Las lagunas conquenses de la Serranía (esta del Tobar, las de Cañada del Hoyo, la de Uña, la del Marquesado, la de Talayuelas) son las culpables de mi pasión por el fenómeno lacustre. Antaño hice una Superentrada, producto de mi evidente lagunofilia.
Bordeo la laguna por su sendero, mientras vemos que la neblina tamiza la luz del sol.
El sendero pasa por donde están las primeras rocas que se cayeron del lapiaz superior.
Huecos que fueron aprovechadas por algún pastor de antaño.
Llego al tramo de las pasarelas.
Comenzamos a bordear acercándonos al extremo donde está el manantial.
Ese extremo de la laguna es un lugar con mucha humedad, y el bosque de allí siempre supura humedad.
Ahí la tienen. Lo que sería un liquen de toda la vida.
Todo un espectáculo como la barba de capuchino llena todo un bosque de encinas.
Las pedreras que hay allí no se quedan mancas. ¡Y lo bien que se lo pasa este tipo!
Justo encima de esa pedrera, arriba del todo, está el único mirador artificial de la laguna, que se llega desde el pueblo de Masegosa, ya que hay que recordar que la laguna está en parte también en el término municipal de este pueblo, cosa que a la gente se le olvida.
Me voy a ir alejando de la laguna sin darle la vuelta completa que es la ruta normal que se suele hacer.
















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