Como ya os dije, después de bajar de Sierra Espuña nos
tocaba ir con la furgoneta a un camping área de caravanas que había en el Campo
de Cartagena. Una zona para los que gustamos de estos vehículos casas a un precio muy asequible. Este será nuestro campamento
donde pasaremos dos noches. Nuestra primera ruta será acercarnos al El Portús,
una pequeña pedanía de Cartagena que está a pie de playa, entre montañas y
enclavado dentro del Parque Regional de Sierra de la Muela, Cabo Tiñoso y
Roldán, un espacio natural protegido que nos sorprendió y nos encantó por su belleza y
soledad. Por esa zona siempre se habla, en cuanto a espacios libres de
masificación urbanística, de Cabo de Gata en Almería, pero este parque murciano,
tan desconocido al menos para nosotros, recuerda mucho al célebre parque
almeriense.
¿Y por qué el Portús? En este punto enlazo con una historia
de mi familia. A finales de la década de los 90, yo (primero) y mi adolescente hermano
pequeño (después) habíamos dejado de irnos de vacaciones con nuestros padres. Ya sin
hijos para viajar, ellos tenían por aquel entonces dos lugares predilectos, uno, para las vacaciones largas, era
un camping que les encantaba en la Vall d´Arán y el otro, para escapadas
más cortas, en el camping de El Portús. Resultaba que este camping tenía una
cala playa que era nudista. Van a ver fotos del El Portús ahora, pero debemos
imaginarnos que hace casi 30 años, cuando iban ellos, aquello debiera ser muy
distinto y más auténtico. Recuerdo que siempre nos hablaban de la magia y la
naturaleza que respiraban esos días que se escapaban a despelotarse a El Portús
con su vieja tienda de campaña.

Investigando una ruta por allí se me presentan bastantes opciones y muchas cositas interesantes que ver. En esta sierra de Cabo Tiñoso y la Muela se encuentran tres baterías militares, la de Castillitos y dos más. Se construyeron entre 1933 y 1936 para dotar de un cinturón defensivo a una plaza marítima tan importante para España como era Cartagena. Rápidamente irrumpió la Guerra Civil y fueron utilizadas contra el ejército sublevado, haciendo todo este sistema bélico defensivo el motivo por el que Cartagena fue la última o de las ultimas ciudades en caer en manos de los sublevados en marzo de 1939. En la década de los 40 empezaron a utilizarse como elementos de telemetría y grafométricos.
En wikiloc me encuentro una ruta, coincidente en parte con el sendero GR, que saliendo de El Portus va a ir pegado a las empinadas laderas y acantilados hasta llegar a la Casa del Comandante o Casa de la Aguja, un de esas construcciones relacionadas con las Baterías militares. De ahí subiremos a la Muela, para bajar a El Portús, haciéndola circular. En total 9 km y 800 de desnivel. Una ruta bastante dura, y más que por esos datos numéricos, por la estrechez de la senda, a ratos oculta por palmitos y coscojas, rocas y losas con cadenas, el sube y baja de la misma siendo completamente rompe piernas. Y por último, aún siendo invierno, se notaba la humedad del mar y en algunos ratos pasamos bastante calor. Todo esto no fue óbice para que acabáramos muy encantados con dicha ruta y este paisaje tan bello e inesperado.

Llegamos a El Portús, donde vemos que en invierno no hay apenas vida, ni ningún bar abierto. Allí delante aparcamos la furgoneta.
El sendero sale por este lateral de la playa del pueblo.
Como ven, empezamos con algo de abrigo, pero las cuestas y la aparición al rato del sol hizo que notáramos la humedad.
El paisaje montañoso de acantilados se nos presenta y también vemos que la ruta no va a ser un sencillo paseo admirando el mar.
Sea en la montaña como el el mar, siempre atentos a los detalles geológicos.
Iremos mirando hacia atrás. He aquí la bahía del Portús con sus tres playas. A la izquierda la del pueblo. Y a la derecha del peñón rocoso están las otras dos. La veremos más detenidamente.

Os pongo esta foto para que veáis que había que tener mucho cuidado con la senda a la hora de poner el pie.
Estamos hablando de una senda ancestral para poder moverte por este abrupto paisaje.
Tiene algunos tramos que se avanza en llano y son más cómodos.
Pero hay que ir salvando estas ramblas que bajan al mar.
Teniendo tramos con buenos patios de caída. Ojo a la montaña que se ve encima de la cabeza de Maru, que parece que está cerca, pero aún nos falta....
Con el zoom os la saco, ya que es el Cabezo de la Aguja, donde está la Casa del Comandante en mitad y arriba la batería.
Por lo pronto salvaremos esta pequeña caleta y pasaremos al otro lado.
Salvada esta primera entradita al mar que hace la abrupta costa.
Hay que coger altura por medio de unas cuantas y fáciles trepadas.
Vamos con la vista trasera, porque ahí se pueden ver las otras dos playas que os comentaba.
Os lo acerco, destacando esa pequeña especie de urbanización adosada a la montaña que, sin embargo, es parte del camping. Mas adelante os cuento un poco la historia del camping porque hay mucha polémica. Fijaros en la playa de la derecha....
Es la playa nudista, estando en ese bosquecete el camping. ¡Menudo lugar guapo! En esta ocasión estaba cerrado por obras. De hecho intentamos entrar con la furgo un poco en esa parte de bahía del Portús y notamos mal rollo y mal karma.
Volvemos a la senda que tiene tramos de losas inclinadas con la ayuda de cadenas.
Estamos viendo todo el rato ya la Casa del Comandante, pero hasta llegar allí nos queda mucha tela que cortar.
Por lo pronto, bajar bastante otra vez.
Vistazo atrás, esta vez para ver al fondo del todo, la bahía de Cartagena.
La costa no puede ser más abrupta por esta parte.
Las marcas del sendero nos sirven para ver donde está el paso en esta zona de acantilados.
Al pasar la parte estrecha llegamos a este punto donde se nos presenta el cerro donde está la Casa del Comandante. Tenemos que llegar a esa collado y de ahí a la cima. Buena cuesta nos espera.

Ya que tenemos que bajar antes casi a ras del mar...
Y de ahí por el fondo de esa vaguada subir ayudándonos en mucha parte de las manos..
Maru en pleno esfuerzo.
Y aquí a punto de llegar al Collado de la Aguja.
La vista desde el collado es una pasada, viéndose lo virginal que este espacio natural de la Muela y Cabo Tiñoso.
Hacia atrás, vemos el Portús, y más allá Cartagena.

Y de frente, el mar inmenso nos espera.
Vamos a subir a la punta de la montaña para ver lo primero la Casa del Comandante.
Al lado hay un pozo seco, que suponemos que sería de agua dulce, aunque estando tan cerca del mar nos llama la atención.
La gente de aquí la llama la Casa de la Aguja, y así la llamaré yo a partir de ahora. Aquí vivían y en lo que hay en la cima trabajaban.
Dejamos la casa atrás y seguimos subiendo.
En la cúspide del Cabezo de la Aguja está la vieja batería.
Fabulosa la vista de bahía de Cabo Tiñoso desde aquí.

Buscando la entrada a la batería me sale esta imponente vista del Cabezo Colorado (486 m.) Fíjense en la senda en diagonal que lo cruza a mitad de ladera, pues por allí iremos ahora después.
Desde donde suponemos que tenía que ir el cañonaco de esta batería de defensa militar.
Bajando otra vez al collado, vemos las lazadas del camino que nos toca coger ahora.

Camino algo descompuesto, pero perfecto para poder acceder a esta parte tan agreste.
Al coger altura aparecen playas paradisiacas de esta parte de la costa. Además vemos que para llegar a ellas hay que hacerlos por sendas, como tiene que ser. ¡Fuera coches, casas y asfalto!
Más allá asoma otra con un pinta estupenda con su roca islote.
Dejamos atrás el Cabezo de la Aguja.
Nos ponemos casi encima de la 1ª playa. No soy muy de playas, pero un baño rápido, una nevera con cervezas frías debajo de ese hermoso pino y un bocata de tortilla de patatas habría sido un buen colofón a la ruta.
Es hora de dejar mis fantasías y también de dejar de ver esa parte de la costa...
Y meternos en esa diagonal en la cara este de la montaña.
Por un hueco que dejamos atrás vemos el islote rocoso de la playa que veíamos más allá.
La altura que cogemos nos permite sacar esta imponente vista de lo abrupto que es esta costa. Eso que veis el el dichoso camping.
Dejamos de ver el mar y ¡ojo! que nos queda subir todavía a esa montaña con pinos que es la Muela (546 m.) Lo que pasa que el calor que llevamos y las ganas de cervecear nos hacen atajar por donde esta mirando Maru.

Otra cosa que se ve a estas alturas: el maltratado Mar Menor.
La ruta nos lleva ahora a bajar bruscamente a el Portús que se intuye abajo.
Entrando ya al pueblo. Mi cabeza está puesta en la jarra más grande que se puedan imaginar que me deje los bigotes llenos de espuma. Ahora os voy a contar lo del Camping.
Voy a resumir un poco la historia polémica del Camping del Portús. Abrió como espacio naturista en 1982. En aquellos años había muy pocas regulaciones legales. Nació con la zona del bosquecete donde se ponían caravanas y furgonetas (la mayoría por entonces eran hippis europeos) y de tiendas de campaña (como mis padres) y un poco más adentro, en la ladera, se ubicaron algunas casas móviles (tipo bungalow).
Con el tiempo, los que venían a veranear a los bungalow fueron viniendo más tiempo, llegando a acordarse, con los dueños de entonces, a contratos para comprarlas, aumentarlas, incluso construir nuevas casas móviles, subiéndose por la ladera. El problema venía que dichos contratos de compraventa, además de no ser escrituras, eran sobre las casas móviles y no también sobre las parcelas. Durante casi 40 años no pasó nada.

Y el problema vino porque en el 2023 el Camping cambio de propietarios y llegó una empresa de más enjundia que comunicó a los dueños de los bungalow que se les iba a desahuciar. El plan de dicha empresa venia avalado por el Ayuntamiento de Cartagena que quería así, a bote pronto, después de 40 años, cambiar el modelo de gestión del Portús, ya que según su diagnóstico, lo de los bungalow había evolucionado a un modelo indeseado de 2ª residencia con usuarios prácticamente residentes todo el año. Eso se tenía que acabar. Lo que se buscaba ahora es que todo sea turístico y temporal, buscando el turismo familiar en verano y visitantes europeos en invierno.

Dicho así suena muy bien, pero, claro, hay gente que se había gastado más de 100.000 euros en la compra de los bungalow, gente que llevaba allí más de 30 años. Desde entonces, comenzó un calvario de juicios, manifestaciones, intentos de desahucio, broncas. Hubo gente que los guardas de seguridad de la empresa no les dejaba entrar a sus casas, si no era con autorización judicial. Hubo una matrimonio inglés octogenario que llevaban viviendo más de 30 años en su casa comprada en su día, en el que la mujer se suicidó el año pasado, debido presuntamente al hostigamiento sufrido por la empresa nueva propietaria.
Maru y yo, al acabar la ruta, cogimos la furgo e intentamos entrar al camping hasta que vimos la valla con el cartel de cerrado. Aparcamos allí en la explanada que hay antes, y rápidamente vino un guardia de seguridad a decirnos, no de muy buenas maneras, que nos fuéramos de allí. Yo le iba a protestar que estábamos fuera del camping, pero note en la mirada del tipo malas vibraciones y nos largamos a nuestro camping del Campo de Cartagena, sin saber qué pasaba allí hasta ahora que me he informado de toda la movida de aquello.

Mucho más tranquilo nuestro camping de caravanas en el cercano Campo de Cartagena.
Y voy a cerrar la entrada con unas pocas fotos de la legendaria Cartagena. Fundada por la familia cartaginesa de los Barca, al igual que otras ciudades como Mahón y también Barcelona, aunque de esta última no hay pruebas concluyentes, más allá de su nombre. Hicimos Maru y yo un free Tour estupendo de esos que te cuentans mil historias curiosas. Solo os voy a mencionar parte de su historia romana, cuando era Cártago Nova. Prácticamente la ciudad romana (y cartaginesa) está sin sacar, debajo de la ciudad actual, pero algo si se consiguió sacar.
Fíjense en esta foto de los años 20, sobre todo, en esa iglesia de la izquierda.
La misma iglesia de antes. 60 años después se empezaron a quitar casas para sacar ......
La maravilla de anfiteatro romano que tuvo la ciudad, ya a la luz. Ahora tocaba adecentarlo para hacerlo visitable.

Toda una maravilla, que comprobamos que está rodeada de edificios actuales por todos los lados.

Graderío original.

Aunque para auténtico las escaleras de marmol que bajan por medio de las gradas.
Y si de mármol hablamos fíjense el tamaño de las losacas que sacaron en esa excavación.
Y con esto doy por terminada nuestras fantásticas vacaciones mediterráneas que nos llevaron desde Alicante hasta Murcia. ¡Hasta la próxima!
Comentarios
Publicar un comentario