Resulta que Maru tiene un viaje a Viena con las amigas y a mi no me apetece quedarme de Rodriguez en casa. Lo más seguro que me vaya yo solo
con la furgoneta por ahí. Pero me acuerdo de mis amistades valencianas. Le
pregunto a Esther y Dani si tienen ellos algún plan montañero furgonetero ese
finde. A lo que me dicen que sí, que piensan hacer el sábado una ruta con una
potente subida por una vertical canal que está equipada y el domingo hacer una
vía ferrata. El lugar es en Beceite, donde ya estuve con Maru hace unos cuatro años
haciendo, entre otras cosas, el Parrisal de Beceite, ruta que deberemos volver en
parte y pagar esos excesivos 10 euros que cobran en este bello y masificado
lugar.
Mi queja viene porque, aparte que el Parrisal no es nuestro
objetivo, sino la Canal d’Ase y triscar por la parte alta de les Gubies del Parrisal,
nos obligan a entrar al Parrisal sobre las 9:45 (eso siendo los primeros de la
cola y haciendo rápido todo el papeleo de registrarnos, coche incluido). ¿Por qué
digo eso? Porque nuestra ruta, ajena a la masificación y a las pasarelas, nos iba a llevar unas cuantas horas y, encima de pagar los 10 euros, perdimos dos horas de luz al no dejarnos
entrar antes, cosa que nos hizo tener que acortar la ruta y no poder hacerla
entera como era nuestro plan. Nos jorobó bastante, pero como se dice en estos casos: Ajo y Agua. El afán recaudatorio de este tipo de lugares tan masificados echa para atrás cada vez más.

Desde Cuenca me salen 4 horas y media, que en furgoneta
échale 5 horitas. Uffff buen tute me espera, sobre todo el domingo a la vuelta,
pero sé que me lo voy a pasar en grande. El paisaje lo conozco en parte, es espectacular
y el paisanaje, mis amistades también, son geniales. Además, viene una chica
nueva, Inma, y siempre enriquece mucho conocer gente nueva en la montaña, y si
es tan maja como lo es esta chica, pues sé que la experiencia va a merecer el
esfuerzo de las horas de conducción.
Por otro lado, a lo mejor antes, cuando no estaba tan en
forma física y mental, este plan de canales verticales con arnés y casco, vías
ferratas me habrían echado para atrás, pero desde hace un tiempo me veo fuerte
y me apunto a lo que sea, siempre con estos amigos tan buenos guías y con
experiencia. Por lo que la decisión está tomada.
A las 19:00 de la tarde del viernes ya estoy en Beceite
esperándoles con la 1ª cervecilla después del viaje. A partir de ahora, os dejo
con la crónica donde he juntado en esta entrada las dos actividades que hicimos
sábado y domingo. Montaña, turismo, aventuras, cervezas y patatas bravas, furgonetas y muchas risas. ¿Quién
da más? Solo habría faltado Maru para redondear esto.
El bello pueblo de Beceite nos recibe al caer la tarde.
En su parking de las afueras celebramos el reencuentro, bien abrigados y por todo lo alto...vino, sidra, cervezas.... Que uno duerme algo peor, sí vale, pero no es problema. La vida son dos días, como quien dice, y hay que celebrarla tanto como se pueda.
¿Y esto? El amigo Dani que es un artista hasta recien levantado, pues ya estamos en el desayuno.
Nos hemos levantado todavía de noche y, ante el frío reinante, el desayuno es en la furgoneta Palacete Lollobrigida, donde lo hacemos a todo confort.
Como comento antes, todo el papeleo para pagar y poder acceder los primeros al parking del Parrisal nos quita un tiempo muy preciado, pero ya estamos en él.
Este maldito bicho, con el aumento del calor, se está asentando mucho por las montañas cercanas al mediterraneo, incluso llegando a zonas bajas del Prepirineo, defoliando el frondoso buje.
Ahora avanceremos por el célebre sendero del Parrisal de Beceite.
Además, al ser de los primeros, íbamos casi solos. No será así a la vuelta, que lo hicimos casi en romería.
El sol comienza a inundar con sus rayos este cañón.
Las pasarelas sobre sus pozas verdes es todo clásico muy fotogénico.
¿He dicho fotogénico? jejeje.
Maru y yo lo hicimos hace unos años en invierno y un día pelín lluvioso, con el resultado de hacerlo solos a la ida y la vuelta y tener ese precioso paisaje para nosotros.
Pero como explico antes, hoy el parrisal no es nuestro objetivo, sino avanzar deprisa para llegar a un punto donde abandonaremos el sendero.
El sendero pasa por algún que otro túnel.
El equipo al completo, aunque lo que quiero que mireis es la canal o raja que se ve detrás nuestro. Por ahí empieza nuestra verdadera ruta. Esta foto está tomada a la vuelta, pero vale para enseñaros por donde subiremos.
Dejamos el sendero y nos dirigimos hacia la canal, que es muy poco transitada o conocida, más allá de gente escaladora.
El menda ya está con el equipo puesto y preparado para meterme en esta aventura. En tema de arnes/cascos/etc, mi pasado es más espeleólogo que ferratero/escalador, pero ganas e ilusión le pongo a todo en el medio natural.
Oppo Find X5 Lite. Quédense con estas palabras porque os las voy a mostrar mucho, muy a mi pesar. Os pido disculpas por ello y pido clemencia para este olvidadizo y descuidado senderista de bien, lo que en valenciano sería un arreau.
Espero que la tremenda belleza de las fotos de los parajes que os voy a enseñar se impongan a esas frías, impersonales y anodinas palabras que rezuman consumismo y tecnología. La cámara de fotos sí la llevaba aunque no la use, ya que al tener que progresar por una canal con casco y arnes, era un estorbo. En su lugar, el movil es una buena opción, aunque lo que me sucedió es que en algún momento de avance tuve que darle sin querer a la opción de marca de agua de las fotos. Si hubiera salida la marca de agua en la parte inferior no me habría dolido tanto, pero mi mala suerte fue suprema y se me puso la marca ahí jodiendo, en todo el medio de la pantalla. Total, hice un huevo de fotos y casi todas así.
No vean el choteo y las risas que tuvimos con esta historia, cuando lo descubrí mirando las fotos horas más tarde en un terraza de Beceite entre patatas bravas y cervezas.
Para terminar van a ver unas pocas fotos de una vía ferrata que hicimos el domingo en el pueblo turolense de Fuentespalda (ya sin marquita de agua) antes de volverse cada mochuelo a su olivo, dispuestos a celebrar más encuentros con este fantástico equipo que en las siguientes quedadas conjuntas ha ido creciendo con magníficos intregrantes, siendo el tope puesto, por ahora, en la subida al Toubkal en el Alto Atlas marroquí.

Aquí teneis la dichosa marca y el comienzo del tremendo tajo que vamos a subir.
Comienza la progresión por la Canal d'Ase (del Asno en catalán) y vereís que el topónimo es muy acertado.
Esto tiene buena pinta. Vemos que una serie de grapas nos ayudan a pasar por el hueco.
Las proporciones que va cogiendo la canal son espectaculares.
Hay pasos verticales que exigen buen brazo y cierta templanza.
Mis amigos me han dejado ir el 1º y hay que ponerse en acción.
Esther o Inma me cogen en plena faena y sin oppo de por medio.
Este tipo de pasos no son para cualquiera. En las grapas que veis nos anclamos con el mosquetón. Toda seguridad en estos lugares es poca.
En la parte final de este paso, vemos que las grapas la pasan a la pared, donde acompaña una cuerda.
Seguimos el avance por la raja salvando bloques de todo tipo. Ahí delante veo algo de vegetación y otro paso, y al que me dirijo disparado.
Mis compis están prestos para ser los primeros en recoger este aparente accidente.
Puede parecer algo dramático, pero ya os digo que mi intención es todo lo contrario, jejeje. Un poco de treatrillo marca de la casa.
Pero no hay que precuparse, a este señor le encanta tirar de brazo y subir por estas canales. Meses despues progresaremos por otra buena raja, viniendo esta vez Maru con nosotros.
Esta es la salida de la Canal d'Ase a la parte superior.
Lo que se ve desde arriba es grandioso, con las formaciones conocidas como Les Gúbies del Parrisal. ADN Els Ports, como diría Dani.
Mires donde mires, todo es un espectáculo visual. Hasta el Oppo fastidia menos ante tanta belleza.
Hay que iniciar la bajada, por una de estas vaguadas que caen del lado derecho. Puede parecer jodiete, pero la bajada es cómoda por dentro de un denso pinar.
Por allí nos encontramos esta botella de la que sale absenta hecha blandiblu.
Tras bajar, llegamos a la orillas del Matarraña que nos recibe con estas claridades.
A esta zona del Parrisal, más alejada del parking, no suele llegar la gente y se agradece.
Comenzamos a volver, comprando que la sendecita va por ese lado por donde van mis compis.

Esperen un poco, que parece que sigo con ganas de seguir agarrandome a las rocas.

El trazado ahora es facil, ir río Matarraña abajo.
Es un tramo natural sin pasarelas ni gente, en donde hay que ir saltando de piedra en piedra. Lo que hemos hecho toda la vida, antes de la llegada de escalera, pasarelas, etc, etc, etc...
Mis amigos oyen voces al fondo, y eso significa que nos vamos acercando a la zona donde llega la gente.
De hecho, llegamos a las primeras pasarelas y ponemos el modo masificación de gentio, que no logra borrar nuestras sonrias.
Pasamos por ese tramo quel el Parrisal es un estrecho en toda regla.
Donde nos maravillamos con ese verde tan especial no tocado por los rayos del sol.
Y las caprichosas formas que el agua ha ido moldeando a lo largo del tiempo. A partir de aquí, como ya conocemos el de ida, iremos deprisa adelantando y sorteando gentes y más gentes hasta el parking.
Pero antes Tani y Doni tienen tiempo de sobra para aumentar su book de oufits.
Por la tarde, nos acercamos a ver el bello pueblo de Valderrobres, totalmente recomendable su visita.
Nunca es mal momento para perder al futbolín.
Lo que si fue una victoria fue la pizzería rica rica, donde nos pegamos un homenaje de los buenos.
Al día siguiente, domingo, ya hemos aparcado en Fuentespalda y nos dirigimos hacia la ferrata.
La aproximación a la vía es entre bloques rocosos.
La encontramos. Es una ferrata corta que tiene un tramo K2 y otro K4, salvando unos 80 metros de desnivel.
Dani es el primero que tiró, pero al no encontrarse al 100%, decidio bajar y no la hizo.
Basicamente, son dos tramos verticales y este horizontal entre medias.
Cogemos vision del pueblo de Fuentespalda. No muy lejos de aquí sale una tirolina hasta el cerro que veis encima del pueblo.
Esther negociando el paso horizontal por la via.
Yo en acción terminando el tramo horizontal.
Inma a punto de saltar el ultimo y resalte para llegar a la parte superior.
Encima está la Torreta dels Moros, que da nombre a la Vía Ferrata.
Y único resto de la que sería un pequeño castillo medieval.
Menudo fin de semana estupendo y, además, con este equipazo.......
Hasta el fin del mundo.
¡Hasta la próxima!
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