Dejamos Alicante para seguir bajando al sur. Os recuerdo que
el invierno es nuestra época preferida para practicar el senderismo por estos
lares meridionales. Nuestro destino en la comunidad de Murcia, donde estaremos
tres días, una ruta en Sierra Espuña, otra en el Portus, en pleno litoral
marítimo y un día de turismo en la mítica y vieja Cártago Nova, la ciudad
fundada por los cartagineses, hoy en día, Cartagena.
Si le preguntamos al Toni de hace 30 años por una ruta de
naturaleza en Sierra Espuña, donde lo único que recordaría es una marca de
embutidos con ese nombre, de ese que las barras de salchichón me duraban un suspiro, me habría extrañado que hubiera naturaleza y
diversidad senderista en aquellas tierras tan áridas. En aquellas épocas donde
internet era apenas balbuceante, no había información y fotos de los parajes
naturales, los prejuicios, por lo menos en mi caso, eran muy marcados. En los libros de fotos de parajes naturales que solía haber en las casas donde gustaba mucho la naturaleza, como en la de mis padres, venían hermosas fotos de sitios como Ordesa o la Caldera de Taburiente, pero un lugar como Sierra Espuña como que no.
Tiempo después con la globalidad marchando a
velocidad de crucero y el brutal boom fotográfico descubría uno la riqueza y la belleza de esos otrora
denostados parajes. El necesario marcaje sobre Sierra Espuña para ir a
visitarlo, aprovechando la libertad que nos genera la Camper, fue, como tantas
otras veces, la previa visita a este lugar de Dani, Laia y su Jalapeña. Las fotos
de los diversos morrones, de su hermoso y frondoso pinar y de las Escalericas (foto de abajo) hicieron
en mi cabeza el instantáneo clic para ponerla en las primeras posiciones para
el siguiente viaje. ¡Y qué gran acierto!

Como la pernocta con caravana/furgoneta está prohibida en
Sierra Espuña nos vamos al cercano camping del pueblecito de El Berro. ¡Ojo! que con tienda de campaña y una solicitud de autorización sí te dejan dormir,
pero en furgoneta/caravana de ninguna manera. ¡Inaudito! Me parece que lo del cercano
camping puede que sea la explicación. Teniendo Furgoneta Camper no nos gusta tener que
pagar camping de manera casi obligada. Me explico: sí vamos con la furgo a
campings en diversas ocasiones, sobre todo cuando queremos descargar las aguas o nos
apetece sacar mesas y sillas fuera o queremos aprovechar otros servicios como
puede ser la piscina, lavandería, etc. Pero lo que haya que ir sí o sí y pagar
las cada vez más altas tarifas de los campings españoles de manera obligada a
mi me molesta un poco.
Como la ruta planeada en Sierra Espuña es larga de duración
y anochece pronto queremos empezar con las primeras luces y la única opción es
dormir en el camping del Berro, que, por otra parte, es un camping muy cuidado
y con bastante arbolado en el que estuvimos muy bien, aunque las temperaturas al caer la tarde, y a la sombra, eran ya fresquitas para poder sacar mesas y sillas.
Ya estamos en el Área recreativa de la Perdiz.
Día estupendo para andar por esos pinares tan chulos. Empezamos con un poco de abrigo, pero la cuesta y el sol hará que nos pongamos en manga corta en breve tiempo.
La senda nos pone en dirección al espinazo oriental del Morrón de Alhama.
E iremos dejando cada vez más abajo el merendero de la Perdiz.
Este cuestarrón te pone a tono bien empezada la mañana.
Abriéndose la perspectiva de las inmensa pinada con la Perdiz a la derecha y el area recreativa de Casa Leiva a la izquierda, donde sobresale......
El antiguo Sanatorio para tuberculosos de Sierra Espuña que funcionó entre 1935 y 1962.
Un poco antes de llegar a los paredones del Morrón torceremos hacia la derecha.Aunque antes, aprovechando la altitud que hemos alcanzado y apurando el zoom, vemos esta maravilla de vista, con lo que yo creo que es la Sierra de Carrascoy, una mas pequeña que hay hacia el este.
Si bajamos hacia el sur, el mar nos destella con toda la plana que es el Campo de Cartagena.
La senda le esta dando la vuelta al espinazo del morrón, mientras comprobamos que se convierte en un camino ancestral.
Estamos en la llamada Senda del Caracol. Y como ven al fondo aparece un nuevo actor..
Es el espectacular valle de Leiva.
Que esta, no menos, espectacular senda del caracol lo transita todo a lo largo por un lateral.
Aunque es el otro lado del Valle de Leiva el que se lleva todas las miradas. Los altos son la Morra de las Cucalas, la de la derecha, y la Morra de Juan Alonso, la de la izquierda.
Esta senda es una pequeña obra de ingeniaría vial, donde se ven tramos donde el muro sujeta el camino con una buena caída.
También pasa por tramos de bosquecetes.
Y por alguna que otra pedrera.
De esas que hará seguramente que esta senda del caracol después de episodios fuertes de lluvias deba limpiarse.
Volvemos al otro lado del Valle del ex de Pereza, porque hay una cosa que me llama desde hace un rato. Fíjense en medio de la pared...
Esa canal de pinos nos podría indicar un paso para salvar la muralla en diagonal. Sería una faja ascendente muy chula.
Pero esta perspectiva es definitiva para quitarme mis ideas delirantes de pasos a lo salvaje.
Tras estos arbolitos subiremos la cuesta y a la derecha llegaremos a otro punto de máximo interés.
¿Qué? ¡Boquiabiertos nos hemos quedado, eh! La senda del Caracol tiene su final en este paraje tan espectacular.
Maru se lanza ávida a subir este tremendo camino en zig-zag.
Las Escalericas. Una gozada ver lo bien conservadas que están, probablemente debido a la protección de la figura de Parque Regional.
Me pongo yo también a sus pies para coger perspectivas de su inclinación.
Maru empequeñece en esta esta bella conjunción entre la obra del hombre y la naturaleza.
Una vez en lo alto veremos a la izquierda el final del Valle de Leiva.
¿Y porqué estas obra de la Senda del Caracol y las Escalericas? ¿A qué se deben? ¿Tanto trabajo solo para transitar por allí? Para ello debemos irnos a mediados/finales del siglo XIX. Sierra Espuña está en un estado crítico en cuanto a vegetación. La tala y deforestación practicada desde el siglo XVIII han hecho que no quede apenas arbolado, las riadas provocadas por los episodios fuertes de lluvia contribuyen negativamente a esta desertificación del terreno. Hacia 1888 se constituyó una comisión repobladora donde emergió la gran figura del Ingeniero Ricardo Codorniu, el Apóstol del árbol, que repobló todo con el innovador truco de cañonazos de semillas de pinos, encinas y semillas.
Ricardo Codorniu y Stárico (Cartagena 1846- 1923 Murcia)
Y la senda nos mete hacia el interior dejando lo del Leiva detrás nuestro.
Nuestro objetivo es llegar allí arriba, el Morrón de Alhama por detrás.
Esta construccion donde dentro había un belén pequeño marca el alto.
Morrón de Alhama (1444 metros) Podemos ver que el bosque marca los límites de este pequeño pulmón murciano que es Sierra Espuña.
Nos asomamos abajo donde se ve el viejo Sanatorio, unos 700 metros de desnivel.
Hacia el otro lado, se ve la dirección que llevaremos ahora, resaltando al final la mayor altura de la sierra, el Morrón de Espuña (1583 m.), donde no se puede ir al estar ocupado por una base militar de vigilancia aérea y de de observatorio meteorológico. Dejamos atras el morrón de Alhama y nos dirigimos al siguiente.
La Morra de las Moscas, donde esta cruz que parece una tumba de un spaguetthi western nos lo indica.
Ahora, el sendero en vez de seguir la cuerda de morrones vuelve bajar asomando el Valle de Leiva otra vez.
No nos importa nada, sino al contrario. La presunta Faja Toni vista desde aquí.
Aunque bajamos para luego subir por otro barranquete y ver esto....
Los pozos de nieve de Sierra Espuña, conocidos como los Pozos de Murcia.
Los hay abiertos como el de antes, o estos dos que su cubierta ha sido reconstruida.
En el panel vemos cómo fue siendo su deterioro. Datan del siglo XVI y su auge fue en los dos siglos siguientes. Hubo instituciones religiosas y vecinos acaudalados que llegaron a tener sus propios pozos de nieve.
Cuando entras en el mayor de los pozos, te das cuenta el tamaño colosal.
Además, muy bien reconstruido y adecentado para que se puedan visitar y hacerte una idea.
Después de los pozos, llegamos al Collado Mangueta, dejando encima nuestro el observatorio del Morrón de Espuña.
Y comienza la vuelta por esta senda, la de la Solana del Morrón.
Senda que transita a mitad de ladera...
Dejando la cuerda de los Morrones encima nuestro.
Aunque no hay que relajarse todavía pues tiene diversas secciones...
Y algunas subidas y bajadas.
Luego ya va en paulatino descenso hacia el merendero de la Perdiz
Donde el restaurante que hay ya ha abierto sus puertas y Maru y yo nos tomamos unas merecidas Águilas.
Pero aún las vacaciones no han acabado, toca bajar hacia el mar, pues aún nos queda la ruta por el Portus, sitio donde en los años 90 mis padres iban muchos veranos a pasar unos días y despelotarse en su playa nudista. Nosotros playa no, pero ruta por sus imponentes acantilados sí, y luego también ruta turística por la legendaria Cártago Nova.
¡Hasta la próxima!
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