TRINCHERAS Y ÁRBOLES: LAS TRINCHERAS DE BONICHES Y DE LA HUÉRGUINA Y EL ROBLEDAL DE LA DEHESA DEL CUBILLO
A finales de 1937 y principios de 1938 el foco principal
de choque bélico entre el ejercito republicano y el ejercito sublevado se concentró en la ciudad de Teruel con una lucha extremadamente dura, agravada por el frío en
esos meses en tierras turolenses. No se preocupen que no es mi intención en un blog
de naturaleza y senderismo contaros la decisiva y cruenta batalla de Teruel, sino
haceros ver que en aquellos aciagos días la incertidumbre, la inquietud, el nerviosismo y el miedo eran el amargo pan de cada día.
Todo ello hizo que en muchas comarcas alrededor de la capital aragonesa se propagara el temor, dependiendo de quien fuera el vencedor, de que se extendieran los combates, las represalias y los saqueos. Tanto, que en muchos pueblos de estas comarcas se prepararon por lo que pudiera pasar. Una de esas maneras fue de construir trincheras en lo alto de los valles por donde por abajo iban los caminos que comunicaban tierras conquenses con tierras turolenses.
Al igual que en los zonas más rurales se construían trincheras, en las ciudades con más población fue usual construir o habilitar refugios antiaéreos para que refugiara la población en el caso que hubiera bombardeos indiscriminados de la aviación. Cuenca capital es un buen ejemplo de esto último.
Prácticamente, casi todo el frontal de la Serranía de Cuenca
lindando con la Sierra de Albarracín tuvo en sus montes tramos de trincheras.
En este blog os he enseñado varias veces las de la zona de los Montes
Universales entre las dos provincias, las de la Mogorrita, la Cruceta y alguna
más. Hoy vamos a bajar en dirección sureste por todo ese frontal serrano hasta
llegar a los pueblos conquenses de la Huérguina y de Boniches, pues allí hay tramos
de trincheras muy olvidados que os quiero enseñar.
Comentar a modo final que todas estas trincheras solo
tuvieron carácter preventivo, no se llegaron a utilizar. Aunque hubo una aparente 1ª victoria inicial de las tropas republicanas, la victoria final fue para el bando franquista apoyado por su superioridad en artillería y, sobre todo, en los cielos con la decisiva ayuda de la aviación nazi alemana y fascista italiana, como en otras muchas batallas como la de la Bolsa de Bielsa que os mencionaba no hace mucho. Esta batalla de Teruel fue crucial, pues fue el punto de inflexión donde el bando sublevado comenzó a ganar la guerra civil.
Vamos con las de la Húerguina, a las que subiremos por esta ladera. El pueblo que se ve al fondo es Cañete, para quien se quiera situar y la carretera que veis es la que va a la Huérgina. El tramo que vamos a ver es, enfilando el estrecho a la Huérguina, el lado izquierdo.
Tiramos ladera arriba, suponiendo que la trinchera estará lo más arriba posible.
De pronto, nos aparece ya la trinchera con una traza todavía en muy buen estado.
Además, al contrario que las de Boniches, esta con materiales más modernos y seguros.
Y cada cierta longitud estos salientes que entendemos que debieran ser nidos para cañones o ametralladoras.
Me meto dentro para que veáis ese piso intermedio que servía para dejar los fusiles, como para elevarse y tener mejor vista del objetivo. Generalmente, aún subido ahí, la cabeza quedaría al nivel del suelo, por lo tanto protegida.
Otro nido de ametralladora/cañón, este comido con la vegetación.
Detrás de Paco se ve bien el valle del río Mayor.
Por donde va la carretera hacia Teruel.
Volvemos para recorrerla en el otro sentido, asomando al fondo el pueblo de Cañete.
Hacia este lado está hecha de manera más rudimentaria, con el apile de piedras y losas.
Entre excavar, trazar y colocar llevaría ingente y duro trabajo.
Ya hemos visto la trinchera, pero como se nos queda corta la excursión le propongo a Paco bajar al arroyo, cruzarlo y subir al puntal del otro lado, ahí delante. Sabemos los dos que los tercios fresquitos hay que ganárselos.
Hasta allí subiremos bajando por el otro lado, donde ya no hay corte rocoso. Atentos a la sorpresa que encontramos.
Por lo pronto, bajaremos por este lado de la izquierda con cuidado. Al fondo asoma....
El pueblo de la Huérguina, donde olemos maravillosamente sus chimeneas y estufas funcionando a todo trapo.
Según bajamos nos sale la perspectiva del lado al que queremos subir.
Y tenemos suerte con la poca agua que todavía lleva el arroyo de la Huérguina.
Las primeras rampas pican para arriba que dan gusto. ¡Cómo sube el ICC!
Ahora lo que vemos es el lado donde estuvimos antes.
Un vistazo más detallado a esos bordes rocosos nos arrojan una escena cotidiana de sus moradores.
Y por aquí aparece la sorpresa. También hicieron tramo de trinchera en este lado.
Estamos casi enfrente de Cañete, donde podemos apreciar su castillo en la cresta rocosa.
Solo había oído hablar del primer tramo de trincheras, las del otro lado. Decir que este tramo es más corto y en peor estado.
Iniciamos la vuelta al coche, encontrándome una pezuña de jabalí, así tal cual.
Al llegar abajo, nos topamos con este camino que va directo al estrecho del Arroyo de la Huérguina.
¡¡Anda!! un caz que saca agua del arroyo seguramente para riego de huertas.
Creo que el paraje se llama la Fuente de los Baños. Con esto completo el reportaje de la trinchera de la Huérguina.
Pero no nos vamos muy lejos, porque en el monte de Boniches iremos en en busca de otras que no está fácil encontrarlas. La ocasión es de hace ya unos años.
En mitad del pinar de rodeno típico de este monte las encontramos.
Siempre atentos a la fascinante geología.
Al principio la trinchera parece muy en notorio estado de deterioro.
Pero luego va mejorando y con los pinos reclamando su otrora sitio natural.
Maru encima del piso intermedio clásico del interior, aunque el piso bajo está ocupado por la juma o panocha de los pinos.
Deben imaginarse que, por aquel entonces, no habría ni un pino, todo pelado para que se viera bien abajo, por donde va el camino. En esta se aprecia bien este resalte superior para apoyar bien los brazos.
Un gustazo encontrarte esto en lo más denso del pinar.
Hay tramos que se ve realmente lo profunda que llegó a ser.
Este es el final de la trinchera, cerrada por este lado.
Seguimos subiendo ese monte para ver si en algún claro conseguimos otear algo.
Y lo hacemos, resaltando las Cabezas a la izquierda y el Telégrafo o Monte Cuerda a la derecha.
Detrás de ese portón hay un refugio antiaéreo de los muchos que hubo en Cuenca ciudad que se habilitó en el 2024 para las visitas. Cuenca fue bombardeada 5 veces por la aviación del bando sublevado con el resultado de 34 muertos. Solo hay dos abiertos al público, este de la C/Calderón de la Barca y otro subiendo a la Plaza Mayor.
Vamos con uno muy desconocido, que siempre ha estado cerrado y a orillas del río Húecar. Está en esa construcción en medio de la ladera verde. Se entraba por este lateral y una vez dentro, era dos galerías paralelas muy profundas. ¿Y cómo sé yo esto?
Porque cuando éramos niños, alumnos del Grupo (CP. Ramón y Cajal), había un agujero pequeño en la entrada tapiada por donde entraban nuestros cuerpecitos. Lo hacíamos con linternas. Recuerdo que nos daba mucho yuyu, pero entrábamos osados como si fuéramos los Goonies o Stranger Things. Recuerdo perfectamente aquello oscuro y silencioso y que en los huecos de las paredes de las galerías había cubiertos y platos de metal oxidados y velas con toda la cera derretida y esparcida. Entramos varias veces. Luego el Ayto. lo terminó tapiando doblemente y ya no se pudo entrar.
Y tal como he titulado esta entrada, muy cerca de donde están
estos dos tramos de trincheras existen dos lugares con hermosos árboles que
pueden ser un buen complemento a la visita a cada trinchera. En el caso de las ocultas trincheras
de Boniches, nos acercaremos después muy cerca del pueblo, pues llevaba un
tiempo queriendo visitar dos pinos que siempre que pasaba por la carretera me
fijaba en ellos. Debido a su gran floresta no conseguía ver sus troncos, pero
me parecía a mi que eran dos buenos ejemplares y en efecto lo son.
Y no solo los pinos, sino que también desde la carretera pasado Boniches, se veía un roble y, aún en la lejanía, se intuía majestuoso.
Llaman la atención que su florestas son de ramas bastante gordas.
Vemos que se le cortó alguna rama gorda como la de la izquierda.
Hacia tiempo que Maru no me ayudaba a calibrar bien el tamaño del tronco.
El otro pino no se queda manco, siendo dos en uno.
¿Cuál sería la razón por la que estos dos majestuosos y ancianos pinos laricios se salvaron en su día de la tala?
Posiblemente su utilización a lo largo del tiempo fue la causa. En este podemos ver que tiene un enorme agujero en su tronco para poder extraer la tea o algún otro tipo de resinación.
En todo caso, sorprende sus aspectos tan vigorosos. Las veces que me fijaba en ellos desde la carretera y nunca paraba. Al estar medio ocultos por la vegetación que veis no destacan tanto.
¡Ojo! al roble que según te acercabas mas grande se volvía.
Desde la carretera de Cañete-Boniches-Rotonda de Alcalá de la Vega se ven dispersos bastante robles/pinos singulares. No habría estado dar a conocer sus ubicaciones y hacerlos visitables.
Y lo bien que se lo pasa la Maru.
No habrá muchas mujeres fotografiada con tantos y bellos árboles como ella.
Y en las trincheras de la Huérguina, cogeremos la carretera
que cruza el pueblo y pasar por el pueblo de Alcalá de la Vega, porque poco después
de este último pueblo camino hacia Salvacañete tenemos la Dehesa del Cubillo, lugar donde los viejos y
fuertes robles prosperaron con el paso de los años y el perdón de los
lugareños. Un robledal muy desconocido, en comparación con otros, y que
justifica de sobra la visita a ver Quercus tan chulos como los de la fotos.
Y no solo eso, porque si se cruza esta dehesa y se mete uno más dentro del valle de la Rambla de la Tejería encontraremos Encinas de aspecto hermoso, de esas que ya quedan muy pocas, por lo apreciada que era su madera, tanto para leña como para ebanistería y construcción de aperos.
Primero, irnos hacia la Muela del Cubillo.
Pues debajo de sus laderas es donde está la Dehesa.
Pronto se localizan con esas florestas tan verdes.
La forma de sus ramas trasmochadas nos hablan de un viejo robledal de antigua Dehesa, hoy en día, asalvajada y llena de matorral de sotobosque.
Va mi palo para para intentar calibrar el tamaño de estos Robles Quejigos. Está claro quien me faltaba.
No os voy a poner muchos, pero si se investiga bien hay bastantes.
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